jueves, 6 de junio de 2019

Els Bastions 2019


Esta tenía que ser una crónica diferente, después de todo el año explicando balizas y estrategias, y supongo que realmente lo será, aunque no de la manera prevista o que hubiese preferido... Vamos allá antes de que se me olviden los detalles.
Añadí esta carrera en el calendario del año con la intención de hacer una prueba larga con una antelación suficiente antes del Mundial de Rogaine de la Molina. Dos meses de margen y un terreno bastante caminador y semejante al de La Molina hacían de Bastions una candidata ideal dentro del plan de preparación. Además, siendo cerca de casa todo es más fácil de cara a tener apoyo moral y logístico durante la prueba. En este caso, en lugar de contar con la ayuda de mis padres la asistenta de lujo fue Mònica, que se portó de maravilla en su toma de contacto con los avituallamientos. Y así llegó el día, con una mezcla de ganas y de incertidumbre por no saber cómo respondería. Más nervioso que de costumbre, me voy para la salida a las 12 de la noche del viernes.

(Intercalo fotos para ambientar pero obviamente las del tramo de noche no cuadran con el momento en que pasé yo...)

Salida:
Suena la cuenta atrás, y salimos corriendo calle arriba, dejando atrás la salida y las especulaciones. Como siempre, sprints y ritmos sin más sentido que el de coger una buena posición de cara al sendero de turno que te deja sin posibilidades de adelantar. Cuando se estabilizan las cosas me quedo en 5ª o 6ª posición, intentando coger el ritmo de respiración adecuado. La subida es en dirección al Taga, coincidiendo con el recorrido de llegada, y alterna tramos de sendero con pistas de 4x4 que se usan para el ganado. En un tramo de pendiente más llevadera me pasa un tipo flechado. Yo voy a lo mío. Soy consciente de que a estas alturas de la carrera es muy fácil hacer alardes que sin darte cuenta te pasan factura cuando menos te lo esperas. Creo que después de tantas batallas he llegado a un punto en que soy capaz de detectar el ritmo adecuado para mí al inicio de la carrera. Y ese ritmo no es el que llevan los cinco corredores que tengo delante, así que dejo que se vaya abriendo un hueco con ellos mientras entramos en una zona más llana que nos tiene que llevar hasta el pueblo de Bruguera. Estaría bien no perderlos de vista para no tener que estar tan concentrado con las marcas, pero bueno, puestos a elegir, lo primero es no salir de punto. Satisfecho con el ritmo y disfrutando con el paisaje de luces de Ripoll en la lejanía, bajo hacia Bruguera con otro corredor pisándome los talones.
Cruzamos el pueblo y nos encontramos con unos amigos de mi nuevo compañero. "Vas y Benoit! Les premiers ils sont à 2 minutes". Mira... francés... vamos a practicar un poco. "Tu viens d'où?" le digo. "Ah! Tu parles français?"... "Un peu, oui, j'ai habité 2 ans à Lyon"... Y así rompemos un poco el hielo, hasta que nos pasamos un desvío y llego a la conclusión de que mejor dejar la cháchara para otro rato en que el camino sea más obvio. Nos metemos por un sendero bastante incómodo con muchas piedras anti tobillos y cables traicioneros, pero salvamos relativamente bien la papeleta y llegamos abajo junto con otro corredor que se nos ha unido por detrás. El grupillo de tres cruzamos la carretera e iniciamos la nueva subida. El nuevo acompañante tiene una forma de correr extraña. Alterna tramos de caminar donde no sería del todo necesario, con cambios de ritmo con los que nos adelanta con aparente facilidad. En cambio Benoit es más de los míos, ritmo constante y equilibrio. Por mi parte, así en el tramo inicial he tenido buenas sensaciones y la impresión de ir al ritmo que tocaba, ahora empiezo a notar que me falta chispa. No voy asfixiado de respiración ni de pulsaciones, no me duelen las piernas, pero no soy capaz de imponer un ritmo fuerte en este tramo de caminar, que normalmente es mi terreno favorito. Además, empiezo a tener malas sensaciones de estómago, no sé si por los nervios de antes, porque algo me ha sentado mal, o porque sencillamente las fuerzas no son las que tocan. En este plan llego al primer avituallamiento de Els Baells. Entramos los tres justo al tiempo que salen dos de los cinco que llevamos delante.

Els Baells (Km12, Avituallamiento 1):
Mi principal preocupación en el avituallamiento es conseguir papel de váter. Llevo líquido y he comido lo previsto pero tendré que parar para ver si consigo cambiar las sensaciones. Salimos del pueblo por una pista y al entrar en un sendero encuentro un buen lugar para las operaciones. El resultado es satisfactorio y las sensaciones de estómago van mejorando, aunque sigo sin sentirme Superman en las subidas. Bueno, paciencia... Nuevamente con Benoit y el chico de los cambios de ritmo, seguimos con esta segunda subida. Me gusta llevar a mi el ritmo, así que a la que puedo me pongo delante y enchufo el piloto automático. Al cabo de un rato veo dos luces delante mío. No está mal... Al menos no voy más lento que los de delante. Poco a poco vamos recortando y alcanzamos a nuestros dos predecesores justo al llegar a la pista superior de la montaña, que nos conduce al Refugio del Covil, donde hay un control de paso. Afrontamos la bajada, ya en forma de grupo de cinco. Los dos nuevos acompañantes, un chico de verde y uno de azul, que tiene aún peor carraspera que yo y va emitiendo sonidos guturales que nos van marcando el ritmo. Yo en la bajada me encuentro algo mejor. Las piernas las siento bien, la chispa aquí no influye tanto, no me duele nada y puedo coger una buena zancada que hace que mantenga el ritmo con relativa comodidad. No obstante, algo antes de llegar al pueblo de Campelles en un tramo de sendero el tibial que me ha dado la lata estas semanas atrás me hace un amago. "Mierda" esto sí que sería una putada. Cruzo los dedos para que la cosa no vaya a más, pero son sensaciones parecidas a las que tuve en Francia en un rogaine del que me tuve que retirar a finales de abril. Salimos a la carretera y entramos al pueblo, yo nuevamente con estas sensaciones negativas.

