miércoles, 8 de junio de 2016

Madeira Skyrunning


Hacía tiempo que no caía una con un toque viajero...
Breve introducción geográfico-cultural, que no se diga que no intentamos darle algo de riqueza al blog.
Para el que esté un poco despistado esto de Madeira es un isla situada en medio del Atlántico. Yo antes de venir pensaba que estaba justo al oeste de Portugal, pero en realidad no, está mucho más abajo, casi tocando a Canarias. Tiene el mismo origen volcánico y eso se traduce en un relieve de lo más agreste y unos acantilados que quitan el hipo. Si tuviese que escoger una cosa característica de Madeira son las pendientes de las calles y carreteras. Aquí se podrían hacer etapas ciclistas de auténtico terror. Y claro en este ambiente era lógico que surgiese una carerra de montaña. De hecho se celebran dos bastante conocidas, el Madeira Ultratrail, de 115 km y que se celebra en abril, y este Madeira Skyrunning, de 55km (en la versión más larga), que este año formaba parte de la serie de 5 pruebas de la Copa del Mundo en versión Ultra.
A esta aventura vine en compañía de dos amigos con quien ya he compartido bastantes batallas en el pasado, Francesc y Eli. Desgraciadamente Francesc arrastra un problema de lesión y no va a poder correr, así que nos va a hacer de asistencia de lujo a Eli y a mí. El día y medio previo a la carrera la verdad es que fue bastante relajado. Yo me dí una vueltecilla en coche esperando a que ellos llegaran por la tarde del jueves y el viernes subimos a la parte alta de la isla a echar un vistazo a una parte del recorrido. Por lo demás, tranquilidad, comer pasta por un tubo y conversaiones freaks sobre umbrales aeróbicos, Vo2max, métodos de entrenamiento... Somos insoportables :-p. Ahí os dejo unas fotillos pre-carrera:
Y así llegamos a la mañana del sábado. Me levanto para desayunar a las 3:30 y la señora del hostal a la que me oye se levanta emocionada porque quiere hacerse una foto conmigo y con otros dos chicos que también hacen la carrera. Me empieza a preguntar por la carrera, por el recorrido, y por no se cuantas cosas. Yo la verdad es que con el estrés, ganas de hablar, pocas. A las 5 pillo el coche y para Santana, donde me encuentro con Francesc, Eli y el ambiente de la carrera.

Me meto en el cajón de salida mientras Depa va presentando a los diferentes corredores élite que participan en la prueba. Imagino que todos los adeptos al mundillo del trail saben quien es Depa. Para los outsiders, Depa es la voz que da vida a muchas de las carreras más reputadas del calendario nacional e internacional. Conoce a los corredores como nadie, tanto personalmente como su palmarés, tiene una energía espectacular que le permite recibir a finishers durante horas como si fueran el ganador y algo que me llama especialmente la atención, una sensibilidad increíble por los idiomas. A esta hora de la mañana se está arrancando en un “portuñol” que me parece muy bien conseguido, igual que en Vall del Congost puede con el catalán y en Zegama a la que puede meter una palabra en euskera, la cuela, que ya tiene mérito. Y cuando lleguen los corredores, lo que toque, español, catalán, portugués, inglés, francés, italiano… Una Torre de Babel con patas.
Dicho todo esto yo la verdad es que estoy metido en mi burbuja, pensando en mis cosas y con ganas de salir. Eli está bastante más risueña… “Qué concentrat que estàs!”. Me presenta a Roger Viñas, otro corredor catalán que apunta a estar bastante adelante. Van apareciendo personajes importantes. Un griego de Salomon (Dimitris Theodorokakos… o algo así, que por cierto está sentado delante de mí en el avión mientras escribo esto), Philip Reiter, algún americano que otro, que digo yo que si ha venido hasta aquí no será para pasear, Cristofer Clemente, un canario que está entre los favoritos… Bueno, y obviamente portugueses. Muchos Silvas, me da la impresión (debe ser como Garcías en España), Nuno Silva, Tiago Silva (no el futbolista del PSG)… Y en categoría femenina prácticamente más nivel todavía. Anna Frost, una tal Hillary, americana de Colorado con buen historial, una checa con el chándal de la selección nacional que tiene pinta de ser buena, Ester Alves… y ya de más cerca de casa, Gemma Arenas, Anna Comet… eeeiiiii, i tú també Eli!! ;-)
Por fin Depa marca la cuenta atrás… “Sort Eli!”… Venga al lío! Salimos por dentro del pueblo, cada uno intentando colocarse donde puede. Tras un par de acelerones acabo asentándome con unos 15 corredores por delante. Venga, aquí va bien. El griego con un cohete en el culo y un par de grupillos donde no alcanzo a identificar quien hay en medio de la oscuridad. No llevo ni 200m y aparece el primer repecho. Decido estirar los palos y empezar a usar los brazos para que no pillar el típico calentón de piernas. Ya va bien, porque el segundo repecho es una calle con una pendiente de aproximadamente el 2500%. Madre mía, la primera en la frente. Llevo al lado un checo con el dorsal 5 que se pone a andar. Eso me tranquiliza, si lleva el 5 es que debe ser bueno, así que no estamos tan mal… Después del primer calentón vamos saliendo del pueblo por una pista. Después de algún intercambio de posiciones me acabo colocando en un grupillo con un español que va de naranja (creo que fue un chico que conocí después de la carrera y que se llama Santi y es de Cuenca), un portugués, el checo del Czech National Skyrunning Team y también está por ahí Remigio Quispe (o Guispe, ahora no me acuerdo), un peruano sobre el cual leí un artículo hablando de que en Zegama (donde quedó 15º) hizo los últimos kilómetros más rápido que el Gran Jefe. Nos acabamos quedando el checo, Remigio y yo. Avanzamos por una pista empinada donde agradezco mucho tener los palos. Gracias a ellos troto todo el rato y aguanto relativamente bien con mis dos compañeros, que de vez en cuando se ponen a andar. Voy haciendo la goma, cuando andan les alcanzo, cuando trotan se me van… En un tramo de 100m llanos el amigo peruano toma las de Villadiego y me quedo en la misma dinámica pero sólo con el checo. Llegamos a un sendero más irregular donde me pongo por primera vez en modo caminante. Estoy bastante contento con mi inicio de carrera. Creo que estoy entrando bien, a diferencia de otros días esta temporada, y calculo que debo estar sobre la posición 15 o 16. Si se cumple la tónica de ir de menos a más, puedo hacer un buen papel.
Van apareciendo las primeras luces del día y entre los árboles se empieza a intuir una salida del sol espectacular, sobre las nubes bajas que cubren la costa norte de la isla. Mi ritmo se ha acomodado bastante al de Jan (el checo, diría que se llamaba así, aunque no llegamos a intimar…), mientras por detrás oigo alguna voz que se acerca. “Victor!”, grita alguien con acento portugués. “Venga Victor!!”… Tiene pinta de tener bastante energía, para ir malgastándola pegando berridos. Seguramente bastante más que Victor, que debe estar deseando que le deje en paz. La Voz llega enseguida a mis talones y me empieza a soltar una parrafada en portugués. Habla rápido y no le pillo nada. “Perdona, no te entiendo”… Sigue con el discurso, que tiene un tono que me suena sermón. Al final me parece identificar “bashtoes” entre su perorata. Ya estamos… “I don’t speak portuguese, sorry… Español”… “Ah, español…” Y más cosas en portugués. “Os bashtoesh non facen la diferença aquí… Som per la última parte”. Bueno mira, no me agobies, a mí me van la mar de bien. El señor bashtoesh de todas formas va fuerte y me pasa, y poco después hace lo propio con el checo. Mientras tanto yo sigo a lo mío, salimos del bosque y se va viendo la parte alta de la montaña. Estimo que deben quedar unos 300 metros de subida, pero de repente llego a una roca que me suena de ayer (vinimos a dar una vueltecilla por aquí con el coche). Coño, pero si ya estamos… Efectivamente, 100m y ya es el primer avituallamiento. Qué sorpresa! Buena señal, eso es que voy bien de fuerzas.
Paso por el avituallamiento de Achada do Teixeira (km7) y Francesc me da el flasco con Overstim (yo les llamo flascos a los recipientes estos azules de Salomon… Francesc y Eli les llaman “mamellons”… en fin, como os guste más...) que le he dado para ahorrarme peso en esta subida. Hidrato y saco un minibocadillo para cumplir con el plan de alimentación. Jan y “bashtoesh” se me van un poco, pero vale más comer bien ahora que la cabeza está en su sitio. La carrera sube ahora por un camino empedrado que durante el día es una romería de turistas que suben al Pico Ruivo, techo de la isla. Pasamos un primer repecho y dejamos la autopista para subir a una cima secundaria. Delante de mí veo a bastantes corredores que vamos en poco tiempo. Perfecto. Tras la cima destrepamos unas rocas con la ayuda de una cuerda fija. Con mis bastones la verdad es que no lo hago de forma muy ortodoxa. Está por ahí Jonathan Wyatt echando fotos, un excampeón del mundo de carreras de montaña, de cuando este deporte empezaba a echar raíces. Bajo un tramo técnico y vuelvo al camino principal, para dejarlo enseguida por otro que baja a la derecha. La carrera está excepcionalmente bien marcada, no hay dudas en ningún momento.
Viene ahora un bucle en el que vamos a bajar 300 metros para volverlos a subir y acabar rematando en la cima del Pico Ruivo. La bajada es llevadera, más allá de que tiene escalones para aburrir. He perdido de vista a mis predecesores y a la gente de atrás. Llego al punto más bajo, donde hay unos militares con cara de pocos amigos. Giro a la izquierda y me meto por un sendero desdibujado que se nota que ha sido recuperado para la carrera. El terreno es lento, con piedras, árboles, ramas, y plantas que dificultan el avance. Noto que en este tramo los bastones me restan algo de agilidad, pero intento no perder mucho tiempo. Empieza la subida por el lado opuesto del valle. Empiezan a aparecer tramos realmente empinados y una sucesión de cartelitos de “passage técnico” que preceden a trepadas por la roca, a veces poco evidentes. También van apareciendo militares a los que han enviado a este tramo más jodido del recorrido. Paso por un curioso arco de roca y llego a lo alto de la loma, por donde sigue la misma tónica de trepadas y tramos de camino incómodo. Me recuerda mucho a la Ronda dels Cims en Andorra. Al empinarse el terreno me he acercado bastante a Jan, pero sólo le voy recortando muy lentamente hasta llegar al avituallamiento del km13, unos metros por detrás suyo.

