lunes, 7 de septiembre de 2020

Nonstop Aliments

Después de varios meses de tiempos surrealistas que nadie hubiéramos imaginado, me he decidido a sacarle el polvo a este blog. La ocasión se lo merece...

Todo empezó allá por el mes de mayo, una de las incontables tardes de confinamiento y con una de esas charlas telefónicas que significaban una agradable discontinuidad en el tiempo de aquellos que pasamos ese periodo en solitario. Al otro lado del teléfono estaba Albert Vilardell, una de esas grandes personas y compañero de aventuras que te proporciona esta afición a la montaña. Con él y con Miquel Pera teníamos que ir este año a participar en la PTL, la hermana mayor, muchas veces olvidada, del archiconocido Ultratrail del Mont Blanc. Una prueba por equipos que significaba para mí probar algo diferente dentro del abanico de modalidades y recorridos que existen dentro del mundo del trail.

"No pinta bé..." Efectivamente, no pintaba bien el futuro de la carrera, que prometía ser una carta más dentro del castillo de naipes en pleno derrumbe que constituía el calendario de la temporada. "Però mira" me dijo..."Tinc un amic de Tarragona que m'ha proposat de participar en un projecte...". Y así me vi inmerso en el proyecto Nonstop Aliments.

La idea parte, entre otras personas, de Marc Fernández, un motivado y experimentado corredor y organizador de carreras y eventos solidarios (volveremos a hablar de él en un próximo post, pero esa será otra historia). La elegante iniciativa consistía en atravesar Cataluña siguiendo dos de los principales senderos de Gran Recorrido (los clásicos de las marcas rojas y blancas). Saliendo de la Costa Brava, en Sant Martí d'Empúries, seguiríamos el GR1 pasando por Banyoles, Besalú, Ripoll, hasta Sant Llorenç de Morunys. Allí cambiaríamos al GR7, por el que bajaríamos en dirección sur cruzando Solsona, Pinós, Jorba, en dirección a las montañas de Prades, La Riba, Mont-Ral, Vandellós, Tivissa, para acabar subiendo al Mont Caro, en els Ports de Besseit, y bajar a Roquetes, que sería el destino final del recorrido. Un total de 600 kilómetros por una terreno más ondulado de lo que parece inicialmente, con unos 25000 metros de desnivel positivo. Esa es la parte geográfica o deportiva del reto, que se enmarcaba en otra componente de carácter solidario en la que se colaboró con el Banc dels Aliments, y que consistía en una campaña de recogida de alimentos realizada en paralelo en distintas poblaciones del recorrido.

El equipo completo estuvo finalmente formado por 13 corredores (entre los que me encontraba yo) y 7 asistentes. Más adelante se incorporaron a lo largo del camino varios corredores más que hicieron una parte del recorrido. El planteamiento inicial fue dividir al equipo en tres grupos, para evitar aglomeraciones y facilitar la gestión de los avituallamientos y las paradas. Cada uno de los grupos realizaría el recorrido completo a ritmo global similar pero parando a dormir donde cada uno lo necesitase. Se trataba de un objetivo ambicioso teniendo en cuenta el tiempo, dado que salíamos de Sant Martí d'Empúries el lunes 24 de agosto a las 8 de la mañana y teníamos que llegar a Roquetes el sábado 29 por la tarde. Un servidor formaba parte del primer grupo, que compartía con otro Albert (Giné), Neus y Jordi. En un segundo grupo irían "dos Joses" (la cosa iba de Alberts, de Joses y de Elenas), Calaza y Escribano, Jacinto y Fernando y el tercero lo formarían las dos Elenas (Calvillo y Ferreres), Antonio, Jose Quirós y el propio Marc.

Llenos de ilusión partimos de Sant Martí d'Empúries el lunes 24, cruzando el bonito casco viejo al trote y sin saber muy bien qué ritmo llevar. Los primeros kilómetros son mayoritariamente planos y el calor todavía no castiga como previsiblemente hará más adelante. En mi grupo Jordi lleva el GPS, que pronto demuestra ser más que necesario dada la escasez de marcas en este primer tramo. Aprovechamos para charlar un poco y presentarnos, sobre todo yo que soy el más "outsider" y sólo conozco un poco a Neus del mundial de rogaine del año pasado. Albert, que está curtido en bastantes batallas, va marcando el ritmo y tirando de la correa para que en las subidas caminemos y guardemos fuerzas. Tras un primer avituallamiento nos encontramos con los primeros problemas de orientación. Lógicamente, para que un track de 600 kilómetros sea manejable la frecuencia de los puntos ha de ser algo más baja de lo normal y eso hace que en algún punto sea difícil de seguir. A la segunda pérdida decido coger el móvil y cambiar de táctica. Abro la web de senderos GR de Cataluña (https://senders.feec.cat/) y conecto el mapa donde puedes ver el recorrido del GR sobre la cartografía, prácticamente con todo el detalle que quieras. El punto complicado es que no aparece tu posición con lo cual tienes que ir orientando constantemente pero bueno, se supone que eso lo debería saber hacer... Con algo más de seguridad vamos cruzando el Empordà, entre campos y bosquecillos, por tramos de pista y algo de asfalto. Así llegamos a Banyoles (km47), más o menos a la hora de comer. Tras repostar gasolina y a la vista del buen ritmo que hemos llevado optamos por tumbarnos 20 minutos extra. Creo que podemos echar en falta este tiempo más adelante pero al fin y al cabo hay que adaptarse al ritmo conjunto del grupo y todos tenemos que sentirnos a gusto con el ritmo.

Después de comer hacemos un tramo andando a buen ritmo pero sin trotar, para hacer la digestión. Por el camino nos encontramos a Albert Roca, un crack de los raids (campeón del mundo nada menos) y a quien también conozco del mundo de los rogaines. Justo antes de llegar a Besalú aparece el primer problema serio de la ruta. Neus ha empezado a notar molestias en la rodilla que le impiden correr en plano o bajada. Aunque falte un montón si pensamos en la totalidad del recorrido, llevamos ya 65 kilómetros mayoritariamente al trote, así que es normal que pueda salir algún problema físico. En Besalú nos deja provisionalmente Mònica, que finalmente ha venido a acompañarme y acompañarnos y se ausentará un par de días para cumplir con el trabajo. Afrontamos el siguiente tramo hasta Oix caminando, aunque lo hacemos prácticamente a 7 por hora. El atardecer nos coge por unos bonitos caminos de la Garrotxa por los que llegamos con las últimas luces al pueblecito de Oix (km85). Ahí paramos a cenar. Desafortunadamente la última bajada no ha sido positiva y las malas sensaciones de Neus se confirman y va a tener que subir a la furgoneta algún tramo esperando que, quizá con la ayuda del fisio mañana, las molestias mejoren. Cenamos y decidimos descansar un par de horas más. Yo no tengo sueño así que me tumbo pero estoy simplemente relajado sin dormir.

