sábado, 8 de febrero de 2020

Ultratrail Montnegre Corredor


Muy buenas!

Tercer finde seguido de actividad y tercer finde seguido de crónica. Parecen los viejos tiempos... :-p

Siguiendo con la carga de volumen de este mes de enero, el bloque de tres semanas fuertes tenía que acabar con la participación en el Ultratrail Montnegre Corredor. El menú previsto, 105 kilómetros con unos 4000 metros positivos por la zona del Maresme norte, a unos 50 kilómetros de Barcelona. A falta de pruebas con terreno montañero y desnivel a estas alturas de temporada, era una buena oportunidad para hacer una carrera larga y seguir acumulando kilómetros. No obstante, los estragos causados por el temporal Gloria dejaron varias pistas fuera de servicio y eso comprometía la seguridad por problemas en las vías de evacuación, motivo por el cual la organización decidió anular la distancia Ultra y condensar a todos los corredores en la distancia Half. El nuevo plan: 48 kilómetros con 1600 metros de desnivel positivo. Unos números que sugieren un recorrido bastante rápido y corredor, con salida en Arenys de Munt y llegada en Vallgorguina, en el lado sur y norte de la Serralada Prelitoral respectivamente.

En el lado positivo, toca madrugar menos y en lugar de salir a las 5 de la mañana el toque de campana es a las 9h45. Tras dejar el coche en la meta, un autobús nos traslada por las curvas de la carretera de Arenys, que el conductor negocia como puede. Ya en la salida me encuentro con mi equipo de apoyo incondicional, que hoy está formado por mis padres y Mònica. Ante la previsión de ritmo rápido caliento un poquillo, para no ahogarme a los 200 metros. Las sensaciones de los entrenos son buenas, pero lo cierto es que no estoy enfocando mucho en este tipo de esfuerzos así que no conviene emocionarse. Además, al juntar las dos pruebas es de prever que haya unos cuantos galgos en el cartel de salida. Entre ellos, Aitor Leal, un corredor vasco que hacía tiempo que no tenía ubicado, pero que hace unos años tenía algunos muy buenos resultados.
Cuenta atrás, y salimos por una pista que empieza a subir desde el minuto cero. Busco mi ritmo en medio del típico vaivén de corredores que van luchando por las posiciones. Si no recuerdo mal, el recorrido pintaba que había un buen tramo por pista, así que no hay que temer por atascos... Mejor buscar un ritmo homogéneo y evitar calentones que me saquen de punto. Enseguida veo que hay 4 o 5 corredores que, o bien han salido de farol, o bien llevan un ritmo claramente superior al mío. Echo un vistazo al pulsómetro... Efectivamente, no tengo que pasar de aquí... Nada pues... Echo números y me quedo entre las posiciones 6ª y 8ª, junto con un corredor de Tarragona, Toni Calderón (que conozco de vista de hace algunos años), un chico larguirucho y otro corredor que se descuelga del grupo cabecero. La carrera va alternando repechos con tramos llanos y cortos toboganes, pero globalmente tiende a subir. El chico larguirucho lleva un punto más y se va hacia delante. Llegamos a la zona más alta y cogemos algún tramo de sendero. Alcanzamos al chico que se había descolgado, que se descuelga todavía más, pero a cambio en una bajada aparece otro corredor lleno de tatuajes que baja como un tiro, así que seguimos siendo las posiciones 6ª-8ª, alternándonos entre nosotros.
