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domingo, 7 de junio de 2015

Campeonato de España de Rogaine: Peguerinos (Ávila)

Marchando la segunda de rogaines del mes de mayo!

Tras el varapalo de la semana anterior, aprovechando el fin de semana largo en Francia (entre conmemoración del fin de la 2ª guerra mundial, fiestas religiosas y fiestas que no entiendo, el mes de mayo en Francia no trabaja ni el tato…) bajé de jueves a domingo, con entre otros objetivos, el de disputar el Campeonato de España de rogaine en Peguerinos (Ávila), el sábado 16 de mayo. Venía a la carrera con la curiosidad de que íbamos a contar con la compañía de Tommi Tölko. ¿Quién es Tommi? Con ese nombre habréis deducido que no viene de Badajoz, efectivamente. Se trata de un finlandés que vive en Begues, cerca de Barcelona y que en el mundo de la orientación puede decir que ha ganado la Jukkola (una de las carreras de referencia a nivel mundial, por no decir la más importante) varias veces (no sé si eran cuatro o cinco, cosa que no ha hecho nadie si no me equivoco… estoy en un aeropuerto sin WiFi y no puedo documentarme…). En fin, en pocas palabras, un pepino. ¿Y qué hacía con nosotros? Pues resulta que su compañero habitual (Aurelio Olivar) formaba parte de la organización así que no podía competir y Tommi, que ya ha hecho algunos rogaines con Jaume, se vino con nosotros. Yo encantado, con los ojos y oídos bien abiertos y la libreta a punto para tomar apuntes.

Media hora antes de la salida nos juntamos los tres. A pesar de habernos saludado algunas veces, nunca había hablado con Tommi antes. Un tío sencillo y agradable, con ese toque nórdico algo reservado que hace que con él no corras el riesgo de marearte por un ataque de verborrea. A mí me parece bien, yo tampoco soy de hablar mucho, aunque reconozco que a su lado soy Belén Esteban… Jaume y yo estamos un poco a la expectativa, más aún después de la actuación de la semana anterior, así que esperamos que el maestro lleve la voz cantante. “Empezamos poco a poco, las primeras son para calentar”. OK, perfecto, que a mí siempre me cuesta algo coger el ritmo.

Y llega el momento de abrir el mapa… Jaume y yo siempre abrimos y miramos cada uno el suyo y empezamos a discutir “la 45! Y de ahí por el camino de arriba a la 63!... y de ahí por lo naranja… la 78… la 43…” y pasamos más rato interpretando lo que dice el otro que otra cosa. Hoy estamos los tres mirando el mismo mapa y Jaume y yo cohibidos esperando a ver qué dice Tommi. “Buff, complicado… complicado” dice mientras desliza su dedo por el mapa. “Buff… difícil”… El mapa tiene las zonas altas en la parte norte, con tres marcados valles que surcan de norte a sur. Toda la parte inferior del mapa es de relieve menos acusado, excepto una sierra que cierra el mapa por el sur. A mí me parece buena opción la de empezar hacia la esquina noreste, pero sigo observando a Tommi, que sigue pensativo. De repente, tras tres o cuatro minutos de dudas, cambia la expresión. “Vale, salimos 44” y a partir de ahí va deslizando el dedo por el mapa mientras Jaume, que tiene un convenio con Staedler, va dibujando el recorrido con el rotulador. “Coges esto… Esta… Aquí…Mmmmm…. No, esta primero… Coge esto”. Con tres o cuatro aportaciones testimoniales por nuestra parte cuando me doy cuenta la línea rosa del rotulador ya conecta todas las balizas del mapa. Y quedan todavía 8 minutos. La verdad es que el recorrido parece tener toda lógica, aprovechando bien los desniveles y empezando primero con la zona más complicada a nivel de relieve.

