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miércoles, 13 de marzo de 2013

Ultratrail Les Fonts (8-10/3/2013)



Hacía tiempo que tenía ganas de hacer una carrera por etapas y esta, por fechas, proximidad, precio… tenía muy buena pinta y una vez pasada realmente no me equivocaba.
Todo empezó el viernes por la tarde con el viaje en la furgo hacia Xerta, coger sitio en el parking para pasar el fin de semana, recogida de dorsales, merienda y preparación para la primera etapa.

Etapa 1: La Nocturneta (es el nombre que le dan, qué quereis que os diga…)
Distancia: 23km
Desnivel positivo: 350m
Dificultad técnica: poca, pistas y caminos razonablemente buenos, sin mucha piedra aunque si llueve la cosa cambia un poco
Llego a la salida con Ruben, un amigo de Lleida que se ha apuntado también a los tres días de carrera. Mi idea inicial es salir delante a ver qué ritmo lleva la gente, aprovechando que alaetapa no es muy dura y que tengo chispa de la temporada invernal de asfalto. Los ritmos con que se había corrido esta etapa el año pasado (1h41-1h42) parecen asumibles. Después de esos momentos de piel de gallina y nudo en el estómago , cuenta atrás y echamos a correr, primero por las calles del pueblo. Sale delante Jaume (Folguera) como una moto con otros dos tipos al lado y me quedo unos metros por detrás con otro corredor, Gerard Morales, uno de los pros. El primer kilómetro es de asfalto, para coger después un sendero serpenteante por el que se corre bastante bien aunque va picando para arriba. Por delante veo que Jaume ha dicho que ya si eso nos vemos en la meta y sus dos acompañantes se van quedando hasta que los cogemos y formamos un grupillo de 4. Los kilómetros 4-5 son los más duros de la etapa, por una sendero y después pista que pican bastante aunque perfectamente corribles. Gerard parece que tiene problemas con alguna lesión y los otros dos parecen no resoplar menos que yo así que me animo.
Llegamos a lo alto de la primera subida y cambia el panorama. En vista de mis dudosas dotes en el descenso me pasan los tres y tengo que forzar para no quedarme atrás. Resultado: pie en roca mojada y ostia al canto… Gerard me pregunta qué tal… parece que más o menos, la rodilla dolorida pero en 100metros se me pasa. Eso sí, a los otros dos ya ni los vemos. Seguimos los dos comentando la jugada y me dice que tiene el gemelo jodido. Efectivamente un poco más abajo, en un control, se para, así que sigo solo y concentrado para no perder el camino, que va llaneando en ligero descenso hacia Aldover. En una de las curvas me encuentro unas ramas que invaden el camino y me dispongo a apartarlas en plena carrera… Error: detrás tienen regalo, una roca me recibe con los brazos abiertos y me da una “palmadita” en el hombro que me deja aturdido unos segundos. E n fin, a recuperarse, seguir corriendo y no darle demasiadas vueltas.
En estas que veo que me acerco a Aldover (km14), pero antes nos espera una pequeña sorpresa. Se tiene que cruzar un río… a pelo. Han puesto una cuerda para que no se te lleve la corriente, todo un detalle, pero el agua hasta la rodilla. Nos habían avisado de que nos mojaríamos los pies, pero esto? Afortunadamente después de esta trampa entro en el pueblo, donde la gente está en la calle animando así que recupero el buen humor. Parece que lo peor ha pasado…
Pues no! A la salida del pueblo mi estómago, que durante la bajada había ido expresando su disconformidad con el traqueteo y los golpes propios del descenso, decide pasar a la acción con medidas más drásticas. Los siguientes dos kilómetros consisten en un debate interno entre los pros, contras de la correspondiente parada técnica. Pero la naturaleza me está llamando con altavoz, así que cuando unos minutos más tarde paso por un control, les pido unas servilletas y la decisión es definitiva, así no se puede correr. Por deferencia a algún posible perseguidor, dedico un par de segundos a buscar un sitio que evite visiones desagradables. Evitaré detalles escabrosos, pero decir que los resultados de la operación dejan bastante claro el estado de mi barriga y confirman mis peores presagios.
A partir de ahí poca historia más, hay un tramo de subida más fuerte por sendero pero después se entra en unas pistas que van bajando hacia Xerta para llegar al pueblo por la orilla del canal. Con todo el percance me coge un tipo marroquí  que llega por detrás pero me dice que no lleva dorsal así que sin presión le voy contando mis penas y llegamos a la meta sobre 1h42 y cuarta posición, contento teniendo en cuenta cómo han ido las cosas. Eso sí, mi meta real está unos metros más allá, dentro del pabellón, a donde me dirijo sin dejar de trotar para llevar a cabo la segunda de una inacabable tanda de operaciones de combate con mi estómago.
Ducha, para la furgo, cena rápida (no queda más remedio), a tumbarse y a dormir… qué optimista… la tripa dice que ni hablar, que para fuera, y así una y otra y otra vez… Al final me duermo a la una de la mañana en medio de la desesperación y sin saber cómo voy a poder correr al día siguiente.

