jueves, 26 de mayo de 2016

Rogaine Tinença de Benifassà

Tengo un cierto complejo de G.R.R.Martin (el de Juego de Tronos, por si hay algún despistado...), en plena vorágine de competiciones mis posts han acabado por no aguantar el ritmo de las carreras, así que aquí va la crónica de la semana pasada (hace dos findes) y a ver si este finde que no tengo nada me da tiempo a explicar lo del finde pasado...
En fin, ahí va una de orientación!

El sábado pasado estuve por tierras de Castellón para disputar una de las pruebas de la Copa de España de Rogaine. Esta vez, a diferencia de hace dos semanas, todos los miembros del equipo estábamos federados así que sí que nos contaría la puntuación para la clasificación de copa (aunque me importa relativamente porque dudo que pueda ir a las pruebas suficientes). Y estos miembros del equipo éramos Jaume, como de costumbre, y Aurelio Olivar, que normalmente hace pareja con Tommi (un finlandés del que ya os he hablado otras veces y que es una especie de Messi de la orientación), pero que en vistas de que el compañero habitual no quería competir, esta vez se vino con nosotros. Un gran fichaje, en pocas palabras.
Conduzco de buena mañana desde Barcelona, recorriendo lo que acaban siendo tres horas de trayecto, dos por autopista y una por una carreterilla que acaba llevándome hasta el pueblo de El Boixar, perdido entre la parte castellonense del macizo de Els Ports. Donde Cristo perdió el gorro... Me encuentro con Jaume, que está haciendo un stage de fin de semana de los suyos (después si eso os cuento...) y con Aurelio, que aparece por ahí con su sonrisa habitual. Nos vamos para la salida, en la parte más alta del pueblo, junto a la iglesia y esperamos al ya consabido ritual de reparto de mapas. 10:45. Un cuarto de hora antes de la salida, esto es lo que nos encontramos:
 
El Boixar (salida y meta) está centrado y algo al sur del mapa. Mirando con un poco más de detalle vemos que hay más puntos a la izquierda que a la derecha, así que vamos a recorrer el mapa en el sentido de las agujas del reloj. Saldremos hacia 34 y 42 y de ahí hacia el oeste (67-44-35-84-73-48-57) y de ahí hacia la zona noroeste. En el norte dejamos un poco en stand-by la 93 y la 74, que están un poco colgadas... Y en fin, la zona este ya nos adaptaremos en función de cómo vayamos.
Con ese plan salimos bajando por las calles del pueblo y por un par de carreterillas nos plantamos junto a la 34, a la que llegamos varios equipos al mismo tiempo. De ahí salimos campo a través en dirección sur hacia un collado tras el cual encontramos fácil la 42. Aquí ya nos quedamos sólos mientras subimos al trote por una pista desde la que bajamos por una vaguada hacia la 67, que queda algo escondida a la derecha. Las tres primeras balizas han sido fáciles y nos han permitido entrar bien en el mapa, además el terreno es bastante atravesable... De momento todo bien.
Seguimos bajando por la vaguada y subimos a saco por la ladera de enfrente. En el planning está hacer la 44, unos 4 puntos que vistos a posteriori igual nos quitan más que nos dan, pero en fin, al principio cuesta más dejar balizas de lado... Después de un buen repecho acabamos llevándonos los 4 puntos al bolsillo y haciendo un poco el jabalí bajamos hacia el terreno abierto donde está la 35. Ponemos rumbo norte para atacar la 84 desde un camino que va al oeste, pero acabamos atravesando a media ladera y llegando a la baliza por rumbo y a base de ir contando vaguadas. Mejor, menos distancia. El terreno se cierra entre bosque camino de la 73, cosa que despista un poco porque no distinguimos el relieve. Tiramos de brújula y acabamos saliendo a lo alto de la loma en el punto correcto. Nos encontramos otro equipo que sube de frente, lo cual quiere decir que la baliza no está lejos. Además como Aurelio conoce a todo el mundo ya les ve si hacen "cara de fita" o no. Recuperamos altura y ponemos rumbo a la 48, a la que llegamos sin dificultad, siguiendo la loma y decantándonos algo a la izquierda para encontrarla dentro de las ruinas de una casa. El terreno aquí es totalmente despejado así que vemos muy claro el camino hasta la siguiente (57), a la que también llegamos sin más problema que atravesar un rebaño de vacas alguna de las cuales hizo algún amago de arrancar hacia nosotros. Recogemos los 5 puntos a ritmo de sanfermines y salimos hacia el este por sendero hasta el fondo del valle y de ahí noroeste hasta una carretera desde la que podemos subir de frente en dirección a la 92. De momento todo va bien. Los tres vamos aportando y al llegar a las proximidades de las balizas el hecho de ser uno más ofrece un plus de probabilidades de encontrarla más rápido. Además personalmente me noto físicamente bien y con la cabeza en el sitio. Afronto el repecho con ganas y con la referencia de unos cortados a la derecha salimos en el punto correcto de la loma, cosa que nos permite enfocar la baliza 92 por rumbo y encontrarla en una roca que en caso de ir un poco despistados nos hubiese causado muchos problemas. Resuelto el extremo oeste del mapa salimos al noreste por terreno abierto y un senderillo que cruza un collado y nos permite bajar a una carretera. 
La seguimos a la izquierda hasta un pueblecito (no recuerdo el nombre) y de ahí bajamos a buscar la 64. Está en plena ladera pero hay algo de vegetación y no es fácil de identificar las rocas que salen el mapa. Nos dividimos y al final Jaume se lleva el premio, una vez más la ventaja de ser tres. Recuperamos la altura perdida hasta el pueblecito y bajamos al otro lado hasta la 46, que está en una aguja. No nos acaba de cuadrar con el mapa pero hay más gente por ahí así que al final la hacemos de oídas. Con algo más de criterio atacamos y encontramos la 81 y la 51 y salimos en dirección sureste hacia la 77. Tiene pinta de ser más complicada así que nos lo tomamos con algo más de calma para identificar bien las rocas que aparecen en el mapa al fondo de una vaguada y desde las que se ha de ir prácticamente a nivel. Una vez más aprovechamos que somos tres para ir en paralelo a varias alturas y barrer algo más de terreno. Con eso y que coincidimos con otro equipo, acabamos resolviendo bien los 7 puntos. 
Volvemos un poco más a nivel, justo por encima de un cortado que cae a la derecha, hasta el fondo de una vaguada. Al otro lado nos desmarcamos del otro equipo yendo a buscar la pista sin ganar altura, y una vez en ella nos dejamos caer hasta la 76 y tras unas cuantas curvas más hasta las proximidades de la 55.Nos metemos por un senderillo con un cortado a la derecha. Al final de éste tiene que estar la baliza, pero llegamos y no la vemos. Vamos cada uno hacia un lado pero no aparece. Buscamos una referencia en las curvas del río pero no debería tener tanto secreto, tiene que estar al final del talud... Y efectivamente, al final acaba asomando en un agujero situado justo debajo del talud. En fin, hemos perdido 3 o 4 minutos pero es el primer fallo más o menos serio de la carrera. Viene ahora un tramo de subida que nos tiene que llevar a 47 y 65 siguiendo un sendero. Me pongo delante y subo al trote hasta la primera, que no presenta ningún problema. Me ato las zapatillas y recupero terreno hasta mis compañeros. Vamos subiendo por un sendero bastante empinado, con las manos en las rodillas... Me miro la mano, la muñeca... Mierda, el reloj... Tras numerosos intentos de huir de su amo cual anillo único, y otros tantos arreglos de la maldita correa, mi Garmin 310 ha conseguido desprenderse de mi muñeca sin que me dé cuenta. Se habrá quedado en cualquier talud, bajo cualquier arbusto... Ni me planteo volver atrás, imposible encontrarlo. Sigo subiendo bastante rallado por la pérdida. No sé hasta qué punto es por ese motivo pero me vengo un poco abajo anímicamente.
Salimos a una carretera que recorremos unos 200 metros a la izquierda y nos metemos hacia el fondo de una vaguada, donde está la 65. Aurelio pilla recto hacia arriba por la vaguada y bajamos al otro lado hasta la 72. Yo como algo para ver si se me pasa el mal rollo, mientras subimos hacia la pista que pasa al noroeste, junto a lo alto de la loma, pista que seguimos para atacar la 83, y deshaciendo algo de camino para bajar hacia la 100, unos inusuales 10 puntos que no vienen nada mal. Intentamos bajar hacia un sendero que pasa justo al este pero hay unos cortados muy feos por donde no se ve nada clara la bajada. Vamos bordeando a la derecha (noreste) y al final acabamos saliendo a la pista de antes. Nos relajamos y ponemos piloto automático hasta la 56.
También por pista llegamos a la 63, donde celebramos un breve consejo de guerra. Nos quedan unas dos horas y no nos va a dar tiempo de completar lo que nos queda, así que tenemos que empezar a soltar lastre. Los 9 puntos de la 93 son atractivos, pero la conexión con la 74 no es evidente y nos podemos quedar muy colgados si no nos sale bien, así que decidimos dejar esas dos e ir hacia 36-75-61-91, y de ahí ya iremos volviendo. La 36 implica una ida y vuelta donde me noto cansado. No me he acabado de recuperar del bajón de hace un rato y me noto con poca chispa, así que en la subida siguiente hacia la 75 me pongo delante por miedo a que mis compañeros me saquen de punto. Al mismo tiempo cómo algo más, que seguro que parte de los problemas vienen de ahí. 

