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viernes, 24 de julio de 2015

Una semana por los Alpes - Dolomites Skyrace

Aprovechando que un 14 de julio Robespierre le cortó la cabeza al rey francés de turno (algún Luis supongo...), que la Republique Française decidió conmemorar ese evento como fiesta nacional y que el centro donde trabajo decidió poner puente obligado este lunes pasado 13 de julio, la semana pasada me cogí los tres días restantes de vacaciones para ir a darme una vuelta por los Alpes. El objetivo inicial era ir a ver a diferentes amigos correr en carreras que se celebraban esos días, Francesc y Eli en la Ice Trail Tarentaise del domingo 12, y Àngela y Jordi en la Dolomites Skyrace del domingo 19. Al final Àngela no pudo correr y me pasó la inscripción con lo cual acabé corriendo yo. Ahí va la crónica de la semana (intentaré ser breve y poner más fotos...) y de la carrera:

Viernes 10:
Salgo del trabajo a las 17h y con el coche cargado hasta los topes con material para hacer bici, correr, hacer alpinismo y vivir en general, me voy en dirección a Val d'Isère. El tiempo pintaba bien así que me fui a dormir al raso a un parking que estaba al inicio de la ruta que tenía en mente para el día siguiente. Las vistas sobre la Grande Motte al atardecer, espectaculares.
Sábado 11: 
Excursión-entreno por la mañana: salida desde el parking de la Sassiere (2200m), subida al Passage de Picheru (2760m), bajada a Val d'Isère (1800m) y vuelta por el Col de la Bailleta (2852m) hasta el punto de partida. Como el tiempo estaba estupendo, subí desde ahí a la Aiguille de la Grande Sassiere (3747m) por la ruta normal de la arista oeste. Con el calor de las últimas semanas, solo pisé nieve durante 20 o 30 metros del camino. Así está el patio...
Justo en la cima me llama Francesc, que ya están por Val d'Isère así que después de un pequeño baño en el lago me voy para allá y pasamos el resto de la tarde comentando la jugada y preparando la asistencia para mañana. Aún me queda mucho por aprender en términos de nutrición...
Después de cenar me voy a dormir a un parking de Tignes (también al raso, no vaya a ser que la tienda se manche...).







Domingo 12:
Despertador a las 2.30 de la mañana, recojo las cosas y para arriba, dirección al avituallamiento de la estación del telesilla Panoramique, a 3050m. Me encuentro un tipo que hace fotos para Salomon y vamos subiendo juntos a buen ritmo (y yo que pensaba ir de paseo...). Al cabo de un poco llega por detrás una chica a todo trapo. "Vas al Panoramique también?"... "Sí, voy a avituallar a mi hijo"... Caray con la super-mami... Así que subiendo por pistas pedregosas y más arriba por tramos helados nos plantamos los tres en el avituallamiento, después de perdernos siguiendo unas banderolas que no debían estar allí (y que también hicieron perderse a los 100 primeros de la carrera).
A las 5 y pico empiezan a llegar los primeros, Luis Alberto Hernando con un cabreo considerable por la confusión con el recorrido, Manuel Merillas, Jessed Hernández... Del avituallamiento suben hasta la cima de la Grande Motte (3650m) y vuelven a bajar hasta aquí. Yo por mi parte espero a Francesc y Eli, que llegan ambos con buena cara. Veo también como a pesar de las normas de la organización que obligaban a cubrir piernas y brazos para subir por el glaciar, no paran de salir hacia arriba corredores con pantaloncillo corto y hasta camiseta de tirantes. Resultado: a la bajada la peña llega ensangrentada como si hubieran pasado por las manos de Ramsay Boolton (es que estos días me he acabado la quinta temporada de Juego de Tronos y lo tengo reciente...). Resbalones y caídas por un glaciar helado que rasca que da gusto... pues es lo que tiene...
Una vez pasan de bajada Francesc y Eli me bajo en el telesilla y me voy pitando para el Col de l'Iseran, donde también los puedo ver pasar dos veces. Desafortunadamente ahí Francesc llega en modo desconexión, después de que las piernas hayan dicho que dos semanas después de la exhibición de la Ronda no están todavía para estas alegrías. De todas formas "chapeau" por intentarlo y salir a disputar con los de delante. Como decía mi abuelo, de los cobardes no se ha escrito nada. Eli pasa con mejor cara y en trayectoria ascendente que le llevará a plantarse en el top 10, ahí es nada. En este avituallamiento me encuentro a Martí, un chico de Gironella con el que ya he charlado esta mañana en el Panoramique, que aquí tiene un momento crítico de esos de "casi que lo dejo..." pero al final saca fuerzas de algún rincón y sigue adelante, recuperándose y haciendo la última bajada como un ciclón (y aún parándose a recoger una flor para Marta, su chica, un caballero como los de antes ;-) ).





