viernes, 9 de junio de 2017

Tinensa de Benifassà: Campeonato de España de Iberogaine

Volvemos a los Rogaines!
Este sábado 3 de junio se celebró el Campeonato de España de Iberogaine, con una prueba de 12 horas en el impresionante terreno de la Tinensa de Benifassà, en el lado castellonense del macizo dels Ports de Besseit. Para allá nos fuimos con Aurelio a ver si éramos capaces de seguir con la buena racha de esta temporada. En este caso la salida era a las 9 de la mañana y los mapas se repartían a las 8 para poder planear la estrategia. Esto fue lo que nos encontramos:

ANÁLISIS DEL MAPA:
- La salida y meta se encuentra en el centro del mapa
- En base a eso dividimos el mapa en cuatro cuadrantes y contamos los puntos en cada zona: 90 - 79 - 50 - 57 (cuadrantes noroeste, noreste, sureste, suroeste respectivamente). O sea que hay más puntos en la zona norte.
- La zona norte tiene más zonas blancas (bosque más o menos penetrable) y menos naranjas (campo abierto) comparado con la mitad sur (perdonad pero en esta imagen no salen las zonas naranja claro... que son las "medio-abiertas").
- El relieve es bastante homogéneo por todos lados, en general bastante duro y con desniveles marcados (hay que tener en cuenta que las curvas son cada 10 metros)
- Es decir que la zona norte tiene más puntos y parece más complicada, por tanto empezaremos hacia allí.
- Hay algunas líneas relativamente evidentes: 92-35-82-77-53, que queda algo separada en el extremo norte; 43-51-83-68-100-69-46, algo parecido en el extremo sur
- Cerca de la meta hay varias balizas de 3 o 4 puntos que dejaremos para adaptar la estrategia al final sin tener que poner en juego muchos puntos.

A la vista de todo esto, hacemos lo de siempre, conectar todas las balizas teniendo en cuenta posibles recortes que nos permitan adaptar la estrategia sobre la marcha según avance la carrera. Esta es la conexión que planteamos:
- Salida hacia el noreste por 32-57-42-48-81-74, para conectar con la línea que comentaba, 92-35-82-77-53.
- Subida progresiva por 62-71-41-85-38-63 y vuelta hacia el norte por 31-54-58-75-64
- Subida dura a 91 y entrada en la zona de campos abiertos moviéndonos hacia el sur: 84-73-avituallamiento-47-61-67-56-72-43, y conectar con la línea del sur: 43-51-83-68-100-69-46-52
- Subida hacia la zona de meta: 76-66-93-55-36-65-44-37-33-34-45

Zonas que nos permiten adaptar son la pareja de balizas 55-36 y la zona final 33-34-45.

La salida es rápida por las dos primeras balizas, pero entonces se pone a llover y parece que se nos nublan también las ideas. La baliza 42 nos lleva al que probablemente fue el peor error de la carrera. Salimos a lo alto de la loma, llegamos a un sendero que nos debe servir de referencia pero no ubicamos bien las curvas del sendero. Nos metemos entre el bosque, pero no damos con la casa en ruinas en la que debe estar la baliza. Después de varios ataques y de perder unos 15 minutos, Aurelio la acaba encontrando medio escondida tras unos árboles.





La baliza 48 la encontramos bien pero hacemos un intento de salir directos hacia arriba rumbo a la 81 y nos encontramos con una zona de bosque cerrado, así que decidimos volver atrás tras perder otros 3 o 4 minutos. Las siguientes se nos dan mejor y conseguimos mantenernos cerca del ritmo de 15 minutos por baliza (en realidad algo menos) que necesitaríamos para poder hacerlas todas. El siguiente problema se nos plantea yendo hacia la 82 desde la 35, donde tras avanzar por un sendero nos metemos al noroeste por una vaguada también con vegetación muy espesa, pero aquí no queda otra y nos acabamos comiendo las ramas a bocados. Sigue la pelea por esta zona norte, con un río hacia 77 y 53 que con la lluvia ha dejado las rocas como jabón Nenuco, con lo cual me llevo varios trompazos. Las siguientes son más plácidas, dejando aparte la exigencia de los desniveles a salvar, hasta que llegamos a la 85, que está en una cabaña de piedra entre el bosque. Encontramos una primera como referencia pero no atinamos con el rumbo y la distancia y acabamos dando tumbos durante 10 minutos, con lo cual nos sale otro mal parcial que nos aleja del ritmo requerido. Afortunadamente, tras una 38 también para jabalíes, encadenamos unas cuantas sub-15 minutos, que nos devuelven a la buena senda.