A la hora de carrera o así pasamos por el primer avituallamiento. No hay ni ademán de parar. Lo cierto es que se confirma lo del ritmo de carrera... De momento, excepto unos metros que había un socavón en medio del sendero, he podido correr todo el rato, y en el llano y bajada nos ponemos a 4'/km y la peña sin levantar la ceja. Yo noto que a la que el terreno se pone para arriba voy algo mejor que mis compañeros. En un momento dado Toni Calderón cede y desaparece de repente, con lo cual nos quedamos el chico de los tatuajes y yo. Cuando el terreno lo permite charlamos un poco para romper el estrés de la carrera. La tónica sigue en este segundo tramo, alternando cortos repechos, tramos de pista, y tramos de sendero desbrozado donde tienes que ir con cuidado para no dejarte la cabeza en una rama. La cabeza no, pero la gorra la estoy a punto de perder un par de veces. Observo con satisfacción que en las bajadas cada vez me cuesta menos seguir el ritmo del compañero. En una de ellas decido mantenerme en cabeza y veo que no me hace luces, con lo cual parece que nuestro ritmo se ha acompasado. En el siguiente repecho aprieto un pelín y saco algo de distancia, intentando consolidar la 6ª posición. Tras el repecho las cintas me guían por una serie de pistas que me van acercado al pueblo de Dosrius, a donde llego en 2h4', buen parcial para los tiempos que tenía vistos. Cruzo el pueblo por el cauce del río, y llego al avituallamiento, que está a la salida.
Allí tengo al equipo esperando. Me acabo el bidón de Tailwind y lo cambio por otro. El de agua me lo quedo porque está casi lleno. En 5 segundos lo tenemos resuelto y sigo adelante mientras saco un rollito de bimbo con mermelada. Me lo como, combinado con el humo de unos quads que están haciendo el cabra por el camino. Cruzo el río por debajo de un puente y me meto por un sendero en un corto repecho duro. Tras unos metros de marcha vuelvo al trote por un sendero en falso llano. Empieza un tramo de subida progresiva en el que después de la zancada limpia del descenso anterior, tengo la sensación de ir bastante lento. A ver, es subida... tampoco podemos pedir peras al olmo. Miro las pulsaciones y se mantienen entre 155 y 160, que no está mal, así que no parece haber síntomas de pájara. Tampoco me están pillando por detrás... Nada, yo a lo mío, que aún queda rato... La sucesión de pistas me deja en una urbanización donde agradezco un poco de asfalto para cambiar de tercio y no pensar tanto en dónde pongo los pies. Las marcas cambian de dirección y me llevan bordeando un campo y por un tramo llano. Un poco por sorpresa, llego a un avituallamiento que no tenía muy controlado dónde quedaba. También por sorpresa, veo que un corredor está saliendo del mismo. Mira qué bien, no debía ir tan lento.
Nuevo avituallamiento flash, aunque me acerco a coger un trozo de naranja y echar un trago de agua de un flask que me acerca Mònica. Otros 5-10 segundos, ahora que he visto al de delante, no hay que perdonar. Salgo al trote en ligero ascenso, por una nueva serie de senderos y pistas, que siguen siendo todos muy corribles. De repente aparece el corredor delante de mí... Veo que camina en un tramo de subida... Parece que va cansado, le alcanzo, aguanto detrás en una bajada hasta que salimos a una nueva subida por pista y vuelve a caminar. Le paso con la típica mirada mezcla de solidaridad y satisfacción por la posición ganada. "Saps si van molt lluny els de davant?"... "Mmmmm, crec que si, no els he vist en tota la cursa"... Pues nada, 5º y a acabar la carrera con un ritmo más o menos satisfactorio.
Tras un ligero descenso vuelve la tónica ascendente, pero siempre muy progresivo y con tramos llanos. Lo cierto es que voy yendo más cansado y en cierto modo cambio el modo carrera por el modo entreno. Intento identificar dónde tengo que ir a parar. Ahí delante hay una zona alta... Será eso ya la última cima? Paso junto a una ermita, donde empiezan a aparecer corredores de la carrera más corta. Por el tiempo que llevo podría ser ya aquí arriba... Salgo a lo alto, el paisaje se abre... y aparece otro valle una montaña más alta más allá... Ups... Pues aún queda un rato... Vamos a verlo por el lado positivo, más tiempo y más opciones para cazar algún cadáver... En uno de los caminos me encuentro unos corredores parados... "Está muy lejos el de delante?"..."Mmmm, Miguel Ángel va a 5 minutos"... Miguel Ángel creo que es el chico que ganó la Ultra el año pasado y que era uno de los de delante. 5 minutos es bastante, parece complicado... Bueno, yo mantengo este ritmo y a ver...