Aquí vuelve a estar Francesc y hacemos un repostaje algo más calmado que el del km7 pero diligente. Jan ni ha parado, así que salgo sin empanarme mucho hacia la última rampa hasta el Pico Ruivo. El terreno es deshecho y muy incómodo, hasta que salgo a la autopista empedrada por la que subo los últimos escalones hasta la cima. Me cruzo con Jan que sale del pequeño bucle que hay que dar en la cima, hago lo propio y empiezo la bajada. Hemos acabado el primer bloque de la carrera, la posición es buena, las sensaciones también aunque este tramo me ha desgastado un poco de cabeza. Es momento de seguir comiendo. Gel para dentro y un trozo de membrillo un poco más allá. Le tengo algo de miedo a este tramo porque en el perfil parece que bajas pero los números indican que aquí se acumula también desnivel positivo. Efectivamente, el camino empedrado va cubriendo tramos llanos, pequeños repechos… Se puede correr bien pero hay que empujar, no sale gratis. Llego a un control de paso y me indican una subida hacia la derecha. La pendiente es fuerte y me acerco a Jan, que se me había ido un poco, pero también noto que alguien se ha acercado por detrás. Nos juntamos los tres en lo alto de la loma y empezamos una bajada técnica al otro lado, seguida por otro tramo de trepada. Siempre cometo el error de imaginarme las bajadas que veo sobre el perfil como si fuesen una pista por la que puedes bajar sin pensar en piloto automático, craso error… Saco otro mini-bocadillo mientras sigue el terreno rompepiernas y en una de esas me tropiezo con una raíz y me voy al suelo. Mierda, señal de que estoy flojeando. “Are you OK?” “Yes, yes, thanks”. El recién llegado es un alemán, que me adelanta y me quedo en última posición del terceto. A ver, concéntrate…
Intento recuperar la compostura y no perder terreno. Pierdo momentáneamente a mis predecesores de vista, pero cuando vuelvo a tener contacto visual me llevo una grata sorpresa. El alemán ha adelantado al checo, pero han aparecido otros dos corredores que no había visto hasta ahora. Uno con una camiseta de rayas rojas y blancas y otro con una gorra verde fosforito. El de las rayas rojas es el que va más lento y el primero al que alcanzo. Me quedo detrás suyo buscando un lugar donde adelantar mientras los demás se pierden de vista. No hay manera, así que al final le acabo pidiendo paso. Acelero un poco y en un par de minutos vuelvo a ver la gorra verde y a Jan, y al salir a una pista incluso al alemán. Mira que bien. Parece que la comida ha hecho efecto y he vuelto a recuperar las sensaciones. Les alcanzo y vamos bajando por esta pista más relajada, que ahora se agradece. Me pongo delante y pongo una velocidad de crucero un poco ágil, que no nos durmamos ahora que me encuentro mejor. En esta tónica llegamos al tercer avituallamiento (km24).
Cojo una botella de Powerade y me relleno un flasco. “You are not allowed to do that” me dice la chica del avituallamiento. Le miro incrédulo y me dice algo así como que OK, pero que no me vea el del control. Cómo? No puedo reponer sales? No le doy mayor importancia y me voy con mi flasco de Powerade, un trozo de plátano y otro de naranja. Salgo con Jan, mientras los otros se quedan algo más en el avituallamiento. Pasamos un par de repechos y me noto bien y un poco más allá dejamos la pista para meternos por un sendero técnico y veo que dejo atrás a mi acompañante. Si le dejo en esta bajada es que realmente voy mejor que él. Me viene un subidón de moral por la dinámica positiva que están cogiendo las cosas, "eshtamosh confiantesh", como diría "Cipriano Romualdo", hijo pródigo de la isla. Pero de repente cruzando un riachuelo noto que aparece un problema que me resulta familiar. Las rampas… Joder, cómo es posible. De momento sólo es un amago en el abductor… Cómo puede ser? Me encuentro bien, estoy bebiendo bien, agua, sales, Overstim… Overstim, es el común denominador de las carreras en que me han aparecido las rampas. El otro día hice un rogaine en la Seu d’Urgell con un calor de la muerte, solo con agua y Aquarius y sin avituallamientos cada hora y no tuve ni un amago… Bueno, la cabeza de momento está bien, las piernas por lo demás también, intentemos gestionar el problema.
Parece que los ataques remiten y voy avanzando por terreno variado. Nadie por delante y nadie por detrás. Vaguadas, repechillos de pista, escalones y salgo a un sendero que discurre junto a una levada, que es como se conoce a las acequias construidas entre las paredes de las montañas de la isla con fines agrícolas. Piloto automático, crucero, comer algo… Voy cruzando turistas que van de paseo y de repente aparece delante de mí un viejo conocido: "Bashtoesh". Va caminando en plano, con un globo importante. Creo que el amigo sí que necesita un bastón ahora... Se gira, intenta trotar un poco, pero el pajarón que lleva el amigo tiene pinta de ser de nota. “Força” nos decimos mutuamente, aunque no os negaré que supone un pequeño punto para mi autoestima. Tras este encuentro voy saliendo a terreno cada vez más urbanizado y las marcas me guían por una serie de carreteritas entre casas en dirección a un mar que se va viendo cada vez más cercano. A todo esto a medida que hemos ido perdiendo altura ha ido subiendo la temperatura y bastante. Llego a un pueblecito ya muy cerca de la costa. Bajo por un sendero hormigonado y empalmo con una subida, también hormigonada y con una pendiente del copón. Con el sol cayendo a pico sobre mi espalda, cedo y me pongo a caminar con los palos. Llego arriba y sorpresa agradable, me encuentro a Francesc, señal que el avituallamiento no debe estar lejos. “Vaya trampa” digo todavía de buen humor. Buen humor que se me va esfumando mientras bajo por un camino con revueltas, que baja definitivamente al mar… y definitivamente al infierno… Llega una bafarada de aire caliente que me agobia muchísimo. El camino bordea un acantilado, donde vuelve a estar Jonathan Wyatt echando fotos, y tras un repecho que me deja algo tieso acabo bajando al ansiado avituallamiento (km35).
En un primer momento no veo a Francesc, así que me centro en reponer el líquido con lo que hay en el avituallamiento. Abro un flasco y cojo una botella de Powerade… “You can’t do that sorry”… “No? Why not?”… “It’s in the rules”… Ya estamos, pero tú has visto el calor que hace? Me leí el reglamento de arriba abajo y juraría que en ningún sitio ponía que no estaba permitido rellenarse el botellín con Powerade o Coca Cola… Nada, sólo agua dicen. En cambio, sí está permitido llenarme el flasco si me lo bebo allí mismo (eso es lo que hago). En medio de la discusión llega Francesc corriendo con las bolsas. Ha sido víctima de las calles laberínticas de esta isla. En la bolsa sí que hay Aquarius, me da un mini-bocadillo, un trozo de membrillo… Coge una botella de Powerade para rellenarme el flasco… “No, que diuen que no es pot…” “Com que no?”… “No sé, no ho entenc…”. Se agradece el pequeño break y charlar un poco, pero esta discusión no era lo que necesitaba en los albores de una crisis. Salgo del avituallamiento en dirección a la siguiente subida. Son 250 metros de desnivel, que se tendrán que bajar después para afrontar el último bloque de la carrera. Afortunadamente están a la sombra.
“Vinga Albert!!” oigo que me grita Francesc, que debe haber visto que aún voy andando a pesar de que hace 50 metros que he salido del avituallamiento. Troto un poco hasta el inicio de la subida y ahí me pongo a andar directo. El tío del mazo ha acudido a la cita. Modo caminante, palos y voy tirando. A todo esto, me he olvidado de decir que mientras estaba en el avituallamiento ha pasado el alemán de hace un rato como un avión. Afortunadamente (para mí) había un corredor con síntomas de abandono en el avituallamiento, así que mantengo la posición, que es la 12. Voy pasando revueltas del camino. Hacía tiempo que no tenía esta sensación de pajarón. Venga va, que estos momentos llegan y se pueden ir después… Intento consolarme… Llego a lo alto de la subida y las marcas me indican por otro sendero junto a una acequia. A ver, centrémonos, tengo que llevarme algo al estómago, aunque corra el riesgo de echarlo todo. Si no, no voy a ningún lado. Opto por un trozo de membrillo. Parece que entra. Me paro a mear por primera vez en la carrera, más por hacer un break que porque tenga realmente ganas. Salgo a una carreterilla y troto cansinamente por ella. De nuevo al sol, no me ayuda nada. Llega la bajada que me tiene que devolver al fondo del valle. A ver si bajando me recupero algo… No estoy muy ágil pero al menos la gravedad me ayuda a avanzar un poco más rápido. Llego al fondo del valle y me encuentro un cartel de “Passage técnico”. Aquí abajo? Qué será esto?
Esto es que las marcas se meten en el río. Se tendrá que cruzar al otro lado, bueno, no pasa nada, hasta viene bien remojarse un poco. En medio del río está Albert Jorquera, del programa Ultraesports en RAC1, que me señala hacia la izquierda. Coño… las marcas siguen el río hacia arriba. Así que no hay que cruzar el río, hay que seguirlo… Y no de piedra en piedra, porque no hay por donde esquivar el agua. Yo tampoco estoy para pensar mucho, así que giro y me pongo a caminar por el río con el agua hasta las rodillas. En una de estas pillo una piedra que resbala y me caigo hacia delante, mojándome todo el pecho. No es el peor problema, eso hasta está bien. Lo malo es que mi gemelo acaba de sufrir una rampa de las buenas. Me lo toco y está bloqueado totalmente. Tiro la punta hacia arriba y consigo controlar la situación… En medio del numerito ha llegado por detrás Jan, que veo que sigue con la utópica ilusión de ir de piedra en piedra. Me pasa y me pongo a seguirlo. Así no tengo que pensar. Además como intenta en la medida de lo posible no mojarse los pies va a un ritmo asequible para mí, que estoy pasando de todo. Hay momentos de agua hasta la cintura. En algún momento estoy a punto de meterme entero, pero afortunadamente recuerdo que llevo el móvil en la mochila y me contengo. Después de unos 500 metros siguiendo el río, las marcas se apiadan de nosotros y salen hacia la derecha para coger una pista. Jan se pone a trotar y yo hago lo mismo. No sé si por el remojón o por el membrillo pero parece que he recuperado algo de energía. Jan se me va un poco pero a la que el camino se empina se pone a caminar, le alcanzo y le paso. “Venga ánimo!”… “Sí , animo”… Me da que tampoco le está gustando el calor.