Etapa 2: Trail de les Fonts
Distancia: 70kms
Desnivel positivo: 4000m
Dificultad técnica: más de la que esperaba. Es cierto que hay bastantes kms por pistas, sobre todo al principio, pero también muchas bajadas por camino muy pedregoso y pocos “kilómetros regalados” de esos que haces con el piloto automático.

Después de 3 horas y media de sueño intranquilo suena el despertador y me dispongo a almorzar y llevarme algo al estómago que me sustente durante el día de hoy. Obviamente no son las condiciones óptimas para afrontar una etapa de 70kms pero al menos no me duele la tripa y después de una expedición preliminar al baño parece que las cosas han mejorado. Desayuno, media horita de relax y para la salida. Se me ha ido el tiempo y acabo con prisas dejando la bolsa en el guardarropa, llenando el camel bag y los dos bidones.
Arrancamos a las 6:10, a un ritmo más tranquilo pero que siempre me parece demasiado rápido para la distancia que tenemos por delante. Todavía no hemos salido del pueblo cuando me doy cuenta que llevo el cordón desatado… malditas prisas… me paro mientras me va pasando gente. Para empezar calentitos el recorrido va por una carretera con una cuesta de narices. No lo entiendo, no sé de dónde ha salido esta subida… Deben haberla puesto esta noche… Más tarde la cosa suaviza y el recorrido acaba metiéndose por una acequia… sí, por una acequia, nada de camino, tienes que ir haciendo equilibrios por el borde, a un lado y otro. Como tenía que pasar, al final acabo cayéndome dentro así que pies mojados nuevamente. Siguiendo con la racha, la humedad hace que se me desate otra vez la zapatilla, así que nueva parada, me pasa más gente… voy un poco cruzado, pero intento no agobiarme, que esto es muy largo. Llego a Paüls cuando se hace de día y ahí me junto con Joel, un chico de Almatret que conocí la semana pasada en la carrera nocturna de Montoliu.
Después de Paüls viene una subida muy chula por un valle rocoso hasta el Coll Roig (916m), donde se coge una pista que va picando para abajo hasta el control avituallamiento de La Refoia. Sigo sin ir demasiado bien y pierdo a Joel que en la bajada tira mucho más que yo. Después de La Refoia se coge un sendero entretenido y no muy técnico que baja hacia el valle de Paüls, se gira de nuevo al norte por otro repecho y se va bajando por pistas cómodas hasta Prat de Comte (km 26). El estómago se va comportando, los geles que llevo los voy asimilando razonablemente bien y parece que las sensaciones empiezan a mejorar. 