Más allá de los desniveles, como los que hay para llegar a la 91, la llegada a campo abierto facilita las cosas y encadenamos parciales de 10-11 minutos, e incluso uno de 6:30 en 67-56. Eso hace que nos plantemos en la 51 a ritmo de poder hacer todas menos una. El parcial 51-83 se nos vuelve a ir a 21 minutos pero combinado con los 8 minutos de 83-68 nos siguen dejando en superávit. Pero ahora vienen las curvas. La 100, única baliza con 10 puntos y sobre la que la organización ya había avisado de su dificultad técnica, nos obliga a un rodeo por encima de unos cortados y a ir siguiendo unos espolones por los que el avance es lento. Aún sin grandes fallos nos acaba costando casi 25 minutos. La secuencia 69-46-52 nos devuelve al buen camino. La situación en este punto es que nos sobran entre 1 y 2 balizas. Entre dejar los 8 puntos de 55-36 y dejar los 7 de 34-45, de momento decidimos seguir con al plan inicial de ir a por todo y en todo caso dejar de las últimas. De todas formas ahora viene la última subida exigente y veremos que tal se nos da. Echando buena parte de las fuerzas que quedan conseguimos hacer una parcial en subida de 17 minutos a la 76 y otro de unos 20 hacia la 66, ambos por encima de 15 pero que podrían haber sido peores. Y entonces, el apocalipsis...



No lo he dicho pero llevábamos todo el día empapados. Llovió a los 20 minutos de empezar y a partir de ahí entre los chaparrones y la vegetación mojada, no nos secamos en todo el día. Ahora llevábamos 4-5 horas en las que por lo menos no llovía, pero justo al salir de la cueva donde estaba la baliza 66 nos encontramos que se ha puesto a llover de lo lindo. Salimos por el sendero y de repente la lluvia se transforma en granizo, y el granizo en canicas de más de un centímetro con las que nos van ametrallando desde el cielo. Avanzamos con los brazos sobre la cabeza pero llega un momento en que es demasiado y buscamos un árbol que nos ahorre parte de las balas. Y ahí nos quedamos, no se cuánto rato, imagino que entre 5 y 10 minutos, hasta que para la piedra y seguimos rumbo a la 93 entre agua que cae del cielo y el torrente en el que se ha convertido el sendero. Este percance ha modificado la situación y echando números nos sale que es conveniente descartar 36-55. Bueno, no pasa nada, para eso están estos bucles, para adaptar la estrategia. Además, de repente Aurelio y yo sufrimos un pajarón simultáneo de considerables proporciones. Nos partimos una de las barritas que me quedan y eso nos da para recuperar algo de aliento para ir a buscar la 65. La falta de fuerzas se nota y la 44 se nos atraviesa algo. Eso va eliminando la 45, que era la última en los planes iniciales. 37 y 33 no dan problemas y en principio nos da tiempo de ir a la 34, aunque justo. Nos ponemos un límite a las 11h45, para tener tiempo de volver. La aproximación por una vaguada es más lenta de lo que pensábamos y llegamos más justos de la cuenta. La buscamos pero no la encontramos. Entramos en la reserva y llegamos a 11h48... Nada. Tiene que estar al lado, pero no damos con ella, así que nos volvemos hacia la meta, a la que llegamos con unos 5 minutos de margen, tras 70 kilómetros y unos 3500 metros de desnivel positivo, por un terreno muy físico y complicado.
Al final hemos dejado 15 puntos, en un rogaine que comparado con los últimos que hemos hecho era claramente más técnico y difícil. Esta dificultad nos hizo cometer varios fallos de orientación, sobre todo la 42 y la 85, de las que podemos sacar conclusiones constructivas. A nivel de estrategia, francamente volvería a hacer exactamente lo mismo. Sin los fallos y sin el granizo creo que nos daba para completar el recorrido haciendo 3 balizas más (más la 34 que de hecho llegamos al lugar aunque sin encontrarla). Lógicamente puede haber fallos, pero para eso están las posibles adaptaciones de recorrido, que cumplieron bien su función y nos permitieron aprovechar todo el tiempo fichando balizas. Y físicamente, la verdad es que quizá noté algo el cansancio de la semana anterior en Cainejo. Eso y/o una alimentación algo deficiente que me dejó con pocas fuerzas en algún momento de las últimas dos horas. Pero bueno, como conclusión, la verdad es que contentos con la actuación, que nos permitió quedar en primera posición de este Campeonato de España de Iberogaine.


