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domingo, 18 de agosto de 2013

Monte Perdido Extrem

En esta película aguantad hasta el final, que al final se casan y tienen hijos…

El Tour Monte Perdido Extrem es una ruta circular de 45 kilómetros y unos 3800 metros de desnivel positivo que discurre entre los parques nacionales de Ordesa en la parte española y Hautes Pyrenees en la francesa. Como su nombre indica, la ruta rodea el Monte Perdido en un itinerario que se apoya en los refugios de Pineta, Espuguettes, Serradets y Góriz. Dependiendo de las ganas, fuerzas y tiempo de cada uno, se puede hacer en cuatro, tres, dos días o en modalidad non-stop, para lo cual se da un máximo de 17 horas. No es ningún paseo, ya que el recorrido es bastante técnico, tiene algunas zonas de trepada donde la mochila de travesía dificulta bastante el avance, y según la época tramos de nieve que pueden obligar a llevar crampones, pero la ruta es sencillamente espectacular y pasa por lugares que para mí son de lo más bonito del Pirineo. Total, que lo recomiendo totalmente, ya tenéis otro plan (www.monteperdidoextrem.com).

Y en vista de la buena pinta que tenía, les propuse la idea a Jordi y Àngela. El plan era hacer la ruta en dos etapas con noche intermedia en Serradets, un día de descanso y relax e intentar la travesía del tirón el cuarto día. La verdad es que me encantan este tipo de combinaciones, en las que disfrutas de una ruta de dos maneras distintas, una apreciando tranquilamente el paisaje y la compañía de amigos y otra con dosis de esfuerzo y superación en un marco incomparable.

El recorrido en dos días estuvo muy bien (las fotos son de entonces). Salimos el jueves a las 8 y pico de la mañana en dirección al Balcón de Pineta y aunque con algunos momentos de niebla, el día aguanta bastante bien y podemos disfrutar bastante del paisaje del Circo de Gavarnie, que incluye la romería de gente que se dirige a la gran cascada, el highlight del lugar. Plantamos la tienda junto al Refugio de Serradets, que estaba lleno, pero cenamos y desayunamos dentro huyendo del ambiente fresquito que hay a esos casi 2600 metros de altura. Al día siguiente cruzamos la Brecha de Rolando y recorremos el camino hasta el Refugio del Góriz. Hacia el mediodía el tiempo se empieza a complicar y cruzamos la Faja de las Olas en medio de una niebla amenazadora y hostil. Finalmente la cosa no pasa a mayores y llegamos sin mojarnos al Refugio de Pineta.

El día de descanso es realmente de descanso. Paseíto matinal hasta el Parador de Pineta y poco más que reseñar. Por cierto, ¿alguien sabe cuánto cobra un guarda de refugio? (tuvimos un encarnizado debate, cuyo tema no viene al caso, y nos falta ese dato para resolverlo. Por favor, si alguien nos puede iluminar al respecto, se ruega lo haga en la sección de comentarios. Dinero, honor y orgullo están en juego). Siguiendo con la dinámica relajante, comemos en un restaurante muy acogedor en la carretera de Bielsa a Pineta (y de nombre curioso, el Kanguro Truchero). Finalmente Jordi y Àngela no se animan a repetir la travesía al día siguiente así que nos despedimos después de comer mientras en el valle se prepara una tormenta que durará hasta la noche. Ceno en el refugio de Pineta y me echo a dormir en la “furgo” con el sonido de la lluvia de fondo.

A las 4:30 suena el despertador. Ha parado de llover (menos mal…). Desayuno medio adormecido y me concedo otros 50 minutos de sueño (por llamarlo de alguna manera). A las 5:45 vuelve a sonar, me preparo las cosas y voy para el refugio, donde está Tomás, el organizador de la carrera, que va sellando el forfait de todos los corredores que vamos saliendo. Hago algo de tiempo y finalmente salgo a las 6:32, ya con algo de luz para no tener que llevar el frontal. Adoptando una actitud optimista, he estimado una serie de parciales para los diferentes tramos, que llevarían a un tiempo total de 8 horas. Los mejores tiempos de la prueba son 8h2’ de Imanol Alesón y 8h4’ de Pablo Criado. Sinceramente a priori no creo que pueda hacer ese tiempo, pero he decidido tomarlo como referencia para quedarme entre 8 y 9 horas que es el objetivo que veo factible.