A medianoche nuestro reducido grupo de tres sale a por el siguiente tramo, de otros 20 kilómetros hasta Sant Pau de Segúries. Por la noche la cosa se vuelve más exigente, sobre todo a nivel de orientación, y además el tramo presenta más desnivel que los anteriores, con lo cual nos lleva prácticamente 4 horas el llegar hasta el siguiente control. Comemos en un parque y afrontamos el siguiente tramo, más corto, hasta Sant Joan de les Abadesses. Aquí son ya casi las 6 de la mañana y se plantea un nuevo alto para dormir dos horas más. Esta vez si consigo dormir algo, aunque al paso del segundo grupo (que sigue adelante) me despierto y ya no vuelvo a pegar ojo. El siguiente tramo hasta Ripoll nos trae otra mala noticia, y es que a Jordi le aparecen también unos dolores en la rodilla que son especialmente molestas en los tramos de asfalto. Este es el caso de la entrada de Ripoll. Paramos un buen rato aquí y finalmente salimos los tres juntos para cubrir un nuevo tramo que se prevé duro, por los 21 kilómetros y por el calor del mediodía. La situación no mejora y Jordi no puede trotar en bajada. Nos comenta que vayamos tirando y finalmente Albert y yo tiramos para delante con vistas a reevaluar la situación en el avituallamiento siguiente. Afortunadamente por el camino encontramos un par de casas donde poder rellenar los bidones. También por suerte, el último tramo tiene algo más de sombras, entre el bosque, aunque el precio es cruzar senderos llenos de telarañas de las que cuelgan unos gusanos que se te meten por todos lados. Por fin llegamos a Alpens, donde encontramos al segundo grupo (nos habían pasado en Sant Joan de les Abadesses) en medio de una pequeña crisis.

Han hecho números y no vamos a tiempo de llegar a Roquetes el sábado. A mí me lo parecía, aunque lo cierto es que no había hecho números precisos. Era más una impresión fruto de la experiencia de carreras similares, en las que el ritmo en la segunda mitad se reduce mucho a consecuencia del sueño. Comentamos la situación con Dani, un auténtico crack que forma parte de nuestro grupo de apoyo y uno de los pilares de la organización del evento. Albert y yo vamos bastante bien, así que decidimos seguir con el plan previsto mientras el segundo grupo espera a que llegue el tercero y se estudia alguna posible alternativa. Empieza a coger forma la posibilidad de seguir adelante en formato relevos, opción que personalmente me parece muy buena idea. De momento se decide que Albert y yo sigamos adelante mientras estemos en tiempo, así que tras un breve pero bien aprovechado avituallamiento, salimos adelante. Se nos une Isabel, la otra componente de nuestro equipo de apoyo, que inicialmente venía a asistir a Neus y Jordi.

Salimos de Alpens escopeteados, demasiado, porque no me da tiempo de mirar el mapa y tenemos un par de patinazos. Ya más calmados cogemos un tramo de pista corredor bastante rápido y después un tramo algo más exigente hasta Lluçà. Nuevo avituallamiento donde nos encontramos con Dani, Neus y Jordi, que en vistas de cómo seguía la rodilla se ha subido a la furgoneta a la espera de cómo evolucione la ruta. El siguiente tramo nos lleva hasta la ermita de la Mare de Déu de Sagàs, mientras el calor va aflojando y el avance se hace más llevadero. Aquí cogemos los frontales y salimos en dirección a Gironella. A medio camino se acaba la luz del día, en un mal momento porque atravesamos un tramo en que el camino está poco definido. En un momento dado atravesamos una zona de afloramientos rocosos donde las marcas indican la dirección a seguir, pero no acertamos a encontrar la siguiente señal. Perdemos 5 minutos buscando el camino, hasta que hallamos la salida y nos dirigimos hacia unas casas. Decidimos asegurar el tiro y hasta llegar a Gironella evitar los senderos y coger pistas que sean claras, aunque vayan en paralelo al GR. Poco antes de llegar Albert me hace una propuesta. "He pensado que no tiene mucho sentido que unos hagamos una cosa y otros otra. Si te parece vamos todos en formato relevos". Me parece buena idea. Se trata de una iniciativa en equipo y mejor compartir todos lo mismo. No sé si estamos en condiciones de recuperar el tiempo y llegar a Roquetes en el formato original, pero en cualquier caso creo que vamos a disfrutar más de la experiencia de esta manera. Decidimos descansar en Gironella y volver a salir cuando llegue el tercer equipo, iniciando así la tanda de relevos. Visto a posteriori, creo que fue una buena decisión, que hizo que todo el grupo estuviera más cohesionado, pudiéramos interaccionar más entre todos y la experiencia fuese mucho más gratificante.

Con un punto más de relajación y tras dos horas de sueño, esta vez sí profundo y necesario, salimos a cubrir el siguiente tramo. Nos acompaña Marc, que ha decidido hacer este trozo con nosotros. Con la cabeza más despejada voy orientando mejor por un primer trecho algo confuso, hasta coger una serie de pistas que ya lo hacen todo más claro. Pasamos por zonas que recorrimos en el último rogaine pre-COVID, el de Avià en el mes de enero. Únicamente nos confundimos algo a la llegada a l'Espunyola, siguiente punto de control. Pasamos la baliza al segundo grupo y volvemos a descansar un rato.

Se hace raro coger el coche hasta Sant Llorenç de Morunys, punto donde nos toca volver a arrancar. Por el camino nos damos el lujo de un pequeño baño en el Embalse de Sant Ponç, y un buen desayuno de cuchillo y tenedor en un bar de Sant Llorenç. Sobre las 14h llega el grupo de Marc y salimos calle arriba cruzando el pueblo. Nos acompaña Antonio, de Bellvís, que nos va a acompañar un trecho. A pesar del calor, las fuerzas renovadas por el descanso se notan y subimos al trote por un bonito sendero que nos deja en la carretera que baja del Coll de Jou hasta Solsona. Ahí nos esperan Dani, Jordi y Neus, para reponer líquido. Por terreno corredor recorremos un sendero paralelo a la carretera hasta Hostal del Cap del Pla. De ahí nos vamos en coche hasta Solsona, donde entramos los tres grupos juntos y hacemos una foto de grupo junto a una delegación del Banc dels Aliments.

La noche siguiente nos depara un par de tramos, el primero bastante plácido y corredor, entre el Santuari del Miracle y el de Pinòs, y otro entre el Refugi del Mas del Tronc y Jorba. Entre medio, un par de horas de sueño en una caseta para niños junto al refugio, que sientan la mar de bien. En el trozo hasta Jorba nos acompaña Albert Vilardell, que no participó de inicio debido a una lesión. Nos acompaña un tramo con la bici y más adelante y en vistas de que el ritmo en general es llevadero, se incorporará al reto formando parte del segundo grupo. En Jorba, y a la vista de que hemos recuperado el tiempo perdido, nos espera una primera parada conjunta de todos los equipos, con un buen desayuno, duchas y hasta masajistas. Para comer nos traen una olla de macarrones de donde podrían comer 100 personas. Debemos hacer cara de hambrientos... La ducha es un auténtico placer...

El siguiente tramo que nos toca es entre Cabra del Camp y la Riba. Aquí se vuelven a unir Jordi y Neus, que parecen estar mejor de las molestias en la rodilla y Mònica también ha vuelto para incorporarse al equipo de asistencia. Después de un día de calor, nuestras tres horas de ruta ya caen en un horario más favorable. Hacemos el tramo mayoritariamente caminando, a buen ritmo, entre charlas y buen ambiente. Con Neus empezamos a repasar la geografía mundial y nuestras respectivas listas de potenciales destinos viajeros. El positivismo de los viajes mentales se acaba cuando a Neus le aparecen nuevas molestias, esta vez en el psoas. La cosa va en aumento y parece que le va a tocar volver a descansar. La verdad es que tuvo que ser muy frustrante. A medio camino pasamos por Lilla, donde nos espera un cálido recibimiento y la familia de Jordi. Momentos emotivos. Quizá pecando de optimismo, renunciamos a coger el frontal, cosa que hace que acabemos el tramo pidiendo la hora. Para más inri, yo me he olvidado de coger las gafas normales y voy con las de sol, así que todavía veo menos. Qué desastre... Por poco nos salvamos y llegamos a la carretera de acceso a La Riba. El control está arriba del todo del pueblo, y se llega por toda una ristra de escaleras. A medida que subimos Albert y yo nos vamos calentando y acabamos esprintando como si nos fuera la vida en ello. Vaya par de picados...