Campelles (Km22, Avituallamiento 2):
"Voy con dudas por todos lados" le digo a Mònica, que me espera con el material preparado. Repongo los bidones y sin perder mucho tiempo salgo del avituallamiento. El de azul ha salido antes y al poco se me unen Benoit y el chico de los cambios de ritmo (lo siento, no llegué a saber cómo se llamaba). Viene un tramo que alterna llanos con subidas de correr. Parece que lo del tibial se ha quedado en falsa alarma, pero las sensaciones físicas siguen sin ser buenas. No sé muy bien cómo describirlo. El estómago ya va bien, no me duele nada, pero es como si a mi cuerpo le faltase alegría. En fin, toca ponerse en modo pragmático y tener paciencia. Que pasen los kilómetros y ver cómo evolucionan las cosas. El abandono ni planteárselo, sería dramático para el estado de ánimo y el planteamiento del resto de la temporada. Empieza la bajada hacia Planoles y me pongo nuevamente primero. Es sobre todo una estrategia para no depender del ritmo de los demás y evitar venirme abajo moralmente en caso de no poder seguir su ritmo. Llegamos al fondo del valle, cruzamos el río y empezamos una nueva subida, que en este primer tramo sigue varias carreterillas y calles empedradas hasta llegar al pueblo de Planoles. Seguimos los tres, sin rastro del de azul por delante ni del de verde por detrás, al que hemos perdido en Campelles tras un inicio tal vez demasiado rápido por su parte. 
Salimos del pueblo y tras varios desvíos un poco confusos iniciamos la subida al Collet. Esta subida es de las que en condiciones normales me viene como anillo al dedo. De caminar con paso amplio. La afronto nuevamente en cabeza con la esperanza de descolgar a mis compañeros y tener algo de espaldarazo moral. Nada... No hay manera. Acepto la situación y vuelvo al "modo paciencia". Subimos por en medio del bosque y cruzamos un par de veces una carretera entre la tranquilidad de la noche. En el segundo cruce la seguimos durante 100 metros y veo una luz allí delante. Bueno, algo es algo, vamos más rápido que el de azul. Le alcanzamos justo al llegar al avituallamiento de El Collet.

El Collet (Km 32, Avituallamiento 3):
Cojo algo de fruta, relleno agua y salgo detrás del de azul. Benoit se me une un poco más tarde y seguimos al cuarto clasificado a unos metros de distancia. El sendero flanquea en ligera bajada en dirección al Barranc de l'Home Mort. De repente salimos del bosque y el paisaje se abre, dejando ver la continuación que sube por la vertiente opuesta. Hombre! Una luz ahí enfrente... Y otra aquí! Más cerca, cruzando el río... Aquí está el espaldarazo moral... Aquí tenemos el pódium, así que a pesar de que mis sensaciones han sido más bien flojas, estamos luchando por la carrera. Y estamos recuperando terreno, lo cual quiere decir que seguramente nuestra gestión de carrera ha sido mejor que la de los de delante. "Tu as vu?" me dice Benoit... "Oui, oui, c'est le deuxième là haut et le troisième là bas... On est bien... Allez!". Cruzamos el río y adelantamos al de azul, quedándonos ya 4º y 5º. Empiezo el repecho con el frontal del tercero a modo de zanahoria que perseguir. El tramo siguiente va picando para arriba, y lo puedo trotar bastante bien. No recorto distancias con el tercero, pero está ahí, y también el segundo, que parece que va más lento que el tercero y que nosotros. Más paciencia, no te cebes. Ahora viene la subida al Puigmal y es importante poder hacerla con buenas sensaciones. Con la tortilla dando la vuelta llegamos a Fontalba. El segundo está saliendo del avituallamiento y el tercero está ahí. Como decía aquel, estamos en la pomada. Venga, vamos a por ello.

Fontalba (Km38, Avituallamiento 4):
Cumplo con las operaciones previstas, nuevamente con la ayuda de Mònica. "Quand tu veux on y va" Me dice Benoit. Creo que los dos hemos identificado que hacemos buen tándem, así que salimos juntos, ya con el tercero, que es un chico de amarillo, Benet. El chico de los cambios de ritmo y el de azul con la carraspera, se quedan definitivamente atrás. Vemos la luz del segundo allí delante, y muy arriba otro frontal. La única referencia que tenía del primero era el "El primer va flipadíssim" que me había dicho Mònica en Campelles. Yendo tan rápido lo había dado por perdido, y lo sigo dando por perdido ahora, ya que debe estar como 200 metros más arriba. Ahora mismo la preocupación es pillar buen ritmo y consolidarnos en la lucha por el pódium. En esas andamos con Benet y Benoit (solo nos falta un Benito). Lo cierto es que Benet no lo pone fácil, sube bien y le creo que tiene ganas también de ser él quien marca el ritmo, así que nos vamos alternando en cabeza. Sigo sin estar súper, pero mi estado mental ha mejorado y está arrastrando un poco al físico. Pongo la marcheta y vamos superando los diferentes escalones de la ascensión al Puigmal, que recuerdo bien a pesar de hacer tiempo que no pasaba por aquí. El último repecho es duro e incómodo por lo descompuesto del terreno. El ritmo se ralentiza y eso hace que nos acerquemos al segundo, al menos en distancia, no sé si también en tiempo. Hace rato que no miro hacia atrás. Buena señal. Las luces del día se han ido encendiendo y salimos al rellano superior mientras el sol despunta por el horizonte. Uno de esos momentos bonitos de las carreras.
Llegamos a la cima, donde hay un nuevo control de paso, y tras aminorar el ritmo para beber y comer un poco afronto la bajada. A ver qué tal está el terreno... Al meternos en vertiente norte hay mucha más nieve y a estas alturas de la mañana está bastante dura. Veo al segundo muy cerca, que está peleándose con una pendiente de nieve. Tanteo un poco y veo que si chafas con el talón fuerte la crosta se rompe algo y se baja relativamente bien. Además el terreno no es expuesto y en caso de resbalar bajas poco. También hay algo de traza, así que de momento no saco los crampones. Benoit viene detrás y hace lo mismo, aunque si que da un resbalón y baja unos metros, pero sin peligro, de hecho más bien gana algo de tiempo con ello. Bajamos en dirección al collado que nos separa del Pic del Segre buscando las zonas en las que toca algo el sol y la nieve se empieza a reblandecer. El problema en esta zona es más bien que a veces si chafas demasiado fuerte la crosta superficial se rompe, te hundes y sales disparado hacia delante, cosa que me pasa un par de veces. "C'est une piscine?"... bromea Benoit.
Vuelve la subida y con ella buscamos las rocas y la estabilidad. Inicio el repecho en cabeza intentando exigir un poco a mis compañeros. En un principio aguantan bien pero Benoit en un momento dado se para a coger el resuello. Con deportividad, pero no os negaré que ver síntomas de flaqueza en mis acompañantes me genera algo de reafirmación, al menos el esfuerzo está sirviendo de algo. Superamos el Petit Pic del Segre, el Pic del Segre y varias protuberancias más que hay en este tramo que siempre se hace más largo de lo esperado. Finalmente la montaña tiende claramente hacia abajo y nos dirigimos al Coll de Finestrelles. Las zonas de roca cada vez son más continuas y al final las banderolas se meten por una zona de prados que enlaza con el sendero de bajada. Bajo con agilidad aceptable pero manteniendo el chip de conservar las piernas. Como os decía no es mi mejor día subiendo pero a nivel de sensaciones las noto bastante relajadas. El sendero describe varias eses amplias por las que corro a ritmo bastante digno. Mis tres acompañantes siguen a unos metros sin hacerme luces para adelantar, de lo cual deduzco que el ritmo no es malo. En esta tónica se va acercando el fondo del valle y las casas del Santuari de Núria. Tras un par de amagos tontos de torcedura de tobillo, que me recuerdan que no hay que perder nunca la concentración, llegamos a la pista de esquí y recorremos los últimos 500 metros hasta el avituallamiento. Mantengo la cabeza del grupo y la consecuente segunda posición, más por dar una alegría si alguien me está siguiendo que por otra cosa.