El primer tramo es 1,5kms de carretera, lo único fácil de toda la ruta, para después desviarse a izquierda por una serie de senderos entre el bosque. Aquí me doy cuenta de que quizá debería haber esperado un poco más, porque entre la vegetación todavía está muy oscuro. Efectivamente, a los 5 minutos llego a un callejón sin salida. Vuelvo atrás un par de veces y al final descubro el sendero a un lado. Me obligo a concentrarme bien pero un poco más adelante me pasa lo mismo. Vuelvo atrás, adelante, atrás… no hay manera. El sendero que seguía acaba en unas rocas que dan a un torrente donde no se ven más huellas. Aun temiendo que sea una mala decisión que me haga perder más tiempo, estoy tan desquiciado que decido tirar arriba por el torrente y campo a través. Afortunadamente puedo ir progresando y no demasiado lejos me encuentro con una pista. La reconozco, la cruzamos el otro día antes de empezar la subida definitiva al Balcón. Problema, no sé si he de ir a derecha o a izquierda. Medio por intuición, medio por moneda al aire, decido ir a izquierda y por suerte acierto, 100 metros más allá encuentro el camino que toca. De todas formas llevo 30 minutos de carrera haciendo el primo de mala manera. Decido olvidarme de récords e historias.

Ya en terreno conocido, y cabreado conmigo mismo por el mal comienzo, empiezo la subida fuerte totalmente encendido. De vez en cuando una vocecita interior me dice que me calme, que si no me voy a quemar, pero voy tirando de riñones, cuádriceps y palos y cojo un ritmo bastante bueno. El camino va superando sucesivos escalones rocosos por un terreno que cuando lo ves de lejos parece imposible que se pueda subir. Empiezo a encontrarme algunos corredores que han salido antes que yo, entre ellos tres chicos de Irún que se han dejado el forfait abajo y que parecen contentos de que se lo haya traído. La subida se me pasa sorprendentemente rápido y llego al Balcón con 1h32’. No sé si está bien el mapa pero he subido 1100m en 1h2’, bastante mejor que en mi más bien mediocre última actuación en un kilómetro vertical. Recupero el optimismo, ayudado por las impresionantes vistas de la cara norte del Monte Perdido.

El camino llanea ahora por un caos de bloques en el que troto mientras me tomo un primer gel y bordea el Lago Helado de Marboré, que este año parece que va a hacer honor a su nombre toda la temporada. El camino se va acercando a la canal que da acceso a la Brecha de Tucarroya y el refugio del mismo nombre. Este último repecho se me hace duro y me recuerda que más me conviene adoptar un ritmo equilibrado, ni optimista ni pesimista, que todavía queda mucha ruta por delante. Cruzo la brecha a la 1h59. Había contado 2h hasta aquí así que satisfecho después de los problemas iniciales.

El camino baja ahora por una canal bastante inclinada. La parte derecha todavía tiene nieve, que sospecho que tapa el sendero habitual. Eso obliga a meterse por la pared de la izquierda con algunos pasos de destrepe que se hacen algo incómodos. De todas formas noto mucha diferencia respecto del otro día, cuando con la mochila me quedé aquí medio encallado. Después del pasito complicado bajo por terreno de tartera a un ritmo bastante animado y me meto a la izquierda por un pequeño collado. Sigue el descenso por zona de bloques hasta encontrar un camino más amplio por el que troto mientras me insisto sobre la importancia de comer y beber, comer y beber, comer y beber… Me zampo un kit kat, mientras resoplo en el repecho que lleva hasta la Hourquette d’Alans (2h32’).

Mucho mejor vista que el otro día, en medio de la niebla, aunque centro más mi atención en seguir llevándome cosas al estómago ahora que voy bien y no esperar a que me coja el globo como el otro día en la Porta del Cel. El camino flanquea en descenso a la derecha y sigue bajando por prados en los que se puede correr rápido, hasta el Refugio de Espuguettes. 2h45’, justo el tiempo previsto para el plan de 8h, aunque le tengo bastante miedo a la siguiente subida.

