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lunes, 17 de noviembre de 2014

Ultra Thai Chiang Mai - Edition Zero

Buenas!

Aún desde Bangkok, ahí va un pequeño post para explicar esta carrera, o mejor dicho, la edición de prueba de lo que va a ser esta carrera a partir del año que viene. Como os comentaba en el post anterior, hace unos meses que Sylvain Bazin, un amigo que conocí en el Chad, me propuso participar en esta edición cero que debía servir para detectar errores y proponer posibles mejoras para la carrera definitiva. No era propiamente una carrera, ni nada que ver con el proyecto "7 Ultras 7 Continentes", pero sí otra ocasión más de conocer mundo a ritmo de zapatilla. Seb, un chico francés medio instalado en Tailandia, es el principal organizador del evento. En esta edición de prueba han participado equipos de Malasia, Tailandia, Singapur, Japón y Filipinas por el lado asiatico, un equipo escandinavo (un danés y un noruego) y el equipo formado por Sylvain y yo. La idea era correr en equipos de dos, cada uno con un GPS, pero como no todo el mundo tenía al final nos agrupamos como pudimos.
El tema empezó el viernes 14 por la mañana y acabó el domingo 16 por la tarde. Tres etapas de 52, 42 y 53kms respectivamente. Cada día se montaron tres avituallamientos, uno de los cuales con comida bastante sólida a base de arroz con carne y verduras. Las noches intermedias las pasamos en dos aldeas perdidas por la montaña, durmiendo en espacios cedidos por la gente del lugar. Pocos lujos, nada de colchón siguiendo el modo de hacer tailandés y habitaciones destartaladas con arañas culturistas y demás bichos.
La verdad es que deportivamente hablando vine aquí un poco confiado después de mis dos meses de descanso casi absoluto tras el Tor des Geants. Me habían dicho que sería algo poco competitivo así que me lo tomé como una toma de contacto para reemprender los entrenos a partir de ahora. A la hora de la verdad desde el primer día me quedó claro que si quería seguir el ritmo del primer grupo la cosa no sería tan relajada. Además de Sylvain y yo, nos juntamos en ese grupillo:
- Michi (26 años, Michitomo en realidad): un japonés que se dedica a la ingeniería financiera (de esos que hacen aparecer billetes) y que ha ganado una prueba de 100kms en Londres.
- Nen (26 años): otro japonés, más de pruebas de ruta que de trail, con 2h48 en maratón (o sea mejor que yo). Si os imagináis el estereotipo de japonés que responde a cada apelación con esa amable sonrisa, ese es Nen.
- Jan (48 años): un noruego que trabaja en un barco en Tailandia. Diréis, y cómo entrena este hombre para correr por el monte? Pues en una cinta... Un tío duro.
- Simon (38 años): danés, profesor de deportes outdoor. 30º en el Ultratrail del Mont Blanc de este año en poco más de 25 horas, como ejemplo de un palmarés nada desdeñable. Experiencia en raids de aventura, orientación, mountain bike... Aunque Dinamarca no sea el lugar más favorable para el skyrunning, ser probablemente el mejor del país indica que el hombre tiene un nivel considerable
- Tarmo (no se, le echo unos 30): un estonio bastante peculiar que lleva tres años viviendo en Chiang Mai y se alimenta a base de frutas. Sí, ni vegetariano ni vegano, frutas... En mi humilde opinión, creo que va a tener que cambiar porque con eso me da que no basta...
En fin, que nada de domingueros. Los dos primeros días, no obstante, nos los tomamos con relativa calma. El recorrido alternaba zonas de selva densa, subidas por bosque relativamente despejado y también tramos de pista muy corribles. El tercer dia la cosa cambió porque Seb nos dijo que íbamos justos de tiempo, asi que se puso una barrera horaria en el km40 (después acabó siendo 37), a donde teníamos que llegar a las 13h30 (es decir a las 7h de empezar). Viendo los ritmos de los primeros días quedó claro que si queríamos completar el recorrido y subir la cima del Chiang Dao (última parte del recorrido), tendríamos que apretar un poco los dientes. Así que salimos con un ritmo vivo, los siete de los dos primeros días y Jung, un tailandés bajito y con gafas (un poco Nobita ahora que lo pienso) con una sonrisa de lo más simpática. El grupo fue perdiendo unidades y al paso por el km15 vimos que no nos podíamos relajar. Finalmente nos quedamos Simon y yo, servidor poniendo un ritmo exigente en una subida bastante dura. De hecho exigente incluso para mí, así que llegué a la cima con un globo considerable y haciendo la goma respecto de Simon. Los otros días no había prestado demasiada atención al tema comida, pero el ritmo de este último día exigía hacerlo. Por suerte el Kit Kat que llevaba en la mochila hizo su efecto y el fantasma del pajarón total se fue esfumando a medida que fui recuperando un buen ritmo. Llegamos al km30 (avituallamiento fuerte) con algo de margen, pero aún así decidimos llevarnos la bandejita de arroz e ir comiendo por el camino (no es la opción más cómoda). Acabamos llegando a la barrera horaria sobre las 12h45, y ya sin tanto estrés afrontamos la última subida mientras íbamos charlando de diferentes carreras y proyectos. Sin duda este tercer día fue el más bonito de los tres y las vistas desde la cima del Chiang Dao (2070m) fueron el colofón perfecto.
Una carrera bonita en un entorno diferente, con mucha más vegetación de la que estoy acostumbrado. La verdad es que Seb ha hecho un trabajo de exploración de la zona espectacular, para poder encontrar caminos que enlacen todo ese laberinto de valles. Es cierto que se ha visto obligado a utilizar bastantes tramos de pista, pero probablemente era muy difícil hacerlo mejor.
Aquí os dejo unas cuantas fotos del recorrido para que os hagáis una idea:




















De vuelta a Bangkok, saqué energías para ver otro templo y después, buscando algo diferente, fui a visitar un museo de medicina forense que aparecía en la guía. Entre otras cosas, había bastante sobre el tsunami de 2004. La verdad es que era bastante duro. Los cráneos con agujeros de bala e hígados desechos por la cirrosis me fueron revolviendo el estómago y aguanté relativamente poco. La noche deparó un rato bastante más agradable. Siguiendo la llamada de mi segundo hobby encontré un bar de baile latino en plena zona "cool" de Bangkok. Éramos cuatro y el cabo, pero un muy buen ambiente como hace tiempo que no vivía. Salsa y bachata en un lugar inesperado. Respecto de los 7 continentes, no sé qué conseguiré antes o si conseguiré alguna de las dos colecciones, pero de momento: Salsa 3 - Ultras 2

Besos y abrazos

Albert

P.D: próximo post, nuevo destino

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