jueves, 21 de abril de 2016

Marató del Montsec - Trenkakames Rosselló


Ahí va otro 2x1:

Al planificar las carreras de la primavera se me planteó un dilema para el fin de semana del 16 y 17 de abril. Por un lado se celebraba la Montsec Ultratrail, en la cual participé el año pasado en su variante más larga y en la que este año me planteaba volver a la distancia maratón, que ya había disputado hace tres o cuatro años. Esta prueba está organizada por los amigos de Ultra Lleida, así que es una fecha importante en el calendario. Por otro tenía lugar una nueva prueba de las Trail Running Series de Lleida, la Trenkakames de Rosselló. Echando cuentas y mirando el calendario vi que si no participaba en Rosselló ya no podría hacer el mínimo de carreras para puntuar en la liga. Total que al final, opté por no decidir y hacer las dos. Con cabeza, pero en fin, tener un fin de semana completito. Vamos por partes…

MARATÓN DEL MONTSEC
El primer plato era entonces la Maratón del Montsec. Distancia: Pues eso, 42-43 kms. Desnivel: unos 2600-2700 metros positivos. Básicamente dos grandes subidas unidas por un tramo rompepiernas y el espectacular sendero tallado en la roca del Congost de Montrebei. Aquí teneis el perfil y un mapilla para visualizar la jugada.





Salimos a las 9 de la mañana, como es tradición desde la Colegiata de Àger, con buena temperatura y un sol que promete darnos caña durante la mañana. Primer tramo neutralizado hasta cruzar la carretera y salimos por una pista dirección al Montsec. Enseguida se definen las primeras posiciones. Os presento al personal: un chico vasco (por el buff de la ikurriña y porque lo ves y es vasco, la ostia… ;-) ) que sale con una marcha más; Xavier Sahuquillo, corredor fuerte que tengo visto por los primeros puestos de las carreras de asfalto; Carles Batrina, con quien ya hemos coincidido en varias carreras este año y que está teniendo una progresión espectacular; Raul Butaci, un chico de Mollerussa; Oscar Monclus, que suele estar en todas estas carreras de la zona; y un servidor, que va buscando el ritmo y tanteando el gemelo que ha dado por saco las últimas dos semanas. Parece que bien…
Con algún pequeño despiste en un atajo de la pista, llegamos finalmente al sendero que sube a la Ermita de la Mare de Deu de Pedra. Terreno de caminar-correr, dilema constante con el que fácilmente puedes salirte de punto si no controlas o si las fuerzas no están como deberían. Es mi caso. Como ya es costumbre, noto las piernas agarrotadas y sin alegría en estos primeros kilómetros. Momentos de duda... Será por no haber entrenado bien las últimas dos semanas? Por no haber descansado suficiente? O simplemente no aguantas el ritmo de los demás?...En fin, me quedo cuarto, detrás de Jon (el vasco), Xavier y Carles, sin obsesionarme por evitar que me cojan unos metros de ventaja. Me resigno a tener paciencia y voy subiendo por el pedregoso sendero con unas vistas espectaculares de la Vall d’Àger. Por delante Jon se va despegando, Carles le sigue y Xavier pierde algo de ritmo y acabo alcanzándole cuando llegamos a una pista. Ahí vuelve a llevar más ritmo que yo y apovechando el tramo de asfalto que lleva al Coll d’Ares se separa nuevamente de mí y recupera los 60-80 metros que nos llevaba Carles. Jon lleva otros tantos por delante, y por detrás se me acercan Raul y Oscar. Vamos que soy el más lento de los seis. Último repecho por un camino que ataja y llego a la cima del Coll d’Ares sin buenas sensaciones. Enfilo un camino, 200 metros en bajada hasta el primer avituallamiento (km8). 

"Què tal Albert?"... "No gaire bé, pero bueno, anar fent..."
Echo un trago de Aquarius y sigo adelante. A Jon casi ni le he visto y Xavi y Carles han salido justo cuando llegaba. Salgo hacia abajo pero me despisto en un cambio de dirección y empiezo a buscar por todos lados. Al final bajan Raul y Oscar, me pegan un grito desde más a la izquierda y voy hacia allá a recuperar el camino. Me tomo el primer gel, a ver si recupero algo de fuerzas, e intento alargar un poco el paso a ver si alcanzo a los dos que me preceden. Acabo llegando a ellos. Raul lleva el track en el reloj cosa que da una cierta tranquilidad. El sendero tiene piedras para aburrir y obliga a tener los tobillos siempre atentos para evitar una torcedura que te mande para casa. Carles y Xavier van unos 100 metros más abajo, pero en un momento dado pierden las marcas y nos agrupamos los cinco. Con la ayuda del track recuperamos el camino y vamos haciendo camino tranquilamente y charlando hasta Alsamora, segundo avituallamiento (km15).
Repongo líquido, cojo un par de trozos de plátano y sigo adelante. Carles y Xavier vienen poco después y al cabo de un poco aparece Raúl en una bajadilla. Vamos haciendo camino los cuatro. Como ya es costumbre en esta temporada, a estas alturas de carrera, me empiezo a encontrar mejor. O eso o hemos bajado el ritmo. Sea como sea, voy en cola de grupo relativamente cómodo, por terreno rompepiernas pero casi todo corrible. Relativamente cómodo hasta que de repente... ZUNK... Me he comido una rama. Pero ni verla vamos... Pego un grito mientras me tambaleo con las manos en la cabeza. Encima era un tramo llano en el que iba corriendo relativamente rápido. Suerte aún de la gorra que ha amortiguado el golpe, pero ni aún llevándola hacia atrás la he visto venir. "Estas bé?"... "Mmmm... no gaire... Pero bueno, feu, feu...". Aun con las manos en la cabeza vuelvo a caminar primero y trotar después. Parece que la neurona sigue en su sitio.
Pasado el susto recupero el terreno y me reúno con el grupo, que pronto pierde una unidad. Xavier pierde algo de ritmo y nos quedamos Carles, Raul y yo. Físicamente voy a mejor, pero contradictoriamente me empieza a aparecer otro problema: las rampas. Ya en la última carrera, justo antes de que nos perdiéramos y nos parasen había notado molestias parecidas. Hoy están volviendo a aparecer hacia el kilómetro 20. Nunca he tenido especialmente problemas de rampas, que raro... Lo único que he cambiado justo en estas dos carreras es la bebida, que ahora son los polvos de Overstim, será eso? No se... La cuestión es que empiezo a notar los gemelos como un flan y llega un momento en que me tropiezo y se bloquea totalmente uno de ellos. Me paro, estiro la punta del pie... Qué rollo... Recupero el terreno perdido. Afortunadamente mi estado físico (rampas aparte) ha mejorado y me da para concentrarme en correr bien técnicamente y sin tropezones, pero cada vez que cambia de subida a llano, de llano a bajada o viceversa, los músculos tardan un tiempo en adaptarse.



Pero bueno, lo voy gestionando y con un ritmo bastante tranquilo llegamos hasta el puente que da acceso al Congost de Montrebei. Cruzamos el puente colgante entre grupos de turistas que se lo piensan bastante más y salimos a un senderillo llano que lleva al desfiladero. Me pongo delante y avivo un poco el ritmo, a ver cómo está el patio. Hacemos un breve paréntesis para cruzar más tranquilo por el espectacular camino tallado en la roca. Pasado este tramo y su ambiente espectacular, vuelvo a ponerme en modo carrera y arranco la subida posterior al trote. Me giro y veo que Raul se empieza a quedar. Mantengo un poco el ritmo, a ver si puedo consolidar la posición de podio, con la que estaría la mar de contento. Me encuentro bien, el gemelo contracturado que me preocupaba durante la semana no está dando guerra y empiezo a pensar en poder hacer también mañana la Trenkakames de Rosselló. Voy dosificando pero las piernas funcionan, así que el ritmo es más vivo que hace un rato. Al poco me encuentro con que Carles se empieza a quedar unos metros. Le animo, pero ahora en esta subida ya es cuestión de cada uno encontrar el ritmo que le vaya bien, así que acabo haciendo la mía, contento excepto por las rampas que siguen dando por saco cada vez que hago un gesto un poco raro. Sigo a mi marcha, al ritmo que me marca la cancion mental del día. Esta vez, "Sábanas Blancas", que he escuchado bastante los últimos días y que me transmite muy buenas vibraciones. A ritmo de bachata llego al avituallamiento del Pla de Sant Lluis (Km29), trotando cien metros llanos entre gemelos y abductores que parecen flanes.