Repongo agua, sello y para abajo sin perder más tiempo. Otros 5 o 10 minutos de bajada y cojo el sendero, precioso, que va bordeando a la izquierda por debajo de la pared, hasta llegar al hotel-bar del Circo de Gavarnie (3h15, seguimos con el tiempo clavado). El ambiente hoy, sin tanta gente como el otro día, es espectacular. Al bajar hacia el río (donde el puente que había se rompió con las lluvias de junio), me encuentro con que baja bastante más crecido que hace dos días. No veo por donde saltar, y al meter la pierna para intentar cruzar a saco, llego a la conclusión de que no es la mejor idea si no quiero aparecer en Burdeos. Total que adopto la táctica de “Divide y vencerás” y voy subiendo río arriba esperando que a medida que vaya cruzando los riachuelos que bajan de las diferentes cascadas, encuentre algún punto suficientemente estrecho para cruzar. Total, voy más o menos paralelo al camino que va por el otro lado. Finalmente consigo cruzar y subo por el prado hasta recuperar el camino.





Visto de lejos no se ve por dónde se puede salvar el murallón que cierra el circo, pero milagrosamente aparece una terraza inclinada por donde el sendero trepa hacia el nivel superior. La trepada sirve para ganar altura rápidamente, pero me deja bastante extenuado. Una vez superado el tramo más complicado, se llega a una ladera herbosa donde la pendiente no afloja. Estoy empezando a verle las orejas al lobo. Tengo la sensación de que mi ritmo no tiene nada que ver con el de la subida anterior al Balcón de Pineta. Intento no mirar hacia arriba y me centro en adoptar un ritmo automático y poner en stand-by mi cerebro, rescatándolo únicamente para recordarme que hay que seguir bebiendo. Se acaba el tramo más duro y a través del vaho que le ha entrado a mi reloj (parece que tampoco le ha sentado bien la subida), intuyo que he mantenido un ritmo bastante bueno. El Refugio de Serradets ya se ve allí delante y recupero algo de velocidad en este tramo más favorable. Me encuentro a Josep Maria, de Vic, con quien coincidimos hace dos años en el Ultra de Coll de Nargó y ayer en la cena, y que también está haciendo la ruta. Comentamos un poco cómo es el siguiente descenso mientras subimos la última rampa hasta el refugio. Llego a las 4h25’ (5 minutos de adelanto).

Me animo, sello rápido, agua en un botellín, sales en el otro, gel al bolsillo y para arriba. Quedan 200 metros de subida hasta el impresionante tajo de la Brecha de Rolando.
Con eso creo que lo más duro habrá pasado. Aprieto los dientes y afronto el tramo, primero por tartera, después por nieve y finalmente por una trepada fácil que me deja en la brecha. Cruzo el paso sin parar y me meto a la derecha para bordear un nevero que bloquea la bajada directa hacia la vertiente aragonesa. En este punto se puede también ir a la izquierda hacia el Paso de los Sarrios, pero este año hay un par de neveros que lo hacen bastante peligroso para ir sin crampones. Total que tiro 100 metros en dirección al Pico del Tallón y me lanzo hacia abajo por una tartera bastante cómoda. Justo abajo la huella conecta con un camino que por el que más o menos se puede correr. De todas formas me convence más el nevero del fondo del valle así que me meto a la izquierda y avanzo por él, con un estilo de carrera más bien precario, hasta el resalte que da acceso al inmenso rellano que hay en la parte media de este valle.

Me paro un momento porque me he llevado media tartera dentro de mis zapatillas, y vale más perder un minuto ahora que ir todo el día atravesado. Sigue ahora un tramo de roca caliza sin camino concreto, sino hitos por todas partes. Se me plantean dos opciones, flanquear a izquierda a media ladera como hicimos el otro día o bajar hasta el replano inferior y subir al Collado de los Carabineros, donde confluirían las dos opciones. Al final gana la opción de “sube lo menos posible”, aunque no tengo claro que sea la mejor, porque el terreno es algo incómodo. De todas maneras yendo ligero de peso se hace bastante bien y llego a la zona alta del collado, donde me encuentro con el camino que viene del Paso de los Sarrios y la Gruta de Casteret. La bajada me ha devuelto un poco de alegría, así que troto bastante bien por el sendero que flanquea en un descenso que se agradece hasta el Collado de Millaris. Sigue la misma tónica por zona de prados, que el otro día se me hicieron bastante largos pero que hoy pasan bastante rápido con el trotecillo. Un par de destrepes me acercan al refugio de Góriz. Miro el reloj, 5h40’. Yo contaba que para hacer 8h se tenía que estar aquí en 6h. No negaré que me sentí emocionado ante el sorprendente resultado positivo, aunque provisional. Llego a Góriz con un cierto nudo en la garganta.