Finalmente salimos a las 11:15 en medio de un pelotón que va hacia la 44. Tommi ha dicho que “la primera tranquilos, que nos la levanten”. Pues eso, cruzamos una pista, un prado y siguiendo la dirección alguien la encuentra en medio de la marabunta y vamos todos detrás. A partir de aquí se acaba el juego, salimos del barullo y veo a Tommi que ya ha cogido dirección norte en ligero ascenso, hacia la 63. Cruzamos una vaguada, unas rocas de referencia y seguimos a nivel entre vegetación bastante penetrable. Tommi ha subido un par de marchas y va tragándose arbustos y saltando ramas sin pestañear. Solo queda un equipo alrededor cuando llegamos a las inmediaciones de la baliza. De repente la veo arriba a la derecha al tiempo que Tommi se para y me indica que no diga nada. Los otros se pasan de largo, así es la vida… Fichamos la 63 y sin perder un segundo Jaume y Tommi ya están subiendo pendiente arriba, caminando pero pasos grandes, mientras mis pulsaciones van subiendo también a pasos grandes. Vamos subiendo a saco, cruzamos una valla y seguimos hasta lo alto de la montaña. Hecho un vistazo al mapa para hacerme una idea de donde está la siguiente baliza (53) pero básicamente voy siguiendo a Tommi y a Jaume. Las primeras no eran de calentamiento? Si este es el ritmo “tranquilo” voy apañado. A la que la pendiente afloja Tommi y Jaume se ponen a trotar sin cuartel. Atravesamos a la izquierda hacia unas rocas. “Aquí a la izquierda, no?” digo para sentir que aporto algo pero vamos, que Tommi ya lo tenía claro y la ha encontrado. Y venga , que el ritmo no pare…

Bajamos por lo alto de la loma hacia el norte, con lo cual recupero algo de pulsaciones, pero bajamos rápido así que no tengo tiempo de mirar el mapa más que cuando llegamos al siguiente collado y de reojo. Empezamos a subir sin dejar de trotar. No sé si es por las ganas de dejar de subir pero me da la impresión de que tenemos que girar a la izquierda y llanear, tomando como referencia una valla. Me da como cosa llevar la contraria pero al final planteo mis dudas y parece que tenía razón. Bueno, en medio del cansancio físico un pequeño golpe positivo para la moral. Tommi corrige el rumbo y sigue moviéndose entre ramas y arbustos a un ritmo sorprendente. Jaume detrás y yo más atrás haciendo lo que puedo. En la siguiente loma bajamos por unos prados y siguiendo a Tommi aparecemos directos en la baliza 83. Ficho mientras mis dos compañeros ya dan media vuelta. Venga, más subida hacia la 92… Por lo menos la pendiente se incrementa y caminamos, parece que voy algo más cómodo… Unas trazas de sendero en la buena dirección nos llevan a la 92 y más allá hacia la 47. Tommi y Jaume vuelven a trotar a buen ritmo y yo empiezo a estar realmente preocupado. Del mapa me he olvidado ya, pero es que aun así voy sacando el hígado y me empiezo a comer la cabeza… Que si estoy peor que hace un mes, que si no recupero de las carreras, que si el otro día hice una prueba de esfuerzo y el nivel de lactato me salió peor que el año pasado… batidora mental. Y hoy vamos por equipos… De momento me guardo mis problemas pero si esto sigue así tendré que pedir a mis compañeros que bajen un punto porque si no explotaré. En fin, en breve acabaremos la primera subida, a ver si después recupero…

En medio de esas cábalas fichamos con pocas dudas tanto la 47 como la 61. A ver la bajada… Juas… y aquí pensaba recuperar yo? A la que me doy cuenta Tommi y Jaume están a 60 u 80 metros bajando a todo trapo. Es bosque abierto pero sin nada de sendero y con mil ramas por metro cuadrado. Y yo torpe, torpe, que no me tuerzo el tobillo o la rodilla porque los astros estaban alineados… Cruzamos dos vallas donde estoy a punto de quedarme colgado de un alambre y cruzamos una carretera. La gente normal cuando llega a la carretera se para y toma referencias para ver el punto exacto en el que está. Tommi no mira a los lados ni de reojo y cruza a piñón para seguir de frente con una seguridad pasmosa hacia la 66. Y venga, media vuelta y a buscar ir a nivel hacia la 87. Está al pie de un cortado en una ladera sin demasiadas referencias y en donde sería muy fácil desviarse arriba o abajo… Nada, la vuelve a clavar. “Quieres decir que no tiene el track?” me dice Jaume en broma. Realmente es un escándalo... Pero no hay tiempo para despistarse, ya estamos bajando al suroeste por la loma, para cruzar una valla y una pista y encontrar la 35 en un agujerillo y de ahí recto a la 56 y a la 34, que está en medio de mil rocas de las que nadie sabría cuál es la buena… excepto Tommi. Físicamente llueve menos para mí. Parece que la bajada me ha hecho recuperar el aliento y el pulso, así que me da para ir mirando el mapa y siguiendo. Pero con moderación, a la que bajo la mirada baja el ritmo y pierdo metros. Tommi en cambio funciona diferente. Dicen que Messi corre más rápido con la pelota que sin ella. Este hombre es igual, le pones un mapa en las manos y es como el DRS de los Fórmula 1. Y cuantas más ramas y agujeros en el suelo mejor que mejor… Impresionante.

