Google+ Badge

lunes, 18 de marzo de 2013

Dream Runners en el Maratón de Barcelona

Bueno esta tampoco va a ser propiamente de skyrunning, pero es de running, así que cuela igual...

Este domingo fue la maratón de Barcelona. Supongo que quien más quien menos, sea porque la corrió, sea porque lo vio en las noticias o sea porque le tocaron los huevos cortándole las calles cuando se iba o volvía de esquiar, está al corriente del evento.
Después del fiasco de Las Palmas en enero (antes del nacimiento de este blog... en resumen, que me lesioné a media carrera) me había planteado alargar la temporada de asfalto y hacer otra tentativa al maratón, pero teniendo organizado ya el calendario montañero me parecía excesivo meter una maratón a saco por ahí enmedio. De todas formas a través de Dream Runners me surgió la oportunidad de disponer de un dorsal y correr la de Barcelona con un buen fin, y así acabé ayer a las 8:30 de la mañana en la salida de las fuentes de Montjuic, junto con otras 20000 personas... Pero expliquemos primero qué es Dream Runners.

En los veranos de 2010 y 2011 estuve en Etiopía participando en dos proyectos de abastecimiento de agua potable en dos escuelas de dos pueblos del norte del país. La iniciativa surgió a partir de la organización IPI-Cooperación de Barcelona de la cual forma parte Santi Llensa, que aparte de ser una persona con mucha iniciativa es un apasionado del atletismo popular. Santi tuvo la idea de crear un grupo de corredores en el que a través de la afición al atletismo se recaudasen fondos para proyectos de cooperación en Etiopía, y así nació Dream Runners (podéis encontrar más info en www.dreamrunners.org y si os motiva os animo a que os unais al grupo!). El grupo tiene la suerte de contar con caras conocidas que ayudan a abrir al público la iniciativa, en primer lugar la de Jose Corbacho, que ha llevado a que personajes como Andreu Buenafuente, Jordi Évole, Santi Millán participen en la difusión del grupo mediante este vídeo:

http://vimeo.com/62072729

El sábado se hizo la presentación de Dream Runners en la expo de la maratón y en ella participaron, además de Jose Corbacho, Arcadi Alibés (periodista de TV3) y Abel Antón (2 veces campeón del mundo de maratón).

 Los dos últimos además participaron en la maratón así que un grupo de Dream Runners nos unimos a ellos con el objetivo de hacer sub 3h30'. La verdad es que sabiendo que no era prudente hacer la carrera a tope, me había planteado unirme a amigos que tenían de objetivo 3h uno y 3h15' otro, pero pocas veces se tiene la oportunidad de correr al lado de un campeón del mundo, así que no me lo pensé dos veces y me uní al grupo de 3h30'.

Y ahí nos fuimos, una salida bastante caótica, organización y logística bastante mejorable (quizá una nueva ubicación de la salida, que esta se ha quedado pequeña) y con un tiempo perfecto para correr arrancó la carrera. Una gozada correr por una vez sin tener una marca en la cabeza, hablando con la gente, bebiendo tranquilamente... Abel un tipo super majo, sencillo, paciente con todos los pesados que nos queríamos hacer fotos y charlar con el.
Nos acompañó hasta el km22, porque corrió la de Sevilla hace 3 semanas y dijo que había que cuidar las piernas. Y ahí nos quedamos Santi, Raul y yo, a afrontar la parte más dura de la carrera. Raul iba fácil y al cabo de un ratillo tiró hacia delante y yo me quedé haciendo de liebre e intentando controlar un poco el ritmo hacia las 3h30'. Los últimos kilómetros se hiceron durillos pero Santi luchó como un jabato y cumplió el objetivo llegando en 3h29'35''. Yo la verdad que me encontré bastante bien de pulso y respiración, pero 42kms de asfalto son un golpe duro para las piernas, sean al ritmo que sean, así que hoy descanso antes de seguir con la dinámica montañera.