Núria (Km50, avituallamiento 5):
Entro y pido la bolsa de vida, a la que le han hecho un nudo marinero que me cuesta un huevo de abrir (piedad por favor...). "El primer el teniu a cinc minuts"..."Fa bona cara?" pregunta Benet... "Sí, si que fa bona cara"... Pues nada, cinco minutos más cinco minutos de parada nuestra, es bastante distancia y que parece estable, vamos a otra cosa. Tengo un tupper de arroz con tomate y un bidón con Ettix recuperador. Mi estómago ya estaba reclamando algo un poco contundente. Mientras como voy metiendo las cosas en la mochila para el próximo tramo. Una bolsita con patata, un membrillo, un rollito. Pido que me rellenen un bidón con un sobre de Tailwind que también tenía en la bolsa... Creo que resuelvo la papeleta de manera bastante eficiente. De ropa voy bien, así que nada por esa parte. Todo el tiempo lo dedico a echarle gasolina al cuerpo. Me levanto dejo las cosas en la bolsa y salgo del edificio. Mis compañeros lo hacen unos segundos después.
Venga, nuevo intento de tensar la cuerda. Empiezo a trotar saliendo del santuario, ahora por el camino de Noufonts. Un primer repecho obliga a caminar pero después hay un tramo herboso donde se puede trotar. Hago lo propio, aunque cuidando la digestión del arroz. A ver si alguien va justo y muestra un poco de debilidad... Nada, los tres vienen detrás y se pegan a mí. Joder... No hay manera. Benoit parecía ir justo antes pero ahí aguanta, como un campeón. Benet tengo la sensación de que es le que va mejor. Y el otro chico, un valenciano (Vicente, creo), va gimiendo y mascullando cosas como si fuese tieso pero lo llevo pegado a mis talones. Pues nada, otra vez paciencia. Cojo la cancioncilla de respiración-paso-bastoneo y me vuelvo a centrar en mí mismo y en poner un ritmo que considere sostenible para lo que queda de carrera. El sendero sube por un espolón de la montaña y voy mirando arriba intentando identificar banderolas que me indiquen hacia donde vamos. No he hecho nunca este camino y no sé si vamos a acabar yendo hacia la izquierda del espolón (espero que no, más lejos) o a la derecha, enfilando ya en la dirección que toca. En medio de estas cábalas miro de reojo en una revuelta y veo novedades. Benet se está quedando... Bueno, esta sí que no me la esperaba. Y Benoit también pierde algunos metros. Venga, parece que está sirviendo de algo la marcheta. En cambio Vicente sigue enganchado como una lapa.
La pendiente afloja y vamos enfilando hacia la derecha. Identifico el Pic y el Coll de Noufonts, del que me separa una diagonal en flanqueo... Iep! Ahí hay un corredor! Buenooo... Modo caza activado... Drakarys...(tenía que caer una de Juego de Tronos...). No me lo esperaba, la verdad, y el descubrimiento me inyecta una dosis de moral importante. Echo un vistazo al reloj, tomo referencia, las fuerzas van a más y troto por esta diagonal hasta el collado. Unos tres minutos. Le hemos recortado un huevo. Afronto el repecho del Pic d'Eina a buen ritmo y veo que Vicente hace un poco la goma. Paso junto a la cima del Pic d'Eina y miro al otro lado. Está ahí mismo, negociando un tramo de cresta horizontal. No debe haber ni un minuto. Troto en bajada y me voy acercando. Me noto cada vez mejor. De repente se para y parece tocar los crampones. Llego a su altura y se gira, como si no nos hubiese visto venir (por eso nunca llevo música). "Ostia!"... Nos deja paso y sigo adelante en una nueva e inesperada posición. Me acerco a un repecho que conduce al Pic de Noufonts. El tramo que hemos pasado tenía bastante huella y era horizontal, pero ahora viene una diagonal por la vertiente francesa, con la traza muy desdibujada por la noche y expuesta hacia la izquierda. "Bueno chicos, yo me pongo los crampones". Y ahora viene todo el jaleo...
Me quito la mochila y saco la bolsa con los crampones, unos Ice Traction de Climbing TechnologySon los típicos crampones de trail, con goma para ajustar a la zapatilla. No son para subir la cara norte del Eiger, está claro, pero son una herramienta útil para zonas técnicamente sencillas. "Yo no lo veo claro"... Me giro y es el chico que iba primero el que expone sus dudas. "Esto está muy peligroso, no sé cómo va a pasar todo el mundo por aquí". Es cierto que la nieve está dura y el tramo que viene tiene menos traza y un tobogán importante hacia la izquierda. Vicente se lo está mirando. Llegan Benet y Benoit. "Jo tampoc ho veig" dice Benet. Vicente de momento no dice nada. "Ils disent que c'est dangereux, qu'ils veulent pas passer", le traduzco a Benoit. "Moi, je ne suis pas un montagnard" (no soy montañero). Él también tiene dudas. Veo que el lleva unos Yaktrak, que son los crampones estos de cadena. Personalmente, pasar con eso lo veo más arriesgado. El resto llevamos de puntas. Miro a Vicente para ver si alguien está en el bando del Sí, pero tampoco veo apoyo por ese lado. Las dudas de mis compañeros me cortan un poco la energía y se me transmiten también a mí. Me miro la pendiente... Realmente no se puede resbalar. Si resbalas te vas 200 metros hacia Francia, por un tobogán de hielo y rocas. Me viene a la cabeza una excursión de hace años, con amigos de la universidad. Uno de ellos se cayó muy cerca de aquí, de hecho igual era aquí... No, era en Noucreus... Pero muy parecido. Bajó 100 metros de desnivel. Se rompió la tibia y el peroné... Aun así, seguramente el día más afortunado de su vida. Tengo y tendré siempre en la memoria como bajaba dando vueltas de campana. Pero fue un error, salirse de la traza en terreno helado y sin crampones... Podría pasar? Si vamos con cuidado, no... Pero somos varios... Juego de probabilidades... Joder... Me veo arrastrado por la ola de dudas... Por otro lado, me invade un sentimiento de que sea lo que sea, debemos hacer todos lo mismo. Si paso y me quedo sólo, la carrera queda desvirtuada... Es motivo para no pasar?... No lo sé... "Hay que llamar a la organización"... dice alguien..."Por aquí no puede pasar toda la Ultra y la Trail"... "Hombre, la nieve está así ahora, más tarde será otro tema"... Parece que mis cuatro compañeros lo tienen claro. Yo estaba bastante enchufado en la carrera, pero entre unas cosas y me estoy desconectando. "Venga, llamemos"... Venga, pues saco el móvil. Llamo a Mónica, que está en Pic de l'Àliga., siguiente avituallamiento. Le explico al situación. Hablo con una voluntaria... También le explico. Los teléfonos que de organización que salen en el dorsal no tienen cobertura. A todo esto van pasando los minutos. Al final aparece el sexto corredor, al cabo de un buen rato. "Ah doncs jo ho vull provar". Él no lleva palos y la verdad es que no me inspira mucha confianza. La verdad es que yo sin palos sí que me daría más palo, valga la redundancia. Me quedo mirando cómo se pone los crampones, mientras los otros cuatro enfilan el camino de vuelta. En medio de mi propia confusión observo cómo el hombre se dirige hacia la pendiente y hace equilibrios. En algún momento hace un amago de resbalón y pone las manos en el hielo. Me doy la vuelta, no lo quiero ver. Los otros cuatro están parado a unos 200 metros y me gritan. "Què fas? Vens o què?"... Y ahí acabo de decantar la balanza y tomar el camino de vuelta.
Me ahorro los detalles de la bajada, parándome 80 veces a explicar a cada corredor con el que me cruzaba, una decisión de la que no estaba convencido.
A medida que han ido pasando los días cada vez me he ido arrepintiendo más, pero en fin, en el momento se tomó y tomé esa decisión y listos. Decir que nada tuvo que ver la organización en el problema. Los crampones eran material obligatorio y se comprobaba que los llevábamos en la salida. Se podría discutir si poner una cuerda en ese tramo, pensando en esos momentos de la mañana, o si poner a alguien vigilando en ese tramo, pero el recorrido por la Olla es muy largo y para eso llevamos los crampones y se supone que tenemos experiencia en montaña para movernos por ella.
Para acabar la crónica en positivo, decir que estoy contento con mi gestión de carrera y por saber identificar el ritmo adecuado aislándome del que llevan los demás. Y a nivel de sensaciones, si bien el inicio fue dubitativo, me quedo con la tendencia positiva durante la carrera y con la sensación de que mejoro con el paso de los kilómetros, cosa que es positiva pensando en las 24 horas del mundial de rogaine. Por último, agradecer a Mònica la ayuda en los avituallamientos y el compartir esta aventura. Me hubiese hecho ilusión compartir una llegada que tenía buena pinta pero bueno, esperemos que haya más ocasiones.