Cambio de tercio y de dirección, hacia el oeste en busca de la 77, en una zona de relieve muy complicado. Novedad, creo que hubo unos 30 segundos de duda. Siguiendo en la misma dirección resolvemos la 36, también en terreno rocoso bastante traidor. Ahora empieza de nuevo la subida, segunda importante del recorrido planificado. Cruzamos un par de riachuelos y una pista y vamos atravesando subiendo la ladera en diagonal. De repente veo que Tommi afloja algo el ritmo y dice “estoy un poco perdido”. Dios! Es humano! “Creo que son las rocas después de la siguiente vaguada” digo en un alarde mitad de inspiración mitad de farol que flipas. Afortunadamente ahí está la baliza. Tommi me felicita y yo salgo de ahí como un pavo real, buena inyección de moral para la subida a la 93. Vamos siguiendo lo alto de la loma decantándonos a la derecha, por donde tiene que llegar un camino. Al final lo encontramos, pasamos junto a unos escaladores y acabamos dando con la baliza (bueno, Tommi, que ya ha gastado el comodín de “estar un poco perdido” y vuelve a estar “on fire”). La siguiente es más fácil, siguiendo camino y lo alto de la loma hasta la 71, y no presenta muchos más problemas la 82, por terreno abierto y fácil de identificar. Además tengo la sensación de que ya no estoy físicamente a años luz de mis compañeros. Parece que he cogido algo el ritmo, o que ellos han aflojado un poco, pero voy comiendo sin confiarme, no vaya a ser que el tío del mazo todavía aceche detrás de cualquier roca.

El plan ahora es bajar e ir hacia la esquina noroeste del mapa: 54-85-76-51-72-95-86. Empezamos este bucle bajando por la loma hacia el suroeste hasta que poco antes de llegar a un collado encontramos un sendero que nos tiene que llevar a la baliza 54. Dudamos un momento buscándola antes de la cuenta (yo estaba convencido de que estaba allí) hasta que Jaume y Tommi corrigen y seguimos más abajo hasta un collado donde la encontramos en un hueco. “Como siga así, exploto” me dice Jaume. Vaya, yo pensaba que era el único que iba sacando el hígado. Siempre es un consuelo compartir penas. Salimos en bajada siguiendo a nuestro despiadado colega finlandés, por un sendero que va girando al suroeste y se va desdibujando hasta que se pierde. Ningún problema, Tommi sigue bajando entre el bosque por terreno sin grandes referencias aparentemente y se mete entre unos arbustos sin dudar. Ahí está la 85. Quizá fue esta la baliza en que quedé más impresionado de la habilidad del compañero.

Salimos más o menos a nivel hasta cruzar un sendero y un riachuelo y subimos al noroeste buscando a la 76. Vamos pasando rocas y llega un punto en que creo que nos hemos pasado. Así lo manifiesto y corregimos algo hacia abajo, con buen resultado (perdonad que exponga todas mis aportaciones pero ya que fueron pocas…). De ahí cae la 51 tras bordear un mar de rocas y la 72 después de otra muestra de identificar referencias donde no las hay por parte de Tommi. Recorremos a nivel hacia el oeste hasta una vaguada importante y después de dudar un poco demasiado al norte, corregimos al sur hacia una pequeña vaguada contigua donde está la 95. De aquí nos dirigimos a la fuente marcada en el mapa. Qué bien! Un minuto de paréntesis para llenar el camelbak (aunque creo que perdí más agua de la que metí…). Tommi toca la trompeta y seguimos nuestro camino por una pista al sur, hasta la curva para atravesar hasta un sendero ascendente, de ahí por terreno abierto hasta unas rocas y travesía a nivel hasta la 86. Qué fácil parece todo…

