sábado, 4 de mayo de 2013

GR5: una forma de entrenar desde Barcelona




Entre los aficionados a las carreras de montaña, es bastante común oír ese comentario de “viviendo en Barcelona es imposible entrenar un ultratrail”. Si bien es cierto que viviendo en el Pirineo uno tiene más facilidad para encontrar terreno con desnivel y distancia suficiente para hacer entrenos buenos y variados, desde Barcelona también se tienen algunas opciones para acumular tiradas largas sin tener que empezar a describir bucles infinitos por Collserola. Aquí va una de ellas.
El GR5 es un sendero de Gran Recorrido (para los profanos en la materia, los caminos esos marcados con líneas blancas y rojas) que sale de Canet de Mar, en el Maresme, y describe una especie de semicírculo alrededor de Barcelona, hasta llegar a Sitges, con un total de unos 210kms. Lo bueno de esta ruta es que aprovechando la red de trenes de cercanías y algún que otro autobús interurbano, puedes recorrer todo el sendero en varias etapas, evitando depender del coche y tener que hacer recorridos circulares que a veces son un poco rollo y te limitan el territorio a conocer. En total salen unas 6 o 7 etapas de entre 30 y 45kms, unas tiradas largas por terreno en su mayor parte bonito y agradable para correr, exceptuando algún trozo que cruza zonas de polígonos y urbanizaciones del extrarradio de Barcelona.
Aviso que si uno va a pecho descubierto, es decir, sin track y confiando en seguir las marcas a ojo, lo más probable es que acabe en Manresa, Girona o la cima del Puigmal. Yo iba con un mapa comarcal en la mochila y aún así cada etapa me he colado un par de veces mínimo. Al final acabas volviendo pero un par o tres de kilómetros extras no te los quita nadie. Aquí os dejo un enlace donde podéis descargar (previo pago de un par o tres de eurillos) el track de los diferentes tramos: 
 www.euro-senders.com/web_cat/framesgr.htm

Otros enlaces de interés son los horarios del tren:  
http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/barcelona/index.html

Y los del autobús de Sant Llorenç Savall:

A la ida te sueles encontrar gente que va a trabajar o al típico examen de las 8 de la mañana y mira con cara rara a un tipo en mallas y mochila técnica que se va a correr por el monte. A la vuelta las miradas de curiosidad se mezclan con una cierta componente de odio y repulsión por parte del que tienes sentado al lado. 
Así es como lo he distribuido yo:
Etapa 1: Canet de Mar – Sant Celoni (26,7kms):
El sendero sale de algún punto del pueblo que no encontré, pero es fácil de recuperar subiendo por pistas entre bosque mediterráneo hasta Sant Iscle de Vallalta. De ahí la ruta sube por más pistas cada vez más empinadas hasta el Pic del Corredor, a unos 750 metros y baja hacia el otro lado para coger una pista amplia de tierra, bastante interminable, que baja hasta Sant Celoni, donde puedes coger tren de vuelta.

Etapa 2: Sant Celoni – Aiguafreda (Sant Martí de Centelles) (43,9kms):
El ruta sale por un riachuelillo y se confunde algo entre las obras del AVE (yo almenos perdí el camino). Acaba saliendo más arriba de Campins, ya en plena falda del Montseny, y de ahí por pista o algún tramo de carreterilla asfaltada pero soportable, hasta los 1100 metros de RELLENAR. Aquí existe la opción de coger una variante del GR que sube hasta el Turó de l’Home y va recorriendo la sierra por el Matagalls y Coll Formic, pero ese día ni el tiempo cronológico ni el meteorológico estaban de mi parte así que seguí el brazo principal del sendero, que baja al pueblo de Montseny y sube por un valle secundario bastante recóndito hasta el Pla de la Calma. Aquí el recorrido se une al de la mítica Matagalls-Montserrat, el que fue mi primer contacto con la larga distancia allá por el año 2002, otros tiempos… La ruta va llaneando hasta el Pic de Tagamanent y baja a Aiguafreda y Sant Martí de Centelles, donde está la estación de tren.
 

Etapa 3: Aiguafreda – Sant Llorenç Savall (34,4kms)
Se sale por pista y más tarde sendero que sube a través de los Cingles de Bertí, uno de los tramos más bonitos de toda la ruta. De ahí bordea la montaña con el Vallés de telón de fondo hasta llegar a Sant Miquel del Fai, lugar imprescindible de conocer si no lo habéis hecho ya. De ahí el recorrido sigue por pistas menos interesantes y bastante rompepiernas hasta Sant Llorenç Savall, donde se puede coger un autobús a Sabadell y de ahí los Ferrocarriles de la Generalitat de vuelta a Barcelona.

Etapa 4: Sant Llorenç Savall – Monistrol de Montserrat (32kms)
Se empieza subiendo a la Mola (un poco más al norte del pico principal) por un sendero duro que recorre la cara este y de ahí se va por pista hasta el Coll d’Estenalles. De ahí se sigue lo alto de la carena por tramos de sendero entre bosques y vistas que si no estás en medio de la niebla como fue mi caso, deben ser preciosas, con el Vallés a un lado y el Pirineo al otro. Se acaba bajando por un último tramo de pista hasta Rellinars y después de un trozo menos agradable y bastante perdedor se llega a Monistrol, a los pies de la montaña de Montserrat.

Etapa 5: Monistrol de Montserrat – Gelida (42kms)
El primer tramo es el más interesante. Se sube hasta el Monasteri de Montserrat, con diferentes opciones de ascenso, todas por sendero empinado y “de caminar” y después de una breve inmersión en el mundo turista, se sigue una pista hormigonada hasta la Iglesia de Sant Joan. De ahí se coge un sendero pedregoso algo técnico que baja por una zona menos conocida del macizo (almenos para mí) hasta llegar a Collbató. De aquí se podría volver en autobús a Barcelona, cosa que sería una sabia decisión, porque el resto de la etapa es un truño infumable que discurre entre urbanizaciones y polígonos industriales, todo por pistas y carreteras con más asfalto del deseable y hasta coches y camiones que te miran con cara de zoológico. Una segunda opción de retirada es Masquefa, donde se puede coger los Ferrocarrils. Si uno se pone tozudo y masoquista al final llega a Gelida, por donde pasa la línea de cercanías que viene de Vilafranca del Panadés.



Etapa 6: Gelida – Sitges (32,5km)
La ruta cruza el pueblo subiendo a saco y sigue por pistas entre viñas y repechos muy duros, hasta cerca del pic del Montcau, desde donde hay unas buenas vistas de Montserrat. De ahí se baja a Ordal y se cruza otra sierra para llegar a Olesa de Bonesvalls. Se sale del pueblo por un bonito barrio, l’Hospital de Cervelló y se coge un sendero que se mete por un valle entre bosque. El terreno se va volviendo algo más seco, con tramos sin vegetación donde en verano debe ser terrible correr. Un último repecho durillo y bajada hasta Sitges, donde hay trenes de vuelta cada cuarto de hora.



Espero que esto le sirva a alguien como idea. Se conocen sitios bonitos que están a tiro de piedra de la gran ciudad, y son una buena opción para el fin de semana o si uno dispone de una mañana o tarde libre (aunque haya que levantarse ben d’hora, ben d’hora…)
Besos y abrazos


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