Sigo a rueda de Aurelio hasta la 61 y salimos de nuevo a la pista que nos lleva hacia el este, hacia la 91. De repente las sensaciones mejoran y paso delante con ganas de buscar yo esta baliza. La encontramos en el fondo de una vaguada y atravesamos al sur para recuperar la pista. Una de las últimas subidas, la que nos tiene que llevar a la 45, la hacemos siguiendo pista y sendero a pesar del rodeo que ello implica hacia el este. Se confirma mi mejoría y puedo subir trotando toda la subida. Llegamos a lo alto de la loma y se plantea el dilema de si la baliza está arriba o abajo del cortado que bordea al sur. Yo creo que abajo, Jaume y Aurelio que arriba... Ganan ellos. Queda una hora, vamos a la 82 y volvemos recogiendo lo que podamos.
Los primeros 8 puntos caen bien, por terreno poco definido pero abierto. Discutimos la táctica final y decidimos hacer 62-71-43-32 y meta. La primera plantea algún problemilla pero nuevamente sacamos partido de ser tres y Jaume la acaba encontrando. Pillamos un sendero por el fondo del valle y vamos hacia la 71. Planteo la posibilidad de atravesar a la izquierda sin dar toda la vuelta y nos metemos en un berenjenal de bosque y arbustos bastante cerrados. Con un cierto sentimiento de culpabilidad me pongo delante y tiro de tozudería para atravesar el obstáculo como puedo. Después de comerme unos cuantos arbustos a mordiscos acabo saliendo a lo alto de la loma, donde el terreno ya es más abierto y podemos bajar sin problemas a un hoyo donde está la baliza. Nos queda media hora, pero lo que queda se hace bastante fácil siguiendo caminos. La 43 y la 32 caen sin mayores problemas y llegamos al pueblo con 8 minutos de margen y la sensación de haber hecho una buena carrera. Tras la espera de rigor para que todos los equipos descarguen su Sportident para obtener sus respectivas puntuaciones, salen las clasificaciones y las buenas sensaciones se confirman. Hemos quedado primeros y además con una buena diferencia respecto a los siguientes, señal de que además del buen ritmo de carrera y los pocos problemas encontrados a nivel de orientación, la estrategia adoptada tiene pinta de ser buena.
Una muy buena experiencia y buen balance, tras esta primera carrera con Aurelio. La verdad es que normalmente ser dos hace que sea más fácil compatibilizar ritmos, pero me he quedé con la sensación de que tenemos ritmos muy similares, que todos aportamos a nivel de orientación y que además el hecho de ser tres permite encontrar más rápidamente las balizas cuando no se tiene claro con detalle la ubicación exacta del control. Además a la hora de tomar decisiones siempre hay un dos contra uno, con lo cual se deciden más rápido las cosas. En fin, espero que repitamos!!

Besos y abrazos

P.D: resultados: https://dl.dropboxusercontent.com/u/23389619/rogaine%20de%20la%20tinen%C3%A7a%20de%20benifassa/rogaine_de_la_tinen%C3%A7a_6h_course_splits.html


viernes, 13 de mayo de 2016

Cursa de Muntanya del Voltreganés

A ver, que se me acumula la faena!!

Acabé en esta carrera por culpa de Mercé, una compañera del trabajo que es de Sant Hipòlit de Voltregà. Mi referencia de este pueblo viene del hockey sobre patines. Siempre me pareció curioso que un pueblo de 3000 habitantes (me he inventado el dato pero no irá muy lejos) tuviese un equipo en primera división y que jugase en competiciones europeas (esto también me lo saco de la patilla pero me suena que es así...).
Total, que en mi dinámica de buscar planes para los fines de semana y como me cuadraba con otras historias me la apunté en la agenda y aquí acabé este domingo por la mañana. Ambiente lluvioso, terreno mojado pero tregua meteorológica en el momento de la salida. Por delante 22km y unos 1100 metros de desnivel positivo. El tiempo del ganador del año pasado (1h57') invita a pensar en un recorrido relativamente rápido. La altura, entre 600 y 1000m implica terreno boscoso, raíces y piedra mojada.

Con menos descanso del que me gustaría me levanto a las 6:30 del domingo, con un día lluvioso que invita poco a correr por el monte. Afortunadamente antes de las 9 para de llover y al menos parece que no vamos a tener más agua que la que hay en el suelo y en las plantas. Salimos a las 9 en punto por un senderillo que recorre el fondo de una vaguada. Del resto de corredores sólo conozco a Quim, un chico con tatuajes de arriba a abajo que tengo visto de las dos ediciones que he corrido en Bastions. El panorama de salida es el siguiente: un tipo con camiseta azul oscuro (creo que ponía Esport Base o algo así) y unas Adidas que sale tirando fuerte; otro de rojo que sale detrás suyo pero me da la impresión que un poco demasiado acelerado; uno de azul con una mini-mochilita Ultimate; servidor cogiendo el ritmo; y detrás no le vi pero debía venir Quim porque apareció enseguida. El ritmo del de azul oscuro lo descarto rápido porque me quemaré. Me quedo más bien con el de azul claro y voy cogiendo el ritmo de respiración mientras la velocidad se tranquiliza un poco. El de rojo cede y nos quedamos en un grupillo de tres. Yo, como de costumbre, llevo más pulsaciones de las que debería. En un descansillo me pongo segundo, con el líder a unos 60-80 metros que van creciendo y cojo un bonito sendero entre el bosque pero a un ritmo poco alegre. Intento trotar todo, pero a veces tengo la sensación de ir parado. Al menos los de detrás no me adelantan así que no deben ir muy sobrados tampoco. Del primero ya ni rastro. Entre resoplido y resoplido voy echando vistazos a la izquierda sobre una Plana de Vic sumergida en una niebla lluviosa. El bucólico paisaje se complementa con un pasaje de lo más bonito por una bauma bajo la primera cima de la carrera. Voy más cansado de lo que me gustaría pero la verdad es que el recorrido me está gustando mucho. A todo esto he cambiado la compañía del de rojo y el de azul claro (que se han quedado atrás) por la de Quim. Un descansillo me devuelve algo de chispa para trotar razonablemente el último repecho hasta la cima, donde nos cantan 30 segundos de diferencia con el primero, y una bajadita traicionera por roca mojada nos deja en el primer avituallamiento. Allí me encuentro a Mercé, que ya me había avisado que estaría allí haciendo sonar un cencerro (que por su tamaño debió pertenecer a alguna vaca del Jurásico).