Y así empiezo la subida definitiva, que a medio desnivel me tiene que llevar hasta el quinto avituallamiento, en Ilha. Intento recordar aquél ritmo de paso-bastón-respiración que descubrí en el Tor des Geants y que me iba tan bien. No sé si lo recuperé o inventé uno nuevo, pero lo cierto es que subo relativamente bien por una serie infinita de escalones. Otra buena noticia es que el cielo se está tapando y vamos a dejar de sufrir al sol. Con este repunte en mi estado anímico y físico llego relativamente rápido al avituallamiento de Ilha (km41). Veo que hay unas garrafas con algo amarillo que parece isotónico, digo yo que este sí que se podrá coger. Lleno un flasco, que no sé si estaba vacío, pego un trago de una botella de Powerade, cojo un trozo de melón. Se me está descontrolando el tema comida y bebida. Ya no sé qué llevo en los flascos. Creo que en uno debe haber una mezcla de powerade azul, con powerade rojo y según cómo agua del último avituallamiento. Y el otro acaba sabiendo a Aquarius con un toque de Overstim. En fin…
Cuando voy a salir del avituallamiento llega Jan y Gemma Arenas, la primera chica. “Venga ánimo!”. Salgo calle arriba al trote y cojo un sendero de escalones que parece que va a ser la tónica de lo que queda de subida. Al cabo de un poco oigo pasos detrás de mí. Es Gemma que viene a unos 50 metros. Yo la verdad es que no voy a mal ritmo, pero en cada tramito en el que se puede trotar noto que me recorta 10 metros, y al final me acaba pillando. “Venga va”… “Ánimo” y poco intercambio más, que hay que guardar todo el aliento posible. Llega un tramo llano y arranca la moto y se me va 20 metros, pero la vuelvo a alcanzar en el siguiente repecho y seguimos un rato juntos. “Conoces lo que queda?”… “Qué va! Pero no creo que quede mucho de subida, un km y medio o así” me dice. Estamos en el 44 y se sube hasta el 45,5. Bueno, es una referencia, ya me va bien. La pendiente afloja y parece que llevamos un ritmo bastante compatible, así que charlamos un rato, que siempre ameniza un poco el tiempo y parece que los metros pasan más rápido. Finalmente llegamos a lo que parece que es “lo alto de la subida”. Digo parece porque estamos en medio de la niebla y no se distingue el relieve, pero tras un par de amagos el sendero se pone claramente cara abajo. “Cuando quieras pasar me dices, eh!”…”Tranquilo, tranquilo, voy bien”… Pero con el cambio de tercio han reaparecido los amagos de rampas y aunque no bajo lento del todo, noto que va pegada a mi cogote como si tuviese un Safety Car delante. Me aparto. “Venga, venga, dale caña”… “Venga, gracias!”. Y arranca la moto y sale disparada hacia delante. Yo sigo a mi ritmo, porque noto que realmente no puedo hacer ningún movimiento en falso. Abductores y gemelos son los puntos más sensibles, pero casi que noto una tensión general. Un tramito de descenso me deja en otra levada. Si no recuerdo mal esto me tiene que llevar hasta el último avituallamiento y de ahí ya es bajada a la meta.
Cojo el sendero junto a la acequia e intento poner el piloto automático, pero el camino es muy irregular y hay que hacer gala de una agilidad de la que ahora mismo no dispongo. Voy esquivando piedras y turistas, alguno de ellos metiéndome en la acequia porque si no no cabíamos, e intentando controlar las rampas como puedo. La planta de los pies también está un poco aturdida. Inciso técnico, para esta carrera llevé las Salomon S-Lab, que me compré hace 10 días. Las zapatillas están bien, buen agarre, dinámicas, pero quizá son algo durillas en la suela. También puede ser que el calor haya hecho sufrir a los pies más de la cuenta. Y también puede ser que haya hecho un esfuerzo importante y simplemente el cuerpo se esté quejando. La cuestión es que voy avanzando por este camino que parece interminable. Afortunadmente Gemma se ha ido porque si no le hubiese estado martirizando con el “cuánto quedaaaa” cada 200 metros. Paso junto a una cascada muy bonita donde hay un grupo de turistas echando fotos. Poco a poco el flujo de turistas se incrementa, cosa que interpreto como que estoy llegando al final del sendero. Efectivamente, mil años después llego a un control donde unas chicas me dicen que ya llego al avituallamiento (km49,5).
Aquí ya ni repongo. Echo un trago al Powerade, pillo un par de trozos de melón y sigo adelante. Me tomo el último gel y engancho una pista de bajada por la que si no me doliesen los pies podría bajar rápido (es aquello de que si mi abuela tuviese ruedas sería una bicicleta…). Afortunadamente vayas mejor o peor el ritmo sube y los kilómetros pasan más rápido. Voy adelantando corredores de la carrera corta, que ahora siguen el mismo camino que nosotros. Mantengo un ritmo de crucero, sin dormirme pero sin demasiadas pretensiones, ya que no creo que tenga a nadie cerca por delante. Gemma llevaba más ritmo que yo, el alemán que me ha pasado en el km35 me debe haber metido la del pulpo durante mi rato de crisis y no he visto a nadie más de los de delante desde el principio. Como no tengo reloj tampoco tengo ni idea del tiempo que llevo. Así que mi única ambición es ver cómo se va acercando el pueblo, intentar identificar las antenas que dominan Santana. Llego a un control de paso y giro a la derecha. Enfrente se ve una rampa por donde veo que sube Gemma, más cerca de lo que pensaba. Va con un tipo que aguanta su paso, pero ni se me pasa por la cabeza que pueda ser de mi carrera (era el alemán del km 35 L). Van caminando. Yo llego a la cuesta y aún la hago al trote, por aquello de que ya estamos cerca del final y que no se diga… A la cuesta le sigue una bajada y a la bajada otra cuesta. Vaya, suerte que el perfil indicaba sólo 15 metros positivos en este último tramo… La cuesta me deja ya en unas casas. Ya son las afueras de Santana, pero aún veo enfrente otra cuesta hormigonada, que camino sin ninguna duda y más allá otra, que intuyo que es la última y la troto otra vez por orgullo. “Is it far?”… “No, five minutes”. Me suena a 5 minutos por decir algo, pero bueno yo también podría tirar pa’lante y callar, que total ya estoy metido en el pueblo. Oigo a Depa por el altavoz de meta pregonando la llegada de Gemma. Estoy cerca pues. Bajo por una calle, hasta otras chicas que me indican unas escaleras. Ep! Esto ya lo conozco, es la rotonda que estaba cortada al tráfico. Aparece más público y enfilo una recta al final de la cual veo el arco de meta. Estiro los bastones y me ayudo con ellos porque este postre final es una rampa que debe tener un buen 15%. Veo el marcador que indica un 7 en las horas… Bueno, bien, no se me ha ido demasiado el tiempo. Me espero ver un 20 y pico o 30 en los minutos… Eps! Ahí pone 01!! Joder, esto sí que no me lo esperaba, 7 horas peladas… Al final acaban siendo 7h02, un tiempo que hubiese firmado antes de la carrera sin ninguna duda. Cruzo la meta con Depa gritando mi nombre, caray qué ilusión! Felicito a Gemma, que está recuperándose del esfuerzo. La verdad es que ha hecho un carrerón, bajando en más de media hora el tiempo de Stevie Kremer del año pasado, y eso que decían que habían hecho el recorrido más técnico este año (no sé si había algún otro cambio, pero la verdad es que técnico lo era un rato…).
Estoy muy contento, 12ª posición y un buen tiempo. No negaré que hacia el km30 me veía en dinámica de apuntar al top10, pero he tenido un rato malo que creo que he gestionado relativamente bien. El optimismo se me baja un poco cuando me entero que el 10º y el 11º han llegado a 3 y 4 minutos de mí. Son el alemán del km35 y Philip Reiter, otro alemán del equipo Salomon. Joder, no era consciente de que estuvieran tan cerca. Hubiese podido hacer algo más? Hombre, las rampas me estaban machacando, pero lo cierto es que aparte de eso he llegado relativamente entero. Bueno, lo de siempre, a toro pasado…
Viéndolo con más perspectiva creo que el balance es bastante positivo. Siempre queremos hacerlo mejor y tengo tendencia a fijarme más en los que tengo delante que en los de detrás, pero creo que ha sido una buena carrera. Y con un margen de mejora en lo que respecta al problema de las rampas. No sé si realmente es algo relacionado con el Overstim, pero lo cierto es que sin las rampas, aunque igualmente hubiera tenido el pajarón, creo que hubiese podido hacer mejor la última parte, tener un mejor ritmo de crucero en el tramo llano de la levada, y bajar con algo más de agilidad. Así que a seguir aprendiendo. Resultados por delante: victoria del canario Cristofer Clemente, con 6h peladas (un tiempazo), segundo el griego Dimitris Theodorokopoulos (o como quiera que se llame), tercero un americano,… un par de portugueses, un checo, sexto creo, Remigio el peruano octavo volviendo a acabar como un ciclón, noveno Roger Viñas, primer catalán, después los dos alemanes, después Gemma y después un servidor, 12º masculino y 13º de la general. En chicas detrás de Gemma llegó Hillary la americana, después Anna Frost, detrás una checa y quinta Anna Comet (o fue cuarta, ahora no lo recuerdo). Eli entró 13ª bajando bien de las 9 horas y con energía para repetir la vuelta en sentido contrario.
Próxima parada mí, el rogaine de La Molina con Aurelio dentro de dos semanas y después a primeros de julio el Ultra de Valls d’Àneu. A ver qué tal se nos da la cosa.
Para acabar, mención especial para mis dos compañeros de batalla, Francesc y Eli, con quienes he pasado muy buenos ratos y no sólo corriendo, sino también de relax en alguna cala paradisíaca, hablando de récords de atletismo (bueno Eli no tanto…), sufriendo ataques de puertas de metro asesinas, pegándonos un atracón de pez espada… Francesc, que estoy seguro que hubiese dado mucha guerra a los de delante y al que le agradezco la asistencia en carrera, un lujo tener la ayuda de alguien acostumbrado a hacer repostajes de Fórmula 1. Y Eli que sigue con esa regularidad que estoy seguro que le volverá a llevar a estar delante en la clasificación de la Copa del Mundo y más aún si dan puntos por sonreír al llegar a meta ;-)