Acabamos de pasar las 3 horas y hemos hecho la zona de relieve más complicado. “Las hacemos todas y nos sobra media hora” dice Tommi. Un simple comentario neutro, sin un ápice de arrogancia, como quien lanza un dato más. No se cómo lo ha calculado, pero lo tiene claro. Pues nada, no seré yo quien lleve la contraria… Hacemos acrobacias para pasar una valla y bajamos hacia una vaguada donde está la 32. De ahí a nivel y subiendo un poco al final hacia unas rocas donde está la 46. El siguiente tramo tengo que confesar que no sé cómo lo hicimos porque siguiendo con mi rutina de alimentación me saqué un minibocadillo de la mochila y estuve peleándome con él, yendo a remolque y olvidándome del mapa por completo. Cosas que se pueden hacer cuando uno tiene un guía de lujo. Acabamos saliendo a una valla, y algo más allá a la baliza 75. Vamos al sureste y apoyándonos en una valla salimos a terreno abierto, una pista y al llegar junto a un merendero nos metemos a la derecha para fichar la 45 en un hueco de un bosquecillo.

Vamos a por la esquina suroeste del mapa. El plan es 31-41-65-52-94-84-42. Salimos al este y basándonos en varias carreterillas nos acercamos a la 31. La buena noticia para mí es que después de haberlas pasado canutas al principio de la carrera cada vez me encuentro mejor. Animado, me avanzo unos metros y ataco la 31 por una vaguada hasta un collado. Unos metros más allá está la baliza metida en una curiosa cabaña. Vamos al suroeste y salimos a la carretera. Después de hacer unos metros nos metemos a la derecha junto a unas rocas y llegamos junto al río. Es fácil identificar la curva que describe éste y un poco más allá una isleta junto a la que está la baliza 41. Volvemos otra vez al este para buscar la 65, cruzando nuevamente la carretera y, tras un puente, metiéndonos al este justo por debajo de unas rocas que hay en lo alto de la loma. Resuelta la 65 nos vamos, ahora sí, a por las balizas del extremo suroeste. Cruzamos otra vez más la carretera y subimos por un sendero importante y desviándonos hacia lo alto de la loma. Tomando como referencia un grupo de rocas significativo cruzamos una vaguada y fichamos la 52. Desde aquí Tommi encuentra un senderillo que viene perfecto para bajar en diagonal hacia el valle, cruzamos el río y vamos a nivel bordeando hasta el siguiente valle hacia el oeste. Sigue mi recuperación, a la vez que parece que Jaume y Tommi están algo más cansados, así que tengo más tiempo de mirar el mapa. Me pongo en modo alumno de primera fila y le voy preguntando a Tommi, sobre táctica, detalles del mapa… No sé si es por el calor o el cansancio pero creo que él tiene menos ganas de hablar que yo. Cruzamos el río y subimos en diagonal hacia una valla y unas rocas donde está la 94.

De camino a la 84 se cumplen las cuatro horas. Se va aclarando el panorama y salvo problema grave parece que sí que las haremos todas. Bajamos a cruzar el río de nuevo y subimos al otro lado. Dudamos algo sobre nuestra ubicación… Yo creo que estamos más al este, en unas zonas abiertas que aparecen en el mapa. Tommi tiene cinco segundos de duda pero parece estar de acuerdo. Se reubica y subimos pendiente arriba. “Clariana y roca” dice Tommi mientras señala a un lado. Yo ni la había visto en el mapa, y la verdad es que esa roca me parece igual que otras diez que tenemos alrededor, pero si él lo dice… Evidentemente tenía razón y vamos en buena dirección hacia la 84. La travesía hacia la 42 la hacemos por una serie de caminos que quedan algo al sur, pero hay margen y mejor asegurar el tiro. Tommi parece algo más cansado pero la cabeza le sigue funcionando perfectamente y atacamos bien la baliza a pesar de que el terreno no es nada fácil. Jaume empieza a tener algunos problemas de rampas. Afortunadamente seguimos sin atascarnos en ninguna baliza y estamos manteniendo bien el ritmo.