Entre que no hace sol y que he cogido algo de chispa, paso de largo y prefiero ganar algo de distancia y hacer que el que me siga tenga que apretar un poco los dientes. Viene un tramo bastante llano entre el bosque, por un sendero bonito y entretenido. Alargo la zancada buscando ya esa fase posterior a mi ya clásica crisis inicial. El único que viene es Quim. Bueno, a ver si consolidamos la posición de podium... Todavía sin sensaciones súper, supero algunos repechos en los que tengo la sensación que mi compañero me va a pegar un hachazo en cualquier momento. No acaba siendo así y llegamos a la primera bajada importante. Piedra bien mojadita y barro, no precisamente mi terreno. Aún así, noto que la cabeza está en su sitio y me deslizo de forma bastante ágil y controlada. Pensaba que Quim me iba a pasar pero veo que hasta pierde algo de terreno y de repente dejo de oirlo detrás mío. Animado por ello gano confianza y acelero aún un poco más hasta el final de la bajada. De ahí las marcas (muy bien marcado, por cierto) indican a la izquierda por un tramo llano. Sigue mi mejoría física y me encuentro bien así que alargo la zancada por un sendero que serpentea entre los árboles. Pero los árboles tienen raíces y una de ellas resultó estar escondida entre las yerbas justo donde fue a parar mi pie y además resultó estar orientada de lado de forma que tal como apoyó, mi pie deslizó por la superficie mojada sin ningún impedimento. Iba rápido, así que vi acercarse el suelo rápido también... En fín, una ostia de las buenas. Afortunadamente había bastante hierba y el terreno estaba blandito, así que una rascada donde la espalda pierde su casto nombre y poca cosa más. Arriba y a seguir... Poco más allá llego al segundo avituallamiento (km9). Aquí cojo un vaso de Aquarius y me llevo un trozo de plátano que me como en los primeros metros de la subida posterior. Cojo un trote suave que mantengo hasta que el sendero se pone realmente empinado, momento en el que echo las manos a las rodillas y tiro de riñones para arriba, a un ritmo que me parece aceptable. Revueltas y más revueltas y llego arriba sin rastro de nadie por detrás. Mi dinámica es positiva así que siento que se consolida la segunda plaza. Del primero ni rastro. Las marcas van ahora por un tramo de unos 500m de pista medio asfaltada. Me encuentro un tío que me dice que el primero va a un minuto. Bueno, ya veremos. De momento me tomo el gel que llevo y afronto un último repecho antes de que las cintas indiquen un desvío a la derecha, donde debería empezar el largo tramo de descenso entre los kms 11 y 17. Empiezo la bajada y de repente oigo pasos detrás: Quim. Joder, yo uqe pensaba que se había quedado... Mientras llega acelero un poco, para que al menos no me saque las pegatinas, pero se queda detrás de mí y seguimos bajando juntos a buen ritmo. Me dice que tiene el estómago chungo y que se ha parado a soltar lastre (de ahí que se haya quedado antes). No os negaré que mi orgullo queda un poco herido... Yo que pensaba que lo había soltado por patas... Pues no...

Y vamos bajando, por un senderillo muy entretenido en el que se ha de estar muy concentrado. Tras un primer tramo más técnico salimos a un avituallamiento (donde cojo otro vaso de Aquarius y más platano) y seguimos por terreno más amplio donde se puede correr de lo lindo.Habíamos quedado que este era mi terreno y realmente me noto rápido, pero parece que Quim me sigue sin problemas. Siempre detrás pero sin soltar ni un metro. Pues nada, tiene pinta que nos la jugaremos al final. El descenso tampoco es en picado, sino que es de esos de ir empujando, con tramos llanos y pequeños toboganes. Miro el reloj y van pasando los kilómetros, 15, 16, 17… Pronto llegaremos al tramo decisivo. Tras un recodo del valle salimos al último avituallamiento. Yo paso de largo y Quim para un momento. Bueno, a ver si con ese esfuerzo extra le saco algo. Cruzo un río y empiezo la última subida al trote mientras Quim me vuelve a alcanzar, más rápido de lo que me gustaría. De repente veo un corredor en lo alto de la montañita que tenemos enfrente. Tiene que ser el primero. Hay una carrera de 12km pero diría que salían más tarde y no llegábamos a mezclarnos… Venga que no está tan lejos. Tomo una referencia mental y me da la sensación de que nos lleva un minuto. El repecho es duro y tiene tramos de roca mojada por donde trepar es realmente complicado porque las zapatillas resbalan. Siempre por delante de Quim acabo saliendo a la cima y troto un poco para ver si tenso la cuerda. Nada, no hay manera, no lo suelto ni a palo. Se nota que vamos picándonos más y más. Una bajadita asfaltada lleva a un último avituallamiento que no tenía controlado. Veo a un corredor que sale del avituallamiento. “Mita’l” le digo a Quim. “Vols dir que és el primer?”… “Si, si, segur”… Coño, la camiseta es parecida almenos… 
Damos una vuelta de tuerca y aceleramos de nuevo. Quim se ha animado, me pasa y se pone a tirar a cañón. Joder… casi me arrepiento de haberle espoleado. Vamos avanzando por terreno de pequeñas subidas y bajadas pero rápido… O almenos Quim va rápido, y yo detrás apretando los dientes como puedo. De repente aparece nuestro predecesor unos metros por delante. Mierda… No es el primero, lleva otra camiseta… Es un corredor de la carrera corta. “Osti, ho sento, no és el primer…”  le digo a Quim… “Ja m’ho semblava, ja”… Pero nosotros ya vamos lanzados. Bajamos a toda pastilla cruzando el camino de la primera subida y subimos por un camino que flanquea hacia un espolón rocoso. Tenemos la meta abajo a la izquierda, a no más de un kilómetro. Empiezo a perder contacto con Quim por momentos. Se me va 10 metros, aprieto los dientes, recupero, se me vuelve a ir… Salimos al espolón y yo voy al límite. El camino baja por varios escalones rocosos donde se ha de saltar. Mi compañero va más ágil que yo y se me va unos metros a la que la cosa se pone técnica. En el último de estos escalones veo que si me lanzo a lo loco el tortazo va a ser serio. El cansancio también hace que ceda más fácilmente a la precaución y Quim desaparece tras una curva. De nuevo en terreno menos técnico intento alargar de nuevo la zancada. Se abre la vegetación y Quim está a 20 metros. Aprieto los dientes de nuevo, cruzamos una vaguada, otro espolón y vamos hacia un puente. La meta está a 100 metros a la derecha. Quim se gira y me ve, 15 metros. Cruzo el puente y aprieto como loco sin guardar nada…. Me acerco, me acerco… Pero no hay tiempo. Quim cruza el arco y yo llego un segundo después casi atropellándolo mientras se para. Bueno, lo hemos luchado y ha sido divertido!


Resultado final: Primero Xavi Sales, que nos ha sacado 1’40’’, detrás nosotros con 1h56’ pelada, así que contento con el ritmo para estos 22km por terreno rápido pero físico. Detrás nuestro un hueco considerable de 8 minutos hasta el 4º clasificado.
Un buen entreno de calidad y un recorrido muy bonito en una zona que no conocía. Poco más se puede pedir!
Besos y abrazos