Besos y abrazos

P.D: otros comentarios técnicos:
- Mochila: Skin 5 de Salomon, la estrenaba en esta carrera. Realmente es muy fina. Buena sujeción, bien de tamaño, buena opción para todas aquellas carreras en las que entre el material obligatorio, que serán casi todas, excepto los ultras realmente largos en los que pidan prenda extra de manga larga, impermeable y pantalón impermeable... Sin bolsa de hidratación detrás aún puede entrar bien
- Bastones: los Black Diamond que llevo siempre. Francesc me enseñó una forma muy interesante de colocarlos entre dos gomas rojas que lleva la mochila detrás del cuello. Se pueden poner y sacar sin quitarte la mochila, lo cual es un puntazo.
- Alimentación: geles líquidos de Power Bar, membrillo, minibocadillos de queso y mermelada y de paté (no cumplí con todos), caramelos GU. Hidratación: agua en el Camel (sobretodo para pasar los minibocadillos), Powerade, Aquarius y Overstim (aunque ya os he contado el dilema...) 

viernes, 3 de junio de 2016

Rogaine Escanyabocs - La Seu d'Urgell

Sigo recuperando terreno, ahí van las batallas del fin de semana pasado...
El sábado pasado (el día 21, que según cuando acabe de escribir esto...) se celebraba en la Seu d'Urgell la segunda de las pruebas de la Copa Iberogaine, que no sé si lo he explicado alguna otra vez pero es como una Copa de España alternativa (las de Alicante y Castellón eran dos pruebas de la Copa de España oficial de la Federación). En fin... cosas de federaciones, clubs, grupos, unos, otros... Un rogaine al fin y al cabo...
El punto de encuentro es el Parc Olímpic de la Seu d'Urgell, donde se celebraban las pruebas de piragüismo, pero almenos la salida estará ubicada en algún otro sitio, ya que estamos convocados a las 10:30 para coger un autobús. La meta sí que está ubicada en las instalaciones del Parc. El autobús nos lleva hasta Alàs, un pueblecito situado algo al sureste de la Seu, donde nos quedamos esperando una hora buscando sombras que nos eviten un sol que anuncia un día muy muy caluroso. A las 11:40 (hoy tendremos 5 minutos extras para la estrategia) nos dan el mapa y nos ponemos manos a la obra:
(perdón por la calidad pero esta vez no tenía el pdf y he tenido que tirar de fotos cutres...)
  
 
El mapa tiene una forma extraña, con una parte más estrecha al este que además está "estrangulada" por una zona prohibida. Son 9 balizas más dos (82 y 56) que quedan en el "cuello" del embudo. Otra particularidad del mapa es que hay un total de 63 balizas, mucho más de lo que es habitual para un rogaine de 6 horas. Es decir que va a haber que dejar bastantes... Pues empecemos por esas once. Decidimos recorrer el resto del mapa en sentido horario y haciendo una especie de herradura. Primer tramo de subida desde la 55 hasta la 93 (después de buscar los suculentos 9 puntos de la 99, que están cerca de la salida), segundo tramo tendiendo a bajar de la 99 a la 97, tercer tramo de nuevo en subida desde la 37 a la 87 y vuelta por el flanco oeste del mapa por una zona que tiene mucha densidad de balizas. Sospechamos que tendremos que dejar todavía bastantes más, así que ya adaptaremos esta zona en función de cómo lleguemos.
 
Salimos a las 12h del mediodía con un sol de justicia y abrimos ruta hacia la 99, tras un cobertizo. De ahí atravesamos al este hasta una carretera y un camino junto a un canal nos lleva a una vaguada de donde salen muchos equipos que han empezado por la 55. Empieza la subida, buscando atacar la baliza 60 desde el noroeste por terreno más abierto. Nos vamos dando cuenta de que el color verde (vegetación más impenetrable cuanto más oscuro sea el verde) hoy es realmente verde y territorio a evitar. Encontramos la 60 en una pequeña cavidad, volvemos a la pista y la seguimos al sur, hacia el fondo de una vaguada y por una serie de campos acabamos dando con la 73, al final de un muro. Todavía hay bastante gente por la zona, cosa que tiende a facilitar las cosas. Seguimos un sendero al sureste y atravesamos una zona abierta (naranja claro) hacia el sur buscando la siguiente vaguada, en cuya ladera encontramos la 46. El plan inicial aquí era atravesar a la 38, pero propongo que la dejemos ya que implica dar bastante vuelta, total para tres puntos, y subir directos hacia la 86 por un camino que parece bastante directo. La jugada no acaba de salir bien porque la entrada del camino es confusa y no lo encontramos, así que acabamos atravesando la zona verde claro (que afortunadamente es bastante "claro") por rumbo. Aunque perdiendo algo de tiempo a media subida recuperamos el sendero y salimos a la zona de campos (naranja oscuro) y de ahí por una serie de caminos a la 86. Tomando como referencia una carretera intermedia resolvemos la 34 y atravesamos flanqueando al sureste hacia unas casas. De aquí tiene que salir un camino que atraviesa una zona de bosque hacia la 67, pero está muy cerrado. Nos metemos pero acabamos totalmente encallados. No hay manera... Primer contratiempo serio. Vuelta atrás y a dar la vuelta por arriba (norte) hasta otro camino que afortunadamente está más limpio y nos lleva a las proximidades de la baliza. Deshacemos camino y recorremos una traza larga pero fácil que nos lleva hasta el punto más alto de nuestro recorrido, la baliza 93.
  
Nos lanzamos en bajada, mitad por campos y mitad por pista hasta la 79, en un pequeño hoyo. Sigue la bajada, saliendo a unos campos que nos conducen a un pueblo donde hacemos la primera parada para un extra de líquido, que hoy hace mucha falta. La 96 nos queda cerca y sale fácil, igual que la 36. Atravesar a la 85 es algo confuso, ya que hay una serie de campos y muros que exigen bastante detalle en el ataque. Con algún problemilla pero acabamos saliendo a un campo que nos deja encima de la baliza. La leyenda del mapa indica "elemento singular". Ahí lo tenemos, un coche que alguien despeñó hace vete a saber cuántos años desde la carretera superior. Trepamos al sur por una pedrera por la que debió caer el desafortunado vehículo y recorremos la carretera a la derecha (oeste), unos 500 metros, hasta un cruce desde donde bajamos por un camino a buscar la 68. El terreno no permite muchas alegrías y el campo a través no parece buena idea, así que volvemos al cruce y vamos ahora a buscar la 94. A medio camino de vuelta vemos unas huellas que bajan de la derecha y decidimos meternos hacia la parte superior. Tenemos suerte y salimos justo encima de la 57, tras la cual bajamos derecho al suroeste hasta un camino que recorremos a la derecha hasta la 48. Afortunadamente llega otro pueblo y la consiguiente fuente. Subimos por un camino al noreste hasta un colladito y atravesamos un poco a la izquierda para encontrar la 87 bajo un muro. De ahí recuperamos la carena superior y un sendero y pistas nos dejan fácilmente en la 97. Hemos cubierto el segundo tramo y llevamos unas 3 horas. De todas formas la zona que nos queda tiene muchas balizas, seguramente vamos a tener que recortar algo más. Veremos...
 