Queda por delante la esquina sureste. El plan establecido es: 74-64-91-73-81-96-62-43-33. La primera parece un poco complicada porque hay muchas rocas, pero fijándonos en una vaguada y en un cortado en forma de semicírculo la encontramos sin muchos problemas. Con rumbo sureste cruzamos un sendero y una pista importante y subimos hacia la 64. Nos ponemos a andar. “Mucho calor, mucho calor, ya no puedo correr en subida” dice Tommi. Como si se excusase… Pero si nos has llevado con el gancho todo el día… Vamos subiendo en diagonal hacia lo alto de la montaña en busca de la 91. De repente se me acaba el agua… Uups, y queda aún una horilla de carrera. Miro el mapa y la única esperanza para reponer agua es junto a la 81. Afortunadamente voy bien de fuerzas así que tengo algo de margen. Con estas preocupaciones aparecemos en lo alto de la sierra y después de algo de dudas entre dos vaguadas acabamos dando con la baliza 91 junto a un árbol. “Nos quedan seis kilómetros y medio” dice Tommi. Cómo c… lo sabe? Ni idea… Deshacemos algo de camino y vamos recorriendo a nivel bajo una barrera de rocas hasta la 73. Podríamos atravesar directo a la 81, pero al final decidimos rodear por el norte siguiendo un camino que ahorra algo de desnivel. Bajamos al sur hasta un prado, donde descubro que el riachuelo en el que tenía depositadas mis esperanzas no lleva agua. Pues nada, seco hasta el final. Fichamos la 81 y subimos por un sendero hasta un collado con una casa y nos metemos al otro lado para marcar la 96. Está bastante abajo, entre unas ramas junto a un árbol. Me agacho y me meto mirando al suelo con la cabeza por delante. Craso error… Me como una rama con todo el cráneo. Una buena cornada. Algo de sangre pero parece superficial. Bueno, ya por lo que queda…

Volvemos al collado y bajamos por un sendero, para coger un sendero desdibujado a la izquierda. El sendero se pierde y nos pasamos la 62 yendo demasiado arriba, pero entre todos conseguimos corregir y reubicarnos. Fichada la antepenúlitma cogemos dirección oeste para encontrar una pista. Yo hubiese atacado la baliza 43 desde una curva de la pista. “No se ve nada por ahí”… Tommi dice que mejor meterse antes a la derecha y va identificando rocas y pequeños bosquecillos. Dudamos algo pero acaba apareciendo y nos vamos ya para el norte en busca de la última, la 33. Tomamos como referencia las curvas del río y a partir de ahí, basándonos en una pequeña vaguada y sobre todo en la inspiración de Tommi, acabamos saliendo a una roca tras la cual está la baliza. Ya solo queda atravesar al este para salir a los prados donde está la meta. Llegamos en 5h35.

La verdad es que estoy impresionado. Nada de arrogancia, porque sinceramente mi responsabilidad en este resultado es insignificante. Vaya clase magistral… Por mi parte, bastante contento, porque después de un inicio con muchas dudas, físicamente me he encontrado bastante bien, con buena dinámica de comer y beber si exceptuamos la última hora por el fallo del Camelbak, cosa que no debería pasarme cuando lleve bidones. El hecho de quedar campeones de España siempre hace gracia pero tampoco os voy a engañar, mi papel se ha limitado bastante a cuatro aportaciones mal contadas. Si no le hacíamos la zancadilla a Tommi o le metíamos piedras en la mochila, era un resultado bastante posible. En fin, a ver si hoy hemos aprendido y se nota en la próxima carrera… La semana siguiente teníamos oportunidad de sacar los apuntes y poner en práctica lo aprendido.

Besos y abrazos

P.D: aquí están los resultados totales:
http://www.lanovafita.com/wp-content/uploads/2015/05/index.html
Y con los parciales de cada baliza:
http://www.lanovafita.com/wp-content/uploads/2015/05/index1.html

Balance de puntos:
Hora 1: 48 puntos (8 balizas)
Hora 2: 43 puntos (8 balizas)
Hora 3: 56 puntos (8 balizas)
Hora 4: 53 puntos (10 balizas)
Hora 5: 41 puntos (6 balizas)
Hora 6 (35min): 30 puntos (5 balizas)



2 comentarios:

  1. Felicitats crack!!!
    Tot i que no acabo d'entendre que una cursa d'orientació (i més sent Campeonat d'Espanya) permeti fer totes les balises dins del temps. Em dona la impressió que lo guapo seria que hi hagués més balisses de les que es pot aconseguir, i part de l'estratègia fos saber quines balises és millor descartar.

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    Respuestas
    1. Merci Pere! De hecho tienes razón que para el organizador es una cierta "derrota" que alguien haga todas las balizas, pero la verdad es que si corre un tio como Tommi, te puede pasar...

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