En vista del adelanto, me lo tomo con algo más de calma, repongo agua, un Aquarius, un par de geles al bolsillo y adelante. Aunque haya ido bien hasta el momento, el Tío del Mazo está siempre al acecho y te lo puedes encontrar detrás de cualquier roca. Troto por el tramo horizontal que lleva hasta los pies del Collado de Góriz con el impresionante Cañón de Ordesa a la derecha y afronto la subida, de unos 100 metros, echando el resto. Llego al collado resoplando de lo lindo y sigo subiendo hacia la izquierda por la variante del GR que sigue la Faja de las Olas. Una nueva preocupación me invade. El tiempo, que hasta ahora era bastante bueno, se está liando por momentos. La zona superior de la montaña está con niebla y a la derecha, en el Valle de Añisclo, se ve una nube gris bastante fea. Como se ponga a llover, el tramo que queda puede ser un infierno y el crono se puede disparar. Así que intento acelerar para avanzar lo máximo posible antes de que llegue ese momento.

Este tramo de subida, el último de la ruta, es relativamente bueno para encontrártelo a esas alturas del esfuerzo. Es una sucesión de repechos y rellanos para cruzar vaguadas, donde si no vas desfondado puedes mantener un ritmo bastante digno. Yo quizá no voy desfondado pero tampoco me sobra mucho. Alcanzo un mojón que había contado como “final de la subida” a las 6h32’ y en medio de la niebla. Viene ahora un tramo pseudo-horizontal, lo que quiere decir que te sigues encontrando repechillos que duelen y los ligeros descensos los aprovechas a regañadientes con el cortado amenazador que hay a la derecha. De todas formas el terreno es amplio y no hay peligro. Llego de esta forma una pequeña canal con una cadena que sinceramente no hace falta, que acaba en un paso equipado con otra cadena donde sí que me agarro con todas las de la ley. Aquí sí que se acabó la subida pero no las complicaciones.
Después de una pequeña bajada por terreno descompuesto, el camino llega a una laja de roca blanquinosa donde bajan reguerillos de agua en actitud amenazadora. Afortunadamente una tercera cadena ayuda a superar esta dificultad. Noto que la suela de mis zapatillas está al borde del deslizamiento así que me agarro al metal como si lo fueran a prohibir. Vale más perder 2 minutos que el pellejo, así que me tomo con calma este trozo y el siguiente, en el que avanzas por unas rocas oscuras y empapadas mientras una cascadilla te va duchando desde arriba. Finalmente llego a terreno más amistoso y bajo hacia el doble Collado de Añisclo, con miedo de haber perdido mucho tiempo en este tramo. Flanqueo el montículo que hay en medio del collado y llego al inicio de la bajada final. Miro el reloj, 7h3’.

Tomás me dijo que en el récord anterior se había hecho la bajada final en 40 minutos. Hay gente que baja muy rápido, pero después de mantener todo el día ritmo de récord, debería ser capaz de bajar en algo menos de 1 hora lo que otros bajan en 40 minutos. Echo un traguillo y me lanzo a la bajada. Voy hablando en voz alta, en una actitud no demasiado cuerda, para intentar mantener la concentración. Es importante hacer rápido el primer tramo, primero para evitar la desconexión (como me pasó en Apuko) y segundo para tener un margen que evite el estrés del otro día en la Porta del Cel. Tomo como referencia un pequeño resalte, a unos 1900 metros, donde el otro día paramos a comer. Llego en unos 14 minutos, lo cual me alivia porque veo que estoy siendo capaz de bajar rápido. Quizá hasta me alivia demasiado, porque durante el resto de la bajada voy teniendo momentos de relajación que me esfuerzo por abortar. A unos 1750 metros empieza una eterna travesía hacia la derecha donde vas cruzando sucesivas vaguadas, alternando tramos llanos con destrepes en los que agradezco que el tiempo haya aguantado y no me encuentre el terreno mojado. Me voy parando de vez en cuando para mirar el reloj (sigue medio entelado) casi sin creerme que el objetivo se acerca. La bajada sigue sin más sobresaltos que un tropezón en medio del bosque que me recuerda que cualquier descuido puede acabar con la carrera. De todas formas ahora ya llego aunque sea a rastras. Finalmente aparece frente a mí la deliciosa visión de una señal de GR que indica curva a la izquierda. Estoy casi abajo. Paso junto al cartel de “Refugio de Pineta” y cruzo el fondo del valle por un camino lleno de cantos rodados. Cruzo el río a saco, con el agua hasta el tobillo, sin pensármelo ni un momento, paso junto a la “furgo” y llego a la puerta del refugio, donde encuentro a Tomás. Tiempo final: 7h45’.