Relleno el botellín de Aquarius, cojo un trozo de fuet, un par de lonchas de jamon, frutos secos... Lo que sea, que tenga sal, a ver si se me pasan las rampas de las narices. Salgo hacia arriba, adelantando a Nerea Martínez, que está haciendo la ultra. Conozco este tramo del año pasado. Es tremendo. Un sendero de piedra suelta que te hace dar pasos atrás y que acaba en una trepada con cuerdas. A mis piernas enrampadas no les parece nada bien la trepada. No sé ni cómo ponerme. Cuando toca caminar bien, pero cuando tengo que subir una pierna aguanto la respiración y cruzo los dedos. Al final acabo saliendo arriba de todo. No veo a Carles y Raul por detrás, pero visto como están mis piernas la última bajada puede ser delicada, así que decido trotar lo máximo posible en el tramo que viene ahora. Es una pistilla que recorre lo alto de la montaña, con varias subidas de esas que se pueden correr pero que hacen pupa. Afortunadamente, rampas aparte voy bien, así que cojo el trotecillo y voy haciendo hasta el observatorio y más allá, al avituallamiento (km35). Echo un par de vistazos atrás y no veo a nadie. Salvo hecatombe yo creo que lo tengo bien para el segundo puesto.
Cojo un par de trozos de plátano y tiro adelante, subiendo la última rampa hasta la cima y lanzándome al otro lado. Empiezo bajando con cuidado para que las piernas cambien de tercio y voy incrementando un poco el ritmo, sobretodo en el primer tramo de carretera y pista donde no hay problemas de tropezones peligrosos. Llego al camino, el mismo que hemos subido esta mañana, y no parece haber vida por detrás. Y así voy haciendo, sin mucha más historia, salgo a la pista y sigo, a ritmo vivo pero sin excesos, mientras se van acercando las casas de Àger. Llego al pueblo, la carretera y el caminito que se mete por detrás del camping. Por fin veo la última curvita y oigo a Dani con el micro. Doblo la esquina y los gritos se hacen más claros. Joder, ni que hubiera ganado... Entro en meta algo desorientado, mientras Dani dice algo como "después de varios podios por fin!..." Como? "No ha llegado el primero?"... le pregunto a mi padre... "No, no"... "Pues se ha perdido porque yo no le he pasado"...
Qué pasó? Jon aparentemente pasó por el último avituallamiento unos 3 minutos antes que yo. Salió en dirección a Àger, pero 200 metros más arriba venían de la izquierda la marcas por donde discurría (en sentido contrario) la carrera larga. Nosotros ahí sólo teníamos que bajar recto ya hacia el pueblo, pero imagino que él no vio las marcas que seguían recto y se metió por las otras. Hasta que se encontró con alguien de la ultra que le corrigió y se volvió para atrás, perdiendo 20 o 25 minutos, de forma que le pasamos los cuatro que veníamos detrás. La verdad es que tal como bajé yo, nunca le hubiera recortado ese tiempo. No fue una cuestión de perder las marcas en carrera, así que si hace dos semanas estando al otro lado de las circunstancias dije que me sentía moralmente segundo clasificado, en esta ocasión tres cuartos de lo mismo. Moralmente segundo pero contento y con ánimo para completar el fin de semana mañana en Rosselló.
Gran tarde después, esperando la entrega de premios de chachara con amigos, con Sanvi contando aventuras varias. Está como auténtico cencerro, pero y lo que nos reímos... ;-)