Cenamos un gazpacho y unos garbanzos con bacalao espectaculares, y nos desplazamos hasta Arbolí, donde podemos disfrutar de otro par de horillas de sueño. Sobre las cuatro de la mañana aparece el tercer grupo y nos toca ponernos en marcha, esta vez el Coll de la Teixeta, siguiendo primero un tramo de sendero que se intuye bonito si no fuera porque es de noche, y después una larga pista bajo el sonido de las aspas del parque eólico. Llegamos al control entre las brumas y las primeras luces de la mañana. Toca desplazamiento hasta la Ermita de Santa Marina, para hacer otro tramo conjunto de los tres grupos hasta Vandellós. Después de la parada de rigor nos toca hacer el siguiente tramo hasta Tivissa. Todo discurre con calor pero bien, hasta que poco antes de entrar en el pueblo Isa tiene un tropezón y se da de morros contra el suelo. Tiene una herida en el labio bastante fea, que seguro que va a necesitar puntos. Apañamos unos primeros auxilios como podemos y afortunadamente al cabo de pocos metros nos está esperando Conrad, del equipo de apoyo. Después del percance entramos algo alicaídos en Tivissa, donde nos espera el segundo grupo.

Mientras Jordi y Neus acompañan a Isa a urgencias, el resto del grupo nos vamos para Benifallet, donde haremos la última parada para descansar. Albert nos consigue pase para la piscina, donde podemos disfrutar de otra ducha reponedora. A partir de aquí la idea es que nosotros hagamos el tramo hasta Paüls y ahí ya nos unamos todos para hacer los últimos 45 kilómetros, que consisten en subir al Caro y bajar a Roquetes. Una tormenta bastante hardcore retrasa el avance del grupo anterior, así que nuestra salida acaba siendo ya sobre las 21h de la noche del viernes al sábado. Finalmente se une Isa, que tras su paso por urgencias sigue con el plan previsto y hará todo el tramo que queda. El primer tramo resulta ser bastante emboscada. Seguimos el recorrido oficial del GR que sale en la web, pero en la práctica hace tiempo que dejó de serlo (ahora recorta por al lado del río). El bucle nos lleva por una serie de pistas que se van degradando hasta degenerar en un camino entre juncos donde avanzamos en plan rogaine. Finalmente salimos a unos campos donde podemos ubicarnos e ir a buscar la comodidad de la Via Verda. El resto del camino discurre por una serie de pistas, una de las cuales atraviesa una granja de gallinas en la que nos salta una especie de alarma nuclear. Pobres gallinas... Tras una subida caminadora ponemos rumbo a Paüls por una pista asfaltada por la que avanzamos a muy buen ritmo, quizá demasiado para mis rodillas. Como hemos llegado al pueblo antes de los previsto, nos da tiempo de comer y descansar antes de salir a las 2 de la mañana, hora convenida con el resto de grupos.

La dinámica cambia en este último tramo y lo hacemos a un ritmo bastante más pausado. Hay tiempo de sobras para legar al refugio del Caro, donde desayunaremos por la mañana, subir al pico y bajar a Roquetes mañana por la tarde. La subida es larga pero cómoda, bastante más que el tramo sube-baja de después, donde el viento nos azota de mala manera. Después de estos días de calor, ha llegado una prometida bajada de temperaturas que avivada por el aire nos deja bastante pajaritos. En el lado positivo, nos quita el sueño durante un rato. A la que el camino nos deja a resguardo, el último tramo se convierte en un desfile de zombies en el que nadie habla y pequeños tropezones aquí y allá demuestran que cada uno está luchando contra su sueño. Hay que buscar recursos, y sobre las 6 de la mañana nos enzarzamos en una discusión de crudiveganismo con Albert Vilardell. Después de llegar a un compromiso y tragarnos un par de kilómetros de pista, afrontamos el último kilómetro de subida hasta el refugio. Podemos disfrutar de un par de horas de descanso hasta el desayuno de las 9 de la mañana.

Durante el desayuno arrasamos con todas las existencias que se nos ponen por delante y sobre las 12h nos disponemos a salir rumbo al Caro. Aquí se unen también muchos de los miembros del equipo de asistencia, incluida Neus que vuelve a darle una oportunidad a su psoas, con lo cual podemos seguir arreglando el mundo un rato durante la bajada. El descenso es realmente espectacular, casi tanto como el jamón con el que nos esperan los miembros del equipo Trail Roquetes. Un escándalo. El resto del camino se hace algo pesado bajo el sol de la tarde, pero finalmente llegamos al pueblo, donde disfrutamos de un gran recibimiento, con charanga y baile incluidos. La fiesta acaba con un nuevo banquete del que recuerdo con especial cariño la tortilla de patatas, y una serie de parlamentos en los que, tras momentos iniciales de duda, la gente se fue soltando y cuyo momento álgido fue sin duda una espectacular poesía de Mossen Cinto Verdaguer recitada por Albert Vilardell... IM-PRE-SIO-NAN-TE.

Este es el relato resumido de una semana muy intensa, en la que el reto deportivo quedó en segundo plano en comparación con el objetivo conseguido y la experiencia personal compartida con nuevos compañeros y compañeras de aventuras. 11000 kg de alimentos recogidos en las diferentes campañas. Quiero acabar felicitando a tod@s l@s que han empujado este proyecto para que saliera adelante, y espero que en próximas ocasiones las circunstancias hagan que mi colaboración pueda ser mayor. Dar las gracias a tod@s l@s compañer@s por hacer tan agradable esta semana, en especial a Neus, Jordi, Albert, Isa y Dani, que son con quienes he compartido más momentos. Y por supuesto agradecer a Mònica la compañía y la ayuda estos días, en un plan algo improvisado pero que ha acabado siendo una bonita experiencia.

Besos y abrazos









jueves, 27 de febrero de 2020

Barkley: un objetivo especial

El 10 de junio de 1977, James Earl Ray, culpable del asesinato de Martin Luther King, se escapó de la cárcel de Brushy Mountain State, en el estado de Tennessee (EEUU). Después de una exhaustiva búsqueda por las montañas de los alrededores, la policía encontró a James 54 horas más tarde. Había recorrido sólo 8 millas a través del bosque... Gary Cantrell, un jovenzuelo de Memphis, estaba tomándose unas cervezas con unos amigos viendo las noticias por televisión... "En ese tiempo podría haber hecho 100 millas". Este fue el origen de la Barkley 100.