Ahora sí, descanso de orientación durante el verano. Próxima parada en el Trail Carlac dentro de dos semanas, una carrera de tres días en el Valle de Aran que tiene muy buena pinta.

Besos y abrazos


P.D: algunos detalles técnicos: zapatillas, llevé las Cascadia, que probablemente dieron sus últimos coletazos, porque acabaron abiertas por cuatro lados (puedes meter todo el dedo dentro de la zapatilla). En algún momento de roca mojada mostraron que la suela no es su mejor virtud. Su muerte queda certificada a los 430km (sobre todo de rogaines, eso sí que es cierto)
Mochila: nuevamente la Ultimate de 11 litros, que también está diciendo basta
Alimentación: 3 barritas de sésamo y 4 de las Trek (chocolate y coco), más dos bolsas de hidratación con alimento líquido. Bastante justillo
Hidratación: Dos bolsas de hidratación de 0.5 litros, suficiente visto que el día no fue caluroso ni de mucho sudar

jueves, 1 de junio de 2017

Desafío El Cainejo

No os lo vais a creer, en esta no hay fitas!!
Pues sí, después de un inicio de temporada predominantemente marcado por las carreras de orientación, el fin se semana pasado hice una incursión (segunda, después del Trail de Nogueruelas del mes de marzo) en las carreras de montaña puras y duras. Y tan montaña, tan pura y tan dura!
La cita, el Desafío el Cainejo, primera prueba de la serie Alpin Ultras, un conjunto de carreras (cuatro este año) de larga distancia y caracterizadas por su componente especialmente alpino y técnico. El resto de la colección son el Ultra Valls d’Aneu (por donde nos dejamos caer el año pasado), la Canfranc-Canfranc (le tengo ganas pero siempre me coincide con otras cosas…) y una que se añade este año en Escocia, en el mes de octubre (ya veremos cómo llegamos a esas fechas…). Pero volvamos al Cainejo…
La prueba en cuestión se celebra en Caín de Valdeón, en pleno corazón de los Picos de Europa; para los que hayáis estado por allí, en uno de los extremos de la Garganta del Cares (una ruta bastante turística que vendría a ser como un Congost de Montrebei). Los números sorprenden, con una distancia de 52km, no demasiado para lo que son normalmente estas pruebas, pero con la friolera de 5100m de desnivel positivo. Personalmente nunca había hecho una carrera con semejante proporción. El recorrido viene a ser un trébol de tres hojas con corazón en Caín, cada hoja con su correspondiente subidón y bajadón, y conectadas con unas pequeñas transiciones más planas y llevaderas. Aquí tenéis el perfil:
Con la curiosidad de hacer una carrera diferente y sobre todo de conocer un sitio nuevo, esta cita cayó pronto sobre el Excel de mi calendario de la temporada. Supongo que de forma parecida se animaron a ella los compis con los que he compartido el fin de semana: Alberto, de aquí de Girona y compañero de entrenos y ya de varias batallas, Tomás y Enric, de Lleida, dos tíos curtidos en mil aventuras a los que les quedan pocas carreras por tachar de la lista, y Joan, que se vino con nosotros desde Olot. 
Tras un ultratrail de coche nos presentamos en Caín la tarde del viernes, en medio de una tormenta que les da a las escarpadas montañas de los alrededores un toque todavía más hostil. Por ahí está Mayayo de Carrerasdemontana.com, que no se pierde una y está cubriendo el evento desde fuera y desde dentro. Para evadirnos un poco del ambiente pre-carrera, nos vamos para Posada de Valdeón, a 8 km, que es donde tenemos el hotel Alberto y yo. Mis expectativas para la carrera son inciertas, pero vengo con una actitud bastante positiva. Me he encontrado muy bien en todas las pruebas de orientación, y también entrenando. De todas formas esto es diferente y aquí el más tonto hace relojes. Para empezar están los ganadores de los dos años anteriores, Manuel Pérez Nestar, que es de la zona y domina el terreno como nadie, y David López Castán, del equipo La Sportiva, con un palmarés nada despreciable. Así que el objetivo será el de siempre, acabar con la sensación de que he hecho lo que he podido y he gestionado bien la carrera, filosofía que se recoge en un nuevo concepto que he aprendido esta semana: flexi-exigencia ;-).
Y así, tras una noche de dormir menos de lo que me gustaría, nos presentamos en la salida de la carrera, a las 6 de la mañana. El sonido de un gaitero me pone la piel de gallina y llena de emoción esos momentos previos a la salida, sentimientos mezclados con las ganas de empezar y lanzarme a la aventura. Cuenta atrás y allá vamos!
Vistos los números de la carrera, no es cuestión de perder el tiempo así que el recorrido enseguida se empina para arriba por una calle que se transforma en una pista hormigonada. Se va formado algo de embudo entre bastones y gente que busca una buena posición ante la posible llegada de un sendero que haga imposible adelantar. El estrechamiento definitivo me pilla en quinta posición, encabezando un grupo que va detrás de un primer corredor que ya ha tomado distancia (Manuel Pérez Nestar) y un grupillo de tres donde identifico a David López Castán y a Emili Rafecas. Por nuestra parte el grupo se va seleccionando y al final nos quedamos Alberto, Jordi (Marco) y yo, y así vamos descubriendo un precioso sendero que alterna trepadas por canaletas empinadas con flanqueos por balcones herbosos con vistas espectaculares a las montañas del otro lado del valle. Me dan ganas de apretar un poco para conectar con el grupillo de tres, pero le voy echando vistazos al pulsómetro y éste me dice que tú mismo, que ya verás después… Así que me contento con ver cómo al menos mantenemos la distancia. Estabilizo el ritmo y voy siguiendo banderolas seguido a poca distancia por Alberto y Jordi. Tras este primer repecho de 1500m positivos para desayunar, salimos a unos prados en la parte alta de la montaña. Aquí se puede correr y Alberto está con ganas de aumentar un poco el ritmo, así que le dejo pasar. La verdad es que tengo la sensación de que el ritmo que llevamos es bueno y estos falsos llanos son los típicos que me pasan factura a mí, así que mantengo un poco la calma.