TRENKAKAMES DE ROSSELLÓ:
A por la segunda parte... Tenéis agujetas? Yo sí...
La Trenkakames de Rosselló es una de las carreras que forma parte de las Trail Running Series de Lleida, una liguilla formada por 11 pruebas que se celebran en los alrededores de Lleida. Esta es probablemente la más clásica de todas, que debe andar ya por la quinta o sexta edición. La carrera se celebra en los alrededores de Rosselló y hace honor a su nombre a base de subir y bajar innumerables veces al altiplano cercano, ese en el que se construyó el aeropuerto de Lleida para que venga de vez en cuando un avión de rusos que van a esquiar a Andorra. 
Voy un rato antes y caliento unos buenos 20 minutos a ritmo suave intentando que las piernas se suelten un poco y bajen las agujetas. Me encuentro con Luis Fernando, un colombiano que también forma parte del equipo PodoLleida y con quien comentamos los encantos de ese país que me trae tan buenos recuerdos. Llega un punto en que las el calentamiento ya no da para más y las piernas ya no mejoran, así que a estirar un poco y para la salida. Las nueve en punto, cuenta atrás y salimos... Vamos a ver cómo entramos en carrera!
Salgo algo encerrado en el pelotón, sobre la posición 20 en un primer repecho por el que la gente sube a un ritmo bastante más fuerte del que puede mantenerse toda la carrera. Espero un poco y aprovecho la bajadita posterior para ganar unas cuantas posiciones y colocarme entre los 5 o 6 primeros. Ahí está Albert Camarasa, ganador del Trail de Raimat y viejo conocido de los tiempos en que hacía atletismo de pista (sí, una vez fui corredor de 800... metros). También está Oscar Balsells, que vi en la clasificación de los 10K de la Cursa de Bombers con un muy buen tiempo, un chico de Mollerusa (Eugeni, después lo conoceré) con el que corremos codo con codo, Gerard Ascón, con quien acabamos al sprint la primera vez que corrí esta carrera, si no me equivoco en 2012...
Albert va tirando camino de la primera subida, a un ritmo un pelín superior al que mis piernas toleran a estas alturas. Me quedo cuarto y muy centrado en mi ritmo y sensaciones, pero a la que el terreno se empina gano un par de posiciones y me quedo a unos metros de Albert. En un pequeño despiste nos topamos con un árbol que había que bordear por abajo. Nos pasan un par o tres de corredores, pero intento no estresarme porque no estoy para muchos acelerones. Albert en cambio coge rápido la primera posición y sube bastante fuerte este primer repecho. Si va así toda la carrera poco voy a tener que decir... Yo a lo mío y subo al trote excepto los últimos metros donde echo las manos a las rodillas. Miro de reojo y parece que la carrera se define. Albert por delante, y detrás nos juntamos Gerard, Eugeni y yo. Yo he ganado unos metros en la subida, pero a la que bajo enseguida noto el aliento de Eugeni por detrás. La verdad es que bajo bastante pisando huevos... Bueno, ya me pasarán...
Un tramito llano y segundo repecho. Albert consolida su ventaja, que debe ser ya de 80 metros. Yo sigo centrado en regular. Ya me conozco esta carrera. 10 subidas nada menos, si en la segunda voy cocido apaga y vámonos... La verdad es que me voy dando cuenta que no es la subida el problema. Es cuando llego arriba, cambio de tercio y tocaría alargar la zancada para subir el ritmo y llanear y bajar con alegría. Me cuesta horrores. Enseguida me alcanzan Eugeni y Gerard. El patrón se repite en la tercera. Gano metros en el repecho, me alcanzan por detrás y ahora Gerard me pasa porque va claramente más rápido que yo. Vuelvo a adelantarle mientras coge un vaso de agua en el avituallamiento, me vuelve a pasar enseguida, le paso en el repecho siguiente, me pasa en la bajada...
Creo que es en la quinta subida que me doy cuenta que nos hemos acercado a Albert. Efectivamente, debe estar a unos 40 metros y además veo que camina en tramos donde yo troto. Nos acabamos agrupando en la bajada siguiente y volvemos a formar un grupillo de cuatro. La verdad es que visto el panorama me he fijado el objetivo del podium, pero tengo la sensación de ir el peor de los cuatro, sobre todo en las bajadas y en vistas del tramo llano del final. En fin, iremos aguantando, por lo menos a dar guerra.
Así llegamos al sexto repecho y veo que Albert se tropieza delante mío. Ufff... estos tropezones son de los que llegan cuando las piernas empiezan a flojear. Gerard le pasa y yo poco después. También Eugeni... Parece que nos quedamos tres delante. Punto positivo para mi podium, a ver si aguanto un poco y abrimos hueco, porque Albert tiene las patas más largas que un día sin pan y como lleguemos apretados al final no tendré gran cosa que hacer. Así que intento seguir a Gerard, que sigue bajando muy bien. Me saca algo de distancia, le recupero en la séptima subida, me vuelve a sacar en el llano y bajada y le vuelvo a alcanzar en el octavo repecho, que es tremendo. Por el camino parece que Eugeni también ha cedido algo. Perfecto, quedamos dos. Decidido a hacer lo que pueda intento sacar algo de agilidad de mis maltrechas piernas para no perder demasiada distancia con Gerard. Me saca 15 o 20 metros, que recupero en el noveno y penúltimo repecho, más cortito. Nos volvemos a separar en un trozo llano y llegamos a la última subida. Veo que se pone a caminar. Yo la verdad es que voy cascadillo, pero aguanto el trote hasta él y le paso a ver a dónde llego. Nada, un último triunfo, un dos de copas que me queda por ahí y lo echo a ver qué pasa... De momento llego a lo alto primero y hago la bajada delante, con lo cual no tengo que ir con la cuerda al cuello. Salimos al camino, si no me equivoco ya sólo quedan un par de kilómetros llanos y con algo de bajadita. La verdad es que tengo la sensación de que a Gerard le queda una marcha más, así que me preocupo más de Eugeni. Echo un vistazo atrás y veo que todavía no ha salido al tramo llano. Otro vistazo... Hay viene, le debemos llevar unos 100 metros. Dependerá de las fuerzas que lleve... Miro otra vez... 
Ep! Gerard ha perdido 4 o 5 metros! Osti, calla que aún vamos a optar al premio gordo. No tengo mucho margen, pero encuentro en mi cabeza pensamientos positivos que le den un puntito más a mis piernas. Consigo ese pequeño cambio y gano algunos metros más. Me giro una última vez, veo que la distancia se amplía y miro adelante centrándome en poner un ritmo de crucero lo más vivo posible. El pueblo está esperanzadoramente cerca. Veo a Kike con la bici delante, se para en un desvío y por un momento me temo que haya todavía una última subida que no tenía controlada. No, sigue adelante, y yo detrás. Ahí está la pequeña colina de tierra por la que hemos venido al principio. Pequeña rampa de subida y todo lo demás es bajada. Cuando acabo la rampa, Gerard la empieza... Es el momento de alargar el paso, un pequeño cambio y que al llegar arriba me vea lejos (qué queréis, hay que jugar con la moral del personal...). Bien, parece que la distancia se ha consolidado. Bajo una rampita de tierra y salgo a una carretera que ya se mete en el pueblo. Un último vistazo atrás... Gerard ya ha cedido, así que más tranquilo, me centro en seguir bien las cintas y acabo saliendo a la recta final, donde me espera mi padre cámara en mano. La verdad es que me sabe especialmente bien cruzar la meta en primera posición. No ha sido fácil, pero siento que he sabido gestionar bien mi carrera teniendo en cuenta las condiciones en las que venía. Ahora a descansar, este fin de semana nada en especial y al otro el primero de varios rogaines, con los que vamos a sacarle el polvo a la orientación, de cara a preparar el campeonato de Europa de finales de agosto.