domingo, 8 de mayo de 2016

Rogaine Ciudad de Villena

Marchando una de rogaines!
Este fin de semana pasado estuve en Villena, un pueblo de Alicante donde se celebraba una de las pruebas de Copa de España de Rogaine. Jaume, mi compañero habitual de estas aventuras orientadoras, estaba participando en otra carrera y no podía venir, así que al final acabé engañando a Ruben, un amigo de Lleida y compañero de algunas batallas en el pasado. Ruben no esta federado de orientacion asi que tenemos que participar en categoria popular, pero el mapa es el mismo asi que podremos comparar con todo el mundo. Francamente un poco paliza el bajar hasta Alicante en un fin de semana, sobre todo para él que era quien llevaba el coche. Y más aún cuando al llegar a Villena a eso de las 2 de la mañana de la noche del viernes al sabado, pusimos "Pabellón Municipal" en el GPS (porque era el lugar propuesto por la organización para dormir) y acabamos dando vueltas por callejones del centro del pueblo, yendo marcha atrás ante callejuelas por las que no entrábamos ni con calzador y total para llegar al "destino" y encontrarnos frente al castillo del pueblo. Una vez comprendido que nosotros buscábamos el pabellón "deportivo" y no "militar", acabamos en el buen sitio, con el único problema de que la puerta estaba cerrada. Después de dar una vuelta al recinto en busca de una entrada finalmente encontramos un cartelito destinado a los participantes en el rogaine, con un teléfono anotado. El comodín de la llamada hizo salir a un vigilante que nos abrió amablemente y nos llevó hasta un rincón del pabellón donde pudimos extender nuestros colchones y sacos de dormir para intentar descansar unas horas.
No muchas, porque poco después de las 8 apareció una horda de niños dispuestos a jugar su partido escolar de futbol sala, gritando como locos. Pues nada a levantarse...
Nos vamos para la salida, que está en Peña Rubia, un pueblecito a unos 5km, al pie de la sierra por donde tiene pinta que discurrirá la carrera. Viendo el terreno tiene pinta de que la salida va a estar en el borde del mapa, cosa que se confirma cuando nos dan el mapa a las 11:45. Nos disponemos a planear la táctica y para empezar, una primera dificultad. El mapa tiene dos caras!! Nunca me había encontrado esto. No veo ninguna indicación adicional así que nos pasamos un par de minutos intentando ver cómo encaja una cara con la otra. Al final cuadramos el puzzle de dos piezas y juntando mi mapa y el de Ruben empezamos a planificar el tema.
(Aquí tenéis la parte este...
... y la oeste)
Con la pérdida de tiempo me he estresado y no tengo la tranquilidad necesaria para empezar a sumar puntos e imponer algo de visión global al asunto. Tiene pinta que se tendrán que dejar muchas balizas sin hacer así que toca escoger si ir hacia el este o hacia el oeste. En cada extremo hay un grupo de balizas con bastantes puntos, pero en el este parece que hay menos desnivel. Pues venga, vamos hacia allá. Intentamos bordear la sierra y hacemos un recorrido en el sentido de las agujas del reloj. Salimos hacia 43-56-51, que están bastante juntas y si las hacemos bien nos dará moral. Iremos hacia el extremo este y volveremos por abajo, pasando por el avituallamiento de la 34. Ya veremos cómo llegamos allí y a partir de ese momento replanteamos lo que nos quede de carrera. Ritmo previsto, entre 5 y 6 balizas por hora, así que nos dejaríamos unas 20.
Para ser sincero en ese momento tengo la sensación de que hemos hecho la estrategia a boleo, pero un tipo de la organización canta que "Un minuto!", así que alea jacta est... Nos vamos hacia el arco de salida y cuando acaba la cuenta atrás salimos en dirección noreste en busca de la primera baliza, la 43. Como siempre la baliza es un calentón, todo el mundo sale estresado y yo más estresado que nadie. Llaneamos atravesando vaguadas con la referencia de un campo de frutales y una balsa a la izquierda, hasta que nos parece que hemos llegado a la vaguada buena y tiramos hacia la derecha, arriba. Hay un pedrusco allá al fondo que tiene toda la pinta de ser el que indica la leyenda del mapa. Correcto! Seguimos contando vaguadas camino de la 56, pero no atinamos y nos pasamos. Al final con una referencia de la forma del campo que hay al noroeste coreregimos y damos con la baliza sin perder más que un par de minutillos. De ahí hacemos rumbo contando más vaguadas hasta la 51, que se deja hacer más fácil y vamos a buscar un sendero que llanea y que nos dirige hacia la 62, con un repecho final que empieza a sacar los colores.
Después de este inicio de orientación un poco más fina, ahora nos toca una tirada larga hasta la 49, sin ninguna dificultad especial. Con la referencia de varias pistas también se hace fácil la 47 y un senderillo lleva sin pérdida a las proximidades de la 83. Tomamos como referencia la línea de alta tensión y un punto en el que cambia de dirección, pero aun así nos cuesta dar con el talud en el que se encuentra la baliza. Finalmente después de varias idas y vueltas Ruben la encuentra. Siguiendo con la política de minimizar desnivel obviamos totalmente la 50 ue está en lo alto de una loma y nos vamos a la 75 por la carretera y subiendo campo a través por el lomo de la montaña.

De ahi rumbo este tomando un par de senderos, una vaguada y un campo de frutales como referencia y tachamos la 45 detrás de un montículo. La 70 está cerca, aunque el terreno es algo incómodo y nos liamos un poco hasta que la encontramos entre unas rocas. La siguiente es la 102, que vale nada menos que 10 puntos. Me da bastante miedo porque está a media ladera subiendo por zona de vegetación y sin muchas referencias. Atacamos desde el campo naranja del este y siguiendo el rumbo que marca la brújula. Milagrosamente acertamos de lleno. Con la moral alta salimos a lo alto de la loma y seguimos dirección oeste a la 67, coincidiendo con varios equipos. Ruben y yo ahora tenemos la 80 en la lista de los encargos, así que salimos hacia el suroeste y tras una pequeña confusión junto a una cantera atravesamos unos campos y subimos la montañita en cuya cima está la baliza.
Vuelta para abajo, cruzamos más campos y atacamos la 57 por una vaguada y una zona de vegetación poco evidente pero resolvemos bien el problema. De ahí hacia la 91, decidimos bordear a nivel por la montaña, bajar a la vaguada siguiente y justo donde cruza una pista, tomar el barranco de enfrente y subir hasta los 9 puntos de esta baliza. La idea inicial después de la 91 era hacer 40 y 84, pero Ruben propone ir a la 54 en lugar de la 40. Por qué no, buena idea. Menos distancia total y el trayecto 91-54 se puede plantear más o menos a nivel. Al final el terreno nos empuja un poco hacia abajo, con el consecuente repecho posterior, pero marcamos estos 5 puntos sin demasiados problemas. De aquí a la 84 no es más que bajar en plan jabalí al fondo de una vaguada y seguir descendiendo por el barranco. Algo peor nos sale el trayecto posterior a la 52, que queríamos hacer a nivel pero acabamos saliendo a los campos mas al sur y teniendo que remontar después

El calor aprieta y vamos justos de líquido asi que vamos buscando ya la baliza 34, donde hay un avituallamiento. Antes toca pasar por la 44, cosa que conseguimos poniendo tumbo oeste hasta un collado por el que pasa un sendero y de ahí a nivel hasta el árbol donde está la baliza. Pese a no ser la opción más recta, optamos por deshacer y llegar fácilmente a la baliza-avituallamiento por sendero y pista. Bebo agua como si lo fueran a prohibir, relleno botellines, como platanos y naranjas y seguimos adelante por una pista camino de la 81. Una curva nos sirve para atacar la baliza por una vaguada de vegetación boscosa (el verde del mapa) bastante incómoda. El mismo tipo de vegetación nos encontramos en el trayecto a la 63, que se realiza a nivel y que me da bastante miedo. No veo claro identificar las diferentes vaguadas y al final lo que nos salva el pellejo es un depósito que se ve al otro lado del valle y que nos sirve como referencia. Resolvemos la papeleta bastante bien y de ahí nos vamos a subir a lo alto de la montaña de más al sur y bajamos al otro lado por terreno muy guarro hacia la 64. Seguimos flanqueando al sureste y a la tercera vaguada bajamos por ella hasta dar con la 66, para seguir bajando después hasta un sendero desde donde atacaremos la 59. Pero al tomar el sendero nos relajamos un momento y a la que me doy cuenta nos hemos pasado. Hemos perdido las referencias. Yo iba buscando un camino que tenía que salir a la derecha. No lo he visto pero nos lo tenemos que haber pasado. Al final acabo tomando como referencia una vaguada de la montaña y deshacemos camino. Algo estresado me meto por una loma a la izquierda pero no es la que toca, es demasiado pronto, así que volvemos a tomar rumbo oeste con la esperanza de encontrarnos con la baliza, con un camino, con gente o con algo que nos de una pista. Al final encontramos al traza que sale en el mapa justo al este de la baliza y un poco más allá gente que viene de fichar. Bueno, ha sido el fallo más gordo de orientación durante la carrera, calculo que una pérdida de entre 5 y 7 minutos. Si no tenemos más fallos tampoco será una catástrofe.

Ya se va acabando la cosa. Nos queda 1h y media de carrera y toca ir viendo cómo cerramos el tema. Parece que la manera de recoger más puntos es hacer una secuencia 35-68-82-73-39. No nos podemos ir más lejos, tenemos varias opciones para recortar si el tiempo apremia y la verdad es que tampoco hay muchas más balizas por la zona que nos planteen otras opciones interesantes. Lo demás son "treses" (36, 32, 31, 37) que no valen la pena. Así que nos vamos a la 35 fijándonos en el relieve y a la 68 por un pechugazo de subida que a estas alturas de la carrera hace pupa. Podríamos flanquear hacia la 82 pero no veo claro que el terreno vaya a ser de paso fácil, así que acabamos de subir la montaña y bajamos por la loma hacia la baliza, que encontramos tras una roca. Campo a través y hacia el norte, rumbo a una carreterilla donde hay un avituallamiento. Llegamos a ella cuando falta poco más de media hora para el tiempo límite de las 6 horas. Planteamos la situación con Ruben y decidimos ir a buscar los siete puntos de la 73. Las fuerzas están justillas pero no está lejos y son muchos puntos, Si no los hacemos nos arrepentiremos. Así que subimos hasta un repetidor, en cuya cima está la baliza y damos media vuelta para lanzarnos por la carretera. Pasamos junto al avituallamiento y un poco más allá nos metemos a la derecha para ir a buscar la 39. Nos quedan 17 minutos. Vamos bien. La vegetación hace que el terreno no sea una autopista pero en peores plazas hemos toreado. Bastante relajados salimos a la carretera de abajo y recorremos el último kilómetro hasta al urbanización de la que hemos salido esta mañana y donde está la meta. Llegamos con unos 10 minutos de margen, pero no nos daba para hacer ninguna otra baliza. Es lo que hay, resultado: 175 puntos.