Besos y abrazos

sábado, 16 de marzo de 2013

El mundillo de la orientación

Seguramente si entra por aquí algún orientador de pro, se aburrirá de leer la sarta de obviedades que me dispongo a escribir y probablemente podría corregir y añadir muchos más puntos interesantes. De todas formas, como la orientación es un deporte minoritario y este es un blog minoritario, seguramente nunca se dará esa coincidencia y puedo escribir lo que me parezca con la falta de rigor propia de mi relativa "novatez" en el campo.
Y por qué me pongo ahora a escribir sobre esto?
1) Porque esta mañana he estado en una carrera de orientación
2) Porque es un deporte divertido, ameno y educativo que puede resultar una actividad interesante si alguien no sabe qué hacer un fin de semana.
3) Porque me da la gana ;-)

El deporte de la orientación consiste básicamente en correr lo más rápido posible pasando por una serie de puntos (balizas) que están marcados en un mapa. Para ello, evidentemente, tienes que tener la mayor facilidad posible para leer el mapa.
Hay una variedad surrealista de modalidades dentro de la orientación:
1) Carreras por montaña en las que tienes que ir pasando por las balizas en el orden que te indica el mapa.
2) Rogaines: Carreras por montaña en las que hay dispersas una serie de balizas por un territorio que cubre el mapa, cada baliza tiene una puntuación asignada por el organizador, y en un cierto tiempo (3h, 6h  o 24h) debes pasar por el máximo número de balizas, o más bien hacer el máximo número de puntos. Te lo puedes montar en el orden que te parezca con lo cual hay una componente de estrategia interesante.
3) Carreras urbanas. Suelen ser sprint, es decir, recorridos con un orden de balizas preestablecido en el que el ganador suele hacer unos 15 minutos. En estas vas corriendo a saco, la orientación sobre el mapa es relativamente sencilla pero se premia la interpretación y toma de decisiones rápida para ir de una baliza a la otra. La que he hecho esta mañana es de estas
4) Nocturnas. Lo mismo pero por la noche, con el frontal y todo el rollo. Suelen haber jabalíes que se comen las balizas
5) BTT-O: orientación en BTT, no lo he hecho nunca pero la peña va con la bici y un portamapas en el manillar, donde se indica la ciclabilidad de los diferentes caminos. Yo acabaría estampado a un arbol.
6) Esquí-orientación: pues eso, orientación con esquíes.

Ahí teneis un ejemplo de mapa, el de esta mañana:
A la derecha del mapa sale una tabla donde te describen el elemento en el que está colocada la baliza, si está en un árbol, en qué cara del árbol, arriba, abajo... cada columna indica una cosa y hay mil símbolos que no me sé... Eso te lo dan también en un papelito que llevas en un portaleyendas rollo power ranger:
Los accesorios freaks no se acaban aquí. En la mano izquierda llevarías un brújula de competi que se acopla al dedo rollo anillo:
Hay algunas que llevan además un lupa acoplada para que puedas leer los detalles más pequeños del mapa.
En la derecha, acoplado al dedo, llevas una especie de USB que es lo que te sirve, introduciéndolo en un dispositivo que está incorporado en cada baliza, para que quede registrado que has pasado por la baliza en cuestión.

Otras historias, zapatillas de correr por el monte para no estamparse cuando pasas por barro, unas medias protectoras de la zona del gemelo para que las zarzas no te destrocen la pierna (eh, pero es divertido...) y una camiseta mínimamente fuerte o sumamente despreciable.

A mi me gustan las urbanas de sprint, que son mucho de correr y la orientación es fácil y también las Rogaine, que tienen la componente de estrategia que les da una gracia interesante. Las clásicas de orientación por montaña también están bien, pero según la categoría y el tipo de terreno, la orientación es difícil de cojones y según cómo acabas más perdido que un sacerdote en un burdel. No es peligroso, acabas ubicándote o si no pues te vuelves y listos, pero perder minutos y minutos dando vueltas sin saber dónde estás, es frustrante de narices. De todas formas todo es cuestión de apuntarte a la categoría adecuada.