Lunes 13:
Por fin nada de madrugar! Desayuno tranquilo y decidimos irnos con Francesc y Eli a la zona de Gressoney a hacer algo de montaña mañana y pasado mañana. Así que vuelta a Val d'Aosta con los bonitos recuerdos del año pasado (entran ganas de Tor...). Por la tarde subida al refugio Gnifetti (3650m) saltándonos una parte con el teleférico (unos más parte que otros... ;-) )



Martes 14:
Salimos de buena mañana (aunque los últimos) glaciar arriba sin un objetivo claro. Francesc quiere hacer el Lyskamm, que es más complicado; Eli y yo estamos más por objetivos más modestos... Finalmente vamos hacia el Lyskamm pero no lo vemos claro y decidimos hacer hoy el resto de picos de la zona para entrar en calor y mañana ya veremos. Así que como en los peores rogaines, volvemos atrás y vamos fichando cuatromiles en un orden poco lógico, aunque como el día es magnífico, poco importa. Acabamos haciendo la Piramide Vincent, Balmenhorn, Corno nero, Ludwigshohe, Parrotspitze y Signalkuppe, como en los buenos tiempos en que íbamos a tresmilear con Lluis, Roma y Tere por los Pirineos. En la cima del último pico, a 4550m, está la Capanna Margherita, edificio más alto de Europa, en el que nos quedamos a dormir. La puesta de sol, espectacular.













Miércoles 15: 
Sorprendentemente no tengo mal de altura. Por los sonidos guturales que llegan desde el lavabo parece que hay alguien que no ha tenido tanta suerte. Salimos del refu en bajada y vamos hacia el Lyskamm (hoy no me escapo, jejeje...). Eli dice que ya ha tenido suficiente cuatromil y se baja hacia Gnifetti. Francesc y yo nos metemos por la arista. El primer tramo en subida bien, pero después hay un tramo llano y muy aéreo en el que yo lo empiezo a ver más negro. Después de un primer paso en que gasto mi comodín del canguelo, al segundo momento de incertidumbre me lo miro y le digo a Francesc que yo no lo veo claro. No es complicado y hay buena traza pero ya me noto tenso y torpe, así que nos sentamos un momento y acto seguido deshacemos el camino. Por la tarde me arrepentiré, pero como en los ultras, la decisión se toma cuando tienes los pies en el barro. Ya más tranquilos, tarde de chill out entre furgoneta y bar, hablando de planes futuros.
Después de unos días muy agradables en buena compañía, sigo mi camino hacia el este mientras Eli y Francesc se vuelven hacia Chamonix. Cuatro horas de coche más tarde acabo durmiendo en una curva cerca de la cima del Stelvio. Mañana toca bici.
 
Jueves 16:
Pues eso, cambio de tercio. De buena mañana el Stelvio, al mediodía el Mortirolo y por la tarde el Gavia, ya que estamos por las caras más duras pero eso sí, conectándolos en coche. 
El Stelvio, largo y con más curvas que un desfile de Victoria Secret (48 revueltas nada menos...), con lo más duro al final, varios kilómetros al 8-9% cuando ya estás a más de 2000m, que hacen pupa.
El Mortirolo, solo tiene 12kms pero es un auténtico muro. Rampas de hasta el 18% y kilómetros enteros con medias del 12% y 13%. Con mi 34x26 fui justillo, justillo...
El Gavia algo más llevadero (17kms al 7-7,5%) pero con algun tramo del 16% que también rasca. Carreterilla estrecha y muy auténtica, y el ambiente de alta montaña, espectacular.
Después de este triplete particular cojo el coche y acabo durmiendo en otro collado a unos 20 kilómetros de Canazei.