Salgo de Prat de Comte otra vez con Joel (ahí estamos en la foto) que se ha parado a cambiar de calcetines y vamos charlando acercándonos a la próxima subida que nos ha de llevar al Tossal de Engrillo. El primer tramo es por pistas que van cogiendo bastante pendiente pero por las que ahora que voy bien se puede correr… venga va, trotar razonablemente. Más adelante el recorrido se mete por un sendero y la cosa se pone seria para acabar subiendo por una tartera bastante dura y una travesía al borde de un precipicio donde tienes que tomártelo con calma. Por el camino vamos pasando gente, así que el ánimo también se va recuperando. Llegamos a lo alto del Tossal d’Engrillo (1080m, km32,8), un sitio muy chulo con una pequeña cabaña.
Nos dicen que vamos sobre la posición 15 y no muy lejos de los de delante y Joel se lanza como una flecha hacia abajo. Yo, aunque no sea mi terreno, voy algo mejor y voy siguiendo a cierta distancia. Este tramo es muy bonito subidas y bajadas no muy largas por zonas de bosque no muy denso, proados herbosos y zonas rocosas en los picos, con vistas magníficas hacia la Terra Alta a la derecha y hacia el valle del Ebro a la izquierda. En una de estas vuelvo a coger a Joel que se ha despistado con las marcas del camino y bajamos hacia Sant Roc, el siguiente avituallamiento (km40). Bajo bastante bien, pero mi falta de agilidad me vuelve a pasar factura y me voy por los suelos, ruedo de espaldas y oigo un ruido muy feo que me hace temer por el frontal que llevo en la mochila. Afortunadamente al llegar al avituallamiento parece que el frontal está correcto, no así mis dedos que van sangrando considerablemente.
Guardo un recuerdo especialmente grato del melón que tenían en este avituallamiento así que mientras un tío de la organización me venda los dedos y otro me llena los botellines yo me pongo tibio de melón, plátano y diferentes manjares. En este punto me encontré también a Alberto, un chico de Orea (mi pueblo) que también tiene la misma enfermedad que yo sobre este tipo de carreras. De todas formas él está hoy de espectador, que ya tuvo tute la semana pasada en la Transgrancanaria.
Le digo a Joel que tire mientras me acaban de curar y salgo algo más tarde con ganas hacia una nueva subida que ha de llevar hacia la Espina, el punto más alto de la carrera (1180m). La subida es larga y se hace dura, aunque menos empinada que la anterior. Voy recogiendo algunos cadáveres, los kilómetros empiezan a pesar y la gente empieza a ir justilla. Yo también voy notando que la gasolina se va quedando justa y al llegar arriba estoy en estado pre-pajarón. De repente aparece Joel por detrás que dice que se ha perdido en un sitio al principio de la subida, empezamos abajar juntos pero el cambio de subida a bajada le está matando a mi abductor que hace un rato que protesta y está bastante tieso. Me paro a estirar y me pasa Oscar, un vasco que debe ver bastante apurado y se preocupa por mi estado. De todas formas no es grave y al cabo de unos minutos de bajar las piernas ya han cambiado el chip. El camino es bastante pedregoso y suficientemente técnico como para tener que estar concentrado. Además hay un tramo en el que corres a un palmo de una verja llena de pinchos dispuestos a acariciarte en cuanto des un traspiés. Llego a Alfara de Carles (km53) y veo el coche de mis padres, lo que se agradece y supone una dosis de ánimo para lo que queda. Como, bebo y sigo para acabar con la etapa que ya se me está haciendo dura.