Así pasamos por el avituallamiento de Vega de Ario (km7). Tengo agua y comida así que pillo un trozo de chocolate al vuelo y tiro para delante. Un trocito más de subida y empieza el primer bajadón. Sin secretos, lo mismo que antes pero al revés. No hay camino, pero la ruta es fácil de seguir porque han instalado muchos metros de una cuerda fluorescente. Bueno, fácil de saber por dónde tienes que ir, lo que es avanzar, es un baile entre piedras y hierbas que afortunadamente están secas por el solecillo de la mañana. Voy adaptando la musculatura al nuevo ritmo y disfrutando de los paisajes que tenemos enfrente (en los pocos momentos que el terreno lo permite). La montaña se va volviendo cada vez más agreste y el camino se precipita hacia una canal pedregosa (Canal de Culiembro) por donde baja un bonito sendero en cortas revueltas. En un momento dado veo a dos corredores delante de mí, a unos 2 o 3 minutos, lo cual me anima. Por detrás, parece que Alberto y Jordi han cedido algo de terreno, aunque poca cosa, estamos en un pañuelo. Por fin llego al fondo de la Garganta del Cares, donde hay un nuevo avituallamiento (km 12,3), con el que francamente no contaba (hay que estudiarse mejor el recorrido…). De todas formas todavía me queda agua, y ahora viene un tramo prácticamente plano por la garganta, así que paso de largo y pongo rumbo a Caín. Estos 5km de transición suponen un nuevo cambio de tercio, pasando a un rodaje predominantemente llano en el que conviene no dormirse pero tampoco pasarse. Voy echando vistazos al pulsómetro para intentar poner la marcha correcta y entre algunos excursionistas madrugadores que animan y tiran fotos, llego de nuevo al pueblo de Caín, donde está el tercer avituallamiento (km 18).