La carrera de esta mañana forma parte de la Copa Barcelona, una serie de carreras sprint que se hacen en parques o zonas urbanas de Barcelona y área metropolitana. Esta era en el Parc de la Fontsanta, en Sant Joan Despí. Ahí os dejo alguna fotillo de la salida y un par de balizas para que os hagáis una idea de lo que estaba hablando.
Pues nada, si algún día estáis en un parque y veis peña corriendo como locos con un mapa en las manos ya sabéis qué están haciendo y si no sabéis que hacer un fin de semana ya tenéis otra opción.

Besos y abrazos


miércoles, 13 de marzo de 2013

Ultratrail Les Fonts (8-10/3/2013)



Hacía tiempo que tenía ganas de hacer una carrera por etapas y esta, por fechas, proximidad, precio… tenía muy buena pinta y una vez pasada realmente no me equivocaba.
Todo empezó el viernes por la tarde con el viaje en la furgo hacia Xerta, coger sitio en el parking para pasar el fin de semana, recogida de dorsales, merienda y preparación para la primera etapa.

Etapa 1: La Nocturneta (es el nombre que le dan, qué quereis que os diga…)
Distancia: 23km
Desnivel positivo: 350m
Dificultad técnica: poca, pistas y caminos razonablemente buenos, sin mucha piedra aunque si llueve la cosa cambia un poco
Llego a la salida con Ruben, un amigo de Lleida que se ha apuntado también a los tres días de carrera. Mi idea inicial es salir delante a ver qué ritmo lleva la gente, aprovechando que alaetapa no es muy dura y que tengo chispa de la temporada invernal de asfalto. Los ritmos con que se había corrido esta etapa el año pasado (1h41-1h42) parecen asumibles. Después de esos momentos de piel de gallina y nudo en el estómago , cuenta atrás y echamos a correr, primero por las calles del pueblo. Sale delante Jaume (Folguera) como una moto con otros dos tipos al lado y me quedo unos metros por detrás con otro corredor, Gerard Morales, uno de los pros. El primer kilómetro es de asfalto, para coger después un sendero serpenteante por el que se corre bastante bien aunque va picando para arriba. Por delante veo que Jaume ha dicho que ya si eso nos vemos en la meta y sus dos acompañantes se van quedando hasta que los cogemos y formamos un grupillo de 4. Los kilómetros 4-5 son los más duros de la etapa, por una sendero y después pista que pican bastante aunque perfectamente corribles. Gerard parece que tiene problemas con alguna lesión y los otros dos parecen no resoplar menos que yo así que me animo.
Llegamos a lo alto de la primera subida y cambia el panorama. En vista de mis dudosas dotes en el descenso me pasan los tres y tengo que forzar para no quedarme atrás. Resultado: pie en roca mojada y ostia al canto… Gerard me pregunta qué tal… parece que más o menos, la rodilla dolorida pero en 100metros se me pasa. Eso sí, a los otros dos ya ni los vemos. Seguimos los dos comentando la jugada y me dice que tiene el gemelo jodido. Efectivamente un poco más abajo, en un control, se para, así que sigo solo y concentrado para no perder el camino, que va llaneando en ligero descenso hacia Aldover. En una de las curvas me encuentro unas ramas que invaden el camino y me dispongo a apartarlas en plena carrera… Error: detrás tienen regalo, una roca me recibe con los brazos abiertos y me da una “palmadita” en el hombro que me deja aturdido unos segundos. E n fin, a recuperarse, seguir corriendo y no darle demasiadas vueltas.
En estas que veo que me acerco a Aldover (km14), pero antes nos espera una pequeña sorpresa. Se tiene que cruzar un río… a pelo. Han puesto una cuerda para que no se te lleve la corriente, todo un detalle, pero el agua hasta la rodilla. Nos habían avisado de que nos mojaríamos los pies, pero esto? Afortunadamente después de esta trampa entro en el pueblo, donde la gente está en la calle animando así que recupero el buen humor. Parece que lo peor ha pasado…
Pues no! A la salida del pueblo mi estómago, que durante la bajada había ido expresando su disconformidad con el traqueteo y los golpes propios del descenso, decide pasar a la acción con medidas más drásticas. Los siguientes dos kilómetros consisten en un debate interno entre los pros, contras de la correspondiente parada técnica. Pero la naturaleza me está llamando con altavoz, así que cuando unos minutos más tarde paso por un control, les pido unas servilletas y la decisión es definitiva, así no se puede correr. Por deferencia a algún posible perseguidor, dedico un par de segundos a buscar un sitio que evite visiones desagradables. Evitaré detalles escabrosos, pero decir que los resultados de la operación dejan bastante claro el estado de mi barriga y confirman mis peores presagios.
A partir de ahí poca historia más, hay un tramo de subida más fuerte por sendero pero después se entra en unas pistas que van bajando hacia Xerta para llegar al pueblo por la orilla del canal. Con todo el percance me coge un tipo marroquí  que llega por detrás pero me dice que no lleva dorsal así que sin presión le voy contando mis penas y llegamos a la meta sobre 1h42 y cuarta posición, contento teniendo en cuenta cómo han ido las cosas. Eso sí, mi meta real está unos metros más allá, dentro del pabellón, a donde me dirijo sin dejar de trotar para llevar a cabo la segunda de una inacabable tanda de operaciones de combate con mi estómago.
Ducha, para la furgo, cena rápida (no queda más remedio), a tumbarse y a dormir… qué optimista… la tripa dice que ni hablar, que para fuera, y así una y otra y otra vez… Al final me duermo a la una de la mañana en medio de la desesperación y sin saber cómo voy a poder correr al día siguiente.