En 1986 Gary, que a lo largo de los años adoptó el pseudónimo de Lazarus Lake, organizó la primera edición de la Barkleys. La carrera consistía en dar tres vueltas a un recorrido sin marcar por el interior del Parque Natural de Frozen Head, donde se encuentra la cárcel de Brushy Mountain State. Cada vuelta tenía una longitud de unas 20 millas, un desnivel acumulado inusualmente elevado, unos 3000 metros positivos por vuelta, y unos tiempos de corte exigentes para las características de la carrera. Las dos primeras ediciones no dieron lugar a ningún "finisher" de entre los 30-40 corredores que se enfrentaron a la aventura. En 1988, Ed Furtaw se convirtió en el primer vencedor de la carrera al ser capaz de acabar las tres vueltas. La reacción a esta cierta "derrota" de la prueba fue dar una vuelta de tuerca y proponer el reto de realizar un total de cinco vueltas, llegando a la mítica cifra de las 100 millas. A lo largo de los años, el espíritu excéntrico y original de los organizadores fue moldeando la carrera hasta convertirse en lo que es hoy. Estas son sus surrealistas características:

- 5 vueltas a un recorrido que en teoría tiene 20 millas pero que con los cambios que ha ido teniendo se estima que tiene unas 26 millas (42 km aprox., total 210 km).
- El desnivel total también es un misterio, aunque las estimaciones más verosímiles le asignan entre 20000 y 22000 metros de desnivel positivo para el total de las 5 vueltas.
- El tiempo límite para realizar todo el recorrido son 60 horas, y tienes una limitación también para cada vuelta (12h para empezar la 2ª vuelta, 24h para empezar la 3ª, 36h para la 4ª y 48h para empezar la 5ª)
- El recorrido no está marcado. Tienes que ir con el mapa y con la brújula e ir siguiendo las indicaciones de una descripción un tanto "alternativa" que te da el organizador.
- No hay avituallamientos más allá de la asistencia que puedas tener en el campamento al finalizar cada vuelta. Simplemente se instalan dos puntos de agua a lo largo del recorrido.
- Para verificar que los corredores realizan el recorrido correcto, deben encontrar una serie de libros que la organización ha dejado por el camino, y arrancar la página correspondiente al número de dorsal. Al acabar la vuelta Lazarus certifica que has recogido todas las páginas y te da un nuevo número de dorsal, para que arranques la página correspondiente en la vuelta siguiente.
- La hora de la salida no se sabe. Sabes que va a ser entre medianoche y mediodía de un día concreto, pero no la hora exacta. Una hora antes de la hora elegida, Lazarus hace sonar una caracola de mar (tal cual...) en el campamento y los corredores saben que han de prepararse para salir.
- Las vueltas se hacen en sentido alternativo, horario y antihorario, excepto la última. En la rara ocasión en que más de un corredor llega a la 5ª vuelta, el primero en llegar escoge sentido, el siguiente tiene que seguir el opuesto, el siguiente el mismo que el primero, etc.
- No hay arco de salida, ni pistoletazo ni nada que se le parezca. Se sale de una (ya mítica) valla amarilla que cierra el paso de vehículos a una pista forestal y la carrera empieza cuando Laz se enciende un cigarrillo.
- El proceso de inscripción es secreto. No hay web, no hay información, no hay nada. Debes investigar, preguntar, suplicar, indagar... hasta descubrir la manera de solicitar la admisión en la carrera. Una vez descubres la manera, tienes que enviar una carta-redacción con el título "Why I should be allowed to run Barkleys" ("Por qué debería ser admitido para correr la Barkleys"). De entre las 1000 y pico personas que consiguen enviar la carta cada año, sólo 40 son elegidos para participar.
- Si eres elegido, recibes una carta de condolencias con el pésame.
- El precio de la inscripción es... 1,60$. Eso sí, tienes que llevar una matrícula de coche de tu país. Bueno, eso si eres novato, o "virgin" como dicen ellos. Si eres "veteran" tienes que llevar, una camisa, o unos calcetines, o lo que se antoje a Laz cada año.
- Uno de los puntos singulares del recorrido es el paso por un túnel que atraviesa por debajo la carcel de Brushy Mountain State. Por lo demás, aproximadamente un tercio de la ruta es por camino bueno, un tercio por camino malo y un tercio campo a través.
- Si consigues acabar tres vueltas en 40 horas no eres finisher, pero se considera que has completado el llamado "Fun Run" (trote divertido).
- El tiempo en Frozen Head se caracteriza por ser especialmente malo y cambiante. Puedes tener calor y estar bajo cero en el mismo día, caer lluvia o nieve y un sol agobiante al cabo de un rato.

Con este panorama, la tasa de éxito en la carrera es excepcionalmente baja. En las 33 ediciones de la carrera, únicamente 15 corredores han conseguido terminarla. Los corredores más destacados son Jared Campbell, que la ha terminado 3 veces (2012, 2014 y 2016) y Brett Maune, que la ha acabado en dos ocasiones y una de ellas con el actual récord de la prueba (52h03', 2012). El problema añadido es que cada vez que ha acabado algún corredor, la carrera da una vuelta de tuerca y se añade dificultad para el año siguiente. El ultimo corredor en acabar fue John Kelly, que en 2017 completó el recorrido en unas 59h30. Ese año se dio uno de los episodios más dramáticos de la historia de la carrera, cuando Gary Robbins llegó a la meta en 60h... y 6 segundos. No fue finisher... El vídeo de su llegada es desolador:
https://www.youtube.com/watch?v=c9gtMCF5hJs

Si queréis una versión más extendida de la historia de Gary Robbins en la Barkleys, aquí va un buen documental, "Where Dreams go to Die:
https://www.youtube.com/watch?v=NDZdsqbcGTU

Más atrás en el tiempo, la carrera se hizo famosa a raíz de un documental sobre la edición de 2012. Esta película ha estado hasta hace poco en Netflix ("Barkley Marathons, the race that eats its Young"), pero recientemente la quitaron, no se si porque este año se hace algo similar por parte de HBO (desconozco los entresijos de estas batallas comerciales). En cualquier caso, en Youtube sigue estando el documental: 
https://www.youtube.com/watch?v=KotfoHDFO4E
(además subtitulada en turco, qué más queréis...)

Youtubeando podéis encontrar un porrón de vídeos, entrevistas, comentarios, youtubers que hablan de cualquier cosa... Yo me los he tragado casi todos, algunos de ellos varias veces. Creo que de todos los momentos visionados, me quedo con un comentario de Laz en uno de los momentos del documental de Netflix:
"If you want to face a real challenge, it has to be a real challenge, and you can't accomplish anything without the possibility of failure"
(básicamente, no hay reto real sin la posibilidad del fracaso)

Creo que esta frase resume el atractivo que despertó en mí esta carrera cuando empecé a oír hablar de ella hace unos años. La idea de empezar una carrera, no buscando un tiempo o una posición, sino enfrentándome a la incertidumbre de si voy a ser capaz de acabarla. Un poco como cuando hace ya casi 10 años me planté en la salida del Ultratrail de Andorra (la versión "Mític").
Persiguiendo esta idea he estado años indagando, preguntando a gente, lanzando mensajes por Facebook que eran ignorados por sistema... Hasta que el pasado mes de septiembre, después de la Swiss Peaks, Étienne, el chico francés con el que compartí tantos kilómetros me dijo... "Espera... tengo un amigo que igual sabe algo...". Y ahí apareció un hilo del que tirar, que junto con otros contactos que me permitieron contrastar la información, me desvelaron el secreto y pude enviar mi carta de motivación.
Ahí venía el segundo paso, quizá aún más difícil que el primero. 40 invitados entre … 1000?...1500?... Y además contando que muchos de los que ya han ido quieren repetir y lo tienen más fácil... Tenía que dar con la tecla, escribir algo diferente, llamar la atención... En una oda al frikismo como es esta carrera, tenía que mostrar mi lado freak... En una combinación de larga distancia y orientación, tenía que fliparme y mostrar virtudes en ese sentido que le hicieran pensar a Laz "mira este imbécil flipado, vamos a dejarle correr para que se la pegue". Y la frase del documental que era especial para mí... tenía que colarla de alguna manera. Una mañana, sentado en el tren regional, le di forma a las ideas:

"Dear Lazarus,
I'm Albert, from Spain, Physicist, civil engineer and a lover of mathematics, mountain running, salsa dancing and Mesopotamic history. There are three main reasons why I should be allowed to run Barkley.
First, I have very special combined abilities concerning long distance mountain running and orienteering. I was first in Ronda dels Cims (170km, 13500 mD+) in Andorre (well known by Jared Campbell) in 2018 and I recently finished third in Swiss Peaks (369km, 26000 mD+). On the orienteering side, I was first in Europe Rogaining Championships in 2017. With all that, I think I'm a very good candidate for being the first Spanish to succeed in Barkleys.
Also, I'm quite tired of facing races wjere I'm sure I will ne able to finish unless major accident. I desperately need to face a real challenge, and as you say, there's no challenge without the possibility of failure. I'm really determined and I'm sure that won't be my case but just having a slight feeling of uncertainty provides some wonderful adrenaline to the Project.
Last, mathematics definitely says it. BARKLEYS has three letters, "K", "Y" and "S" which are not included in my name, ALBERT. These letters are, respectively the 11th, 25th and 19th letters of the alphabet. If you add and multiply alternatively the digits of these numbers, you get 2, 10 and 10 as a result. It's evident now that if you add 10 plus 10 de result is "Two twenty" so two times twenty. Here is the first "twenty". Where is the other one? In letter "T", which is the 20th letter of the alphabet and the only letter in my name which is not included in BARKLEYS. Therefore, I'm definitely supposed to run Barkleys in 2020.

Cheers,

Albert" 

Cual fue mi sorpresa cuando unos días más tarde recibí la ansiada carta de condolencias.

Desde entonces todo mi preparación ha girado alrededor de esta carrera. No sólo desde el punto de vista físico, sino también intentando averiguar el máximo de detalles sobre la carrera, viendo vídeos, intuyendo los mapas que salen en ellos, analizando el tipo de vegetación, escuchando a los que acaban, a los que no acaban, preguntando a gente que ha estado...
Entrenos en modo hámster en la máquina de escaleras del gimnasio mientras me trago por enésima ves cualquiera de los vídeos que os he puesto arriba, sesiones de spinning formando charcos bajo la bici, series en montaña, series en llano, series en las escaleras... Creo que nunca había estado tan motivado para una carrera, nunca había entrenado tanto y a conciencia, y lo cierto es que me encuentro en forma, quizá con mejores sensaciones que nunca. Aún así, sé que hay muchas probabilidades de que no sea capaz de acabar, pero lo cierto es que el camino ya está valiendo la pena. A finales de marzo nos vamos para allá, una semana. Me acompaña Dani, un amigo que se ofreció a acompañarme y ayudarme con la asistencia. Consiga lo que consiga, habrá sido imposible sin su ayuda. El objetivo es el de siempre: acabar con la sensación de que he gestionado bien mis recursos. No espero un resultado concreto, vale más ser dueño de tu silencio que esclavo de tus palabras. Tengo ganas de estar en esa línea de salida, que Laz encienda el cigarrillo y lanzarme a la aventura. Como diría Aurelio, "Felices y con ilusión".

Besos y abrazos




sábado, 8 de febrero de 2020

Ultratrail Montnegre Corredor


Muy buenas!

Tercer finde seguido de actividad y tercer finde seguido de crónica. Parecen los viejos tiempos... :-p

Siguiendo con la carga de volumen de este mes de enero, el bloque de tres semanas fuertes tenía que acabar con la participación en el Ultratrail Montnegre Corredor. El menú previsto, 105 kilómetros con unos 4000 metros positivos por la zona del Maresme norte, a unos 50 kilómetros de Barcelona. A falta de pruebas con terreno montañero y desnivel a estas alturas de temporada, era una buena oportunidad para hacer una carrera larga y seguir acumulando kilómetros. No obstante, los estragos causados por el temporal Gloria dejaron varias pistas fuera de servicio y eso comprometía la seguridad por problemas en las vías de evacuación, motivo por el cual la organización decidió anular la distancia Ultra y condensar a todos los corredores en la distancia Half. El nuevo plan: 48 kilómetros con 1600 metros de desnivel positivo. Unos números que sugieren un recorrido bastante rápido y corredor, con salida en Arenys de Munt y llegada en Vallgorguina, en el lado sur y norte de la Serralada Prelitoral respectivamente.