Queda la última subida. Empieza no muy dura justo al salir del pueblo, pero veo que las piernas no van como antes y la pájara es inminente, así que busco un gel en la mochila.
Inciso sobre geles: el que esté metido en el mundillo de este tipo de carreras sabrá bien de lo que hablo. La elección del tipo de geles a llevar a una carrera de este tipo es un proceso largo de prueba y error hasta que encuentras uno que no pasa del nivel de repulsivo y que si te lo tomas sin saborearlo y seguido de un buen trago de agua, tu sistema gustativo-digestivo es capaz de tolerar.
En este punto los geles que cumplían este requisito se me habían acabado así que tuve que sacar uno PowerBar (sin querer hacer mala propaganda, habrá gente a quien le vayan bien) que llevaba de repuesto. Sigo caminando un par de minutos con él en la mano, mientras me lanza miradas desafiantes que no soy capaz de sostener. Al final reúno todo mi valor y rasgo la abertura. Después de semejante hazaña tengo que dejar pasar otros dos minutos hasta que, en un nuevo alarde de valentía, me llevo el malvado paquete a la boca y vierto su contenido… la arcada es tan repentina como violenta y me tengo que parar en seco para no vomitar. Trago de coca-cola… rápido… tengo que olvidar este sabor…. Bien, parece que está más o menos controlado. Sigamos para arriba.
Voy esperando que el gel surja algún efecto pero la verdad es que poca cosa, llevo un globo considerable. Me voy acordando de la falta de sueño, la deshidratación… ahora ya toca acabar la etapa como sea, sin mirar 5 minutos más o menos. El recorrido pasa por el Collado de Paüls (km58) y después baja y sube varias veces (aunque en el perfil solo salían dos repechos, maldita sea…) antes de bajar hacia el último avituallamiento en la Font Nova (km63,5). Nuevo repechillo y bajada ya por pista hacia Xerta que se ve a lo lejos. En un cruce veo unos tipos que han puesto un cartel de 5kms a meta. Me lo veo venir…
Hay una bienintencionada pero desafortunada costumbre que es la de animar a los corredores diciendo aquello de “Venga! Que ya no queda nada!”. Cuando estás petado, aunque te digan que falta 1km te parece un mundo, y cuando ese kilómetro se transforma en 2km, en medio de tu mala leche te dan ganas de volver y decirle al tipo en cuestión, muy injustamente, que vaya y los haga él.
Efectivamente este fue el caso, infinita bajada por pista, me despisto en un desvío con la correspondiente subida extra, sendero, tramo llano por un canal y bajada interminable por una vaguada que parece no acabar nunca. Pensaba que habían movido el pueblo de sitio.
Al final aparece, lo cruzo, porque como no podía ser de otra forma la meta está en la otra punta, y acabo esta etapa que al final se me ha hecho eterna. Este último tramo me ha pasado factura y he llegado el 18º del total, pero contando la gente que sólo hacía la carrera de hoy, acabo en el 7º puesto de la general, que visto el panorama no está mal.

Intento alejar de mí cualquier recordatorio sobre la etapa de mañana, que ahora mismo me parece una broma de mal gusto. El masaje que te dan a la llegada mejora algo mi perspectiva, pero tengo una sensación de sueño y revuelto de estómago bastante considerable. En fin, a descansar…

Etapa 3: Cursa de les Fonts
Distancia: 27kms
Desnivel positivo: 1650m
Dificultad técnica: senderos bastante pedregosos pero que se van haciendo bien con un par de tramos rocosos donde incluso te has de ayudar con las manos y alguna cuerda que ponen

Antes de la salida troto un poco para desatascar las piernas, parece que al menos me puedo mover. En la salida se nota mucho la diferencia entre la gente que ha venido a hacer sólo la carrera de hoy, que salen como una moto, y los que hacemos las tres etapas, que salimos con la misma sensación cansina que deben tener los del decatlón cuando hacen el 1500. Salgo más o menos a la altura de Mikel y Salva, que están algo por detrás de mí en la general.
A grandes rasgos la etapa consiste en subir al pico de la Coscollera (880m) y bajar, pero como suele pasar, la subida está formada por muchas subidas y bajadas y se acaba haciendo pesada. De todas formas vamos comentando un poco la jugada entre los tres y se hace más amena. Al llegar al último repecho decido tirar un poco en previsión de que ellos bajan bastante mejor que yo, así que llego al pico por delante del grupillo que habíamos formado. La vista es espectacular. Bajo razonablemente bien hasta el avituallamiento de la Font Nova (km20) y con la sensación de que lo peor ha pasado… Craso error, después de un repecho, en el que se me van Mikel y Salva, bajamos hasta un nuevo control en el que unas niñas me dicen que “ara ve una tussa”.
Pronto entiendo qué quiere decir eso, un repecho de cojones. Paso a un tipo, también del Ultra, que lleva un globo tremendo y está parado recuperando el fuelle. Una palmada en la espalda y un “Ánimo” sin muchos signos de exclamación, es todo lo que tengo para ofrecerle. Un poco más allá el repecho se convierte en una trepada por unas rocas donde han colocado una cuerda para ayudarse. Madre mía, vaya trampa… Bajadita técnica y más subida por una pistilla donde me pongo a caminar porque las fuerzas van justas. Al llegar arriba creo reconcer que estamos en el recorrido de la etapa nocturna, así que solo queda bajada. Me animo, miro el reloj y cojo un ritmillo automático pero vivo. El terreno es favorable y se acerca la meta. Finalmente salgo a la carreterilla que da acceso al pueblo, último kilómetro, apretó los dientes y llego a la meta en 3h24’.
Tiempo total: 14h50’54’’, he mantenido el 7º puesto y de hecho me he quedado a 2’’ del 6º, Oscar, el vasco que se apiadó de mí ayer en lo alto de la Espina.