En el momento de la llegada no sabemos qué posición implica esta puntuación. Cada equipo llega cuando llega y además el ambiente es como cuando sales de un examen de la uni... "Qué tal te ha ido?"... "Bueno, bien, hemos ido haciendo"... "No sé..." ... "Mucho calor...". Pero al final toca esperar a la cena para que saquen las clasificaciones. Cuento que probablemente hayamos ganado la categoría popular, pero finalmente la sorpresa es más positiva aún porque hemos hecho la mejor puntuación de toda la carrera, contando los equipos que participaban en la categoría oficial (para federados... que nosotros no nos habíamos podido inscribir porque Ruben no está federado... creo que lo he explicado antes... me repito, lo sé...). Así que muy contentos! Desafortunadamente (e injustamente, creo yo), no disfrutamos del vale de 50 euros en material de orientación (con el que me hubiese comprado una brújula nueva, que de las dos que tengo, una está rota y la aguja va al aire, y la otra tiene una burbuja que no veas (aclaración para los no freaks de orientación (aunque probablemente los no freaks de orientación hayan dejado de leer hace bastante rato): las brújulas de orientación tienen la saeta dentro de un espacio con líquido, si no me equivoco para ganar estabilidad en el movimiento de la flecha, así que si entra una burbuja eso la hace menos estable, en fin...). A lo que iba, que el vale fue para los primeros de categoría masculina y las primeras de categoría femenina, cuando los que hicimos más puntuación en total fuimos los primeros de categoría popular (nosotros) y los primeros de categoría mixta (Entrebalizas, de Madrid). En fin, aunque no sea lógico, estaba escrito en la Constitución (el reglamento), que diría aquel...
Y esa fue la historia. Acabamos el día con una agradable cena en el centro de Valencia con amigos míos de Orea a los que siempre es un placer encontrar de nuevo y el domingo por la mañana, tras la horchatita de rigor, paliza de kilómetros de vuelta a Lleida y Girona.
Siguiente objetivo, Cursa de Muntanya del Voltreganes, el domingo que viene, pero como esto lo estoy escribiendo "el domingo que viene" pues ha sido hoy... En fín, que lo dejamos para el post que viene...

Besos y abrazos







jueves, 21 de abril de 2016

Marató del Montsec - Trenkakames Rosselló


Ahí va otro 2x1:

Al planificar las carreras de la primavera se me planteó un dilema para el fin de semana del 16 y 17 de abril. Por un lado se celebraba la Montsec Ultratrail, en la cual participé el año pasado en su variante más larga y en la que este año me planteaba volver a la distancia maratón, que ya había disputado hace tres o cuatro años. Esta prueba está organizada por los amigos de Ultra Lleida, así que es una fecha importante en el calendario. Por otro tenía lugar una nueva prueba de las Trail Running Series de Lleida, la Trenkakames de Rosselló. Echando cuentas y mirando el calendario vi que si no participaba en Rosselló ya no podría hacer el mínimo de carreras para puntuar en la liga. Total que al final, opté por no decidir y hacer las dos. Con cabeza, pero en fin, tener un fin de semana completito. Vamos por partes…

MARATÓN DEL MONTSEC
El primer plato era entonces la Maratón del Montsec. Distancia: Pues eso, 42-43 kms. Desnivel: unos 2600-2700 metros positivos. Básicamente dos grandes subidas unidas por un tramo rompepiernas y el espectacular sendero tallado en la roca del Congost de Montrebei. Aquí teneis el perfil y un mapilla para visualizar la jugada.





Salimos a las 9 de la mañana, como es tradición desde la Colegiata de Àger, con buena temperatura y un sol que promete darnos caña durante la mañana. Primer tramo neutralizado hasta cruzar la carretera y salimos por una pista dirección al Montsec. Enseguida se definen las primeras posiciones. Os presento al personal: un chico vasco (por el buff de la ikurriña y porque lo ves y es vasco, la ostia… ;-) ) que sale con una marcha más; Xavier Sahuquillo, corredor fuerte que tengo visto por los primeros puestos de las carreras de asfalto; Carles Batrina, con quien ya hemos coincidido en varias carreras este año y que está teniendo una progresión espectacular; Raul Butaci, un chico de Mollerussa; Oscar Monclus, que suele estar en todas estas carreras de la zona; y un servidor, que va buscando el ritmo y tanteando el gemelo que ha dado por saco las últimas dos semanas. Parece que bien…
Con algún pequeño despiste en un atajo de la pista, llegamos finalmente al sendero que sube a la Ermita de la Mare de Deu de Pedra. Terreno de caminar-correr, dilema constante con el que fácilmente puedes salirte de punto si no controlas o si las fuerzas no están como deberían. Es mi caso. Como ya es costumbre, noto las piernas agarrotadas y sin alegría en estos primeros kilómetros. Momentos de duda... Será por no haber entrenado bien las últimas dos semanas? Por no haber descansado suficiente? O simplemente no aguantas el ritmo de los demás?...En fin, me quedo cuarto, detrás de Jon (el vasco), Xavier y Carles, sin obsesionarme por evitar que me cojan unos metros de ventaja. Me resigno a tener paciencia y voy subiendo por el pedregoso sendero con unas vistas espectaculares de la Vall d’Àger. Por delante Jon se va despegando, Carles le sigue y Xavier pierde algo de ritmo y acabo alcanzándole cuando llegamos a una pista. Ahí vuelve a llevar más ritmo que yo y apovechando el tramo de asfalto que lleva al Coll d’Ares se separa nuevamente de mí y recupera los 60-80 metros que nos llevaba Carles. Jon lleva otros tantos por delante, y por detrás se me acercan Raul y Oscar. Vamos que soy el más lento de los seis. Último repecho por un camino que ataja y llego a la cima del Coll d’Ares sin buenas sensaciones. Enfilo un camino, 200 metros en bajada hasta el primer avituallamiento (km8). 

"Què tal Albert?"... "No gaire bé, pero bueno, anar fent..."
Echo un trago de Aquarius y sigo adelante. A Jon casi ni le he visto y Xavi y Carles han salido justo cuando llegaba. Salgo hacia abajo pero me despisto en un cambio de dirección y empiezo a buscar por todos lados. Al final bajan Raul y Oscar, me pegan un grito desde más a la izquierda y voy hacia allá a recuperar el camino. Me tomo el primer gel, a ver si recupero algo de fuerzas, e intento alargar un poco el paso a ver si alcanzo a los dos que me preceden. Acabo llegando a ellos. Raul lleva el track en el reloj cosa que da una cierta tranquilidad. El sendero tiene piedras para aburrir y obliga a tener los tobillos siempre atentos para evitar una torcedura que te mande para casa. Carles y Xavier van unos 100 metros más abajo, pero en un momento dado pierden las marcas y nos agrupamos los cinco. Con la ayuda del track recuperamos el camino y vamos haciendo camino tranquilamente y charlando hasta Alsamora, segundo avituallamiento (km15).
Repongo líquido, cojo un par de trozos de plátano y sigo adelante. Carles y Xavier vienen poco después y al cabo de un poco aparece Raúl en una bajadilla. Vamos haciendo camino los cuatro. Como ya es costumbre en esta temporada, a estas alturas de carrera, me empiezo a encontrar mejor. O eso o hemos bajado el ritmo. Sea como sea, voy en cola de grupo relativamente cómodo, por terreno rompepiernas pero casi todo corrible. Relativamente cómodo hasta que de repente... ZUNK... Me he comido una rama. Pero ni verla vamos... Pego un grito mientras me tambaleo con las manos en la cabeza. Encima era un tramo llano en el que iba corriendo relativamente rápido. Suerte aún de la gorra que ha amortiguado el golpe, pero ni aún llevándola hacia atrás la he visto venir. "Estas bé?"... "Mmmm... no gaire... Pero bueno, feu, feu...". Aun con las manos en la cabeza vuelvo a caminar primero y trotar después. Parece que la neurona sigue en su sitio.
Pasado el susto recupero el terreno y me reúno con el grupo, que pronto pierde una unidad. Xavier pierde algo de ritmo y nos quedamos Carles, Raul y yo. Físicamente voy a mejor, pero contradictoriamente me empieza a aparecer otro problema: las rampas. Ya en la última carrera, justo antes de que nos perdiéramos y nos parasen había notado molestias parecidas. Hoy están volviendo a aparecer hacia el kilómetro 20. Nunca he tenido especialmente problemas de rampas, que raro... Lo único que he cambiado justo en estas dos carreras es la bebida, que ahora son los polvos de Overstim, será eso? No se... La cuestión es que empiezo a notar los gemelos como un flan y llega un momento en que me tropiezo y se bloquea totalmente uno de ellos. Me paro, estiro la punta del pie... Qué rollo... Recupero el terreno perdido. Afortunadamente mi estado físico (rampas aparte) ha mejorado y me da para concentrarme en correr bien técnicamente y sin tropezones, pero cada vez que cambia de subida a llano, de llano a bajada o viceversa, los músculos tardan un tiempo en adaptarse.