Etapa 2: Trail de les Fonts
Distancia: 70kms
Desnivel positivo: 4000m
Dificultad técnica: más de la que esperaba. Es cierto que hay bastantes kms por pistas, sobre todo al principio, pero también muchas bajadas por camino muy pedregoso y pocos “kilómetros regalados” de esos que haces con el piloto automático.

Después de 3 horas y media de sueño intranquilo suena el despertador y me dispongo a almorzar y llevarme algo al estómago que me sustente durante el día de hoy. Obviamente no son las condiciones óptimas para afrontar una etapa de 70kms pero al menos no me duele la tripa y después de una expedición preliminar al baño parece que las cosas han mejorado. Desayuno, media horita de relax y para la salida. Se me ha ido el tiempo y acabo con prisas dejando la bolsa en el guardarropa, llenando el camel bag y los dos bidones.
Arrancamos a las 6:10, a un ritmo más tranquilo pero que siempre me parece demasiado rápido para la distancia que tenemos por delante. Todavía no hemos salido del pueblo cuando me doy cuenta que llevo el cordón desatado… malditas prisas… me paro mientras me va pasando gente. Para empezar calentitos el recorrido va por una carretera con una cuesta de narices. No lo entiendo, no sé de dónde ha salido esta subida… Deben haberla puesto esta noche… Más tarde la cosa suaviza y el recorrido acaba metiéndose por una acequia… sí, por una acequia, nada de camino, tienes que ir haciendo equilibrios por el borde, a un lado y otro. Como tenía que pasar, al final acabo cayéndome dentro así que pies mojados nuevamente. Siguiendo con la racha, la humedad hace que se me desate otra vez la zapatilla, así que nueva parada, me pasa más gente… voy un poco cruzado, pero intento no agobiarme, que esto es muy largo. Llego a Paüls cuando se hace de día y ahí me junto con Joel, un chico de Almatret que conocí la semana pasada en la carrera nocturna de Montoliu.
Después de Paüls viene una subida muy chula por un valle rocoso hasta el Coll Roig (916m), donde se coge una pista que va picando para abajo hasta el control avituallamiento de La Refoia. Sigo sin ir demasiado bien y pierdo a Joel que en la bajada tira mucho más que yo. Después de La Refoia se coge un sendero entretenido y no muy técnico que baja hacia el valle de Paüls, se gira de nuevo al norte por otro repecho y se va bajando por pistas cómodas hasta Prat de Comte (km 26). El estómago se va comportando, los geles que llevo los voy asimilando razonablemente bien y parece que las sensaciones empiezan a mejorar. 