Afronto una bajada corta dejándome caer como un elefante y cruzo un riachuelo para volver a coger ooootro sendero de subida progresiva que sube en diagonal por el otro lado del valle. Voy pasando corredores de la carrera corta y cruzándome excursionistas. Ya con ganas de llegar, a uno de ellos le pregunto lo que queda de subida. "Nada, ya lo tienes... 115 metros"... Supongo que quiere decir de desnivel... Hombre, pues 115 ahora me parecen bastantes... Llego a un repecho muy empinado en el que me doy cuenta que voy a ir más rápido andando que trotando, así que me permito un pequeño respiro. Echo manos a las rodillas y voy lanzando miradas hacia arriba. En una de estas veo a un corredor que parece que va más rápido que el resto que me voy encontrando... Le alcanzo... "Eres de la maratón?" me dice... "Sí, tu?"... Le miro el dorsal y efectivamente... Vaya, no contaba con ello porque además no es Miguel Ángel... Le paso al llegar arriba y pego un pequeño hachazo..."Bueno! Soy de la Ultra!" le grito... En realidad hacemos lo mismo y moralmente estamos en la misma carrera, pero las clasificaciones son separadas, aunque a mí la verdad es que me da igual. Entre que parece cansado y si le digo que no soy de su clasificación, así me deja en paz y no me aprieta en la bajada. Cruzo un par de montículos y un bonito prado que me deja en la Ermita del Corredor, junto a la cual está el avituallamiento.
Grito mi numero de dorsal, que hace rato que se ha desintegrado, y paso de largo sin dudarlo. Venga, última bajada, 25-30 minutos y meta. Me lanzo por un senderillo lleno de ramas hasta empalmar con un tramo de pista que permite alargar la zancada. Nuevo sendero, con alguna que otra señal de peligro por los socavones que han causado las lluvias. Va apareciendo algún que otro tramo técnico en el que tengo que ir con cuidado. Además, el calor ha hecho mella y noto que los amagos de rampas están empezando a aparecer. Creo que lo mejor es asegurar que no acabo con una torcedura o algún trompazo que eche a perder la carrera y algo más, así que me lo tomo con algo más de calma. Salgo a la parte inferior del valle y las marcas giran a la derecha. Por lo que recuerdo del mapa, solo queda un tramo llano hasta llegar al pueblo. Intento acelerar un poco pero veo que mis gemelos son gelatina y el abductor no está mucho mejor. Echo un vistazo atrás... Nadie, bueno pues... A rodar suave y hasta meta... Aparecen las casas, un parking y enfilo la calle que se dirige hacia el centro. Allí al fondo aparece mi madre, al girar la curva mi padre, y al llegar a meta Mònica. Siempre es una satisfacción cruzar el arco de meta, pero más aún con buena compañía.
Finalmente, cuarta posición de la carrera, cuarta posición de la modalidad dos piernas y dos brazos (que es la que importa al fin y al cabo) pero como de los tres que me preceden uno es Aitor Leal que estaba apuntado a la Half, me toca subir al podio de la Ultra en 3ª posición. La verdad es que contento por las sensaciones, teniendo en cuenta el contexto de la carrera, entrenos y momento de la temporada. Ahora a seguir buscando afinar la máquina para los próximos objetivos. Por último, agradecer el apoyo y la compañía del equipo incondicional, que siempre es un placer :-)


Besos y abrazos,






1 comentario:

  1. ¡Plas, plas, plas!. Qué bien lo cuentas, qué buenas crónicas, enhorabuena.

    Saludos. Pruden.

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