Besos y abarzos


















lunes, 11 de abril de 2016

Trail de Nogueruelas

Nogueruelas es un pueblecito de la provincia de Teruel, de la parte este, no muy lejos del límite con Castellón. Se encuentra en la Sierra de Gúdar, zona de monte de bosques de pinos, con alturas entre los 1200 y 1800 metros en la zona de la carrera, y que llegan justillo a los 2000m un poco más allá. Os preguntaréis que narices se me había perdido allí para ir a hacer una carrera a un pueblo perdido de la España profunda, con la de carreras que hay al lado de casa... Pues resulta que es el pueblo de mis abuelos y que todavía no había estado nunca, así que cuando me enteré de casualidad de la existencia de esta carrera tuve claro que era la oportunidad ideal para irlo a conocer. Mis padres también hacía tiempo que no iban, así que ahí nos fuimos los tres...
La carrera en sí propone dos distancias: una prueba de 70km, con 3600m D+, y otra de 30km con 1650m D+. Siguiendo con la filosofía de esta temporada, dejo las distancias más largas para el verano y sigo intentando coger chispa con las carreras más cortas, así que opté por la segunda. El recorrido describe una especie de "ocho", con un pequeño tramo común que se repite en el km11 y en el 23, más o menos. No hay subidas continuadas muy largas pero sobre el mapa se observan repechos que tienen pinta de ser bastante duros. Veremos... Pensaba que no conocería a nadie pero es lo que tiene llevar ya un tiempo en estas movidas. Recogiendo el dorsal me encuentro a Mario, un amigo peruano con el que hemos coincidido ya un buen número de veces. Un auténtico clásico de las carreras de ultradistancia. La única persona que conozco capaz de plantearse 3 carreras de más de 300km en menos de un mes. Carne de psiquiatra... ;-)
Como me dijo él "un tractor siempre hace la larga", así que el optó evidentemente por levantarse a las 6 para hacer la grande. Yo, en cambio, me presento al horario más moderado de las 9 de la mañana en la plaza mayor del pueblo, con un altavoz que me inserta buena onda en el cuerpo disparando a todo trapo música de los Mojinos... Qué clásicos...
Y salimos! Una pequeña vuelta por las calles del pueblo,y yo a verlas venir porque no conozco a nadie. La primera buena noticia es que ningún corredor ha salido a mil por hora, así que me pongo entre los cuatro o cinco primeros y a observar al personal. Mientras salimos del pueblo nos quedamos delante otros tres corredores y yo. Un chico con un impermeable azul y sin ningún portabidón, ni mochila ni nada. Otro de naranja con una botella de plástico en la mano. Y un chico alto de zancada amplia con una camiseta que pone GAMTE (después me enteré de que es un equipo de Teruel) y la mochila Skin5 de Salomon. Así a ciegas apuesto por este último. Entre especulaciones nos plantamos en la primera subida y veo que el ritmo sigue siendo cómodo. Casi sin querer me coloco primero al llegar al sendero y sigo trotando. Veo que los otros tres se ponen a caminar... Pues nada, yo también, que ya he ido viendo este año que el principio de todas las carreras me cuesta. Si ellos no fuerzan yo tampoco. Llego a lo alto del repecho bastante optimista, pensando que si me siento cómodo de salida y se repite la tónica de ir a más como en mis carreras previas, tengo opciones de luchar por la victoria...
Pensamientos precipitados, ya que no llevamos más que dos kilómetros. Efectivamente, llegamos al llano y el chico del GAMTE alarga la zancada y cambia de ritmo. Y detrás el de naranja, y detrás el de azul... Madre mía, dónde va esta gente... Yo acelero un poco pero detecto rápidamente que si les sigo me salgo de mi ritmo, así que como siempre, a la mía. Me acabo quedando a unos 50-60 metros, hasta que llegamos a una primera bajadita técnica, donde se mantienen las distancias y otra subida donde se recorta algo la distancia. Tomo nota...
En lo alto está el primer avitullamiento (km5). Veo que el chico de azul se pone a caminar antes de llegar y se para a beber. Mala señal... Le alcanzo y salimos juntos por otro sendero pedregoso en descenso. Baja bien y en el llano va fácil, pero en la subida claramente baja el ritmo. Tengo la sensación de que ha salido un punto por encima. Bueno, yo a lo mío... Los dos de cabeza van a unos 100 metros, distancia que se mantiene en los kilómetros posteriores por terreno rompepiernas, con algunos repechos que van desgastando, hasta que llegamos a un sendero a la derecha que sube a saco, recto para arriba. Manos a las rodillas y cambio de tercio. Entre que no hay camino y que es la primera subida dura, me noto torpe y con las piernas agarrotadas. Estamos en kilómetro 10, pero la alegría parece que hoy viene con algo de retraso. No obstante parece que al compañero la subida le está sentando peor que a mí y me voy quedando tercero. Por delante todavía veo a los dos primeros entre el bosque. Me deben llevar un minutillo.
Salimos a lo alto de la loma (por aquí volveremos a pasar después) y los voluntarios me indican hacia la izquierda. Las marcas suben un poco más y giran prácticamente 180 grados para bajar por un tramo técnico, cruzar un bosquecillo y seguir por una ladera abierta con matorrales y piedras para aburrir que hacen peligrar los tobillos. Con la bajada la distancia con los de delante se ha ampliado y no les veo. Me pongo a pensar y la dirección que llevo me da mala espina. Estoy yendo en dirección a la meta... No me habré equivocado y estoy bajando por el camino del final? Me paro y le grito al chico de azul. "Sabes si es por aquí?"... Creo que no lo ve claro tampoco. "El avituallamiento está detrás de esta montaña", me dice señalando en dirección completamente opuesta a la que vamos. No sé, yo no he visto ningún desvío y todo está muy bien marcado... Sigo otro poco. "Yo me vuelvo para arriba!", me grita. Veo un cartel a unos 100 metros más abajo. "No, espera que allí hay algo!" Voy hasta allá y hay una flecha salvadora a la izquierda. Le indico que vamos bien y sigo por un sendero que llanea y va bordeando la montaña, siguiendo el sentido lógico. Me encuentro a mi madre en medio del bosque, señal de que el avituallamiento está cerca. Gel para dentro, guantes fuera, trago al bidón y paso volando por el avituallamiento. "Dos minutos", me indica mi padre. Bueno, con las dudas hemos perdido algo más pero todavía queda bastante.
Una bajadita me lleva a un sendero que sube y baja flanqueando más o menos un kilómetro hasta un desvío a la derecha donde empieza el repecho que lleva al pico de la Nevera, el punto más alto de la carrera. Empieza subiendo por una vaguada sin demasiado sendero e incluso con un par de escalones de roca con unas cuerdas instaladas. La pendiente se acentúa y veo por última vez a mi perseguidor. Subo claramente mejor que en la subida anterior, manos a las rodillas, pasos largos, buen ritmo... Llego a lo más alto casi con ganas de más y me pongo a trotar hasta un avituallamiento. "A cuánto están?"... "Medio minuto"... Mira qué bien, queda mitad de carrera y estoy en la pomada.
Me lanzo por una vaguada muy entretenida, bajando ágil pero con cabeza y controlando las marcas. Conecto con un tramo de pista que vuelve a subir, bajo por otro barranco y empalmo nuevamente con una subida tremenda por un cortafuegos. Más voluntarios... "A cuánto van?"... "Uno o dos minutos"... Vaya, se me han vuelto a ir?... Otro voluntario un poco más allá me confirma los dos minutos. Pues nada, sigo a la mía. Ahora en bajada, voy cruzando prados que obligan a estar concentrado para no perder las cintas. El marcaje es bueno pero el sendero es inexistente, así que hay que estar atento. Paso junto a una casa y empiezo la última subida seria. Hace un rato que voy echando vistazos hacia delante y no veo a nadie, así que voy perdiendo la esperanza de alcanzar a nadie. Subo un puntito y afronto esta última subida caminando con buenas piernas. El último tramo ya lo conozco porque lo he hecho hacia el km10. Reconozco la última rampa y la pareja de voluntarios que hay arriba. A la que la pendiente afloja me pongo a trotar y llego hasta ellos. "A la izquierda?"... "Sí, si, me señalan..."
Así que salgo subiendo un poco más para bajar justo después por la zona en la que al principio había tenido dudas de si iba bien... Y ahora las vuelvo a tener... En algún momento tiene que desviarse el sendero que baja a la meta. Llego a la flecha que antes me ha servido para aclarar que estaba yendo correctamente hacia el avituallamiento del km12. Ahora tiene el efecto contrario, no cuadra para nada con la dirección que debería llevar. Me voy mosqueando por momentos. Me encuentro un chico caminando. Lleva dorsal, es de la carrera. "Por dónde se baja al pueblo?"... "No sé, yo estoy empezando todavía"... Ayayay, me lo veo, nos hemos mezclado con los que van en la cola. Bueno, ahora tampoco puedo volver atrás, no he visto ningún desvío pero... sería donde estaban los voluntarios? Se habrán confundido y nos han enviado hacia donde no tocaba? El camino me va confirmando lo peor. "Mierdaaaaa!!"... pego un par de gritos desesperado. Acabo llegando al avituallamiento, donde veo al corredor de naranja parado. Me mira y me hace una seña con los brazos como que se ha acabado. "Qué, la hemos cagado, no?"... Efectivamente. Hablamos entre los dos y con un hombre de la organización, que llama a alguien por teléfono. "Por dónde era?" No está muy claro... "Bueno, yo me vuelvo, ya llegaré"... El chico de naranja ha desconectado ya y no tiene ganas. No sé qué hacer... Al final el voluntario de la organización me dice que igual la escoba está a punto de pasar recogiendo als marcas, que bajemos en coche... Al final renuncio y me subo...
Por otro lado, del chico de Teruel que yo pensaba que llevaba delante no hay ni rastro... Hablando con el compañero se me aclara un poco el panorama. Por un lado él es David Prades, un corredor joven de Castellón pero que estudia en Font Romeu y que va a disputar la Copa del Mundo con la Selección Catalana. Bueno, eso me tranquiliza, por lo menos el que me gana no es manco... Y la otra, la explicación de que el chico de Teruel no esté allí es que se ha despistado en uno de esos barrancos hacia el kilómetro 16 o 18  y lo he pasado sin darme cuenta. De ahí que la distancia con el que me precedía haya pasado de medio minuto a dos minutos sin que haya bajado mi ritmo. Es que no era respecto de la misma persona.
Así que al final acabamos perdidos los tres primeros y acabó ganando un chico de Cantabria que había empezado quinto y pasó al chico con el que había ido yo en la primera mitad. La verdad es que no gusta acabar descalificado pero bueno, físicamente estoy contento de cómo me he encontrado y la verdad es que moralmente me siento segundo clasificado. Seguir el marcaje de la carrera forma parte de este deporte y si pierdes las marcas pues mira, estás en las mismas condiciones que todo el mundo, pero si alguien se confunde y te envía por donde no toca, pues qué le vas a hacer... Tampoco es una crítica a la organización. La verdad es que el marcaje estaba muy bien, y en un recorrido que evitaba pistas y buscaba senderillos y terreno donde la orientación no era fácil, que es lo que nos gusta. Podrían los voluntarios que nos indicaron mal haberse dado cuenta de la situación? Pues quizá, pero bueno, de todo se aprende.
De momento ahora mismo, a ver si me recupero de un problemilla en el gemelo que me ha surgido esta semana. Este finde ha sido de descanso pero la próxima semana más!