Como algo mientras Jaume resuelve la 37. La 69 y la 95 quedan tentadoramente cerca pero pensamos que es más coherente hacerlas a la vuelta. Ahora vamos a apoyarnos en un camino para ir haciendo 77, 33 y 76. Las dos primeras caen sin sobresaltos, mientras que la tercera nos cuesta más. Vamos buscando unas casa en ruinas y al fina la baliza acaba apareciendo en un montón de piedras bajo un talud. Vamos a fichar la baliza y... "Ostia!!". Jaume me enseña la muñeca y su sportident... o la mitad de él. La parte del sensor se roto y ha quedado en algún rincón de nuestro recorrido... El reglamento dice que no se puede romper la cinta con la que se une el sportident a la muñeca... Hombre, la cinta no se ha roto, pero Jaume no va a poder fichar las balizas que quedan y no podrá mostrar que ha pasado por la que hemos hecho. Propongo hacernos una foto con el movil en cada baliza de las que quedan... Qué coñazo... Mira, vamos haciendo y al final que hagan lo que quieran con nosotros. Comentando la jugada subimos hacia la 53 con el ritmo algo decaído. Hace rato que lo venía viendo pero creo que es el momento de tomar una decisión y pegar otro recorte al plan. Llevamos 3h45 y si vamos a buscar el extremo sur vamos a tener que volver al final dejándonos un montón de balizas por el camino. Y eso si no tenemos ningún problema por el camino. Es importante mantener el ritmo de hacer balizas hasta el final y no caer en el error de planificar mal y que las prisas hagan que la última hora vea caer el número de puntos fichados.
Así que después de la 53 atravesamos a la 43 y seguimos al oeste hacia la 83. La vía de ataque parece clara desde un sendero al sur y encima de la baliza, pero al entrar en él vemos que enseguida se pierde. Una curva que pensábamos utilizar como referencia es inidentificable. Hay una serie de vaguadas a la derecha. Me meto por una esperando que sea la correcta... Nada. Jaume va por la de al lado... Tampoco. Acabamos sin referencias, perdidos y en un terreno escarpado e incómodo. Mi moral cae bastante y entro en la desgana. Consejo de guerra y volvemos al "camino" a buscar alguna referencia. Volvemos a bajar algo más arriba, la verdad es que con poca fe por mi parte. Casi que estoy por dejarla e irnos a por otra. Hemos perdido 15 minutos... Al final Jaume, que está en un momento más positivo que yo, la acaba encontrando bajo unas rocas. Bueno, al menos hemos salvado los puntos... Vuelta atrás, a la pista. Intento reconcentrarme y meterme en el mapa. Venga, sendero, curva, el relieve, ahora gira a la derecha, un collado, tiene que estar aquí a la izquierda, esos taludes... Ahí está la 74. Jaume ve que lo necesito y me felicita por mi algo recuperado olfato. Más animado sigo al noreste a un collado y cogemos un sendero que lleva a una carretera. Vamos a la 49? Venga sí, son 400 metros y un repechillo de 30 metros. Ficho la baliza. Jaume se ha quedado a unos 10 metros mirando el mapa hacia la siguiente. "Ven, ven, tócala!". Almenos que hagamos las cosas bien. De nuevo en la carretera, bajamos por una vaguada fácilmente a la 59 y de ahí por relieve hasta la 95. Las balizas están bastante juntas y las vamos acertando bien. De momento... La idea ahora es ir a nivel hacia la 69, pero yo llega un momento que pierdo la cuenta de las vaguadas. El terreno es algo más cerrado y no facilita las cosas. Afortunadamente coincidimos con otro equipo que está más inspirado. Los sigo con la sensación de que no vamos bien... y damos de lleno con la baliza. "Muchas gracias"...
Última hora de carrera, llegar a tiempo está bastante controlado. Es cuestión de optimizar el final. De momento vamos hacia la 92. En el mapa el terreno pinta abierto, pero hay muchos árboles bajos que impiden la visibilidad. Tiramos de brújula y de olfato y tenemos suerte. No sé si nos hubiese dado tiempo de ir a buscar la 78 pero en ese momento nos parece menos arriesgado ir directos a la 51 deshaciendo camino. Con algo de confusión pero la resolvemos con menos problemas de los que me temía y salimos recto y por terreno cada vez más fácil hacia la 64. A partir de aquí ya no hay orientación, el terreno es fácil y sólo es cuestión de correr los 20 minutos que quedan. Hace un rato llevábamos idea de acabar con 32 y 52 pero 89 y 47 dan más puntos y creemos que nos da tiempo así que vamos a por ellas a zancada limpia. Al fichar la 47 nos quedan 12 minutos (creo recordar). Nos da tiempo de la 32? Venga, que no se diga. Yo voy ya bastante calentito y el sol cae a plomo, pero vamos a por este último esfuerzo. Fichamos tras una casa y volvemos en bajada por la carretera, adelantando a todo un reguero de equipos, que o no son conscientes de que van justos de tiempo o vista la paliza les da lo mismo. Vamos a buscar un puente al oeste, única posibilidad de cruzar el Segre, y llegamos a meta con tres minutos de margen y un calentón importante, almenos por mi parte. Vamos a descargar el sportident, el mío, y Jaume le enseña lo que queda del suyo. Le veo la cara al de la organización y veo que la cosa no pinta bien. "A mi també em va passar, és una putada però el regalment és el que es"... Efectivamente el reglamento es el que es, pero a veces uno piensa que dos millones de años de evolución deberían dar para analizar e interpretar situaciones. Pep y Lleí, que son entonces los ganadores, saben que no hay ninguna trampa de por medio e incluso Pep va a hablar con el director de carrera. Nada, que no, que es el reglamento, que es carrera de copa Iberogaine y que es lo que hay. La verdad es que es una pena porque total aunque sea una liga oficial somos cuatro amigos y nos conocemos todos. Pues nada, como diría aquél, "la Constitucion no lo contempla"... Así vamos...
Total, que ganadores Pep y Lleí con 193 puntos, segundos Entrebalizas, el equipo mixto de Madrid-Mallorca, con 190 tras un -5 por llegar fuera de tiempo. Nosotros hicimos 228, pero vamos, a parte de la satisfacción personal de haber hecho una buena carrera, para limpiarse el culo y poco más. 

BONUS TRACK
El domingo por la mañana seguí con la dinámica orientadora del finde y fui a hacer un rogaine popular para recaudar fondos para la esclerosis múltiple, que organizaba el equipo Aligots en Sarria de Ter, al lado de Girona. Al ser un rogaine popular permiten competir individualmente. Lo que no sabía es que te permiten competir pero no entras en la clasificación (con lo cual a mi modo de ver no se te permite competir, no?). Así que a pesar de hacer 169 puntos y el segundo 135 (y primer equipo), hubo premio para el primer equipo masculimo, primero femenino, primero mixto, primero veterano, primero junior, primero de Sarrià de Ter... pero para mi nothing. Pues nada, como rey oficial de los descalificados me fui a mi casa a comer y echar una buena siesta después de una paliza de fin de semana.

Besos y abrazos






































jueves, 26 de mayo de 2016

Rogaine Tinença de Benifassà

Tengo un cierto complejo de G.R.R.Martin (el de Juego de Tronos, por si hay algún despistado...), en plena vorágine de competiciones mis posts han acabado por no aguantar el ritmo de las carreras, así que aquí va la crónica de la semana pasada (hace dos findes) y a ver si este finde que no tengo nada me da tiempo a explicar lo del finde pasado...
En fin, ahí va una de orientación!

El sábado pasado estuve por tierras de Castellón para disputar una de las pruebas de la Copa de España de Rogaine. Esta vez, a diferencia de hace dos semanas, todos los miembros del equipo estábamos federados así que sí que nos contaría la puntuación para la clasificación de copa (aunque me importa relativamente porque dudo que pueda ir a las pruebas suficientes). Y estos miembros del equipo éramos Jaume, como de costumbre, y Aurelio Olivar, que normalmente hace pareja con Tommi (un finlandés del que ya os he hablado otras veces y que es una especie de Messi de la orientación), pero que en vistas de que el compañero habitual no quería competir, esta vez se vino con nosotros. Un gran fichaje, en pocas palabras.
Conduzco de buena mañana desde Barcelona, recorriendo lo que acaban siendo tres horas de trayecto, dos por autopista y una por una carreterilla que acaba llevándome hasta el pueblo de El Boixar, perdido entre la parte castellonense del macizo de Els Ports. Donde Cristo perdió el gorro... Me encuentro con Jaume, que está haciendo un stage de fin de semana de los suyos (después si eso os cuento...) y con Aurelio, que aparece por ahí con su sonrisa habitual. Nos vamos para la salida, en la parte más alta del pueblo, junto a la iglesia y esperamos al ya consabido ritual de reparto de mapas. 10:45. Un cuarto de hora antes de la salida, esto es lo que nos encontramos:
 