Besos y abrazos

 

domingo, 26 de mayo de 2019

Rogaine de Partacua 2019

Muy buenas!

Después de un mes un poco irregular a causa de unas molestias en el tibial que me quedaron como secuela de la ruta andando por Irlanda, un par de semanas de buenos entrenos me animaron a participar en esta prueba de la Liga Española de Rogaine. El lugar: Piedrafita de Jaca, en pleno valle de Tena, en el Pirineo de Huesca. El compañero: Tommi, en este caso sin Aurelio, a quien dimos vacaciones por una ocasión. Para allá nos fuimos con Marta y Guille desde Girona, con ganas de hacer un buen entreno en un terreno similar al que nos encontraremos en el Campeonato del Mundo de la Molina. Qué quiere decir eso? Pues terreno montañero, con desniveles importantes (en este caso entre 1200 y 1900 metros) y con una vegetación que combina el bosque relativamente cerrado en las zonas bajas con prados de avance más fácil en las zonas altas.
Una particularidad de la carrera es que se pudo seguir online mediante dispositivos GPS que llevábamos gran parte de los equipos en la mochila. La verdad es que es un elemento muy atractivo tanto para el que tiene ganas de seguirlo desde casa como para los propios participantes, que pueden repasar y analizar después la carrera. En lugar de colgar aquí las típicas imágenes del mapa, os dejo el enlace para quien quiera seguir nuestras evoluciones mientras lee:

https://www.tractrac.com/event-page/event_20190525_ROGAINEPAR/1570
Le dais a "Replay" y se carga el mapa y la carrera, con la evolución de los equipos. Se puede modificar la velocidad de avance y a la derecha se pueden seleccionar los equipos que quieres visualizar. Nosotros somos "Aligots Tierra Trágame".

Nos encontramos con un mapa A3 por las dos caras a escala 1:15000. Cosas reseñables:
- Es la escala más pequeña que nos encontramos en rogaines de 6 o más horas, lo cual quiere decir que se avanza rápido y las cosas "llegan pronto".
- A nivel de relieve, la estructura general es muy sencilla. Un valle que sube hacia el oeste, con un pequeño añadido de la vertiente adyacente por el lado norte.
- Hay un barranco central que es difícil de cruzar y que está marcado como zona prohibida/peligrosa (cuadrícula rosa).
- La vegetación es de bosque relativamente cerrado en la zona este (aunque esté pintado en blanco no tiene por que ser penetrable) y prados abiertos en la zona oeste.
- Red de caminos relativamente densa que nos servirá de apoyo para muchos enlaces.
- A nivel de puntos, destaca que en la zona alta (oeste) hay muchas balizas de elevada puntuación, con varios 7's, 8's y 9's situados relativamente próximos entre sí. Destaca el hecho de que los dos únicos 9's (90 y 91) está situados relativamente próximos en el extremo oeste del mapa (aunque con un enlace no demasiado cómodo).
- En la mitad este hay dos puntos de cruce del barranco, hecho que condiciona la estrategia.
- Otra consecuencia del barranco es que hay un hueco central vacío de balizas.