Besos y abrazos








viernes, 25 de marzo de 2016

(Mitja) Marató Vall del Congost

Buenas!

Que no se diga que no está activo el blog...

El fin de semana pasado también teníamos lío cerca de casa: la Cursa de la Vall del Congost.
Una carrera de las clásicas del calendario de carreras de montaña en Cataluña (este año era la 20a edición), que se celebra en los alrededores de Aiguafreda, en la zona del Montseny. Al coincidir con la Semana Santa, Simon, un amigo danés que conocí el año pasado en Tailandia vinó unos días por aquí a probar las montañas que le faltan en su casa y de paso se apuntó a la carrera. En principio la carrera consta de dos distancias, media maratón y maratón entera. Simon y yo estábamos apuntados a la maratón entera, junto con otros muchos compañeros de batallas, empezando por Jaume, Salvador, Sanvi, Martí... Un recorrido muy rompepiernas que primero se enfila hacia la ladera del Montseny, con varias subidas y bajadas por senderillos entre medio del bosque, una bajada desde el castillo de Tagamanent hasta el fondo del valle del Riu Congost y unos úlitmos 10-12 kilómetros en la vertiente opuesta, hacia els Cingles de Bertí. La media toda por el lado del Montseny y, como su nombre indica, más o menos la mitad. Ahí tenéis los mapas del recorrido:
La maratón...
Y la media

Salimos de Girona a las 5 de la mañana porque la carrera empieza a las 7 y de camino a Aiguafreda las cosas se empiezan a poner feas. En las zonas más altas del Eix Transversal nos metemos en medio de una niebla espesa y un poco más allá empieza a llover bastante fuerte. Al llegar a Aiguafreda la cosa no ha mejorado. A las 6 de la mañana, de noche y con una lluvia de narices las ganas de correr son bastante pocas. Nos vamos para el pabellón, recogemos los dorsales y nos preparamos mientras se hace de día y la lluvia sigue dale que te pego. A menos cuarto nos decidimos a ir para la salida pero por el camino nos encontramos gente que vuelve diciendo que retrasan la salida media hora. Parece que la lluvia va a menos así que si podemos evitar mojarnos mejor que mejor. Al llegar al pabellón, las modificaciones van más allá. Parece que se anula la maratón y que hacemos todos la media. Todo es algo confuso pero al parecer el motivo es que el río Congost, que se ha de cruzar a pata, baja bastante crecido y puede ser peligroso. Gente a favor, gente en contra, pero en ese momento no hay tiempo para muchas discusiones. Nos vamos para la salida, ahora ya sin lluvia, y a correr. Siendo sólo 21kms, me llevo un par de geles en los bolsillos del pantalón y tira que te va, ni portabidón ni nada. Nos metemos por la parte de delante con Simon, donde está Depa, el célebre speaker, peleándose con el micro, y corredores ilustres como Jessed Hernández y Zaid Ait Malek. También un tipo con alpargatas rollo tarahumara que poco antes de salir se quita también la camiseta (me recuerda un "pro" americano en la Ronda dels Cims de 2013, que lo tuvieron que recoger con hipotermia...).