Salgo de Prat de Comte otra vez con Joel (ahí estamos en la foto) que se ha parado a cambiar de calcetines y vamos charlando acercándonos a la próxima subida que nos ha de llevar al Tossal de Engrillo. El primer tramo es por pistas que van cogiendo bastante pendiente pero por las que ahora que voy bien se puede correr… venga va, trotar razonablemente. Más adelante el recorrido se mete por un sendero y la cosa se pone seria para acabar subiendo por una tartera bastante dura y una travesía al borde de un precipicio donde tienes que tomártelo con calma. Por el camino vamos pasando gente, así que el ánimo también se va recuperando. Llegamos a lo alto del Tossal d’Engrillo (1080m, km32,8), un sitio muy chulo con una pequeña cabaña.
Nos dicen que vamos sobre la posición 15 y no muy lejos de los de delante y Joel se lanza como una flecha hacia abajo. Yo, aunque no sea mi terreno, voy algo mejor y voy siguiendo a cierta distancia. Este tramo es muy bonito subidas y bajadas no muy largas por zonas de bosque no muy denso, proados herbosos y zonas rocosas en los picos, con vistas magníficas hacia la Terra Alta a la derecha y hacia el valle del Ebro a la izquierda. En una de estas vuelvo a coger a Joel que se ha despistado con las marcas del camino y bajamos hacia Sant Roc, el siguiente avituallamiento (km40). Bajo bastante bien, pero mi falta de agilidad me vuelve a pasar factura y me voy por los suelos, ruedo de espaldas y oigo un ruido muy feo que me hace temer por el frontal que llevo en la mochila. Afortunadamente al llegar al avituallamiento parece que el frontal está correcto, no así mis dedos que van sangrando considerablemente.
Guardo un recuerdo especialmente grato del melón que tenían en este avituallamiento así que mientras un tío de la organización me venda los dedos y otro me llena los botellines yo me pongo tibio de melón, plátano y diferentes manjares. En este punto me encontré también a Alberto, un chico de Orea (mi pueblo) que también tiene la misma enfermedad que yo sobre este tipo de carreras. De todas formas él está hoy de espectador, que ya tuvo tute la semana pasada en la Transgrancanaria.
Le digo a Joel que tire mientras me acaban de curar y salgo algo más tarde con ganas hacia una nueva subida que ha de llevar hacia la Espina, el punto más alto de la carrera (1180m). La subida es larga y se hace dura, aunque menos empinada que la anterior. Voy recogiendo algunos cadáveres, los kilómetros empiezan a pesar y la gente empieza a ir justilla. Yo también voy notando que la gasolina se va quedando justa y al llegar arriba estoy en estado pre-pajarón. De repente aparece Joel por detrás que dice que se ha perdido en un sitio al principio de la subida, empezamos abajar juntos pero el cambio de subida a bajada le está matando a mi abductor que hace un rato que protesta y está bastante tieso. Me paro a estirar y me pasa Oscar, un vasco que debe ver bastante apurado y se preocupa por mi estado. De todas formas no es grave y al cabo de unos minutos de bajar las piernas ya han cambiado el chip. El camino es bastante pedregoso y suficientemente técnico como para tener que estar concentrado. Además hay un tramo en el que corres a un palmo de una verja llena de pinchos dispuestos a acariciarte en cuanto des un traspiés. Llego a Alfara de Carles (km53) y veo el coche de mis padres, lo que se agradece y supone una dosis de ánimo para lo que queda. Como, bebo y sigo para acabar con la etapa que ya se me está haciendo dura.