A la vista de todo ello, la estrategia que trazamos busca asegurar el cubrir en condiciones la zona oeste, y como dice Tommi "subir suave, bajar suave". Subiremos barriendo la zona sur intentando hacer "eses" que nos permitan ir cubriendo controles mientras subimos paulatinamente y bajaremos de forma algo más directa por el norte, dejando para la última parte el grupo de balizas de Tramacastilla de Tena (el pueblo del noreste del mapa), que son controles de baja puntuación y por tanto penalizan poco en caso de renunciar a ellos. En concreto este es el recorrido que dibujamos en el mapa:
Salida-33-51-34-43-44-81 (así aseguramos estos 8 puntos en lugar dejarlos en incertidumbre para el final)
81-58-42-54-52-61-53-41-40-49-73-83-59-39-74-75-85-76-84-91
Llegados a este extremo, atravesamos hacia 90 para seguir por 82-72-50-66-68-67-71-80-46-63 (ida y vuelta) - 47-65-70
A partir de aquí no pintamos nada (error) y lo dejamos para pensarlo según veamos al final.

Una vez en carrera, la cosa empieza con una salida rápida hacia 33 para evitar atascos y un cruce algo accidentado hacia 51, para seguir por caminos más fáciles hacia 34, 43 y 44. Los 8 puntos de la 81 cuestan algo más (es lo suyo) por un bosque menos penetrable de lo que parece en el mapa. El terreno sigue incómodo hacia 58 pero lo salvamos relativamente bien. A partir de ahí todo es más abierto y las cosas resultan más fáciles, más allá de que toca ir salvando desniveles. Pequeña duda en la 76, que está en una cueva muy escondida, pero llegamos a la baliza 91 en 2h35 cosa que nos abre la posibilidad de poder completar el mapa. La travesía hasta la 90 nos cuesta 20 minutos, que damos por bien empleados, y ahí empieza terreno más favorable en bajada. Paramos un momento en el avituallamiento de la 50 y seguimos sin mayores sobresaltos hasta la baliza 80. Ahí nos encontramos terreno algo complicado hasta la 46, en la que nos pasamos un poco hacia el oeste pero corregimos sin perder demasiado tiempo. A medida que avanza la carrera el físico se empieza a resentir, aunque según mis cálculos aún estamos con opciones de cubrir todas las balizas. Llegados a la 70, decidimos el resto del trazado. Haremos las 3 balizas del extremo noreste (56-64-57) en bajada, para después cubrir las del pueblo haciendo 37-36-48, atravesar a 38, bajar a 45-55-35 y si da tiempo cubrir las últimas 31 y 32 al final. Todo transcurre más o menos bien hasta 48, en la que entramos mal en los campos de debajo del control y eso nos deja algo cerrados por la vegetación. Salvamos el problema pero llegamos al camino algo desubicados. Subimos por él, pero en la curva a derecha que toca hay una traza más marcada que sigue de frente y nos la comemos. Las cosas no cuadran y volvemos atrás, casi hasta las casas. Nos reubicamos y decidimos hacer un último intento y esta vez sí encontramos el control siguiendo el camino que toca. Este percance ha dinamitado bastante las opciones de completar el mapa, así que haremos lo que podamos. Además de camino a 38 tomo una elección equivocada y sigo toda la pista, pasando casi por 36 y obligando a cubrir más desnivel. Afortunadamente el tramo a 45 se hace rápido, pero el reloj nos indica que debemos renunciar a 55, que está cerca pero mal conectada por relieve accidentado. Nos vamos a 35, y llegamos a falta de 10 minutos. Demasiado justo para ir a buscar 31 y 32. Nada, nos vamos hacia la meta que ya ha estado bien la cosa. Subimos el último trecho con calma y llegamos con 5 minutos de margen.
Como balance de la carrera, contentos con la estrategia general. Quizá el último tramo en Tramacastilla se puede plantear diferente, pero lo cierto es que si hubiésemos hecho bien la 48, creo que suponía un parcial de 5-6 minutos desde 36, en lugar de los 14 que nos costó. Con esos 8 minutos más hubiésemos podido hacer sin problemas 31 y 32. Para poder hacer también 55 creo que hubiésemos necesitado algo más de físico en la última parte. En cualquier caso un buen entreno, buenas sensaciones personales a nivel de físico y orientación y con ganas de seguir preparando el campeonato. La semana que viene cambiamos de tercio y volvemos al trail en Bastions. No sé si estaré del todo recuperado de este rogaine pero con ganas de dejar las balizas por un día.
Seguiremos informando.

Besos y abrazos

sábado, 20 de abril de 2019

Crónicas desde Irlanda

Muy buenas,

Después de una racha de posts de rogaines, aprovechando que esta semana he estado de paseo por Irlanda vamos a hacer una de aire viajero, a la antigua usanza. De skyrunning tiene poco, pero si a alguien le sirve para inspirarse o sacar alguna idea, pues bienvenida sea.
Tras unas semanas bastante ajetreadas decidí buscar una desconexión en Semana Santa. Dejé la elección del destino en manos de los buscadores de vuelos, que tras arrojar unos cuantos precios prohibitivos, mostraron una combinación razonable (130€) para la opción Irlanda, con ida de Barcelona a Cork, y vuelta de Dublín a Girona. El objetivo principal del viaje era la zona sudoeste, esa parte de la costa formada por una serie de penínsulas montañosas donde hay varias rutas de trekking que aparecían en algunos de los múltiples libros y guías que tengo en la estantería de casa. La que mejor pinta tenía era la Kerry Way, en la península de Iveragh, así que por esa opción me decidí. Estas han sido las diferentes partes del viaje:
- Cork: 
Aquí empezó mi viaje después del retraso de rigor en el vuelo de ida por unos amenazadores problemas técnicos. Tercera ciudad de Irlanda, que viene a querer decir de tamaño bastante manejable (125000 habitantes). Parques agradables, zona de ambiente alrededor del río y una curiosa cárcel que uno puede visitar para hacerse una idea de cómo las pasaban hace 150 o 200 años, cuando te metían en la cárcel por robar un par de naranjas. Tras el reconocimiento diurno de la ciudad, el nocturno. Conclusión: la salsa no es el baile oficial del país

- Killarney: 
Puerta de entrada a la península de Iveragh e inicio de la Kerry Way. Aquí me dirigí en tren la mañana del sábado pasado (2º día de viaje). Un pueblo grande y turístico a orillas de un bonito lago. Pegado al pueblo está el Parque Nacional de Killarney, que al fin y al cabo es un parque periurbano y zona de paseo para la gente del pueblo. En un día gris con chirimiri y viento, me di cuenta que aquí se pasea caiga quien caiga, nada de esperar a que salga el solecillo (podrían esperar sentados...). Bastantes opciones de alojamiento para todos los niveles. Para presupuestos modestos, el Neptune Hostel ofrece una buena relación calidad/precio.