Nosotros concentrados...
... Sanvi haciendo el indio...
... y el de las alpargatas pasando frío.
Salimos a las 7.30 por una calle estrecha, siguiendo a Jessed, Zaid y el de las alpargatas que han salido disparados. El primer kilómetro es un bucle por dentro del pueblo con unos repechos duros para dispersar al personal. Me encuentro a mi lado a Roberto Heras, que ahora se dedica al mundo del trail con unos resultados bastante buenos. "Ya te atraparé en el kilómetro 90!" me bromea Sanvi, que también ronda por ahí. Salgo del pueblo junto a Simon y Jaume, que viene justo detrás. Miro adelante y debemos habernos quedado sobre la posición 20, con un montón de corredores del Inverse, el equipo llevado por el organizador de la carrera. Paso a Simon y cojo mi ritmo por esos dos kilómetros de pista ancha y fácil que llevan al primer repecho. Poco a poco me voy quedando sólo con Jaume. Nos metemos por el senderillo y empiezo a mirar a los lados buscando alguna baliza... Ah no, que hoy no toca...
Troto por un senderillo con bastante pendiente acercándome poco a poco a tres o cuatro corredores. Al primero que recojo es al de las alpargatas, que lleva una dinámica claramente descendente (ya me habían dicho algo al respecto...). La subida dura un kilómetro y después viene un terreno con toboganes donde los de delante se me van y me pasan un par más que bajan mejor que yo. Al final nos volvemos a quedar los dos compis de rogaines. "Mira com pugen per allà els fills de..."... Me lo imagino, que si levanto la vista seguro que una raíz me hace penalti... Pasamos por el avituallamiento del km5 y le dejo el impermeable a Mireia, la compañera de Jaume, ya que no me sirve de nada y voy sudando como un pollo. Nos lanzamos a por la siguiente subida, la más larga de las tres que tenemos.
Por el momento no voy ni bien ni mal. Vistas las carreras de este inicio de temporada tengo basante asumido que me cuesta coger el ritmo al principio, más o menos en los primeros 10kms (lo cual para hacer una media maratón es un problema...). Subimos por un sendero rocoso caminando en algunos tramos. Nos vamos acercando a un par de corredores, uno de blanco y uno de verde. Para cuando los cogemos yo veo que mis fuerzas van yendo a peor. Jaume, que conoce a todo el pelotón, saluda al de blanco y se ponen a charlar. Yo no estoy para mucha cháchara. Era cuestión de tiempo que Jaume me pasara. Lo hace en un tramo de esos cabrones que pican para arriba constantemente pero que se han de correr sí o sí. Siento que tengo que bajar un puntito. Se me van los tres... Sigo a lo mío, mirando al suelo e intentando mantener un ritmo decente con la esperanza de que vengan tiempos mejores. Consigo que la distancia no pase de 50 metros, intentando aprovechar algún llano para recuperar. La cosa se estabiliza, no les alcanzo pero no se me van más. El final de la subida no puede estar muy lejos...
Y entonces, justo en los últimos repechos de repente noto un click. Llega un llano y donde antes me costaba ahora veo que me acerco a ellos. Salimos a un prado, una bajada y el segundo avituallamiento (km9). Llego justo tras Jaume y el de blanco, mientras el de verde ya baja despendolado 50 metros por delante. Pierdo algo de tiempo tomándome un gel que me ayude a consolidar la recuperación, pero enseguida recupero el ritmo y vuelvo con mis dos predecesores. "Joder, cómo me cuesta pillar el ritmo..." le digo a Jaume... "Vinga que ara ve pista, lo teu...". Ya sumido en la dinámica positiva le paso y me lanzo por unas trazas de land rover con bastantes piedras. En un repechillo paso al de blanco y salimos a una pista en mejor estado. Alargo el paso e intento adoptar una buena zancada, rápido y con buenos apoyos para no cascar las rodillas. Bajo disfrutando y sintiéndome fuerte. Me voy acercando al de verde y lo paso tras una curva porque el tío se ha parado a mear. Yo sigo a lo mío. Las marcas se meten por un senderillo rocoso. La piedra está mojada, no es mi terreno preferido, pero noto que bajo mucho más ágil que el día del Trail Rocacorba. Aun así el de verde en este terreno me recupera y llega detrás de mí. "Cuando quieras pasar me avisas"... "Tranqui, tranqui que se ha de ir con cuidado aquí"... Enseguida llegamos al avituallamiento (km15) y nos metemos por un senderillo muy entretenido que llanea y tiene pequeños repechos. Sigo por él a buen ritmo y disfrutando del día y la carrera. Queda la última subida. En el punto en que empieza el repecho duro están Mireia y Joan Carreras animando, y un poco más arriba Joan Codina, con quien hicimos entrenando el recorrido de la maratón hará un par o tres de años. Voy trotando pero el terreno es empinado. Me entra un puntito conservador y decido guardar algo de fuerzas, así que camino. Me he separado de mi perseguidor y empiezo a ver a un corredor de rojo delante de mí. Mira qué bien, otro objetivo.
Pero la subida se acaba y pasamos a otra bajada rocosa. Me concentro y bajo decentemente pero el de rojo también y entre los árboles pierdo la referencia. Además el de verde vuelve a estar en su elemento y ahora que se acerca la meta no se guarda nada, así que noto como se me va acercando por detrás. Cuando ya estoy notando sus pasos en el cogote de repente una pista salvadora viene al rescate. Alargo el paso de nuevo y me separo. El de rojo baja unos 100 metros por delante y más allá nadie a la vista. Venga vamos a por él. Paso junto al último avituallamiento, que a dos kms de la meta ya no pinta gran cosa, y sigo en modo carrera de 10K de asfalto. Voy recortándole y además va echando miradas atrás así que parece que tengo la caza encarrilada. De repente las marcas se meten por un repecho a la izquierda. Vaya, pensaba que ya sólo quedaba bajar... Bueno, tomémoslo en positivo, el repecho me sirve para acabar de alcanzar a mi predecesor. Le paso y al salir a una nueva pista que baja ya definitivamente cambio un poco el ritmo para despegarme. Parece que da resultado y pongo tierra de por medio. Unas escalerillas, un puente que cruza el río y calle a la izquierda que pica para abajo. Me cruzo con Zaid que está haciendo ya su trote de recuperación y animando al personal. Le saludo agradecido (otro día hablaremos de este hombre, pero es de esa gente que sin conocerla personalmente, la ves sonreir y no puede más que caerte bien, si empiezas a indagar un poco en su historia pues aún más...), miro de reojo no vaya a ser que mi perseguidor resurja, y enfilo la recta de meta. Varias caras conocidas, entre ellas la de Kike, al que debía hacer años y años que no veía, desde los tiempos en que subíamos a hacer el cabra por Cerler. Entro en la meta en 2h7' y en 17a posición. Contento con el resultado. Obviamente me gustaría tener más fuerzas al principio, pero mirando el vaso medio lleno, tomaré como positivo el hecho de que en las tres carreras que llevo esta temporada me haya encontrado mejor al final, sobre todo pensando en las carreras de larga distancia del verano, que al fin y al cabo son mi objetivo principal. Por delante a ganado Imanol Goñi, un vasco (no lo habíais adivinado...) que tiene pinta que dará que hablar en Zegama, con 1h50, y tras él Zaid y Jessed y toda una tropa de Inverse y otros galgos. Por delante mío había un salto de casi 4 minutos hasta el 16o, así que hoy la cosa no daba para más. Aunque la posición sea peor que en las otras pruebas de este año, visto el nivel casi diría que ha sido igual o mejor resultado. Al poco rato van llegando el resto de compañeros, Jaume, Simon, Sanvi, Carles Batrina... Disfrutamos juntos de la sobremesa, momentos distendidos, que al final para eso estamos aquí, para compartir.
Y para acabar el tema polémico... Durante la carrera el tiempo fue mejorando. No llovió más, el río bajó de nivel y podríamos haber cruzado sin problemas. Obviamente a toro pasado todos somos Manolete. Es cierto también que mirando el radar de precipitación se veía que la cosa pintaba que iría a mejor... En fin, supongamos que uno no se siente con confianza de hacer de hombre del tiempo ni tiene un modelo hidrológico milagroso (eso no existe) que le ayuda a prever el caudal del río en tiempo real. En cualquier caso, punto muy importante en la organización de las carreras que es el de los planes B. En una carrera como esta el único factor que puede obligarte a cambiar de planes es el río. Si llueve, te mojas; si te enfrías te paras en el siguiente avituallamiento, que como mucho estará a un par o tres de kilómetros; si la roca está mojada, bajas más despacio... La altura máxima son 1000m, no hay nive, no hay precipicios... Es una carrera de montaña. Somos 900 tíos, OK, pero el que se apunta ahí sabe a lo que va, o tiene que saberlo, y si no confías en ello pues cortas el número de inscritos. Pero estábamos en lo del plan B. Si el único factor que puede obligarte a cambiar de planes es el río, yo creo que uno ha de tener preparado un recorrido alternativo. Posibilidades hay, los avituallamientos pueden moverse relativamente bien antes de la carrera porque hay buenos accesos por pistas... Lo digo en plan constructivo, todos podemos cometer errores y supongo que todo el mundo ha aprendido. Al final, supongo que lo que ha cabreado más a la gente es que desde la organización en otras ocasiones se había defendido que esto era una carrera de montaña, que todo el mundo tenía que saber a lo que venía y hasta ha salido algún mail en el que se decía que esta carrera sólo se suspendía si caían 4 metros de nieve. En fin, vale más ser dueño de tu silencio que esclavo de tus palabras.

Besos y abrazos

P.D: Ahí os dejo un link con un video resumen de la carrera, sólo para los más fieles ;-)
http://www.lajornadadelvalles.cat/index.php/2016/03/20/imanol-goni-guanya-una-20a-edicio-de-la-vall-del-congost-marcada-per-la-pluja/

P.P.D: Y Sanvi que sigue haciendo el indio ;-)






sábado, 19 de marzo de 2016

Fin de semana en el Montsec: Km vertical y Trail Vall d'Àger


Ahí va un dos por uno! (y no será por fotos...)

Este fin de semana pasado era la segunda cita de las Trail Running Series de Lleida, la versión local en Lleida de los miles de circuitos de carreras de trail que ahora hay por el mundo. Era cita por partida doble, con un kilómetro vertical el sábado por la tarde y el Trail Vall d'Àger (30km con 1750mD+) el domingo por la mañana. Ya puestos me apunté a las dos, y así acumulo un par de carreras más de la liguilla y compenso por otras a las que no pueda venir (creo que puntúan 7 si no me equivoco)... En fin, y porque mola correr y competir, para que os voy a engañar... Hasta ahora había competido en estas carreras en individual, pero Marc del equipo PodoLleida, me propuso correr con ellos así que me uní para participar también en la competición por equipos.