Viernes 17: 
Vuelta a las zapatillas, excursión-entreno de unas 8 horas por la zona de la Marmolada y el Grupo Sella (donde será la Dolomites Skyrace el domingo). Ambiente de alta montaña, senderos técnicos, algunos equipados y bastante gente dando vueltas por la zona. Aprovecho para reconocer un poco el terreno de la carrera del domingo. De vuelta al coche, decido irme hacia la zona de Lavaredo para darme una vuelta por allí mañana.




Sábado 18:
Tampoco es plan de quemarse más, que si no mañana no correrá ni el tato, así que el plan es ir a darle la vuelta a las míticas Tre Cime di Lavaredo y en todo caso alargar un poco la excursión, pero en plan paseo. Al final 6 horas a ritmo tranquilo y con una hora de descanso viendo las evoluciones de un par de colgaos (con cariño, pero nunca mejor dicho...) que escalaban la clásica cara norte. Pude comprobar que Lavaredo es uno de los highlights de la escalada y uno de los highlights del dominguerismo... Creo que nunca había visto tanta peña como en el parking de Lavaredo. Y eso que te clavan 16 euros por subir en coche (mucho mejor caminando en 1h - 1h30)








Domingo 19:
Y llega la mañana de la carrera. Después de la dinámica de la semana y las sensaciones de los últimos días voy bastante mentalizado a que las piernas estén pesadas, asumirlo y correr con ello. Llego a la salida y me encuentro que estoy en el último cajón, es decir con 300 personas delante nada más empezar. Así que o salgo pegando un sprint para ganar posiciones pero acabo quemado, o salgo con calma a mi ritmo pero me quedo con los 300 delante más los que opten por la primera opción. Panorama complicado...
Con esas dudas se da la salida, miro el reloj, las 8:32... ni enciendo el crono, pero para tener una idea... Salgo a empujones entre palos, piernas, brazos... Últimamente voy a carreras que o no hay mucha gente o me pongo más o menos delante, así que ya no me acordaba de la batalla de esos primeros momentos. En fin, intento encontrar un equilibrio entre no estresarme y no dormirme, cojo un lateral y voy corriendo ágil pero sin quemarme. Como esperaba paso a gente pero también me pasan bastantes, mientras subimos por una rampa asfaltada que ya conecta con la pista de esquí por la que vamos a ir ascendiendo. Se incrementa la pendiente, extiendo los palos y empiezo con el ritmo de "trotebastoneo" (toma palabra que me acabo de inventar). Funciona, y veo que voy pasando a gente que se pone a caminar a las primeras de cambio. Cojo un lado y voy a la mía. Cada vez que la pendiente sube paso a 10 o 15 que caminan, a ver cuánto dura... Ahí viene un repecho fuerte... Tip, tap, tip, tap, trote bastón, trote bastón... Vaya, pues parece que no voy tan mal. Voy esperando ese momento en que las piernas se agarroten, pero parece que he encontrado un equilibrio de piernas, brazos y respiración en el que voy bien. La gente se va parando a caminar pero yo troto y troto. Levanto la vista y parece que incluso bastante más adelante caminan, pero yo encuentro que se puede ir haciendo bien al trote. Hay momentos en que no voy más rápido que el que camina a mi lado, pero es importante no perder la dinámica de correr porque a medio y largo plazo es lo que marca la diferencia.
 