- Kerry Way: 
Es una ruta, prácticamente circular, que da la vuelta a la Península de Iveragh, que es la más grande de las que forman la costa sudoeste de Irlanda. En total son unos 200km que están pensados para hacer en 9 etapas, pero hay algunos pequeños recortes que permiten adaptar la ruta y evitar algún kilómetro. En principio mi idea era caminar 3 o 4 días, ya fuese completando la ruta o comiéndome alguna parte.
El primer día de ruta siguió la tónica de mis dos primeros días en el país, es decir, cielo encapotado y lluvia débil durante la primera parte de la etapa. Inicio con caminos fotogénicos, bien marcados y fáciles de seguir, alguna mansión de aire británico a orillas del lago, una bonita cascada, para pasar después a tramos más salvajes de prados pantanosos en los que, quizá por ser tema de actualidad, parece que en cualquier momento vaya a aparecer el ejército Lannister. Para este primer día tenía en la recámara una opción alternativa pasando por la cresta del Carauntohill (pico más alto de Irlanda con 1039m) pero estaba todo tapadísimo así que ni lo dudé. Con más campo de visión debajo de las nubes, pasé un par de collados hasta llegar a orillas del Lough Accose, donde estaba el Bed&Breakfast que había reservado. Un amago de sol entre las nubes parecía sugerir mejor tiempo para el día siguiente... Ni de coña.
Después de una noche de vendaval y un desayuno "Full Irish" en el que no perdoné absolutamente nada, me puse en marcha bajo la lluvia y el viento. Si el primer día la ropa había aguantado bastante bien, esta vez la cosa fue peor y a los 7-8km ya tenía los pies empapados y a los 12-14 también las piernas. La ruta alterna tramos por prados y bosques pintorescos con otros de pista y carreterillas algo más monótonos, aunque agradecidos en días de lluvia como este. Después del pueblo de Glenbeigh hay una zona bonita, la Montane Stage, en la que el camino flanquea por una cornisa sobre el mar de la Bahía de Dingle. En este caso aquello era un auténtico infierno. Lluvia y vendaval que me tiraba al suelo, aguantando como podía la capucha, la mochila, los pantalones... Bastante dantesco. Con este panorama hasta me daba palo parar y solo me limitaba a avanzar. Con la tontería me planté en el kilómetro 30 de etapa son comer ni beber, momento en el que, ya puestos, me propuse ver si podía cubrir toda la etapa en ayunas (cosas de investigador). Tras mucha lluvia, mucho viento, mucho barro y algunos resbalones, acabé llegando al final de la etapa en Mastergeehy, tras 52km en los que paré 3 o 4 veces a mear (debía entrar agua a presión a través de al piel, porque si no...) y dos a mirar el mapa. Conclusión, los desayunos de los Bed&Breakfast son la bomba...
El tercer día el tiempo mejoró claramente y salió el sol. La primera parte de la etapa era bastante bonita, sobre todo la subida al Windy Gap, que daba acceso a las vistas de la Bahía de Kenmare, la parte sur de la península. En la bajada de este collado me apareció una molestia en el tibial de la pierna derecha. La cosa fue a más y durante el trayecto entre los pueblos de Caherdaniel y Sneem (lo que sería la séptima etapa convencional) fui buscando opciones para liquidar el tema, más teniendo en cuenta que el tramo me pareció más aburrido y poco interesante. Al final llegué hasta el pueblo de Tahilla (entre Sneem y Kenmare, 8ª etapa convencional) y decidí hacer autostop hasta Kenmare, desde donde podía coger autobus a Killarney al día siguiente. Después de 15 minutos de ser ignorado, contra todo pronóstico paró un Audi A6 bastante pepino que me llevó a todo trapo por esta pintoresca carretera.

Al día siguiente volví a probar suerte y antes de que pasase el autobús me paró un tipo en un camión que, de forma bastante más pausada, me llevó hasta Killarney incluyendo en el precio de cero euros una agradable conversación.
- Dingle: 
Habiendo llegado a Killarney por la mañana, cogí cosas que había dejado en el hostal y cogí un autobús hasta el pueblo de Dingle, en la península que queda inmediatamente encima de la de Iveragh, la de la Kerry Way. En vistas de una previsible mejora en la meteorología, decidí quedarme dos noches en Dingle y dedicar el jueves a alquilar una bici y dar una vuelta por la península. Una opción muy interesante con tiempo soleado, que te permite moverte a tu antojo por terreno bastante agradable. El único inconveniente fue el viento, que en algunos tramos hacía el avance un poco pesado. En la zona hay bastante yacimientos arqueológicos donde hacerse una idea de cómo vivía la gente por estos lares hace 1000 o 1500 años. Personalmente me quedo con el Oratorio de Galrus, una construcción en forma de casco de barco invertido en la que me pareció curioso el ver cómo iban encajando las piedras. Los demás sitios de interés, creo que es ir gastando 2 eurillos aquí y 3 allá, sin que me pareciese que valía mucho la pensa. A parte de eso, para los freaks de la Guerra de las Galaxias, hay un par de puntos de rodaje por aquí. Después de austeridad para comer me permití una buena cena a base de pescado.

- Dublín:
Ayer viernes lo dediqué a cruzar el país en autobús y llegar hasta la capital. La indefinición del plan de viaje me llevó a buscar alojamiento con sólo dos días de antelación. Resultado: la opción más barata (52 euros la noche) me llevó a un macro-hostal de mochileros con una habitación de 34!! personas. Impresionante, nunca había visto nada igual. Hoy lo he dedicado a pasear por la ciudad y darle un toque cultural al viaje visitando museos varios. Entre ellos la Chester Beatty Library: siempre me ha parecido curioso el tema de los libros viejos; y la Guiness Storehouse: una de aquellas atracciones que has de visitar (o no...) cuando estás en el sitio pero que para mí no valen la pena. 25 euros de entrada para una movida de puro marketing y consumismo sin que te expliquen gran cosa especialmente interesante. Y si es por beber Guiness en el bar sale mucho más barato.
Y eso ha sido todo, mañana de vuelta para casa y a ver si se acaba de recuperar el tibial para poder correr en condiciones el rogaine de la semana que viene.

Besos y abrazos

viernes, 29 de marzo de 2019

Rogaine de Sant Jaume de Frontanyà

Muy buenas!