En el lado positivo, toca madrugar menos y en lugar de salir a las 5 de la mañana el toque de campana es a las 9h45. Tras dejar el coche en la meta, un autobús nos traslada por las curvas de la carretera de Arenys, que el conductor negocia como puede. Ya en la salida me encuentro con mi equipo de apoyo incondicional, que hoy está formado por mis padres y Mònica. Ante la previsión de ritmo rápido caliento un poquillo, para no ahogarme a los 200 metros. Las sensaciones de los entrenos son buenas, pero lo cierto es que no estoy enfocando mucho en este tipo de esfuerzos así que no conviene emocionarse. Además, al juntar las dos pruebas es de prever que haya unos cuantos galgos en el cartel de salida. Entre ellos, Aitor Leal, un corredor vasco que hacía tiempo que no tenía ubicado, pero que hace unos años tenía algunos muy buenos resultados.
Cuenta atrás, y salimos por una pista que empieza a subir desde el minuto cero. Busco mi ritmo en medio del típico vaivén de corredores que van luchando por las posiciones. Si no recuerdo mal, el recorrido pintaba que había un buen tramo por pista, así que no hay que temer por atascos... Mejor buscar un ritmo homogéneo y evitar calentones que me saquen de punto. Enseguida veo que hay 4 o 5 corredores que, o bien han salido de farol, o bien llevan un ritmo claramente superior al mío. Echo un vistazo al pulsómetro... Efectivamente, no tengo que pasar de aquí... Nada pues... Echo números y me quedo entre las posiciones 6ª y 8ª, junto con un corredor de Tarragona, Toni Calderón (que conozco de vista de hace algunos años), un chico larguirucho y otro corredor que se descuelga del grupo cabecero. La carrera va alternando repechos con tramos llanos y cortos toboganes, pero globalmente tiende a subir. El chico larguirucho lleva un punto más y se va hacia delante. Llegamos a la zona más alta y cogemos algún tramo de sendero. Alcanzamos al chico que se había descolgado, que se descuelga todavía más, pero a cambio en una bajada aparece otro corredor lleno de tatuajes que baja como un tiro, así que seguimos siendo las posiciones 6ª-8ª, alternándonos entre nosotros.
A la hora de carrera o así pasamos por el primer avituallamiento. No hay ni ademán de parar. Lo cierto es que se confirma lo del ritmo de carrera... De momento, excepto unos metros que había un socavón en medio del sendero, he podido correr todo el rato, y en el llano y bajada nos ponemos a 4'/km y la peña sin levantar la ceja. Yo noto que a la que el terreno se pone para arriba voy algo mejor que mis compañeros. En un momento dado Toni Calderón cede y desaparece de repente, con lo cual nos quedamos el chico de los tatuajes y yo. Cuando el terreno lo permite charlamos un poco para romper el estrés de la carrera. La tónica sigue en este segundo tramo, alternando cortos repechos, tramos de pista, y tramos de sendero desbrozado donde tienes que ir con cuidado para no dejarte la cabeza en una rama. La cabeza no, pero la gorra la estoy a punto de perder un par de veces. Observo con satisfacción que en las bajadas cada vez me cuesta menos seguir el ritmo del compañero. En una de ellas decido mantenerme en cabeza y veo que no me hace luces, con lo cual parece que nuestro ritmo se ha acompasado. En el siguiente repecho aprieto un pelín y saco algo de distancia, intentando consolidar la 6ª posición. Tras el repecho las cintas me guían por una serie de pistas que me van acercado al pueblo de Dosrius, a donde llego en 2h4', buen parcial para los tiempos que tenía vistos. Cruzo el pueblo por el cauce del río, y llego al avituallamiento, que está a la salida.
Allí tengo al equipo esperando. Me acabo el bidón de Tailwind y lo cambio por otro. El de agua me lo quedo porque está casi lleno. En 5 segundos lo tenemos resuelto y sigo adelante mientras saco un rollito de bimbo con mermelada. Me lo como, combinado con el humo de unos quads que están haciendo el cabra por el camino. Cruzo el río por debajo de un puente y me meto por un sendero en un corto repecho duro. Tras unos metros de marcha vuelvo al trote por un sendero en falso llano. Empieza un tramo de subida progresiva en el que después de la zancada limpia del descenso anterior, tengo la sensación de ir bastante lento. A ver, es subida... tampoco podemos pedir peras al olmo. Miro las pulsaciones y se mantienen entre 155 y 160, que no está mal, así que no parece haber síntomas de pájara. Tampoco me están pillando por detrás... Nada, yo a lo mío, que aún queda rato... La sucesión de pistas me deja en una urbanización donde agradezco un poco de asfalto para cambiar de tercio y no pensar tanto en dónde pongo los pies. Las marcas cambian de dirección y me llevan bordeando un campo y por un tramo llano. Un poco por sorpresa, llego a un avituallamiento que no tenía muy controlado dónde quedaba. También por sorpresa, veo que un corredor está saliendo del mismo. Mira qué bien, no debía ir tan lento.
Nuevo avituallamiento flash, aunque me acerco a coger un trozo de naranja y echar un trago de agua de un flask que me acerca Mònica. Otros 5-10 segundos, ahora que he visto al de delante, no hay que perdonar. Salgo al trote en ligero ascenso, por una nueva serie de senderos y pistas, que siguen siendo todos muy corribles. De repente aparece el corredor delante de mí... Veo que camina en un tramo de subida... Parece que va cansado, le alcanzo, aguanto detrás en una bajada hasta que salimos a una nueva subida por pista y vuelve a caminar. Le paso con la típica mirada mezcla de solidaridad y satisfacción por la posición ganada. "Saps si van molt lluny els de davant?"... "Mmmmm, crec que si, no els he vist en tota la cursa"... Pues nada, 5º y a acabar la carrera con un ritmo más o menos satisfactorio.
Tras un ligero descenso vuelve la tónica ascendente, pero siempre muy progresivo y con tramos llanos. Lo cierto es que voy yendo más cansado y en cierto modo cambio el modo carrera por el modo entreno. Intento identificar dónde tengo que ir a parar. Ahí delante hay una zona alta... Será eso ya la última cima? Paso junto a una ermita, donde empiezan a aparecer corredores de la carrera más corta. Por el tiempo que llevo podría ser ya aquí arriba... Salgo a lo alto, el paisaje se abre... y aparece otro valle una montaña más alta más allá... Ups... Pues aún queda un rato... Vamos a verlo por el lado positivo, más tiempo y más opciones para cazar algún cadáver... En uno de los caminos me encuentro unos corredores parados... "Está muy lejos el de delante?"..."Mmmm, Miguel Ángel va a 5 minutos"... Miguel Ángel creo que es el chico que ganó la Ultra el año pasado y que era uno de los de delante. 5 minutos es bastante, parece complicado... Bueno, yo mantengo este ritmo y a ver...
Afronto una bajada corta dejándome caer como un elefante y cruzo un riachuelo para volver a coger ooootro sendero de subida progresiva que sube en diagonal por el otro lado del valle. Voy pasando corredores de la carrera corta y cruzándome excursionistas. Ya con ganas de llegar, a uno de ellos le pregunto lo que queda de subida. "Nada, ya lo tienes... 115 metros"... Supongo que quiere decir de desnivel... Hombre, pues 115 ahora me parecen bastantes... Llego a un repecho muy empinado en el que me doy cuenta que voy a ir más rápido andando que trotando, así que me permito un pequeño respiro. Echo manos a las rodillas y voy lanzando miradas hacia arriba. En una de estas veo a un corredor que parece que va más rápido que el resto que me voy encontrando... Le alcanzo... "Eres de la maratón?" me dice... "Sí, tu?"... Le miro el dorsal y efectivamente... Vaya, no contaba con ello porque además no es Miguel Ángel... Le paso al llegar arriba y pego un pequeño hachazo..."Bueno! Soy de la Ultra!" le grito... En realidad hacemos lo mismo y moralmente estamos en la misma carrera, pero las clasificaciones son separadas, aunque a mí la verdad es que me da igual. Entre que parece cansado y si le digo que no soy de su clasificación, así me deja en paz y no me aprieta en la bajada. Cruzo un par de montículos y un bonito prado que me deja en la Ermita del Corredor, junto a la cual está el avituallamiento.
Grito mi numero de dorsal, que hace rato que se ha desintegrado, y paso de largo sin dudarlo. Venga, última bajada, 25-30 minutos y meta. Me lanzo por un senderillo lleno de ramas hasta empalmar con un tramo de pista que permite alargar la zancada. Nuevo sendero, con alguna que otra señal de peligro por los socavones que han causado las lluvias. Va apareciendo algún que otro tramo técnico en el que tengo que ir con cuidado. Además, el calor ha hecho mella y noto que los amagos de rampas están empezando a aparecer. Creo que lo mejor es asegurar que no acabo con una torcedura o algún trompazo que eche a perder la carrera y algo más, así que me lo tomo con algo más de calma. Salgo a la parte inferior del valle y las marcas giran a la derecha. Por lo que recuerdo del mapa, solo queda un tramo llano hasta llegar al pueblo. Intento acelerar un poco pero veo que mis gemelos son gelatina y el abductor no está mucho mejor. Echo un vistazo atrás... Nadie, bueno pues... A rodar suave y hasta meta... Aparecen las casas, un parking y enfilo la calle que se dirige hacia el centro. Allí al fondo aparece mi madre, al girar la curva mi padre, y al llegar a meta Mònica. Siempre es una satisfacción cruzar el arco de meta, pero más aún con buena compañía.
Finalmente, cuarta posición de la carrera, cuarta posición de la modalidad dos piernas y dos brazos (que es la que importa al fin y al cabo) pero como de los tres que me preceden uno es Aitor Leal que estaba apuntado a la Half, me toca subir al podio de la Ultra en 3ª posición. La verdad es que contento por las sensaciones, teniendo en cuenta el contexto de la carrera, entrenos y momento de la temporada. Ahora a seguir buscando afinar la máquina para los próximos objetivos. Por último, agradecer el apoyo y la compañía del equipo incondicional, que siempre es un placer :-)


Besos y abrazos,






jueves, 30 de enero de 2020

Rogaine Collserola 2020

Muy buenas!