Pero bueno, lo voy gestionando y con un ritmo bastante tranquilo llegamos hasta el puente que da acceso al Congost de Montrebei. Cruzamos el puente colgante entre grupos de turistas que se lo piensan bastante más y salimos a un senderillo llano que lleva al desfiladero. Me pongo delante y avivo un poco el ritmo, a ver cómo está el patio. Hacemos un breve paréntesis para cruzar más tranquilo por el espectacular camino tallado en la roca. Pasado este tramo y su ambiente espectacular, vuelvo a ponerme en modo carrera y arranco la subida posterior al trote. Me giro y veo que Raul se empieza a quedar. Mantengo un poco el ritmo, a ver si puedo consolidar la posición de podio, con la que estaría la mar de contento. Me encuentro bien, el gemelo contracturado que me preocupaba durante la semana no está dando guerra y empiezo a pensar en poder hacer también mañana la Trenkakames de Rosselló. Voy dosificando pero las piernas funcionan, así que el ritmo es más vivo que hace un rato. Al poco me encuentro con que Carles se empieza a quedar unos metros. Le animo, pero ahora en esta subida ya es cuestión de cada uno encontrar el ritmo que le vaya bien, así que acabo haciendo la mía, contento excepto por las rampas que siguen dando por saco cada vez que hago un gesto un poco raro. Sigo a mi marcha, al ritmo que me marca la cancion mental del día. Esta vez, "Sábanas Blancas", que he escuchado bastante los últimos días y que me transmite muy buenas vibraciones. A ritmo de bachata llego al avituallamiento del Pla de Sant Lluis (Km29), trotando cien metros llanos entre gemelos y abductores que parecen flanes.


Relleno el botellín de Aquarius, cojo un trozo de fuet, un par de lonchas de jamon, frutos secos... Lo que sea, que tenga sal, a ver si se me pasan las rampas de las narices. Salgo hacia arriba, adelantando a Nerea Martínez, que está haciendo la ultra. Conozco este tramo del año pasado. Es tremendo. Un sendero de piedra suelta que te hace dar pasos atrás y que acaba en una trepada con cuerdas. A mis piernas enrampadas no les parece nada bien la trepada. No sé ni cómo ponerme. Cuando toca caminar bien, pero cuando tengo que subir una pierna aguanto la respiración y cruzo los dedos. Al final acabo saliendo arriba de todo. No veo a Carles y Raul por detrás, pero visto como están mis piernas la última bajada puede ser delicada, así que decido trotar lo máximo posible en el tramo que viene ahora. Es una pistilla que recorre lo alto de la montaña, con varias subidas de esas que se pueden correr pero que hacen pupa. Afortunadamente, rampas aparte voy bien, así que cojo el trotecillo y voy haciendo hasta el observatorio y más allá, al avituallamiento (km35). Echo un par de vistazos atrás y no veo a nadie. Salvo hecatombe yo creo que lo tengo bien para el segundo puesto.
Cojo un par de trozos de plátano y tiro adelante, subiendo la última rampa hasta la cima y lanzándome al otro lado. Empiezo bajando con cuidado para que las piernas cambien de tercio y voy incrementando un poco el ritmo, sobretodo en el primer tramo de carretera y pista donde no hay problemas de tropezones peligrosos. Llego al camino, el mismo que hemos subido esta mañana, y no parece haber vida por detrás. Y así voy haciendo, sin mucha más historia, salgo a la pista y sigo, a ritmo vivo pero sin excesos, mientras se van acercando las casas de Àger. Llego al pueblo, la carretera y el caminito que se mete por detrás del camping. Por fin veo la última curvita y oigo a Dani con el micro. Doblo la esquina y los gritos se hacen más claros. Joder, ni que hubiera ganado... Entro en meta algo desorientado, mientras Dani dice algo como "después de varios podios por fin!..." Como? "No ha llegado el primero?"... le pregunto a mi padre... "No, no"... "Pues se ha perdido porque yo no le he pasado"...
Qué pasó? Jon aparentemente pasó por el último avituallamiento unos 3 minutos antes que yo. Salió en dirección a Àger, pero 200 metros más arriba venían de la izquierda la marcas por donde discurría (en sentido contrario) la carrera larga. Nosotros ahí sólo teníamos que bajar recto ya hacia el pueblo, pero imagino que él no vio las marcas que seguían recto y se metió por las otras. Hasta que se encontró con alguien de la ultra que le corrigió y se volvió para atrás, perdiendo 20 o 25 minutos, de forma que le pasamos los cuatro que veníamos detrás. La verdad es que tal como bajé yo, nunca le hubiera recortado ese tiempo. No fue una cuestión de perder las marcas en carrera, así que si hace dos semanas estando al otro lado de las circunstancias dije que me sentía moralmente segundo clasificado, en esta ocasión tres cuartos de lo mismo. Moralmente segundo pero contento y con ánimo para completar el fin de semana mañana en Rosselló.
Gran tarde después, esperando la entrega de premios de chachara con amigos, con Sanvi contando aventuras varias. Está como auténtico cencerro, pero y lo que nos reímos... ;-)