Con algo de retraso por el ajetreo de estas dos últimas semanas, aquí va la crónica del rogaine que corrí con Aurelio hace dos sábados, siguiendo con la dinámica de preparación del Campeonato del Mundo de Rogaine de finales de julio. La carrera en cuestión era el Rogaine de Sant Jaume de Frontanyà, pueblecito situado en un bonito rincón poco conocido entre Ripoll y Berga. Para allá nos fuimos en coche con Aurelio, Raquel y Jordi, que con su voz de tenor y las infinitas historias y anécdotas hizo pasar más rápida la eterna carretera de curvas que nos llevó hasta el objetivo del viaje. Por si hay algun@ recién llegad@, como hace tiempo que no recuerdo las normas, ya sabéis, 6 horas para hacer el máximo número de puntos posible, donde cada baliza fichada vale tanto como indica la cifra de las decenas (31, 3 puntos; 83, 8 puntos;...).
Es la segunda prueba de Copa Catalana del año y también la segunda de las dos carreras a partir de las que se confeccionará la selección catalana de cara al mundial y por tanto el quorum no falta y el ambiente está la mar de animado. La verdad es que los últimos días no he tenido ni tiempo de mirar la información de la carrera. A duras penas miré la descripción de controles ayer para ver cuántas balizas había. 55, son muchas para un rogaine de 6 horas... Mejor, más divertido. Además a diferencia de otros días el mapa está confeccionado a partir de uno de orientación específica y por tanto será más detallado de lo normal. Tampoco he mirado quién estaba inscrito, pero imagino que habrá buen nivel y la cosa estará competida. Mientras me ato las zapatillas oigo de refilón una conversación que me lo confirma.
Persona A: Osti! Avui estarà bé això!
Persona B: Si, si, i amb mapa d'orientació específica serà xulo.
A: I deu n'hi do el nivell! Has vist?
B: Sí, sí, bueno i hi ha l'Aurelio i l'Albert per aquí també.
A: L'Aurelio i l'Albert? Però si es perdran tot el dia. Que no veus que això és tècnic? Això no és de correr. No faran ni podi, mira què et dic...

En fin, creo que nunca nos quitaremos la imagen de corredores que no saben coger un mapa :-)

El episodio me deja con una mezcla de pique, acojone y motivación extra. Intentemos canalizarlo en positivo y que no se transforme en rabia y estrés. Con sentimientos contradictorios y no de muy buen humor, para qué os voy a engañar, me voy para la salida con Aurelio. a las 11h40, veinte minutos antes de la salida, se reparten los mapas y empezamos a preparar la estrategia.
Inciso: esta vez no he podido disponer del archivo del mapa, así que sólo tengo el mapa escaneado en el que dibujamos el recorrido al final. La calidad es peor, pero es lo que hay, sorry...


Al haber tantas balizas la estrategia se complica, ya que no hay zonas vacías que simplifiquen el planteamiento sino que hay balizas por todos lados. La forma del mapa tampoco facilita el subdividir en zonas y sumar puntas para ver dónde hay mayor densidad. Al final partimos en tres trozos y las cuentas nos hacen salir hacia la zona norte y nordeste. Empezamos a conectar puntos y al final decidimos recorrer el perímetro superior y cubrir la zona del centro-este mediante un bucle hasta la 73. Esta es la zona más dudosa, ya que a partir de aquí toca recorrer toda la zona sur, hasta donde lleguemos y volver hacia meta, donde hay dos balizas de alta puntuación 71 y 90 inusualmente cerca de la meta, pero con accesos incómodos. Dejamos para el final una serie de balizas cercanas a meta que nos permitirán adaptar la estrategia teniendo la meta a tiro.
Suena la cuenta atrás y nos vamos camino de la 54. Muchos equipos llevan la misma idea, entre ellos los amigos navarros, equipo con gran experiencia y que ya nos ganaron el año pasado en Gran Canaria. También vienen David Tarrés y Albert Roca, con quienes la cosa estuvo apretada en el pasado rogaine de Casserres. Con algo de estrés pero con la tarea facilitada por tantos corredores, fichamos la 54 y salimos disparados hacia la 63. Una pareja va en cabeza del grupo... Son Biel Ràfols y Xavi Betriu. Wow... de aquí lo que decía la persona A hace un rato... Biel es un gran orientador con mucha experiencia en competiciones de orientación clásica a buen nivel. Xavi es también un clásico de los rogaines y un gran corredor. El único punto débil puede ser que la carrera es más larga de las que suele hacer Biel y eso pase factura, pero lo cierto es que nosotros no venimos en nuestro mejor momento físico y explotar esa carta no va a ser fácil. Total que si queremos competir tenemos que estar muy finos orientando. A la que fallemos, se nos va la carrera.
En medio de estos pensamientos y detrás de Biel y Xavi fichamos la 63 en lo alto de una roca. Ellos se mueven rápido campo a través y nosotros recuperamos algo por sendero. Camino de la 55 intento salir de su trayectoria, más porque me incomoda seguir a gente y que piensen que les copiamos, que porque crea que Biel se está equivocando. Efectivamente, es un error, y perdemos medio minutillo con la confusión. Por lo menos nos sirve para quedarnos solos y tener que centrarnos en lo nuestro. Venga, entremos en el mapa... Clavar la 45 me pone en la buena onda y resolver bien la 66 y la 94 hace que mi moral siga in crescendo. De vez en cuando vemos a lo lejos a Biel y Xavi, pero están demasiado lejos para que se nos facilite la tarea. Por detrás vienen David y Albert, de quien intentamos separarnos para no facilitársela a ellos. Combinaciones de cazadores y cazados... Cubrimos 76 y 86 sin mucho problema a pesar de que no eran del todo fáciles y dejamos 38 y 46 que nos quedan un poco colgadas (la 46 sí, pero la 38, error total dejarla). En cambio nos vamos a 87 por pista y 77 por una travesía un poco complicada hasta un sistema de vaguadas. En la 97 vemos a Biel y Xavi pero nos parece que vienen de un lado y en realidad la baliza está más arriba (perdemos un minuto escaso). Bajada algo confusa pero bien resuelta a 47, rumbo este a 56 en lo alto de un montículo y más este hasta el extremo, la 98. Parece que nos hemos separado de David y Albert, y tampoco vemos a Biel y Albert. Seguimos a la nuestra, clavando bien 96 y asegurando 68 desde el camino del norte a cambio de algo de desnivel extra. Saliendo hacia 35 por rumbo un camino no dibujado en el mapa nos facilita las cosas.
Seguimos recorriendo bien el bucle por 99 y 73 y volvemos en dirección este por 58, 48 y 81. La 36 la teníamos marcada en interrogante porque quedaba un poco colgada y tiene pocos puntos, pero visto que vamos bien de tiempo, decidimos ir también a por ella. Atravesamos unos campos y vamos por camino hasta la baliza 85, en una pequeña zanja. Con la vista en la brújula vamos a 37 y de ahí afrontamos la dura subida hasta la 93. Se confirma que físicamente no estamos muy boyantes, pero seguimos bien dentro del mapa y tengo la sensación de que estamos llevando buen ritmo. Por lo alto de la carena vamos hasta 88 y de ahí bajamos en diagonal hasta un camino que nos aproxima a la 67. Yo la ataco un poco demasiado alto pero Aurelio la ve más abajo y corrige la situación. Apoyados medio en caminos medio en el relieve marcamos 95 y llegamos a 84 por terreno algo incómodo. Pasamos por el avituallamiento, justo a las 3 horas de carrera. Perdemos algo de tiempo en el avituallamiento y nos vamos hacia 44 y siguiendo por camino hasta la 57. Dejamos la 33 (otro error) a pesar de pasar relativamente cerca, pero es que las cuentas hacen pensar que vamos a tener que dejar más balizas, y esta que vale 3 puntos puede ser buena candidata (mal razonamiento, porque lo importante son los minutos que te cuestan esos puntos). En la 57 cometemos el mayor fallo de la jornada. Nos aproximamos demasiado bajos y nos pasamos del espolón en el que está la baliza, con lo que la acabamos buscando en el que está más al norte. Creo que perdemos 4 o 5 minutos, hasta que corregimos el error y damos con ella. Intentamos recuperar la buena dinámica con los 9 puntos de la 92 y la 78, pero volvemos a fallar un poco en la 75, que no la vemos a pesar de pasar por al lado. Otro minutillo o dos perdidos. En fin, entra dentro de lo razonable. Nos volvemos a centrar camino de 34 y al salir a la carretera nos encontramos con Biel y Xavi, que también van hacia 83. ¿Qué estrategia habrán seguido? Atacando la baliza volvemos a salirnos de la trayectoria pero esta vez acabamos llegando en paralelo y bien al control. De vuelta a la pista Biel se mete por unas rocas para atravesar hacia 72. Pues nada, por ahí. Salimos al camino superior y tomamos de nuevo la delantera. Creo que tengo claro el rumbo así que vamos a ver si sacamos partido. Subimos por una vaguada mientras Biel y Xavi se meten más a la izquierda. Yo creo que vamos bien nosotros y que en todo caso hay que tender a la derecha. Efectivamente, allí arriba está el control. Le hago una seña a Aurelio y fichamos, nos negaré que con una sensación de victoria moral. A veces también orientamos. Seguimos el espolón y seguimos por un camino, bajando algo el ritmo para comer algo. En la 91 nos pillan de nuevo Biel y Xavi. Qué le vamos a hacer, los buenos orientadores si fallan, fallan poco.