Sorprendido por mis buenas sensaciones voy cubriendo todo este primer tramo hasta el Passo Pordoi (km6), caminando sólo en dos puntos en que la pendiente era realmente fuerte. En un descansillo veo a una chica con el vestido de Salomon... Osti, pero si es Oihana (Kortazar)... Perfecto, eso quiere decir que empiezo a estar bastante adelante. "Ale, aupa!"... pero animado me voy para arriba. Última rampa antes del collado, le echo un vistazo al reloj... 40 minutos... Muy bien, media de 7 por hora estando en subida, así que salvo catástrofe no tiene pinta de que me vaya hacia las 3 horas como me temía. Oigo gente que grita "Venga Maite!" a otra chica delante de mí. ¿Maite Maiora? Coño y llevo bastante mejor ritmo que ella... Me voy animando por momentos... Cojo un vaso con sales y sigo adelante, algo encallado en el sendero estrechillo que recorremos ahora. Voy pasando a gente a la que puedo. A veces implica hacer pequeños alardes que te pueden sacar de punto pero tengo al sensación de que hoy estoy "on fire", así que a la que veo hueco me tiro.
El terreno se va haciendo más pedregoso a medida que nos metemos en la canal que da acceso a la Forcella Pordoi, la imágen típica de la Dolomites Skyrace. Sigo teniendo más ritmo que los de al lado y en algún momento dudo de si tomar una línea diferente. Al final como no lo conozco bien opto por la opción conservadora... Seguramente me equivoqué... Voy chocándome con culos y más culos hasta que veo unas Scott Kinabalu (como las mías pero sin agujero) que llevan buen ritmo. Me pongo a seguir a Scott (llamémosle así...) mientras adelanta a varios corredores. Bien, pero todavía tengo ganas de más, así que le paso y subo otro punto... Otra chica, de Salomon, una noruega más larga que un día sin pan... Su nombre es de esos impronunciables que tienen una vocal en medio de ocho letras asi que se queda con "Noruega de Salomon". Mejor tener a ella delante que a los diez anteriores, pero hemos venido a lo que hemos venido así que caballerosamente pero pongo el intermitente. Me lo estoy pasando pipa. Ni tengo ganas de que se acabe la subida!
Se va acercando la voz del speaker que han puesto en el collado, cuya voz retumba por las paredes de esta canalera. Me parece oir que acaba de pasar Elisa Desco, italiana de las pros. Últimas revueltas, devuelvo una sonrisa a unos catalanes que me animan y llego al collado. No llega a la hora y cuarto y hemos hecho más de 1400 metros de desnivel. Muy buen ritmo para mí, pero lo mejor son las sensaciones de tener bastante cuerda todavía. Joder, lástima haber salido tan atrás... Pero bueno, vamos a lo que vamos!
Dejo los palos a un tipo de la organización y echo a correr por un tramo llano y pedregoso. Cuesta unos metros coger la zancada amplia pero al poco las piernas se habitúan al cambio de chip y funcionan bien. Me acerco a un tío con la camiseta a rallas rojas y blancas (llamémosle Wally) y lo paso mientras subo al trote por un nevero. Wally me pasa en el siguiente tobogán pero lo vuelvo a adelantar en la siguiente subida. Levanto la vista y el siguiente objetivo es una chica también con el vestido azul de Salomon. "Vai Lili!" me parece oir... Le llamarán Lili a la Elisa Desco, debe ser... "Go, Emelie, go!"... No me jodas... ¿Emelie Forsberg?... La misma que viste y calza... Adelantar a una de las mejores corredoras del mundo y compañera del Dalai Lama (con todo el cariño y admiración) y con la sensación de que voy bastante más rápido que ella, me deja emocionado. Subo el resalte que lleva a la cima agarrándome a las cadenas como si fuera a arrancarlas de la roca. Paso a un italiano del equipo Buff, que no conozco pero que lleva un dorsal bajo así que no debe ser manco... Por si no estaba suficientemente crecido... Paso a otro de amarillo y casi con pena veo que llegamos a la cabaña de la cima (km10). Lástima... ahora que tenía via libre yo creo que aún podría haber pasado a unos cuantos, pero en fin, es lo que hay...