Bufff, estoy super contento, y además he podido acabar un poco más “relajado” que otros días, así que he disfrutado bastante de la última bajada. Creo que nunca había batido ningún récord de nada así que me siento como un niño con zapatos nuevos. Obviamente hay mucha gente que puede mejorar este tiempo, solo es cuestión de que lo intenten, pero no os negaré que haber superado las marcas de gente a la que considero superior en este mundillo, me pone en modo “Pavo real”, jejeje.

Así que nada, una buena inyección de moral para el próximo gran objetivo de la temporada, dentro de dos semanas, el Ultratrail del Mont Blanc. Se me está haciendo algo largo el tema, así que tengo ganas de correrla y hacer vacaciones deportivas. Quiero agradecer a Tomás por el buen trato recibido y por las fotos, y sobre todo a Jordi y Àngela por haber compartido travesía, risas, debates, paisajes y fotos para la peluquera de la esquina ;-).


Besos y abrazos

11 comentarios:

  1. te mereces todas las felicitaciones del mundo. cosas asi no pasan todos los dias. un abrazo enorme socio. estoy no tan emocionado modo pavol real pero también lo estoy bastabte. jejeje a petar el utmb.

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  2. Gracias Alberto! A ver que tal el UTMB y a ver si me puedo acercar a ver la salida del Tor. Me dais mucha envidia! ;-)

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  3. Albert eres un crack!!! Ya llevo siguiendo tus aventuras unos meses y animo!!!!!!

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  4. Osti Conrad, merci!! por dónde andas? Has sufrido el éxodo del ingeniero?

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    1. Jajajajaja...éxodo y de los buenos!!! LLevo año y medio en medio del Sahara en una mina de hierro en Mauritania!!! Espero volver pronto!!! :P

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  5. Enhorabuena, Albert! Vaya crack estás hecho, en los años venideros espero poder compartir contigo no solo kilómetros en bici, si no también de montaña, este mes de julio me dio por correr por los montes de Soria, y he descubierto algo increíble, que creo irá a más en el futuro. Aunque no a tu velocidad! Un abrazo!

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  6. Eso está hecho Juan! Pero tú vas descalzo, no? ;-)

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  7. Mi más enhorabuena por tu reto conseguido. Respecto a tu pregunta de qué cobran los guardas... son autónomos. Si entra gente cobran y si no, pues eso, nada.

    Un saludo y sigue así.

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  8. Jajaja, qué mamón! ;) No, tío, no estoy tan loco, pero sí que corro ya 100% minimalista, entre unas merrell, las del decathlon de 4 duros y unas sandalias, voy tirando. Empecé muy poco a poco, progresivamente, y actualmente corro mucho mejor que antes, y sin molestias.
    Tú dime cuando quieras hacer rodajes tranquilos y me avisas!

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    1. Pues yo a partir de la semana que viene cuando quieras, pero me temo que tendrás que venir a Lyon :-p. Traete la bici y vamos a subir algun "Hors Categorie" de estos que tienen por aquí...

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    2. Ostia! Bueno, pues en las fechas venideras lo veo complicado, porque estoy en pleno proceso de cambio con un nuevo curro muy ilusionante, relacionado con el ciclismo de carretera (ya te contaré) y voy a tener una agenda complicada. Pero uno de ésos Hors Categorie cae seguro!

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