El Boixar (salida y meta) está centrado y algo al sur del mapa. Mirando con un poco más de detalle vemos que hay más puntos a la izquierda que a la derecha, así que vamos a recorrer el mapa en el sentido de las agujas del reloj. Saldremos hacia 34 y 42 y de ahí hacia el oeste (67-44-35-84-73-48-57) y de ahí hacia la zona noroeste. En el norte dejamos un poco en stand-by la 93 y la 74, que están un poco colgadas... Y en fin, la zona este ya nos adaptaremos en función de cómo vayamos.
Con ese plan salimos bajando por las calles del pueblo y por un par de carreterillas nos plantamos junto a la 34, a la que llegamos varios equipos al mismo tiempo. De ahí salimos campo a través en dirección sur hacia un collado tras el cual encontramos fácil la 42. Aquí ya nos quedamos sólos mientras subimos al trote por una pista desde la que bajamos por una vaguada hacia la 67, que queda algo escondida a la derecha. Las tres primeras balizas han sido fáciles y nos han permitido entrar bien en el mapa, además el terreno es bastante atravesable... De momento todo bien.
Seguimos bajando por la vaguada y subimos a saco por la ladera de enfrente. En el planning está hacer la 44, unos 4 puntos que vistos a posteriori igual nos quitan más que nos dan, pero en fin, al principio cuesta más dejar balizas de lado... Después de un buen repecho acabamos llevándonos los 4 puntos al bolsillo y haciendo un poco el jabalí bajamos hacia el terreno abierto donde está la 35. Ponemos rumbo norte para atacar la 84 desde un camino que va al oeste, pero acabamos atravesando a media ladera y llegando a la baliza por rumbo y a base de ir contando vaguadas. Mejor, menos distancia. El terreno se cierra entre bosque camino de la 73, cosa que despista un poco porque no distinguimos el relieve. Tiramos de brújula y acabamos saliendo a lo alto de la loma en el punto correcto. Nos encontramos otro equipo que sube de frente, lo cual quiere decir que la baliza no está lejos. Además como Aurelio conoce a todo el mundo ya les ve si hacen "cara de fita" o no. Recuperamos altura y ponemos rumbo a la 48, a la que llegamos sin dificultad, siguiendo la loma y decantándonos algo a la izquierda para encontrarla dentro de las ruinas de una casa. El terreno aquí es totalmente despejado así que vemos muy claro el camino hasta la siguiente (57), a la que también llegamos sin más problema que atravesar un rebaño de vacas alguna de las cuales hizo algún amago de arrancar hacia nosotros. Recogemos los 5 puntos a ritmo de sanfermines y salimos hacia el este por sendero hasta el fondo del valle y de ahí noroeste hasta una carretera desde la que podemos subir de frente en dirección a la 92. De momento todo va bien. Los tres vamos aportando y al llegar a las proximidades de las balizas el hecho de ser uno más ofrece un plus de probabilidades de encontrarla más rápido. Además personalmente me noto físicamente bien y con la cabeza en el sitio. Afronto el repecho con ganas y con la referencia de unos cortados a la derecha salimos en el punto correcto de la loma, cosa que nos permite enfocar la baliza 92 por rumbo y encontrarla en una roca que en caso de ir un poco despistados nos hubiese causado muchos problemas. Resuelto el extremo oeste del mapa salimos al noreste por terreno abierto y un senderillo que cruza un collado y nos permite bajar a una carretera. 
La seguimos a la izquierda hasta un pueblecito (no recuerdo el nombre) y de ahí bajamos a buscar la 64. Está en plena ladera pero hay algo de vegetación y no es fácil de identificar las rocas que salen el mapa. Nos dividimos y al final Jaume se lleva el premio, una vez más la ventaja de ser tres. Recuperamos la altura perdida hasta el pueblecito y bajamos al otro lado hasta la 46, que está en una aguja. No nos acaba de cuadrar con el mapa pero hay más gente por ahí así que al final la hacemos de oídas. Con algo más de criterio atacamos y encontramos la 81 y la 51 y salimos en dirección sureste hacia la 77. Tiene pinta de ser más complicada así que nos lo tomamos con algo más de calma para identificar bien las rocas que aparecen en el mapa al fondo de una vaguada y desde las que se ha de ir prácticamente a nivel. Una vez más aprovechamos que somos tres para ir en paralelo a varias alturas y barrer algo más de terreno. Con eso y que coincidimos con otro equipo, acabamos resolviendo bien los 7 puntos. 
Volvemos un poco más a nivel, justo por encima de un cortado que cae a la derecha, hasta el fondo de una vaguada. Al otro lado nos desmarcamos del otro equipo yendo a buscar la pista sin ganar altura, y una vez en ella nos dejamos caer hasta la 76 y tras unas cuantas curvas más hasta las proximidades de la 55.Nos metemos por un senderillo con un cortado a la derecha. Al final de éste tiene que estar la baliza, pero llegamos y no la vemos. Vamos cada uno hacia un lado pero no aparece. Buscamos una referencia en las curvas del río pero no debería tener tanto secreto, tiene que estar al final del talud... Y efectivamente, al final acaba asomando en un agujero situado justo debajo del talud. En fin, hemos perdido 3 o 4 minutos pero es el primer fallo más o menos serio de la carrera. Viene ahora un tramo de subida que nos tiene que llevar a 47 y 65 siguiendo un sendero. Me pongo delante y subo al trote hasta la primera, que no presenta ningún problema. Me ato las zapatillas y recupero terreno hasta mis compañeros. Vamos subiendo por un sendero bastante empinado, con las manos en las rodillas... Me miro la mano, la muñeca... Mierda, el reloj... Tras numerosos intentos de huir de su amo cual anillo único, y otros tantos arreglos de la maldita correa, mi Garmin 310 ha conseguido desprenderse de mi muñeca sin que me dé cuenta. Se habrá quedado en cualquier talud, bajo cualquier arbusto... Ni me planteo volver atrás, imposible encontrarlo. Sigo subiendo bastante rallado por la pérdida. No sé hasta qué punto es por ese motivo pero me vengo un poco abajo anímicamente.
Salimos a una carretera que recorremos unos 200 metros a la izquierda y nos metemos hacia el fondo de una vaguada, donde está la 65. Aurelio pilla recto hacia arriba por la vaguada y bajamos al otro lado hasta la 72. Yo como algo para ver si se me pasa el mal rollo, mientras subimos hacia la pista que pasa al noroeste, junto a lo alto de la loma, pista que seguimos para atacar la 83, y deshaciendo algo de camino para bajar hacia la 100, unos inusuales 10 puntos que no vienen nada mal. Intentamos bajar hacia un sendero que pasa justo al este pero hay unos cortados muy feos por donde no se ve nada clara la bajada. Vamos bordeando a la derecha (noreste) y al final acabamos saliendo a la pista de antes. Nos relajamos y ponemos piloto automático hasta la 56.
También por pista llegamos a la 63, donde celebramos un breve consejo de guerra. Nos quedan unas dos horas y no nos va a dar tiempo de completar lo que nos queda, así que tenemos que empezar a soltar lastre. Los 9 puntos de la 93 son atractivos, pero la conexión con la 74 no es evidente y nos podemos quedar muy colgados si no nos sale bien, así que decidimos dejar esas dos e ir hacia 36-75-61-91, y de ahí ya iremos volviendo. La 36 implica una ida y vuelta donde me noto cansado. No me he acabado de recuperar del bajón de hace un rato y me noto con poca chispa, así que en la subida siguiente hacia la 75 me pongo delante por miedo a que mis compañeros me saquen de punto. Al mismo tiempo cómo algo más, que seguro que parte de los problemas vienen de ahí. 

Sigo a rueda de Aurelio hasta la 61 y salimos de nuevo a la pista que nos lleva hacia el este, hacia la 91. De repente las sensaciones mejoran y paso delante con ganas de buscar yo esta baliza. La encontramos en el fondo de una vaguada y atravesamos al sur para recuperar la pista. Una de las últimas subidas, la que nos tiene que llevar a la 45, la hacemos siguiendo pista y sendero a pesar del rodeo que ello implica hacia el este. Se confirma mi mejoría y puedo subir trotando toda la subida. Llegamos a lo alto de la loma y se plantea el dilema de si la baliza está arriba o abajo del cortado que bordea al sur. Yo creo que abajo, Jaume y Aurelio que arriba... Ganan ellos. Queda una hora, vamos a la 82 y volvemos recogiendo lo que podamos.
Los primeros 8 puntos caen bien, por terreno poco definido pero abierto. Discutimos la táctica final y decidimos hacer 62-71-43-32 y meta. La primera plantea algún problemilla pero nuevamente sacamos partido de ser tres y Jaume la acaba encontrando. Pillamos un sendero por el fondo del valle y vamos hacia la 71. Planteo la posibilidad de atravesar a la izquierda sin dar toda la vuelta y nos metemos en un berenjenal de bosque y arbustos bastante cerrados. Con un cierto sentimiento de culpabilidad me pongo delante y tiro de tozudería para atravesar el obstáculo como puedo. Después de comerme unos cuantos arbustos a mordiscos acabo saliendo a lo alto de la loma, donde el terreno ya es más abierto y podemos bajar sin problemas a un hoyo donde está la baliza. Nos queda media hora, pero lo que queda se hace bastante fácil siguiendo caminos. La 43 y la 32 caen sin mayores problemas y llegamos al pueblo con 8 minutos de margen y la sensación de haber hecho una buena carrera. Tras la espera de rigor para que todos los equipos descarguen su Sportident para obtener sus respectivas puntuaciones, salen las clasificaciones y las buenas sensaciones se confirman. Hemos quedado primeros y además con una buena diferencia respecto a los siguientes, señal de que además del buen ritmo de carrera y los pocos problemas encontrados a nivel de orientación, la estrategia adoptada tiene pinta de ser buena.
Una muy buena experiencia y buen balance, tras esta primera carrera con Aurelio. La verdad es que normalmente ser dos hace que sea más fácil compatibilizar ritmos, pero me he quedé con la sensación de que tenemos ritmos muy similares, que todos aportamos a nivel de orientación y que además el hecho de ser tres permite encontrar más rápidamente las balizas cuando no se tiene claro con detalle la ubicación exacta del control. Además a la hora de tomar decisiones siempre hay un dos contra uno, con lo cual se deciden más rápido las cosas. En fin, espero que repitamos!!

Besos y abrazos

P.D: resultados: https://dl.dropboxusercontent.com/u/23389619/rogaine%20de%20la%20tinen%C3%A7a%20de%20benifassa/rogaine_de_la_tinen%C3%A7a_6h_course_splits.html


viernes, 13 de mayo de 2016

Cursa de Muntanya del Voltreganés

A ver, que se me acumula la faena!!

Acabé en esta carrera por culpa de Mercé, una compañera del trabajo que es de Sant Hipòlit de Voltregà. Mi referencia de este pueblo viene del hockey sobre patines. Siempre me pareció curioso que un pueblo de 3000 habitantes (me he inventado el dato pero no irá muy lejos) tuviese un equipo en primera división y que jugase en competiciones europeas (esto también me lo saco de la patilla pero me suena que es así...).
Total, que en mi dinámica de buscar planes para los fines de semana y como me cuadraba con otras historias me la apunté en la agenda y aquí acabé este domingo por la mañana. Ambiente lluvioso, terreno mojado pero tregua meteorológica en el momento de la salida. Por delante 22km y unos 1100 metros de desnivel positivo. El tiempo del ganador del año pasado (1h57') invita a pensar en un recorrido relativamente rápido. La altura, entre 600 y 1000m implica terreno boscoso, raíces y piedra mojada.

Con menos descanso del que me gustaría me levanto a las 6:30 del domingo, con un día lluvioso que invita poco a correr por el monte. Afortunadamente antes de las 9 para de llover y al menos parece que no vamos a tener más agua que la que hay en el suelo y en las plantas. Salimos a las 9 en punto por un senderillo que recorre el fondo de una vaguada. Del resto de corredores sólo conozco a Quim, un chico con tatuajes de arriba a abajo que tengo visto de las dos ediciones que he corrido en Bastions. El panorama de salida es el siguiente: un tipo con camiseta azul oscuro (creo que ponía Esport Base o algo así) y unas Adidas que sale tirando fuerte; otro de rojo que sale detrás suyo pero me da la impresión que un poco demasiado acelerado; uno de azul con una mini-mochilita Ultimate; servidor cogiendo el ritmo; y detrás no le vi pero debía venir Quim porque apareció enseguida. El ritmo del de azul oscuro lo descarto rápido porque me quemaré. Me quedo más bien con el de azul claro y voy cogiendo el ritmo de respiración mientras la velocidad se tranquiliza un poco. El de rojo cede y nos quedamos en un grupillo de tres. Yo, como de costumbre, llevo más pulsaciones de las que debería. En un descansillo me pongo segundo, con el líder a unos 60-80 metros que van creciendo y cojo un bonito sendero entre el bosque pero a un ritmo poco alegre. Intento trotar todo, pero a veces tengo la sensación de ir parado. Al menos los de detrás no me adelantan así que no deben ir muy sobrados tampoco. Del primero ya ni rastro. Entre resoplido y resoplido voy echando vistazos a la izquierda sobre una Plana de Vic sumergida en una niebla lluviosa. El bucólico paisaje se complementa con un pasaje de lo más bonito por una bauma bajo la primera cima de la carrera. Voy más cansado de lo que me gustaría pero la verdad es que el recorrido me está gustando mucho. A todo esto he cambiado la compañía del de rojo y el de azul claro (que se han quedado atrás) por la de Quim. Un descansillo me devuelve algo de chispa para trotar razonablemente el último repecho hasta la cima, donde nos cantan 30 segundos de diferencia con el primero, y una bajadita traicionera por roca mojada nos deja en el primer avituallamiento. Allí me encuentro a Mercé, que ya me había avisado que estaría allí haciendo sonar un cencerro (que por su tamaño debió pertenecer a alguna vaca del Jurásico).