 "Bueno, que nos quiten lo bailao", la verdad es que coronar por delante de Emelie Forsberg no entraba en los planes. Venga, cambio de chip, a ver qué tal la bajada...
La cosa empieza con unas rocas en forma de escalones por donde bajo algo torpe después de tanto rato subiendo. Eso hace que por detrás se me acerquen los corredores a los que acabo de pasar. Noto al tío de Buff pegado detrás mío. Le indico por la izquierda y me aparto un poco para que el hombre lleve su ritmo... "Gracie!"... No hay de qué hombre... La siguiente que aparece es Emelie, que decide directamente tirar recto tartera abajo. Eso es bajar y lo demás son tonterías. En un abrir y cerrar de ojos la tengo a cincuenta metros... Bueno, ponte las pilas porque si no aquí te va a pasar todo quisqui... Así que me pongo en modo cabra, elimino toda la prudencia que puedo y me lanzo a saco piedras abajo. Llego al Refugio Boé, donde el terreno se aplana y recupero una zancada más ortodoxa. Llega otro repecho de unos 50 metros de desnivel, donde vuelvo a pasar a Emelie, pero vuelve la bajada y su terreno, así que me vuelve a pasar. De todas formas me voy adaptando y mantengo un poco más el tipo... paso a uno, me pasa otro... Llegan por detrás Scott y Wally. Veo al primero que salta un muro de unos dos metros como quien baja al trote las escaleras de su casa. Yo voy haciendo lo que puedo, ayudandome con las manos para perder el menos tiempo posible. Y así voy tirando, apurado pero disfrutando como un gorrino en un charco, haciendo equilibrios por las rocas, dando patadas a piedras... Tanta patada a piedras me lleva a acordarme de mis zapatillas. No les debe estar gustando nada esto... Echo un vistazo y efectivamente, el agujero que tenía en la parte delantera posterior de mi zapatilla derecha se ha consolidado por completo y le ha salido un hermano gemelo en la zapatilla izquierda. Como siga así la cosa, corro el riesgo de que se me salga el pie por el agujero. Sería bastante ridículo...
Con estas dudas Emelie y compañía se me escapan por delante y empiezo a oir unos pasos que llegan por detrás. Es la Noruega de Salomon (tiene hasta un aire nobiliario...) que también debe bajar de lo lindo la chica y que a la mínima que puede me adelanta... Venga va, a ver si le aguanto... Me concentro e intento seguir su ballet sobre las piedras, aunque guardando algo de cuidado para no forzar más la zapatilla. Nos metemos en el bosque y no la veo todo el rato, pero creo que no voy mucho más lento que ella. En esta dinámica salimos por fin a una pista donde puedo alargar la zancada y dejar de sufrir por el agujero de mi zapatilla. Empiezo a estar cansadillo y voy buscando ya indicios de dónde narices está el fondo del valle, Canazei y la meta. Voy a unos 50 metros de la noruega, en los repechos la alcanzo, en la bajada se marcha... y mientras tanto vamos pasando a un par o tres de corredores. Finalmente reconozco a la izquierda la pista de esquí por la que hemos subido hace un rato y un poco más allá un puente que ya estaba muy cerca del pueblo. Justo al pasar por él adelanto a mi predecesora, la tiempo que el ansiado Canazei aparece tras una curva. Estoy ya en el último kilómetro, miro el reloj y llevo 2h27. Si me espabilo bajo de 2h30, así que ignorando el agujero de la zapatilla y una mega ampolla que tiene pinta de haberse gestado en mi talón, alargo el paso, ayudado por toda la gente que está en las calles animando al personal. Curva a la derecha y ahí está la meta, que cruzo la mar de contento y satisfecho. 2h29:59... ahí, rozando el palo...
Muy contento con el tiempo, con las sensaciones, con el recorrido y con lo que he disfrutado. La posición (67o) puede frustrar un poco acostumbrado a otras carreras donde el nivel es otro, pero la verdad es que he ido a ritmos parecidos que gente que normalmente va más rápido que yo. Me quedan un poco las ganas de haber salido más adelante y ver si hubiera podido ganar algún minutillo forzándome más con gente de más adelante. Pero bueno, será la próxima vez!

En resumen, gran semana, amigos, montañas, bici, carrera... Reset de la Ronda, y a por los próximos objetivos.

Besos y abrazos