Empezamos el año con fuerza con una segunda crónica, esta vez sobre el Rogaine de Collserola, en el que estuvimos este sábado buscando balizas por lo alrededores de Barelona. En este caso acompañado de Josep, un amigo del grupillo con el que salgo a correr en Girona, y "Caiman", otro compañero con el que hace tiempo que coincidimos en los rogaines pero con quien nunca habíamos compartido carrera. Caiman en realidad es Jaroslav, pero todo el mundo le llama Caiman, primero porque su apellido checo se parece a esta palabra, segundo porque es un tipo duro venido de más allá del Muro, que se come las zarzas a bocados. En esta ocasión los amigos de La Nova Fita nos tenían preparada una original modalidad "Sol a Sol", con 9 horas y cuarto de carrera entre la salida y ocaso del sol en el barrio de Vallvidrera. Este es el mapa con que nos encontramos 15 minutos antes de la salida.
Cosas a tener en cuenta:
- La salida y meta se encuentra en la zona este del mapa, pero dejando un grupo de unas 10 balizas aún más al este. Buena zona para dejar para el final y poder adaptar la estrategia según el tiempo disponible.
- En la zona oeste las balizas están sensiblemente más separadas por lo que se ha de prever que los parciales cambiarán sensiblemente de longitud a lo largo de la carrera.
- Un mapa 1:20000 DIN A3 no es mucho para 9h15, pero el terreno tiene más desnivel de lo que parece y se ha de tener en cuenta que el terreno casi nunca permite el campo a través, por lo que las distancias se alargan.
- De forma general, hay una zona alta en la parte central del mapa y zonas más bajas hacia las partes norte y sur.

45 balizas no son muchas, y parece que deberían dar lugar a una estrategia relativamente fácil, pero lo cierto es que los 15 minutos se nos pasan rápido y sin poder completar todo el plan. De momento lo que tenemos claro es que saldremos en dirección oeste por la parte más al norte del mapa, hasta llegar al extremo noroeste, y de ahí iremos volviendo por la zona oeste y sur, dejando la zona este para el final. Nuestro plan inicial es: 31-44-37-74-55. a partir de ahí dudas sobre la zona central, pero en principio algo como 55-ida y vuelta a 81-34-47-62-76-66, zona noroeste por 61-91-85-53-82-75-35, hacia el sur por 35-72-54-67-92-64-36-84-56-63... y ahí ya veremos porque nos dan el pistoletazo de salida.
Salimos por la calle arriba y fichamos la primera, 31, aún en las calles de Collserola. El primer sube-baja nos deja en la 44 y el segundo en la 37. Esta parece que va a ser la dinámica del rogaine, que seguimos según el plan previsto por 74 y 55. El siguiente tramo nos plantea muchas dudas porque la 81 queda muy colgada. Si hacemos primero las de arriba (47-62-76) entonces nos quedan colgadas 61-66... Total, que decidimos hacer un ida y vuelta a 81. El siguiente dilema es qué hacer con 34... La hacemos ahora o después desde 61? O la dejamos? No, de momento el ritmo es bueno y no hay que descartar aún nada... Después de cambiar de opinión 28 veces decidimos ir ahora a por ella. La encontramos con una ida y vuelta algo incómoda, en un coche abandonado hace vete a saber cuántos años. Una vez decantados por esta opción, las siguientes balizas caen sin mayor problema que la lentitud con que pasa el mapa 1:20.000: 47-62-76-66 y 61.
Recorremos la esquina noroeste con algunos parciales largos que minan un poco la moral. Las balizas están algo escondidas y casi siempre toca arrastrarse un poco entre ramas. Después de la 82 el recorrido sigue sin mayores dilemas, ya que la única opción es ir encadenando balizas hacia el sur. Después de 75 vamos a buscar la fuente que hay poco antes de la 35 y curiosamente nos cuesta más encontrarla que cualquiera de las balizas que llevamos hasta ahora. Perdemos algo de tiempo, porque además Josep se despista un momento calle abajo. Para más inri, resulta que había una fuente justo en la baliza 35... Pues vaya... Yo creo que hemos se nos han ido 6 o 7 minutillos tontamente.
Las balizas 72 y 54 parece que están cerca pero en realidad se tiene que dar mucha vuelta así que tampoco la regalan. El ritmo va bajando a medida que nos acercamos a la zona sur, así que al llegar a 36 tenemos que plantearnos qué hacer con el resto de carrera. Llevamos más de 5h30 y tenemos que asegurar dejar tiempo para la zona este del mapa. Parece que lo más sensato va a ser dejar 52 y 43, que no son muchos puntos y quedan mal conectadas. Cubrimos 84 y 56 en parciales relativamente buenos y subimos algo más atrancados hasta 63. Necesitamos agua, así que vamos a ir a 42 primero. Tenemos la duda de si hacer el bucle que nos queda al sur hasta 93, per echando cuentas son 22 puntos, que nos pueden obligar a dejar 21 al final... Así que sale a cuenta. Vamos a por ello.
La 46 se nos atraviesa un poco porque la buscamos demasiado arriba. En cambio la 45 es un regalo, y la 93 tampoco se nos da mal. El panorama se va aclarando y nos acercamos a la 83 con 1h30 de carrera por delante. Por lo menos la meta la tenemos a tiro y ahora se trata de ver qué nos da tiempo de hacer. De momento cometemos un pequeño fallo bajando a la 83 demasiado a la derecha. Corregimos y volvemos a la Carretera de les Aigües para hacer una serie en llano hasta la 33. Otro tramo más de llano nos deja en un repecho duro hasta 71, y tras completar la subida encontramos la 32 junto a la Torre de Collserola. Quedan 46 minutos...94 y 51 se han de hacer seguro, y a primera vista las otras que se pueden intentar son 41 y 48... 65 queda muy arriba... 73 demasiado lejos... Venga, vamos a 41, de ahí será bajada rápida a 94 y 51, y vemos si nos da para 48. Apretando un poco los dientes bajamos un tramo para volver a subir hasta la 41. Llegamos con 31 minutos por delante. De momento los números salen. Según mis cálculos si llegamos a la 51 con 20 minutos nos da para ir a buscar la 48. Acaban siendo 22 minutos, así que vamos a por 48, que queda cerca. Con el tiempo más controlado, subimos el último repecho hasta la meta, a la que llegamos con 7-8 minutos de margen.
Buen balance de la carrera, con 229 minutos en primera posición, 20 puntos por delante de Francesc y Pep, con quienes hemos llegado a la meta. 61 kilómetros y medio y 2800 metros de desnivel positivo. Collserola tiene más desnivel del que parece...
Repasando el mapa me doy cuenta de un fallo garrafal. Un camino prácticamente llano conecta 32 con 65 y después baja suavemente directo a 41. Cómo puede ser que no lo haya visto? Nuestro parcial 32-41 ha sido de 15:02. Teniendo en cuenta que hemos tenido que remontar, creo que en ese tiempo, o poco más, podríamos haber hecho 32-65-41. Sin el tiempo perdido buscando la fuente de la 35, igual nos hubiera encajado incluso la 73. Para las otras dos que nos han quedado, 52-43, ya hubiese sido necesario correr más. En cualquier caso un bonito día buscando balizas, con buena temperatura, buenas sensaciones físicas, y acumulando volumen y kilómetros para los próximos objetivos.