Entre que no hace sol y que he cogido algo de chispa, paso de largo y prefiero ganar algo de distancia y hacer que el que me siga tenga que apretar un poco los dientes. Viene un tramo bastante llano entre el bosque, por un sendero bonito y entretenido. Alargo la zancada buscando ya esa fase posterior a mi ya clásica crisis inicial. El único que viene es Quim. Bueno, a ver si consolidamos la posición de podium... Todavía sin sensaciones súper, supero algunos repechos en los que tengo la sensación que mi compañero me va a pegar un hachazo en cualquier momento. No acaba siendo así y llegamos a la primera bajada importante. Piedra bien mojadita y barro, no precisamente mi terreno. Aún así, noto que la cabeza está en su sitio y me deslizo de forma bastante ágil y controlada. Pensaba que Quim me iba a pasar pero veo que hasta pierde algo de terreno y de repente dejo de oirlo detrás mío. Animado por ello gano confianza y acelero aún un poco más hasta el final de la bajada. De ahí las marcas (muy bien marcado, por cierto) indican a la izquierda por un tramo llano. Sigue mi mejoría física y me encuentro bien así que alargo la zancada por un sendero que serpentea entre los árboles. Pero los árboles tienen raíces y una de ellas resultó estar escondida entre las yerbas justo donde fue a parar mi pie y además resultó estar orientada de lado de forma que tal como apoyó, mi pie deslizó por la superficie mojada sin ningún impedimento. Iba rápido, así que vi acercarse el suelo rápido también... En fín, una ostia de las buenas. Afortunadamente había bastante hierba y el terreno estaba blandito, así que una rascada donde la espalda pierde su casto nombre y poca cosa más. Arriba y a seguir... Poco más allá llego al segundo avituallamiento (km9). Aquí cojo un vaso de Aquarius y me llevo un trozo de plátano que me como en los primeros metros de la subida posterior. Cojo un trote suave que mantengo hasta que el sendero se pone realmente empinado, momento en el que echo las manos a las rodillas y tiro de riñones para arriba, a un ritmo que me parece aceptable. Revueltas y más revueltas y llego arriba sin rastro de nadie por detrás. Mi dinámica es positiva así que siento que se consolida la segunda plaza. Del primero ni rastro. Las marcas van ahora por un tramo de unos 500m de pista medio asfaltada. Me encuentro un tío que me dice que el primero va a un minuto. Bueno, ya veremos. De momento me tomo el gel que llevo y afronto un último repecho antes de que las cintas indiquen un desvío a la derecha, donde debería empezar el largo tramo de descenso entre los kms 11 y 17. Empiezo la bajada y de repente oigo pasos detrás: Quim. Joder, yo uqe pensaba que se había quedado... Mientras llega acelero un poco, para que al menos no me saque las pegatinas, pero se queda detrás de mí y seguimos bajando juntos a buen ritmo. Me dice que tiene el estómago chungo y que se ha parado a soltar lastre (de ahí que se haya quedado antes). No os negaré que mi orgullo queda un poco herido... Yo que pensaba que lo había soltado por patas... Pues no...

Y vamos bajando, por un senderillo muy entretenido en el que se ha de estar muy concentrado. Tras un primer tramo más técnico salimos a un avituallamiento (donde cojo otro vaso de Aquarius y más platano) y seguimos por terreno más amplio donde se puede correr de lo lindo.Habíamos quedado que este era mi terreno y realmente me noto rápido, pero parece que Quim me sigue sin problemas. Siempre detrás pero sin soltar ni un metro. Pues nada, tiene pinta que nos la jugaremos al final. El descenso tampoco es en picado, sino que es de esos de ir empujando, con tramos llanos y pequeños toboganes. Miro el reloj y van pasando los kilómetros, 15, 16, 17… Pronto llegaremos al tramo decisivo. Tras un recodo del valle salimos al último avituallamiento. Yo paso de largo y Quim para un momento. Bueno, a ver si con ese esfuerzo extra le saco algo. Cruzo un río y empiezo la última subida al trote mientras Quim me vuelve a alcanzar, más rápido de lo que me gustaría. De repente veo un corredor en lo alto de la montañita que tenemos enfrente. Tiene que ser el primero. Hay una carrera de 12km pero diría que salían más tarde y no llegábamos a mezclarnos… Venga que no está tan lejos. Tomo una referencia mental y me da la sensación de que nos lleva un minuto. El repecho es duro y tiene tramos de roca mojada por donde trepar es realmente complicado porque las zapatillas resbalan. Siempre por delante de Quim acabo saliendo a la cima y troto un poco para ver si tenso la cuerda. Nada, no hay manera, no lo suelto ni a palo. Se nota que vamos picándonos más y más. Una bajadita asfaltada lleva a un último avituallamiento que no tenía controlado. Veo a un corredor que sale del avituallamiento. “Mita’l” le digo a Quim. “Vols dir que és el primer?”… “Si, si, segur”… Coño, la camiseta es parecida almenos… 
Damos una vuelta de tuerca y aceleramos de nuevo. Quim se ha animado, me pasa y se pone a tirar a cañón. Joder… casi me arrepiento de haberle espoleado. Vamos avanzando por terreno de pequeñas subidas y bajadas pero rápido… O almenos Quim va rápido, y yo detrás apretando los dientes como puedo. De repente aparece nuestro predecesor unos metros por delante. Mierda… No es el primero, lleva otra camiseta… Es un corredor de la carrera corta. “Osti, ho sento, no és el primer…”  le digo a Quim… “Ja m’ho semblava, ja”… Pero nosotros ya vamos lanzados. Bajamos a toda pastilla cruzando el camino de la primera subida y subimos por un camino que flanquea hacia un espolón rocoso. Tenemos la meta abajo a la izquierda, a no más de un kilómetro. Empiezo a perder contacto con Quim por momentos. Se me va 10 metros, aprieto los dientes, recupero, se me vuelve a ir… Salimos al espolón y yo voy al límite. El camino baja por varios escalones rocosos donde se ha de saltar. Mi compañero va más ágil que yo y se me va unos metros a la que la cosa se pone técnica. En el último de estos escalones veo que si me lanzo a lo loco el tortazo va a ser serio. El cansancio también hace que ceda más fácilmente a la precaución y Quim desaparece tras una curva. De nuevo en terreno menos técnico intento alargar de nuevo la zancada. Se abre la vegetación y Quim está a 20 metros. Aprieto los dientes de nuevo, cruzamos una vaguada, otro espolón y vamos hacia un puente. La meta está a 100 metros a la derecha. Quim se gira y me ve, 15 metros. Cruzo el puente y aprieto como loco sin guardar nada…. Me acerco, me acerco… Pero no hay tiempo. Quim cruza el arco y yo llego un segundo después casi atropellándolo mientras se para. Bueno, lo hemos luchado y ha sido divertido!


Resultado final: Primero Xavi Sales, que nos ha sacado 1’40’’, detrás nosotros con 1h56’ pelada, así que contento con el ritmo para estos 22km por terreno rápido pero físico. Detrás nuestro un hueco considerable de 8 minutos hasta el 4º clasificado.
Un buen entreno de calidad y un recorrido muy bonito en una zona que no conocía. Poco más se puede pedir!
Besos y abrazos

domingo, 8 de mayo de 2016

Rogaine Ciudad de Villena

Marchando una de rogaines!
Este fin de semana pasado estuve en Villena, un pueblo de Alicante donde se celebraba una de las pruebas de Copa de España de Rogaine. Jaume, mi compañero habitual de estas aventuras orientadoras, estaba participando en otra carrera y no podía venir, así que al final acabé engañando a Ruben, un amigo de Lleida y compañero de algunas batallas en el pasado. Ruben no esta federado de orientacion asi que tenemos que participar en categoria popular, pero el mapa es el mismo asi que podremos comparar con todo el mundo. Francamente un poco paliza el bajar hasta Alicante en un fin de semana, sobre todo para él que era quien llevaba el coche. Y más aún cuando al llegar a Villena a eso de las 2 de la mañana de la noche del viernes al sabado, pusimos "Pabellón Municipal" en el GPS (porque era el lugar propuesto por la organización para dormir) y acabamos dando vueltas por callejones del centro del pueblo, yendo marcha atrás ante callejuelas por las que no entrábamos ni con calzador y total para llegar al "destino" y encontrarnos frente al castillo del pueblo. Una vez comprendido que nosotros buscábamos el pabellón "deportivo" y no "militar", acabamos en el buen sitio, con el único problema de que la puerta estaba cerrada. Después de dar una vuelta al recinto en busca de una entrada finalmente encontramos un cartelito destinado a los participantes en el rogaine, con un teléfono anotado. El comodín de la llamada hizo salir a un vigilante que nos abrió amablemente y nos llevó hasta un rincón del pabellón donde pudimos extender nuestros colchones y sacos de dormir para intentar descansar unas horas.
No muchas, porque poco después de las 8 apareció una horda de niños dispuestos a jugar su partido escolar de futbol sala, gritando como locos. Pues nada a levantarse...
Nos vamos para la salida, que está en Peña Rubia, un pueblecito a unos 5km, al pie de la sierra por donde tiene pinta que discurrirá la carrera. Viendo el terreno tiene pinta de que la salida va a estar en el borde del mapa, cosa que se confirma cuando nos dan el mapa a las 11:45. Nos disponemos a planear la táctica y para empezar, una primera dificultad. El mapa tiene dos caras!! Nunca me había encontrado esto. No veo ninguna indicación adicional así que nos pasamos un par de minutos intentando ver cómo encaja una cara con la otra. Al final cuadramos el puzzle de dos piezas y juntando mi mapa y el de Ruben empezamos a planificar el tema.
(Aquí tenéis la parte este...
... y la oeste)
Con la pérdida de tiempo me he estresado y no tengo la tranquilidad necesaria para empezar a sumar puntos e imponer algo de visión global al asunto. Tiene pinta que se tendrán que dejar muchas balizas sin hacer así que toca escoger si ir hacia el este o hacia el oeste. En cada extremo hay un grupo de balizas con bastantes puntos, pero en el este parece que hay menos desnivel. Pues venga, vamos hacia allá. Intentamos bordear la sierra y hacemos un recorrido en el sentido de las agujas del reloj. Salimos hacia 43-56-51, que están bastante juntas y si las hacemos bien nos dará moral. Iremos hacia el extremo este y volveremos por abajo, pasando por el avituallamiento de la 34. Ya veremos cómo llegamos allí y a partir de ese momento replanteamos lo que nos quede de carrera. Ritmo previsto, entre 5 y 6 balizas por hora, así que nos dejaríamos unas 20.
Para ser sincero en ese momento tengo la sensación de que hemos hecho la estrategia a boleo, pero un tipo de la organización canta que "Un minuto!", así que alea jacta est... Nos vamos hacia el arco de salida y cuando acaba la cuenta atrás salimos en dirección noreste en busca de la primera baliza, la 43. Como siempre la baliza es un calentón, todo el mundo sale estresado y yo más estresado que nadie. Llaneamos atravesando vaguadas con la referencia de un campo de frutales y una balsa a la izquierda, hasta que nos parece que hemos llegado a la vaguada buena y tiramos hacia la derecha, arriba. Hay un pedrusco allá al fondo que tiene toda la pinta de ser el que indica la leyenda del mapa. Correcto! Seguimos contando vaguadas camino de la 56, pero no atinamos y nos pasamos. Al final con una referencia de la forma del campo que hay al noroeste coreregimos y damos con la baliza sin perder más que un par de minutillos. De ahí hacemos rumbo contando más vaguadas hasta la 51, que se deja hacer más fácil y vamos a buscar un sendero que llanea y que nos dirige hacia la 62, con un repecho final que empieza a sacar los colores.
Después de este inicio de orientación un poco más fina, ahora nos toca una tirada larga hasta la 49, sin ninguna dificultad especial. Con la referencia de varias pistas también se hace fácil la 47 y un senderillo lleva sin pérdida a las proximidades de la 83. Tomamos como referencia la línea de alta tensión y un punto en el que cambia de dirección, pero aun así nos cuesta dar con el talud en el que se encuentra la baliza. Finalmente después de varias idas y vueltas Ruben la encuentra. Siguiendo con la política de minimizar desnivel obviamos totalmente la 50 ue está en lo alto de una loma y nos vamos a la 75 por la carretera y subiendo campo a través por el lomo de la montaña.