Queda la última subida. Empieza no muy dura justo al salir del pueblo, pero veo que las piernas no van como antes y la pájara es inminente, así que busco un gel en la mochila.
Inciso sobre geles: el que esté metido en el mundillo de este tipo de carreras sabrá bien de lo que hablo. La elección del tipo de geles a llevar a una carrera de este tipo es un proceso largo de prueba y error hasta que encuentras uno que no pasa del nivel de repulsivo y que si te lo tomas sin saborearlo y seguido de un buen trago de agua, tu sistema gustativo-digestivo es capaz de tolerar.
En este punto los geles que cumplían este requisito se me habían acabado así que tuve que sacar uno PowerBar (sin querer hacer mala propaganda, habrá gente a quien le vayan bien) que llevaba de repuesto. Sigo caminando un par de minutos con él en la mano, mientras me lanza miradas desafiantes que no soy capaz de sostener. Al final reúno todo mi valor y rasgo la abertura. Después de semejante hazaña tengo que dejar pasar otros dos minutos hasta que, en un nuevo alarde de valentía, me llevo el malvado paquete a la boca y vierto su contenido… la arcada es tan repentina como violenta y me tengo que parar en seco para no vomitar. Trago de coca-cola… rápido… tengo que olvidar este sabor…. Bien, parece que está más o menos controlado. Sigamos para arriba.
Voy esperando que el gel surja algún efecto pero la verdad es que poca cosa, llevo un globo considerable. Me voy acordando de la falta de sueño, la deshidratación… ahora ya toca acabar la etapa como sea, sin mirar 5 minutos más o menos. El recorrido pasa por el Collado de Paüls (km58) y después baja y sube varias veces (aunque en el perfil solo salían dos repechos, maldita sea…) antes de bajar hacia el último avituallamiento en la Font Nova (km63,5). Nuevo repechillo y bajada ya por pista hacia Xerta que se ve a lo lejos. En un cruce veo unos tipos que han puesto un cartel de 5kms a meta. Me lo veo venir…
Hay una bienintencionada pero desafortunada costumbre que es la de animar a los corredores diciendo aquello de “Venga! Que ya no queda nada!”. Cuando estás petado, aunque te digan que falta 1km te parece un mundo, y cuando ese kilómetro se transforma en 2km, en medio de tu mala leche te dan ganas de volver y decirle al tipo en cuestión, muy injustamente, que vaya y los haga él.
Efectivamente este fue el caso, infinita bajada por pista, me despisto en un desvío con la correspondiente subida extra, sendero, tramo llano por un canal y bajada interminable por una vaguada que parece no acabar nunca. Pensaba que habían movido el pueblo de sitio.
Al final aparece, lo cruzo, porque como no podía ser de otra forma la meta está en la otra punta, y acabo esta etapa que al final se me ha hecho eterna. Este último tramo me ha pasado factura y he llegado el 18º del total, pero contando la gente que sólo hacía la carrera de hoy, acabo en el 7º puesto de la general, que visto el panorama no está mal.

Intento alejar de mí cualquier recordatorio sobre la etapa de mañana, que ahora mismo me parece una broma de mal gusto. El masaje que te dan a la llegada mejora algo mi perspectiva, pero tengo una sensación de sueño y revuelto de estómago bastante considerable. En fin, a descansar…

Etapa 3: Cursa de les Fonts
Distancia: 27kms
Desnivel positivo: 1650m
Dificultad técnica: senderos bastante pedregosos pero que se van haciendo bien con un par de tramos rocosos donde incluso te has de ayudar con las manos y alguna cuerda que ponen