Besos y abrazos


miércoles, 22 de enero de 2020

Rogaine del Berguedà: Avià 2020

Primera cita de la temporada!

Igual que el año pasado, este fin de semana empezó para mí la temporada 2020 con el Rogaine del Berguedà. En este caso el centro de operaciones fue el pueblo de Avià. Un cambio importante, el compañero. Con Aurelio parado en boxes por una lesión que desafortunadamente se está alargando mucho más de lo que nos gustaría y con Tommi con pocas ganas de correr 6 horas a estas alturas de temporada, engañé a Javi Puit, un viejo compañero de batallas Ultreras.
Este es el mapa que nos habían preparado:
Cosas importantes:
- La salida y llegada, en el pueblo de Avià, se encuentra en la zona noroeste del mapa, pero no en la esquina, hecho que es determinante.
- Justamente esta esquina noroeste del mapa me parece el punto clave del mismo, ya que presenta un relieve totalmente diferente, con un desnivel de unos 350 metros hasta las zonas más altas.
- En cambio, todo el resto del mapa presenta desniveles más moderados, aunque sin llegar a ser terreno plano.
- Todo el territorio del mapa está cubierto por un alto porcentaje de superficie agrícola, hecho que condiciona la elección de itinerarios porque hay que recordar que los campos no se pueden atravesar, sólo se pueden bordear.
- Las zonas marcadas en verde (claro) presentan vegetación que en principio es poco penetrable y habrá que tender a evitarlas.
- A nivel de puntuación, al subdividir en cuadrantes la distribución es la siguiente: noroeste, 108 puntos; noreste, 66 puntos; sureste, 59 puntos; suroeste, 36 puntos. Además, si nos ceñimos a la zona alta de la esquina noroeste (prácticamente una cuarta parte del cuadrante noroeste), encontramos un total de 55 puntos. Por tanto en esta zona hay una acumulación de puntos muy importante, y de hecho si consideramos la mitad norte hay 174 puntos, por 94 de la mitad sur (puede que me equivocase sumando, pero por ahí van los tiros...)
- En total hay 46 controles, lo que implicaría parciales de unos 8 minutos para completar el mapa. El año pasado el mapa tenía una superficie similar pero con menos desnivel, y dejamos 7 u 8 controles. Es cierto que en el mapa de este año hay una franja en el extremo sur que no tiene controles, pero eso queda compensado por la zona montañosa del noroeste. Por tanto podemos pensar en dejar del orden de 5-7 controles.
Con estas premisas la primera decisión importante es qué hacer con la zona noroeste. Parece que lo mejor es hacerla al principio, ya que si no el cansancio puede penalizarnos bastante. La mejor manera de enlazarlo sería 33-61-92-41-93-91-51-63-71-62-... que recorrido en este sentido nos llevaría a salir hacia el sur y cuadrante suroeste. El problema de este enlace es el tramo 63-71, que no está conectado por camino en el mapa y además atraviesa un barranco en el que no sabemos cómo estará la vegetación. Quizá pecando de conservadores, optamos por un enlace que evita este tramo: 62-31-71-41-61-92-93-91-63-51. Tiene varias desventajas: la primera que implica ir y volver a la 61 con un desnivel importante; la segunda que el enlace 92-93 aunque es llano rodea bastante por el norte, lo cual en un mapa 1:25000 penaliza bastante. Sea como sea, es la elección y el criterio que adoptamos.
Planteado de esta manera, la salida es en dirección sur, por 35-64-37, dejando 54 y 36, que quedan algo colgadas, aunque la 54 tiene un avituallamiento que después echaremos en falta. Vamos enlazando el resto de balizas de manera relativamente lógica: 37-81-47-76-96-38-66-85-55. Un bucle que nos debería permitir adaptar la estrategia: 55-83-56-84-72-82. Y rumbo norte con una trayectoria (82-67-45-46-94-34-65-68) que permite algunos recortes de balizas de baja puntuación (45, 34). A partir de ahí, ver el tiempo que queda y si da tiempo acabar con: 95-75-44-74-43-73-53 y el pueblo 33-42-52-32.
Con esta idea salimos y vamos cumpliendo con el plan sin demasiados sobresaltos, más allá de verificar que las cosas en un mapa 1:25000 pasan muy lentas. El ritmo de carrera es bueno y cubrimos la mayor parte de enlaces por caminos. Tal como estaba previsto, la evolución de los parciales hace que dejemos sin dudarlo las balizas 54 y 36. En el extremo sur el cansancio empieza a pasar factura y alguno de los parciales se nos alarga más de la cuenta. En el ataque a la 55 cometemos el primer error de orientación, con un pequeño despiste que nos lleva a un espolón demasiado a la derecha. Corregimos y enlazamos con un largo tramo hasta la 83. Aquí cometemos un error de estrategia y nos vamos a buscar la 56, que enlaza mal tanto con la 83 como con la siguiente (84). Llevamos 3h30 y nos metemos en un parcial de casi 17 minutos que no tiene sentido. A demás, el enlace a 84 nos obliga a hacer el jabalí a través de un tramo de fuerte pendiente y vegetación espesa. Afortunadamente atinamos bien con el camino justo a la altura de la baliza. 

Visto el panorama, es hora de hacer recortes, y se caen de nuestro plan la 82 (algo colgada) y la 45 (pocos puntos). De esta forma, por caminos relativamente favorables conectamos 84-72-67 y nos dirigimos a la 46, donde descubrimos decepcionados que se ha acabado el agua del avituallamiento. Vamos secos, así que en la siguiente casa buscamos una manguera y rellenamos los bidones cruzando los dedos. Seguimos avanzando y pegamos otro recorte a la 34, para dirigirnos directamente de 94 a 65. En este control tenemos nuestra mayor pérdida de la carrera, con unos 3-4 minutos debido a un cortado algo más abajo del que sale en el mapa que nos confunde. Justo después de la 68 se nos hacen las 5 horas, así que toca ir definiendo el final del recorrido. Parece que no nos va a dar tiempo de hacer 43-73. 95-75-44-74 se conectan bien, pero igualmente es distancia, así que al llegar a 74 ya pasamos de las 5h20. Calculo un mínimo de 12 minutos a 43, y 7 minutos más a 73. Por tanto es 43-73 contra 42-52-32, y eso si todo va bien. Optamos por la opción conservadora y acabamos asegurando todas las del pueblo haciendo 74-53-33-42-52-32 y meta.

Visto a posteriori, dos errores principales que hacen que la estrategia sea bastante mejorable:
- El bucle del principio: haciendo 33-61-92-41-93-91-51-63-71-31 creo que hubiésemos ganado más de 5 minutos.
- La 56 no la tendríamos que haber hecho nunca en la vida. 83-56-84 nos cuesta 27 minutos, mientras que 83-84 conecta clarísimo por camino seguramente en menos de 10 minutos. Esos 17 minutos nos permitían hacer 43-73, ganado 6 puntos.

En el lado positivo, primera posición en la carrera, buena experiencia con Javi, que creo que se ha enganchado al gusanillo de los rogaines, y también las buenas sensaciones físicas que he tenido. Se acerca más faena, con otro rogaine este sábado en Collserola y el Ultratrail Montnegre Corredor el sábado siguiente. Todo ello para ganar volumen de cara a un objetivo importante a finales de marzo... del que ya hablaremos otro día... ;-)

Besos y abrazos