De ahi rumbo este tomando un par de senderos, una vaguada y un campo de frutales como referencia y tachamos la 45 detrás de un montículo. La 70 está cerca, aunque el terreno es algo incómodo y nos liamos un poco hasta que la encontramos entre unas rocas. La siguiente es la 102, que vale nada menos que 10 puntos. Me da bastante miedo porque está a media ladera subiendo por zona de vegetación y sin muchas referencias. Atacamos desde el campo naranja del este y siguiendo el rumbo que marca la brújula. Milagrosamente acertamos de lleno. Con la moral alta salimos a lo alto de la loma y seguimos dirección oeste a la 67, coincidiendo con varios equipos. Ruben y yo ahora tenemos la 80 en la lista de los encargos, así que salimos hacia el suroeste y tras una pequeña confusión junto a una cantera atravesamos unos campos y subimos la montañita en cuya cima está la baliza.
Vuelta para abajo, cruzamos más campos y atacamos la 57 por una vaguada y una zona de vegetación poco evidente pero resolvemos bien el problema. De ahí hacia la 91, decidimos bordear a nivel por la montaña, bajar a la vaguada siguiente y justo donde cruza una pista, tomar el barranco de enfrente y subir hasta los 9 puntos de esta baliza. La idea inicial después de la 91 era hacer 40 y 84, pero Ruben propone ir a la 54 en lugar de la 40. Por qué no, buena idea. Menos distancia total y el trayecto 91-54 se puede plantear más o menos a nivel. Al final el terreno nos empuja un poco hacia abajo, con el consecuente repecho posterior, pero marcamos estos 5 puntos sin demasiados problemas. De aquí a la 84 no es más que bajar en plan jabalí al fondo de una vaguada y seguir descendiendo por el barranco. Algo peor nos sale el trayecto posterior a la 52, que queríamos hacer a nivel pero acabamos saliendo a los campos mas al sur y teniendo que remontar después

El calor aprieta y vamos justos de líquido asi que vamos buscando ya la baliza 34, donde hay un avituallamiento. Antes toca pasar por la 44, cosa que conseguimos poniendo tumbo oeste hasta un collado por el que pasa un sendero y de ahí a nivel hasta el árbol donde está la baliza. Pese a no ser la opción más recta, optamos por deshacer y llegar fácilmente a la baliza-avituallamiento por sendero y pista. Bebo agua como si lo fueran a prohibir, relleno botellines, como platanos y naranjas y seguimos adelante por una pista camino de la 81. Una curva nos sirve para atacar la baliza por una vaguada de vegetación boscosa (el verde del mapa) bastante incómoda. El mismo tipo de vegetación nos encontramos en el trayecto a la 63, que se realiza a nivel y que me da bastante miedo. No veo claro identificar las diferentes vaguadas y al final lo que nos salva el pellejo es un depósito que se ve al otro lado del valle y que nos sirve como referencia. Resolvemos la papeleta bastante bien y de ahí nos vamos a subir a lo alto de la montaña de más al sur y bajamos al otro lado por terreno muy guarro hacia la 64. Seguimos flanqueando al sureste y a la tercera vaguada bajamos por ella hasta dar con la 66, para seguir bajando después hasta un sendero desde donde atacaremos la 59. Pero al tomar el sendero nos relajamos un momento y a la que me doy cuenta nos hemos pasado. Hemos perdido las referencias. Yo iba buscando un camino que tenía que salir a la derecha. No lo he visto pero nos lo tenemos que haber pasado. Al final acabo tomando como referencia una vaguada de la montaña y deshacemos camino. Algo estresado me meto por una loma a la izquierda pero no es la que toca, es demasiado pronto, así que volvemos a tomar rumbo oeste con la esperanza de encontrarnos con la baliza, con un camino, con gente o con algo que nos de una pista. Al final encontramos al traza que sale en el mapa justo al este de la baliza y un poco más allá gente que viene de fichar. Bueno, ha sido el fallo más gordo de orientación durante la carrera, calculo que una pérdida de entre 5 y 7 minutos. Si no tenemos más fallos tampoco será una catástrofe.

Ya se va acabando la cosa. Nos queda 1h y media de carrera y toca ir viendo cómo cerramos el tema. Parece que la manera de recoger más puntos es hacer una secuencia 35-68-82-73-39. No nos podemos ir más lejos, tenemos varias opciones para recortar si el tiempo apremia y la verdad es que tampoco hay muchas más balizas por la zona que nos planteen otras opciones interesantes. Lo demás son "treses" (36, 32, 31, 37) que no valen la pena. Así que nos vamos a la 35 fijándonos en el relieve y a la 68 por un pechugazo de subida que a estas alturas de la carrera hace pupa. Podríamos flanquear hacia la 82 pero no veo claro que el terreno vaya a ser de paso fácil, así que acabamos de subir la montaña y bajamos por la loma hacia la baliza, que encontramos tras una roca. Campo a través y hacia el norte, rumbo a una carreterilla donde hay un avituallamiento. Llegamos a ella cuando falta poco más de media hora para el tiempo límite de las 6 horas. Planteamos la situación con Ruben y decidimos ir a buscar los siete puntos de la 73. Las fuerzas están justillas pero no está lejos y son muchos puntos, Si no los hacemos nos arrepentiremos. Así que subimos hasta un repetidor, en cuya cima está la baliza y damos media vuelta para lanzarnos por la carretera. Pasamos junto al avituallamiento y un poco más allá nos metemos a la derecha para ir a buscar la 39. Nos quedan 17 minutos. Vamos bien. La vegetación hace que el terreno no sea una autopista pero en peores plazas hemos toreado. Bastante relajados salimos a la carretera de abajo y recorremos el último kilómetro hasta al urbanización de la que hemos salido esta mañana y donde está la meta. Llegamos con unos 10 minutos de margen, pero no nos daba para hacer ninguna otra baliza. Es lo que hay, resultado: 175 puntos.

En el momento de la llegada no sabemos qué posición implica esta puntuación. Cada equipo llega cuando llega y además el ambiente es como cuando sales de un examen de la uni... "Qué tal te ha ido?"... "Bueno, bien, hemos ido haciendo"... "No sé..." ... "Mucho calor...". Pero al final toca esperar a la cena para que saquen las clasificaciones. Cuento que probablemente hayamos ganado la categoría popular, pero finalmente la sorpresa es más positiva aún porque hemos hecho la mejor puntuación de toda la carrera, contando los equipos que participaban en la categoría oficial (para federados... que nosotros no nos habíamos podido inscribir porque Ruben no está federado... creo que lo he explicado antes... me repito, lo sé...). Así que muy contentos! Desafortunadamente (e injustamente, creo yo), no disfrutamos del vale de 50 euros en material de orientación (con el que me hubiese comprado una brújula nueva, que de las dos que tengo, una está rota y la aguja va al aire, y la otra tiene una burbuja que no veas (aclaración para los no freaks de orientación (aunque probablemente los no freaks de orientación hayan dejado de leer hace bastante rato): las brújulas de orientación tienen la saeta dentro de un espacio con líquido, si no me equivoco para ganar estabilidad en el movimiento de la flecha, así que si entra una burbuja eso la hace menos estable, en fin...). A lo que iba, que el vale fue para los primeros de categoría masculina y las primeras de categoría femenina, cuando los que hicimos más puntuación en total fuimos los primeros de categoría popular (nosotros) y los primeros de categoría mixta (Entrebalizas, de Madrid). En fin, aunque no sea lógico, estaba escrito en la Constitución (el reglamento), que diría aquel...
Y esa fue la historia. Acabamos el día con una agradable cena en el centro de Valencia con amigos míos de Orea a los que siempre es un placer encontrar de nuevo y el domingo por la mañana, tras la horchatita de rigor, paliza de kilómetros de vuelta a Lleida y Girona.
Siguiente objetivo, Cursa de Muntanya del Voltreganes, el domingo que viene, pero como esto lo estoy escribiendo "el domingo que viene" pues ha sido hoy... En fín, que lo dejamos para el post que viene...

Besos y abrazos