TRENKAKAMES DE ROSSELLÓ:
A por la segunda parte... Tenéis agujetas? Yo sí...
La Trenkakames de Rosselló es una de las carreras que forma parte de las Trail Running Series de Lleida, una liguilla formada por 11 pruebas que se celebran en los alrededores de Lleida. Esta es probablemente la más clásica de todas, que debe andar ya por la quinta o sexta edición. La carrera se celebra en los alrededores de Rosselló y hace honor a su nombre a base de subir y bajar innumerables veces al altiplano cercano, ese en el que se construyó el aeropuerto de Lleida para que venga de vez en cuando un avión de rusos que van a esquiar a Andorra. 
Voy un rato antes y caliento unos buenos 20 minutos a ritmo suave intentando que las piernas se suelten un poco y bajen las agujetas. Me encuentro con Luis Fernando, un colombiano que también forma parte del equipo PodoLleida y con quien comentamos los encantos de ese país que me trae tan buenos recuerdos. Llega un punto en que las el calentamiento ya no da para más y las piernas ya no mejoran, así que a estirar un poco y para la salida. Las nueve en punto, cuenta atrás y salimos... Vamos a ver cómo entramos en carrera!
Salgo algo encerrado en el pelotón, sobre la posición 20 en un primer repecho por el que la gente sube a un ritmo bastante más fuerte del que puede mantenerse toda la carrera. Espero un poco y aprovecho la bajadita posterior para ganar unas cuantas posiciones y colocarme entre los 5 o 6 primeros. Ahí está Albert Camarasa, ganador del Trail de Raimat y viejo conocido de los tiempos en que hacía atletismo de pista (sí, una vez fui corredor de 800... metros). También está Oscar Balsells, que vi en la clasificación de los 10K de la Cursa de Bombers con un muy buen tiempo, un chico de Mollerusa (Eugeni, después lo conoceré) con el que corremos codo con codo, Gerard Ascón, con quien acabamos al sprint la primera vez que corrí esta carrera, si no me equivoco en 2012...
Albert va tirando camino de la primera subida, a un ritmo un pelín superior al que mis piernas toleran a estas alturas. Me quedo cuarto y muy centrado en mi ritmo y sensaciones, pero a la que el terreno se empina gano un par de posiciones y me quedo a unos metros de Albert. En un pequeño despiste nos topamos con un árbol que había que bordear por abajo. Nos pasan un par o tres de corredores, pero intento no estresarme porque no estoy para muchos acelerones. Albert en cambio coge rápido la primera posición y sube bastante fuerte este primer repecho. Si va así toda la carrera poco voy a tener que decir... Yo a lo mío y subo al trote excepto los últimos metros donde echo las manos a las rodillas. Miro de reojo y parece que la carrera se define. Albert por delante, y detrás nos juntamos Gerard, Eugeni y yo. Yo he ganado unos metros en la subida, pero a la que bajo enseguida noto el aliento de Eugeni por detrás. La verdad es que bajo bastante pisando huevos... Bueno, ya me pasarán...
Un tramito llano y segundo repecho. Albert consolida su ventaja, que debe ser ya de 80 metros. Yo sigo centrado en regular. Ya me conozco esta carrera. 10 subidas nada menos, si en la segunda voy cocido apaga y vámonos... La verdad es que me voy dando cuenta que no es la subida el problema. Es cuando llego arriba, cambio de tercio y tocaría alargar la zancada para subir el ritmo y llanear y bajar con alegría. Me cuesta horrores. Enseguida me alcanzan Eugeni y Gerard. El patrón se repite en la tercera. Gano metros en el repecho, me alcanzan por detrás y ahora Gerard me pasa porque va claramente más rápido que yo. Vuelvo a adelantarle mientras coge un vaso de agua en el avituallamiento, me vuelve a pasar enseguida, le paso en el repecho siguiente, me pasa en la bajada...
Creo que es en la quinta subida que me doy cuenta que nos hemos acercado a Albert. Efectivamente, debe estar a unos 40 metros y además veo que camina en tramos donde yo troto. Nos acabamos agrupando en la bajada siguiente y volvemos a formar un grupillo de cuatro. La verdad es que visto el panorama me he fijado el objetivo del podium, pero tengo la sensación de ir el peor de los cuatro, sobre todo en las bajadas y en vistas del tramo llano del final. En fin, iremos aguantando, por lo menos a dar guerra.
Así llegamos al sexto repecho y veo que Albert se tropieza delante mío. Ufff... estos tropezones son de los que llegan cuando las piernas empiezan a flojear. Gerard le pasa y yo poco después. También Eugeni... Parece que nos quedamos tres delante. Punto positivo para mi podium, a ver si aguanto un poco y abrimos hueco, porque Albert tiene las patas más largas que un día sin pan y como lleguemos apretados al final no tendré gran cosa que hacer. Así que intento seguir a Gerard, que sigue bajando muy bien. Me saca algo de distancia, le recupero en la séptima subida, me vuelve a sacar en el llano y bajada y le vuelvo a alcanzar en el octavo repecho, que es tremendo. Por el camino parece que Eugeni también ha cedido algo. Perfecto, quedamos dos. Decidido a hacer lo que pueda intento sacar algo de agilidad de mis maltrechas piernas para no perder demasiada distancia con Gerard. Me saca 15 o 20 metros, que recupero en el noveno y penúltimo repecho, más cortito. Nos volvemos a separar en un trozo llano y llegamos a la última subida. Veo que se pone a caminar. Yo la verdad es que voy cascadillo, pero aguanto el trote hasta él y le paso a ver a dónde llego. Nada, un último triunfo, un dos de copas que me queda por ahí y lo echo a ver qué pasa... De momento llego a lo alto primero y hago la bajada delante, con lo cual no tengo que ir con la cuerda al cuello. Salimos al camino, si no me equivoco ya sólo quedan un par de kilómetros llanos y con algo de bajadita. La verdad es que tengo la sensación de que a Gerard le queda una marcha más, así que me preocupo más de Eugeni. Echo un vistazo atrás y veo que todavía no ha salido al tramo llano. Otro vistazo... Hay viene, le debemos llevar unos 100 metros. Dependerá de las fuerzas que lleve... Miro otra vez... 
Ep! Gerard ha perdido 4 o 5 metros! Osti, calla que aún vamos a optar al premio gordo. No tengo mucho margen, pero encuentro en mi cabeza pensamientos positivos que le den un puntito más a mis piernas. Consigo ese pequeño cambio y gano algunos metros más. Me giro una última vez, veo que la distancia se amplía y miro adelante centrándome en poner un ritmo de crucero lo más vivo posible. El pueblo está esperanzadoramente cerca. Veo a Kike con la bici delante, se para en un desvío y por un momento me temo que haya todavía una última subida que no tenía controlada. No, sigue adelante, y yo detrás. Ahí está la pequeña colina de tierra por la que hemos venido al principio. Pequeña rampa de subida y todo lo demás es bajada. Cuando acabo la rampa, Gerard la empieza... Es el momento de alargar el paso, un pequeño cambio y que al llegar arriba me vea lejos (qué queréis, hay que jugar con la moral del personal...). Bien, parece que la distancia se ha consolidado. Bajo una rampita de tierra y salgo a una carretera que ya se mete en el pueblo. Un último vistazo atrás... Gerard ya ha cedido, así que más tranquilo, me centro en seguir bien las cintas y acabo saliendo a la recta final, donde me espera mi padre cámara en mano. La verdad es que me sabe especialmente bien cruzar la meta en primera posición. No ha sido fácil, pero siento que he sabido gestionar bien mi carrera teniendo en cuenta las condiciones en las que venía. Ahora a descansar, este fin de semana nada en especial y al otro el primero de varios rogaines, con los que vamos a sacarle el polvo a la orientación, de cara a preparar el campeonato de Europa de finales de agosto.