Buen balance global, aunque uno siempre quiere hacerlo mejor y da rabia el haber tenido el problema estomacal. De todas formas una carrera muy bonita, por una zona que no conocía.
Mención especial para la organización, que me ha parecido espectacular. Muy buenos avituallamientos, buena atención, muchos servicios, buen marcaje… Cena, comida, desayuno de viernes a domingo y todo por 60 euros, lo cual da que pensar sobre el destino del dinero que uno paga en otras carreras donde no te dan ni la décima parte… y no diré nombres.
Como colofón, por un sistema de premios que no llegué a entender, me tocó subir a lo más alto del podio junto con Mikel y Salva (éramos 7º, 8º y 9º de la general) y me dieron una bonita placa donde pone 1er clasificado senior… En fín, yo encantado.

Reconocimiento también para Ruben, que acabó su primer ultra con una cara de felicidad que compensaba claramente la fatiga de las piernas.
En resumen, una bonita experiencia en esta carrera por etapas, que recomiendo a cualquiera que le guste esto de correr por el monte, eso sí, teniendo en cuenta que es un recorrido duro y que debe ser afrontado con respeto y sin pensar que el hecho de no ser alta montaña lo va a convertir en un paseo.
Fin del rollo, felicidades a los que hayáis superado este Ultra de lectura…
Besos y abrazos

9 comentarios:

  1. Felicidades por el blog,eso si, si puedes cambiar el fondo mejor, que aveces cuesta de leer. Que envidia me das, que yo con mis carreras populares de 10km ya me doy por satisfecho.

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    1. Lo tendré en cuenta David! La verdad es que tengo que familiarizarme aún con todo esto.
      Y envidia no tiene por qué! No por ser más largo tiene que ser mejor, la cuestión es disfrutar y marcarse objetivos!

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  2. Menudo crack! Y me lo he leído de cabo a rabo! Cuándo el próximo reto?

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    1. Pues retos tenemos unos cuantos... seguiremos informando ;-)

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  3. bé bé! ja era hora! jaja
    jo només mirar un gel Powerbar i m'agafen tots els mals!! grgrrrrr gaaaas!

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  4. Bueno, Albert, enhorabuena por el blog, de hecho ya tardabas en hacer uno después de haber demostrado tus habilidades literarias en tus muchas crónicas.
    Creo que he encontrado un aliado magnífico para coger sueño aquellas noches que me cueste conciliarlo, jeje.
    Salud y espero que retomes también la bici de vez en cuando, hombre!

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    1. Juan, no te preocupes que el día menos pensado te llamo para hacer una salida. Qué te parece el fin de semana que viene? Y gracias por la difusión!

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    2. De nada, hombre, para eso estamos! Por cierto, este sábado salgo con los del club, nos toca una CRI en el Prat, y luego hacemos salida normal, si quieres vente, lo único que tendrás que estarte quieto parao mientras todos los socios hacemos la crono. Domingo no saldré, como mucho rodillo! Y durante la semana salgo cuando puedo... Sin embargo, el sábado que viene hacemos salida especial con los del club, y vamos al Alt Camp, yo a poco que pueda me apunto, podrías venirte!

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  5. Creo que la RAE ha fijado como escala: malo, malísimo, asqueroso, repugnante, vomitivo, PowerBar ...

    Felicidades crack!!

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