Momento de decidir que hacemos con las tres balizas de la punta. Son un 4, un 5 y un 6. Tampoco son muchos puntos, y quizá sea mejor asegurar más la zona de meta, en concreto ese 7 y ese 9. Dudamos nosotros y dudan al lado Biel y Xavi. Yo estoy esperando ver qué deciden, no se si ellos también... "Venga Albert, vamos para meta", Aurelio desencalla la situación y nos vamos hacia la opción más conservadora. Esta elección nos lleva por camino a 64, y volvemos dirección norte a 53. Nos cruzamos con Biel y Xavi, que finalmente han decidido lo mismo que nosotros. Pasamos por el avituallamiento y vamos hacia 74, nada fácil, en una vaguada minúscula. Nos cuesta algo pero nada dramático. 
Camino de la 32 me empiezo a encontrar flojo. Creo que he comido y bebido bien pero no sé, de repente me encuentro medio mareado y apajarado. "Bufff, no me encuentro bien..." le digo a Aurelio. Intento trotar, aunque a ritmo cansino, por la pista de subida a 82, más para mantener dinámica que porque vaya a un ritmo digno. Pasamos por debajo de la casa y vamos flanqueando en dirección a la baliza. La pájara me ha dejado la cabeza y los ánimos un poco bajos, pero entre los dos resolvemos una baliza que se nos podría haber atravesado bastante. Salimos de nuevo a camino y bajamos hacia la 41. No sé si es el último bocadillo que ha hecho efecto, pero parece que recupero algo la batería. No lo he dicho pero la 71, que queda colgadísima, ya la habíamos descartado. Queda ver qué hacemos con la 90. En principio la teníamos marcada desde aquí, pero el acceso no queda nada claro. De hecho mirando rápido ni siquiera veo ningún camino que suba por algún lado. Por esta cara se ven allí arriba unos cortados la mar de feos. Al final Aurelio dice que nos vayamos a recorrer el bucle 65-42-51-61-31, pero yo tengo la sensación de que sólo con eso nos va a sobrar tiempo, porque falta casi una hora de carrera. No sé... En cualquier caso subir por aquí no parece viable así que hagamos eso... Recorremos el bucle mencionado siguiendo con la buena tónica de orientación y llegamos a la 31 a las 5h24. Está claro, ataquemos la 90 desde aquí y meta. Identificamos el camino salvador, que sube hasta la cima por este lado. Al final nos ha salido bien la jugada. Echando números vamos bien de tiempo, porque además he recuperado el físico. Por rumbo llegamos hasta el sendero y de ahí para arriba, con la relajación de que vamos bastante sobrados de tiempo. Llegamos al bonito mirador de la cima y nos lanzamos camino abajo hasta el pueblo, cruzándonos con Biel y Xavi, que suben. Bueno, por lo menos cruzaremos antes la meta, que en el "improbable" caso de empate... Al final pasamos la meta con 14 minutos de margen.
Si llegas con 14 minutos de margen es que algo ha fallado porque no has aprovechado bien todo el tiempo. A bote pronto, esos 14 minutos nos hubiesen permitido hacer 38 y 33 (6 puntos en total). Otra posible alternativa hubiese sido hacer los 15 puntos del extremo oeste a cambio de subir a la 90 (ganamos 6 puntos). En cualquier caso, no hemos llevado bien las cuentas. Cierto que con tantas balizas no es fácil tener el seguimiento controlado pero bueno, es lo que hay. De todas formas llego con la sensación de que hemos hecho buena carrera. No demasiado bien de físico, entre los problemas de Aurelio por la falta de entreno debida a las lesiones (aun así una vez más confirmó que está hecho un titán indestructible) y ese rato malo que he tenido yo en la segunda mitad de carrera. Pero a nivel de orientación creo que ha sido de nuestros mejores días, con pocos fallos en un terreno en que era necesario orientar bien mucho rato. Personalmente me he encontrado muy bien en ese sentido. Van pasando todos los equipos por meta... A ver dónde quedan nuestros 322 puntos...Sale el veredicto...
Primeros!... Empatados con Biel y Xavi y dos puntos por encima de David Tarrés y Albert Roca, que se quedan con 320. Cuarta posición para CD Navarra con 293. Bufff... Más apretado que las tuercas de un submarino, pero lo cierto es que la victoria nos deja la mar de contentos porque no era nada fácil. Tocará ir mejorando el físico y consolidar el nivel de orientación que hemos tenido hoy. Seguimos!

Besos y abrazos