Besos y abarzos


















lunes, 11 de abril de 2016

Trail de Nogueruelas

Nogueruelas es un pueblecito de la provincia de Teruel, de la parte este, no muy lejos del límite con Castellón. Se encuentra en la Sierra de Gúdar, zona de monte de bosques de pinos, con alturas entre los 1200 y 1800 metros en la zona de la carrera, y que llegan justillo a los 2000m un poco más allá. Os preguntaréis que narices se me había perdido allí para ir a hacer una carrera a un pueblo perdido de la España profunda, con la de carreras que hay al lado de casa... Pues resulta que es el pueblo de mis abuelos y que todavía no había estado nunca, así que cuando me enteré de casualidad de la existencia de esta carrera tuve claro que era la oportunidad ideal para irlo a conocer. Mis padres también hacía tiempo que no iban, así que ahí nos fuimos los tres...
La carrera en sí propone dos distancias: una prueba de 70km, con 3600m D+, y otra de 30km con 1650m D+. Siguiendo con la filosofía de esta temporada, dejo las distancias más largas para el verano y sigo intentando coger chispa con las carreras más cortas, así que opté por la segunda. El recorrido describe una especie de "ocho", con un pequeño tramo común que se repite en el km11 y en el 23, más o menos. No hay subidas continuadas muy largas pero sobre el mapa se observan repechos que tienen pinta de ser bastante duros. Veremos... Pensaba que no conocería a nadie pero es lo que tiene llevar ya un tiempo en estas movidas. Recogiendo el dorsal me encuentro a Mario, un amigo peruano con el que hemos coincidido ya un buen número de veces. Un auténtico clásico de las carreras de ultradistancia. La única persona que conozco capaz de plantearse 3 carreras de más de 300km en menos de un mes. Carne de psiquiatra... ;-)
Como me dijo él "un tractor siempre hace la larga", así que el optó evidentemente por levantarse a las 6 para hacer la grande. Yo, en cambio, me presento al horario más moderado de las 9 de la mañana en la plaza mayor del pueblo, con un altavoz que me inserta buena onda en el cuerpo disparando a todo trapo música de los Mojinos... Qué clásicos...
Y salimos! Una pequeña vuelta por las calles del pueblo,y yo a verlas venir porque no conozco a nadie. La primera buena noticia es que ningún corredor ha salido a mil por hora, así que me pongo entre los cuatro o cinco primeros y a observar al personal. Mientras salimos del pueblo nos quedamos delante otros tres corredores y yo. Un chico con un impermeable azul y sin ningún portabidón, ni mochila ni nada. Otro de naranja con una botella de plástico en la mano. Y un chico alto de zancada amplia con una camiseta que pone GAMTE (después me enteré de que es un equipo de Teruel) y la mochila Skin5 de Salomon. Así a ciegas apuesto por este último. Entre especulaciones nos plantamos en la primera subida y veo que el ritmo sigue siendo cómodo. Casi sin querer me coloco primero al llegar al sendero y sigo trotando. Veo que los otros tres se ponen a caminar... Pues nada, yo también, que ya he ido viendo este año que el principio de todas las carreras me cuesta. Si ellos no fuerzan yo tampoco. Llego a lo alto del repecho bastante optimista, pensando que si me siento cómodo de salida y se repite la tónica de ir a más como en mis carreras previas, tengo opciones de luchar por la victoria...
Pensamientos precipitados, ya que no llevamos más que dos kilómetros. Efectivamente, llegamos al llano y el chico del GAMTE alarga la zancada y cambia de ritmo. Y detrás el de naranja, y detrás el de azul... Madre mía, dónde va esta gente... Yo acelero un poco pero detecto rápidamente que si les sigo me salgo de mi ritmo, así que como siempre, a la mía. Me acabo quedando a unos 50-60 metros, hasta que llegamos a una primera bajadita técnica, donde se mantienen las distancias y otra subida donde se recorta algo la distancia. Tomo nota...
En lo alto está el primer avitullamiento (km5). Veo que el chico de azul se pone a caminar antes de llegar y se para a beber. Mala señal... Le alcanzo y salimos juntos por otro sendero pedregoso en descenso. Baja bien y en el llano va fácil, pero en la subida claramente baja el ritmo. Tengo la sensación de que ha salido un punto por encima. Bueno, yo a lo mío... Los dos de cabeza van a unos 100 metros, distancia que se mantiene en los kilómetros posteriores por terreno rompepiernas, con algunos repechos que van desgastando, hasta que llegamos a un sendero a la derecha que sube a saco, recto para arriba. Manos a las rodillas y cambio de tercio. Entre que no hay camino y que es la primera subida dura, me noto torpe y con las piernas agarrotadas. Estamos en kilómetro 10, pero la alegría parece que hoy viene con algo de retraso. No obstante parece que al compañero la subida le está sentando peor que a mí y me voy quedando tercero. Por delante todavía veo a los dos primeros entre el bosque. Me deben llevar un minutillo.
Salimos a lo alto de la loma (por aquí volveremos a pasar después) y los voluntarios me indican hacia la izquierda. Las marcas suben un poco más y giran prácticamente 180 grados para bajar por un tramo técnico, cruzar un bosquecillo y seguir por una ladera abierta con matorrales y piedras para aburrir que hacen peligrar los tobillos. Con la bajada la distancia con los de delante se ha ampliado y no les veo. Me pongo a pensar y la dirección que llevo me da mala espina. Estoy yendo en dirección a la meta... No me habré equivocado y estoy bajando por el camino del final? Me paro y le grito al chico de azul. "Sabes si es por aquí?"... Creo que no lo ve claro tampoco. "El avituallamiento está detrás de esta montaña", me dice señalando en dirección completamente opuesta a la que vamos. No sé, yo no he visto ningún desvío y todo está muy bien marcado... Sigo otro poco. "Yo me vuelvo para arriba!", me grita. Veo un cartel a unos 100 metros más abajo. "No, espera que allí hay algo!" Voy hasta allá y hay una flecha salvadora a la izquierda. Le indico que vamos bien y sigo por un sendero que llanea y va bordeando la montaña, siguiendo el sentido lógico. Me encuentro a mi madre en medio del bosque, señal de que el avituallamiento está cerca. Gel para dentro, guantes fuera, trago al bidón y paso volando por el avituallamiento. "Dos minutos", me indica mi padre. Bueno, con las dudas hemos perdido algo más pero todavía queda bastante.
Una bajadita me lleva a un sendero que sube y baja flanqueando más o menos un kilómetro hasta un desvío a la derecha donde empieza el repecho que lleva al pico de la Nevera, el punto más alto de la carrera. Empieza subiendo por una vaguada sin demasiado sendero e incluso con un par de escalones de roca con unas cuerdas instaladas. La pendiente se acentúa y veo por última vez a mi perseguidor. Subo claramente mejor que en la subida anterior, manos a las rodillas, pasos largos, buen ritmo... Llego a lo más alto casi con ganas de más y me pongo a trotar hasta un avituallamiento. "A cuánto están?"... "Medio minuto"... Mira qué bien, queda mitad de carrera y estoy en la pomada.
Me lanzo por una vaguada muy entretenida, bajando ágil pero con cabeza y controlando las marcas. Conecto con un tramo de pista que vuelve a subir, bajo por otro barranco y empalmo nuevamente con una subida tremenda por un cortafuegos. Más voluntarios... "A cuánto van?"... "Uno o dos minutos"... Vaya, se me han vuelto a ir?... Otro voluntario un poco más allá me confirma los dos minutos. Pues nada, sigo a la mía. Ahora en bajada, voy cruzando prados que obligan a estar concentrado para no perder las cintas. El marcaje es bueno pero el sendero es inexistente, así que hay que estar atento. Paso junto a una casa y empiezo la última subida seria. Hace un rato que voy echando vistazos hacia delante y no veo a nadie, así que voy perdiendo la esperanza de alcanzar a nadie. Subo un puntito y afronto esta última subida caminando con buenas piernas. El último tramo ya lo conozco porque lo he hecho hacia el km10. Reconozco la última rampa y la pareja de voluntarios que hay arriba. A la que la pendiente afloja me pongo a trotar y llego hasta ellos. "A la izquierda?"... "Sí, si, me señalan..."
Así que salgo subiendo un poco más para bajar justo después por la zona en la que al principio había tenido dudas de si iba bien... Y ahora las vuelvo a tener... En algún momento tiene que desviarse el sendero que baja a la meta. Llego a la flecha que antes me ha servido para aclarar que estaba yendo correctamente hacia el avituallamiento del km12. Ahora tiene el efecto contrario, no cuadra para nada con la dirección que debería llevar. Me voy mosqueando por momentos. Me encuentro un chico caminando. Lleva dorsal, es de la carrera. "Por dónde se baja al pueblo?"... "No sé, yo estoy empezando todavía"... Ayayay, me lo veo, nos hemos mezclado con los que van en la cola. Bueno, ahora tampoco puedo volver atrás, no he visto ningún desvío pero... sería donde estaban los voluntarios? Se habrán confundido y nos han enviado hacia donde no tocaba? El camino me va confirmando lo peor. "Mierdaaaaa!!"... pego un par de gritos desesperado. Acabo llegando al avituallamiento, donde veo al corredor de naranja parado. Me mira y me hace una seña con los brazos como que se ha acabado. "Qué, la hemos cagado, no?"... Efectivamente. Hablamos entre los dos y con un hombre de la organización, que llama a alguien por teléfono. "Por dónde era?" No está muy claro... "Bueno, yo me vuelvo, ya llegaré"... El chico de naranja ha desconectado ya y no tiene ganas. No sé qué hacer... Al final el voluntario de la organización me dice que igual la escoba está a punto de pasar recogiendo als marcas, que bajemos en coche... Al final renuncio y me subo...
Por otro lado, del chico de Teruel que yo pensaba que llevaba delante no hay ni rastro... Hablando con el compañero se me aclara un poco el panorama. Por un lado él es David Prades, un corredor joven de Castellón pero que estudia en Font Romeu y que va a disputar la Copa del Mundo con la Selección Catalana. Bueno, eso me tranquiliza, por lo menos el que me gana no es manco... Y la otra, la explicación de que el chico de Teruel no esté allí es que se ha despistado en uno de esos barrancos hacia el kilómetro 16 o 18  y lo he pasado sin darme cuenta. De ahí que la distancia con el que me precedía haya pasado de medio minuto a dos minutos sin que haya bajado mi ritmo. Es que no era respecto de la misma persona.
Así que al final acabamos perdidos los tres primeros y acabó ganando un chico de Cantabria que había empezado quinto y pasó al chico con el que había ido yo en la primera mitad. La verdad es que no gusta acabar descalificado pero bueno, físicamente estoy contento de cómo me he encontrado y la verdad es que moralmente me siento segundo clasificado. Seguir el marcaje de la carrera forma parte de este deporte y si pierdes las marcas pues mira, estás en las mismas condiciones que todo el mundo, pero si alguien se confunde y te envía por donde no toca, pues qué le vas a hacer... Tampoco es una crítica a la organización. La verdad es que el marcaje estaba muy bien, y en un recorrido que evitaba pistas y buscaba senderillos y terreno donde la orientación no era fácil, que es lo que nos gusta. Podrían los voluntarios que nos indicaron mal haberse dado cuenta de la situación? Pues quizá, pero bueno, de todo se aprende.
De momento ahora mismo, a ver si me recupero de un problemilla en el gemelo que me ha surgido esta semana. Este finde ha sido de descanso pero la próxima semana más!

Besos y abrazos