Kilómetro vertical: sábado por la tarde
Normalmente las competiciones de kilómetro vertical son en recorridos en los que sales y empiezas a subir sin cuartel. Hay una especie de competición mundial por ver quién hace el kilómetro vertical más vertical, más radical, en menos distancia, para que tengas que subir con los gemelos, los cuádriceps, las manos y los dientes. Creo que el más corto del mundo es la Vertical de Grande Serre, en Francia, con 1811m de longitud. En este sentido el kilómetro vertical del sábado era un tanto atípico. Tres kilómetros y medio por pista para empezar donde no se gana mucho desnivel y algo más de 2km donde se sube a cañón, para acabar con unas cadenas ("quitamiedos" según Kike, el organizador... después os enseño fotos...:-p) que te dejan en lo alto del Montsec. En cuanto al tipo de terreno normalmente se buscan recorridos óptimos para conseguir buenas marcas, y eso significa laderas herbosas y con algo de traza, a veces con esos pequeños escalones que forman los matojos de hierba. Como curiosidad, el récord del mundo lo tiene Urban Zemmer (especialista de esta disciplina) con 29'42'' en el KV de la Fully. La segunda es de Kilian (especialista de cualquier cosa) con 30'25'' en la Grande Serre. En Ager, nada de eso. Terreno incómodo, poca traza, tarterillas, matorrales, pinaza por el suelo... Que no se diga que es fácil!
Creo que os suelto este rollo para hablar menos de la carrera en sí, que me dejó con la sensación de haber corrido bastante mal, muy poco inteligente y sobre todo gestionando muy mal el esfuerzo. Salimos a las 16h30 desde el camping de Àger por una pista que pica un poco para arriba. Enseguida me pongo primero y pongo un ritmo vivo aprovechando que últimamente me encuentro bien rodando a ritmos altos (para mí) en plano. Poco a poco voy oyendo menos respiraciones detrás y al final sólo queda una que se oye cada vez más lejos. Pasa en el primer kilómetro y salgo a una pista con una recta larga que sube de forma constante. Ahí se me acaba la alegría. Me queman las piernas, voy agarrotado, pero bueno, voy trotando intentando no aflojar demasiado. Una pequeña bajadita frente a una casa me relanza y salimos a una pista más estrecha donde parece que me recupero un poco y un poco más allá las marcas se meten por un cañoncito rocoso donde tienes que ir trepando pequeños escalones rocosos. Ya llevo casi 4km, quedan 2 a meta y queda por subir casi todo, tiene pinta de que van a ser "bonicos". Me encuentro a Kike que me anima... "Venga que ahora empieza lo bueno!"

Lo bueno es una traza de terreno deshecho que se hace dura porque los pies se van atrás. Echo las manos a las rodillas y empujo con todo mientras levanto la vista buscando cintas. No veo nada, así que me echo la gorra para atrás. Aún así llega un momento que me despisto y me meto demasiado a la izquierda por terreno descompuesto. Busco a mi alrededor e intento corregir la ruta. Mierda, un corredor llega por detrás. Pequeño golpe moral, pero recupero el camino y sigo subiendo. Al cabo de un poco me pasa, lo cual ya me parece bien, que así me centro en seguirle a él en lugar de buscar cintas. Salimos a 100m de pista donde trotamos, yo con las piernas como una piedra, y una pequeña bajadita donde noto que los gemelos están al borde de la rampa oscilando como un flan de huevo.

Salimos a otra subida sin cuartel, esta vez por un bosque lleno de hojas de pino secas en el suelo, que ponen las cosas francamente difíciles. Aquí el compañero se me va... Me voy quedando unos metros atrás, primero 5, luego 10, 20, 30... Y así salimos a otra pista y al avituallamiento intermedio, donde están mi hermano y Elena. "Va más que yo..." murmuro, mientras cruzo la pista y me meto en otra subida que quita el hipo. Un poco más arriba me encuentro a Dani. "Demasiada salsa..." sigo quejándome, pero bueno, no es momento de arrepentirse de no haberse portado bien ayer... El compañero se me va irremediablemente y me quedo atrás intentando mantener un ritmo lo más digno posible. Llego a la zona de una primera cadena de tres metros con una trepada que pone a prueba mis maltrechos gemelos. Me lo tomo con calma, que las piernas no estan para muchas alegrías, y salgo a una rampa entre paredes de roca por donde sigo trepando entre rocas y matorrales. Más arriba una segunda cadena ayuda a superar un tramo liso y me deja en una especia de tunel entre la vegetación y la pared de roca. Salgo a una terraza donde más voces me animan. Son Ruben y Jaume que han venido a entrenar y a verme correr. No si por supporters no será!

(ahí van unas fotillos del ultimo tramo, telita...)







Llego al último repecho, con una tercera cadena aún más a saco que las dos primeras, por donde subo a pulso agarrándome con las dos manos, y tras atravesar a la derecha sigo trepando hacia una bandera instalada en el filo y que marca la meta. La carrera acaba literalmente asomándose a lo alto como uno de esos ladrones que trepan la pared de un edificio para asomarse por la ventana (nada de sprint final...). Encontrándome de repente en terreno llano y sin más metros que subir, me puedo parar a mirar tranquilamente alrededor. El día es espectacular y las vistas del Pirineo, para mear y no echar gota. Se ve desde Panticosa hasta el Puigmal. Al cabo de un poco llegan Ruben y Jaume, y un poco más tarde Ángel, que va a bajar en coche con nosotros. El frío aprieta, así que seguimos al pista en dirección al Coll d'Ares, con muchos tramos nevados, nos encontramos con Kike (mi hermano, no el organizador) y Elena y nos bajamos en coche y por terreno más amistoso (pero menos espectacular) hasta Àger. Segunda posición que no está mal pero me deja con la sensación de que en una disciplina a la que no estoy acostumbrado lo que tendría que haber hecho es salir con los demás en lugar de arrancar como si no hubiera mañana, quemarme al cabo de un kilómetro e ir toda la carrera a contrapie y con malas sensaciones. En fin, otro día lo haremos mejor. Mañana hay otra oportunidad!
En cambio por equipos hemos quedado primeros, así que contentos por lo colectivo y además con una cena gratis que está la mar de bien!







Trail Vall d'Àger:

Y de buena mañana, el domingo a por el segundo round. El Trail Vall d'Àger es una carrera de 30km (31, me marcó el GPS al final) con dos partes bien diferenciadas. Un primer bloque hacia el Port d'Àger, en el sur y un segundo hacia el Montsec, en el norte, ambos conectados por una zona "llana" con toboganes arriba y abajo por el fondo del valle. Visto lo de ayer, salgo concienciado a ser bastante más conservador, correr con más cabeza... La prueba forma parte del circuito de carreras de montaña de la FEEC, con lo cual es de prever que haya venido algún galgo. Está también Diego Cardozo, un joven corredor de Girona y afincado en Lleida que hace un par de años ganó la maratón del Montsec en la que también participé. En fin, yo decidido a salir a la mía...
Salimos a las 9:30 del camping de Àger, exactamente del mismo punto que ayer pero en sentido contrario, hacia el pueblo. Callejeamos por un par de repechos y salimos del pueblo por una pista en subida. Voy cuarto detrás de Diego, un chico con una camiseta del Montseny y otro que va de blanco y naranja y que me recuerda a Gech, un amigo etíope. Enseguida veo que si les sigo me quemo, así que cojo mi trote. No me alivia demasiado, noto las piernas agarrotadas. Al cabo de un poco llega otro corredor por detrás, del equipo Pedala.cat. Me pasa y se va a por Gech. Le pasa también. Yo me quedo a unos 50 metros de Gech. A veces le veo que camina en trozos donde yo troto, lo cual me anima un poco, pero en algún tramo más corredor lleva más ritmo que yo, así que me quedo en esta quinta posición buscando buenas sensaciones por alguna parte.
En estas llegamos al Port d'Àger (km 4,5) y primer avituallamiento. Echo un trago de agua y sigo sin pararme, por una pista ancha donde se puede alargar la zancada e incrementar el ritmo. No voy mal, pero Gech va mejor y se me separa algo. De los de más adelante ni rastro. Tomamos un sendero a la izquierda y empieza una bajada pedregosa, entretenida pero no muy difícil, rápida, de las que me gustan a mí. Noto que bajo algo mejor que mi predecesor (me lo apunto para luego por si acaso...). Casi le estoy alcanzando cuando se acaba la bajada y volvemos a terreno llano y vuelve a separarse poco a poco. Bueno, no pasa nada, yo sigo a mi ritmo. Parece que voy entrando en carrera y las sensaciones son mejores que al principio. Al cabo de un poco llegamos a un repecho y veo que un poco por delante de Gech está Diego, una compañía que sinceramente no esperaba. Eso me anima. Además veo que llego al km10 en menos de 47 minutos, buen ritmo teniendo en cuenta el desnivel que ya he salvado. No iba tan mal...
Llego al avituallamiento de la Regola (km10), justo cuando están saliendo Diego y Gech por el fondo de la calle. Cojo una naranja y sigo adelante. Me tomo uno de los dos geles que llevo (unos power gel, de la marca Power Bar, que son líquidos y saben sorprendentemente bien, como si fueran zumo, ya los probé en Rocacorba y me causaron buena impresión). Entre tomarme el gel y quitarme los guantes se me vuelven a ir, pero no me preocupa demasiado, sigo con la misma actitud de hacer mi carrera. Viene ahora un tramo de toboganes arriba y abajo que se hace durillo. En alguno de ellos me toca echar a andar por primera vez en la carrera. Veo que ahora el que se ha quedado cuarto es Diego, aunque un poco más allá me doy cuenta de que va con otro corredor. No parece que sea Gech, al que me parece ver un poco más allá. Será algún amigo suyo que no es de la carrera y le acompaña un rato? Ni idea. Yo a lo mío.
Enfilo la subida hacia la Ametlla del Montsec, la primera larga y seria desde hace un rato. Noto el cambio de tercio. Las piernas pesan y tengo la sensación de ir muy lento. Lo último que he visto de los de delante es que Diego pasaba a los otros dos, Gech y el otro que no sé quien es. Ahora en cambio no los veo. Justo antes del pueblo me encuentro a mi madre con un botellín de zumo que va la mar de bien para cambiar de gusto. En el avituallamiento (km15) me tomo un vaso de agua y sigo adelante por una carreterita y un senderillo muy desdibujado entre campos. Entre la subida y los matorrales toca echar manos a las rodillas y caminar. En esta segunda mitad tocará caminar bastante más, ahora viene lo bueno. Vamos a ver si he gestionado bien y guardado suficiente gasolina...
Una vez las piernas y el cuerpo se enteran de que hay que ponerse en modo subida, parece que me encuentro mejor y entro en una dinámica interesante de caminar-correr por un sendero pedregoso que se va adentrando en el Montsec propiamente dicho. Llego al fondo de una vaguada, punto donde la pendiente se incrementa y veo delante de mí al cuarto clasificado. Se trata del chico de Pedala.cat, que no tiene muy buena pinta. Le alcanzo, aprovecho para echar un trago y le paso. Me separo rápidamente y al poco rato veo al tercero, que es Gech. Aprovecho un trozo donde se puede trotar para pasarle a él también. Estas dos posiciones ganadas en cinco minutillos me suben la moral y me hacen sentir fuerte. Afronto un tramo de fuerte subida con buenas vibraciones y hasta al mirar hacia arriba me parece que hasta el final de la subida está ahí mismo, aunque sé que aún me deben quedar unos buenos 600 metros por subir. Casi sin darme cuenta llego a la pista donde está el cuarto avituallamiento (km20). Echo un trago de mi bidón y para arriba, último repecho.
Se trata de una subida empinada por un sendero deshecho que sigue la Canal d'Osca. Fuerte pendiente donde te agarras a las piedras, a las ramas y a lo que puedes. Subo concentrado, intentando estar ágil y moverme rápido por este terreno complicado. Entre la vegetación cuesta ver el final del repecho, pero al final salgo a un colladito que marca la llegada al filo de la Sierra del Montsec. Esto no ha acabado aquí, toca seguir subiendo hacia la izquierda. Lo recuerdo de hace tres años y lo recuerdo duro. Además la nieve acumulada lo va a hacer peor, así que es un buen momento para tomarse el segundo gel. Trepo por unas rocas siguiendo las banderolas y una cuerda, mejor dicho una cinta de hacerle lazos a los regalos, que marca el recorrido. Suerte, por que si no no hay sendero que seguir. Camino por este terreno incómodo hasta que la pendiente afloja y puedo volver a trotar. Las banderolas y la cinta de regalo se apiadan de los corredores y se meten algo a la derecha en la cara norte, de forma que no hay que subir hasta la parte más alta de la sierra. Como contrapartida empieza a aparecer nieve en esta zona más resguardada, lo cual hace más duro el avance. La verdad es que lo encajo relativamente bien. Me siento con fuerzas y corro prácticamente todo el rato excepto cuando me hundo en la nieve y me tropiezo. Echo vistazos hacia delante con la esperanza de ver a Diego, pero nada. Iba de verde, así que igual es que está por ahí delante pero se camufla (lo pienso en plan optimista...). Al cabo de un rato de bordear montaña me empiezo a preguntar por dónde bajamos... El reloj me marca más de 23km así que no puede quedar mucho. Por fin, las banderolas giran a la izquierda y se dirigen a un collado en el filo. Ahí es...
Asomo al borde y me lanzo al otro lado por la Canal de Xurulla. Me encuentro a dos chicos de la organización que suben. "A cuanto está Diego?" "Están a dos o tres minutos" "Van juntos los dos primeros?" "Si, si"... Vaya, así que estamos en la pomada. Me lanzo en modo depredador, aunque con cuidado porque hay algunos pasos complicados donde se han de echar las manos a la roca para destrepar. El recorrido presenta algunos cambios de dirección poco evidentes de seguir, sobretodo al principio. Bajados unos 200 metros de desnivel la cosa mejora, el camino pasa a estar bien marcado y se puede alargar la zancada como a mí me gusta. En ese plan llego al quinto y último avituallamiento, con sensación de competición y disfrutando de la bajada. "Quieres algo?" "A cuanto van?" "Hay cocacola, agua,..." "A cuánto van?" mientras ya estoy saliendo por la pista hacia la izquierda sin ni mirarme las cocacolas... "Mmmmm... cuatro minutos.... están ahí..." En fin, estimo una incertidumbre considerable en su respuesta así que ya que medio por aquello de ser optimistas, me quedo con la referencia de antes.
Al cabo de 200 metros las marcas indican un giro a la izquierda por un sendero que se mete en una canal tarterosa. Una gozada, bajada esquiando por las piedras, esquivando alguna roca grande, saltando alguna otra, frenando de golpe para no comerme algún arbol tumbado que bloquea completamente la bajada... Y así voy pasando el rato. Intento mantener la concentración y el ritmo de persecución, pero la verdad es que el hecho de no ver a nadie por delante me va quitando poco a poco la tensión. Llego a un camino más amplio y un par de pequeños repechos que recuerdo de hace tres años y donde ahora me noto con más alegría. Tras el segundo de ellos salgo a una pista amplia que ya me ha de llevar hasta el pueblo. En una recta de unos 300 metros miro delante y no veo a nadie, miro detrás y tampoco. No hay más tela que cortar... Me intento forzar a mantener un ritmo fuerte y a seguir compitiendo hasta el final pero bueno, no es lo mismo. Ya sintiendo que no lucho por nada, me entran ganas ya simplemente de que se acabe la carrera. Eso no quita que me siento bastante contento por estar acabando con sensación de fuerza. El camping se va acercando. Como en cada punto de asistencia me encuentro a mi madre 200 metros antes. Giro un par de curvas y oigo ya el speaker que anuncia mi nombre como tercer clasificado y tras un giro brusco a la izquierda entro en el arco de meta. El reloj marca 3h12 para 31km. Contento y con la espina de ayer fuera y bastante olvidada.
Qué ha pasado por delante? Primero Diego, 3h9'36'' y segundo Martí, el chico de la camiseta del Montseny, con 3h11'10'', es decir, me han sacado 2'26'' y 52'' respectivamente. Lo típico... Tendría que haber apretado más en la bajada, tendría que haber corrido más en la nieve, tendría... Lo de siempre, a toro pasado, todos somos Manolete. Bastante satisfecho y a por la próxima, el domingo que viene (20 de marzo) en la Marató de la Vall del Congost. Tocará cambiar el chip y mentalizarse de que ahí me voy a mover en posiciones muuuucho más atrás. De todas formas espero disfrutar como hoy.

Besos y abrazos