Antes de la salida troto un poco para desatascar las piernas, parece que al menos me puedo mover. En la salida se nota mucho la diferencia entre la gente que ha venido a hacer sólo la carrera de hoy, que salen como una moto, y los que hacemos las tres etapas, que salimos con la misma sensación cansina que deben tener los del decatlón cuando hacen el 1500. Salgo más o menos a la altura de Mikel y Salva, que están algo por detrás de mí en la general.
A grandes rasgos la etapa consiste en subir al pico de la Coscollera (880m) y bajar, pero como suele pasar, la subida está formada por muchas subidas y bajadas y se acaba haciendo pesada. De todas formas vamos comentando un poco la jugada entre los tres y se hace más amena. Al llegar al último repecho decido tirar un poco en previsión de que ellos bajan bastante mejor que yo, así que llego al pico por delante del grupillo que habíamos formado. La vista es espectacular. Bajo razonablemente bien hasta el avituallamiento de la Font Nova (km20) y con la sensación de que lo peor ha pasado… Craso error, después de un repecho, en el que se me van Mikel y Salva, bajamos hasta un nuevo control en el que unas niñas me dicen que “ara ve una tussa”.
Pronto entiendo qué quiere decir eso, un repecho de cojones. Paso a un tipo, también del Ultra, que lleva un globo tremendo y está parado recuperando el fuelle. Una palmada en la espalda y un “Ánimo” sin muchos signos de exclamación, es todo lo que tengo para ofrecerle. Un poco más allá el repecho se convierte en una trepada por unas rocas donde han colocado una cuerda para ayudarse. Madre mía, vaya trampa… Bajadita técnica y más subida por una pistilla donde me pongo a caminar porque las fuerzas van justas. Al llegar arriba creo reconcer que estamos en el recorrido de la etapa nocturna, así que solo queda bajada. Me animo, miro el reloj y cojo un ritmillo automático pero vivo. El terreno es favorable y se acerca la meta. Finalmente salgo a la carreterilla que da acceso al pueblo, último kilómetro, apretó los dientes y llego a la meta en 3h24’.
Tiempo total: 14h50’54’’, he mantenido el 7º puesto y de hecho me he quedado a 2’’ del 6º, Oscar, el vasco que se apiadó de mí ayer en lo alto de la Espina.


Buen balance global, aunque uno siempre quiere hacerlo mejor y da rabia el haber tenido el problema estomacal. De todas formas una carrera muy bonita, por una zona que no conocía.
Mención especial para la organización, que me ha parecido espectacular. Muy buenos avituallamientos, buena atención, muchos servicios, buen marcaje… Cena, comida, desayuno de viernes a domingo y todo por 60 euros, lo cual da que pensar sobre el destino del dinero que uno paga en otras carreras donde no te dan ni la décima parte… y no diré nombres.
Como colofón, por un sistema de premios que no llegué a entender, me tocó subir a lo más alto del podio junto con Mikel y Salva (éramos 7º, 8º y 9º de la general) y me dieron una bonita placa donde pone 1er clasificado senior… En fín, yo encantado.

Reconocimiento también para Ruben, que acabó su primer ultra con una cara de felicidad que compensaba claramente la fatiga de las piernas.
En resumen, una bonita experiencia en esta carrera por etapas, que recomiendo a cualquiera que le guste esto de correr por el monte, eso sí, teniendo en cuenta que es un recorrido duro y que debe ser afrontado con respeto y sin pensar que el hecho de no ser alta montaña lo va a convertir en un paseo.
Fin del rollo, felicidades a los que hayáis superado este Ultra de lectura…
Besos y abrazos

Presentación

Muy buenas!

No sé que acabará siendo este blog, pero lo que pretende ser en un principio es un sitio donde explicar, no se si a quien lo lea o a mí mismo, las batallitas por las que voy atravesando en esta actividad apasionante que es correr por la montaña.
Aunque intento hacerlo lo mejor que puedo y me gusta progresar en la medida de lo posible, ni destaco ni tengo unas condiciones físicas privilegiadas, y este hobby no supone más que un objetivo en el que invertir con ilusión tiempo, energía y dinero. De esa forma espero compartir de igual a igual mis experiencias con otros corredores de montaña, deportistas aficionados o simplemente simpatizantes de este tipo de actividades y que entre todos nos vayamos animando para disfrutar de la montaña y del deporte.
Sobre las crónicas, veréis que muchas serán tan largas como las carreras que narran, así que podéis sentiros libres de dejar de leer cuando se os caigan los párpados, sin el menor esfuerzo ni perseverancia.

A ver qué sale...