El crono marca 2h37 para este primer tercio de prueba, lo cual me confirma que el ritmo es más que bueno, ya que yo contaba con irme hacia las 9h mínimo para toda la carrera. Repongo líquido (he bebido menos de lo que debería) y lleno una de las bolsas de hidratación que he preparado con polvos de alimento líquido. En menos de un minuto tengo liquidado el tema y salgo adelante mientras me lo bebo. Los de delante han pasado a 3 minutos, vamos a ver qué podemos hacer… Salgo del pueblo nuevamente en subida, ahora en dirección suroeste a por el segundo bucle. Pronto veo a un primer objetivo, diría que es Emili. Me voy acercando a él pero la verdad es que me cuesta más de lo que me gustaría. En cambio no veo al tercero, así que el pódium parece que no se está acercando sino más bien lo contrario. Alcanzo a Emili en un momento en que se para a beber. Charlamos un poco, le pregunto por el tercero y me dice que subía corriendo… Pues yo lo que es correr no estoy corriendo así que hasta luego Lucas… No llevo mal ritmo pero no me noto muy alegre de piernas. Empiezo a notar un hueco en el estómago. Ahí está la explicación, no has comido ni bebido suficiente. Y encima nada de sales… Si es que… Pues venga ya te estás zampando una barrita. A base de sorbos de agua, coordinados como puedo con el bastoneo (necesito las manos para acercarme el bidón a la boca, tendré que comprarme los que lleva Alberto, que tienen un tubito que parece la mar de práctico) voy pasando la barrita para dentro. Llego a un avituallamiento a media subida (km23) y lo primero que hago es llenar una de las bolsas de hidratación con Gatorade. Pongo agua en la otra, pillo un par de trozos de naranja, un plátano para el camino y adelante.
Echo la mirada hacia arriba y veo dos puntitos... Mira qué bien! El segundo y el tercero... Pero bueno, no nos engañemos, me queda un trozo para llegar hasta allí... De todas formas, una carga de energía positiva que me ayuda a empezar el nuevo tramo de subida con ganas. Desafortunadamente la energía positiva es sobre todo mental, y la física parece que no va por el mismo camino. Me como el plátano que he pillado en el avituallamiento, y un poco más allá una barrita. Mientras espero que hagan efecto me acerco a un resalte que parecería el final de la subida. Por suerte no me hago ilusiones... Sospecho que va a haber sorpresa detrás... Efectivamente. Asomo a un rellano y veo lo que realmente queda... No pasa nada... "More kilometers, more fun..." que le leí a Kilian una vez en no se qué crónica. Pequeño percance por el camino, la plantilla de mi zapatilla derecha está medio salida, no se por qué misterioso mecanismo físico (ya me pasó en la Buff Epic del año pasado). Me paro a sacarla mientras miro de reojo y veo que se acercan Emili y Alberto, que se han juntado. Tiene pinta de que me pillan, por lo menos Alberto. No pasa nada, hoy estoy positivo y decidido a fijarme en mí y hacer mi carrera. Miro hacia delante y cojo mi ya clásico ritmo de 2 pasos, un bastón y una respiración, y voy avanzando como quien nada crol (imagino que con estas comparaciones os pierdo...). Así, y ayudado también por la barrita y el plátano que van llegando al estómago, corono este segundo puerto y sin echar la vista atrás me lanzo a por la siguiente bajada.

Saco la gorra, plego bastones y para abajo por la pradera. Una ladera de roca estriada impresionante cubre el lado opuesto del valle, mientras voy girando a la izquierda siguiendo las banderolas que se meten por el fondo de una canal. Una nueva bajada vertiginosa y técnica que requiere de los cinco sentidos bien activados. El terreno va teniendo cada vez más vegetación y humedad, lo cual añade más intríngulis al asunto. Mención especial para las zapatillas (las S-Wings de Salomon con suela de más taco, las negras modelo del año pasado...), ya que antes les he atizado un poco, lo cierto es que la suela está respondiendo muy bien, incluso en apoyos sobre roca mojada que hago cruzando los dedos. Trampeando como puedo voy bajando concentrado en lo que tengo delante y con la intuición de que me he separado un poco de mis perseguidores. El tramo final antes de llegar al fondo del valle son una serie de rampas y falsos llanos donde se ha de correr. Compruebo con satisfacción que puedo hacerlo, lo cual me confirma que el mal momento de antes venía de una alimentación algo descuidada y que la cosa pinta mejor. Llego al avituallamiento del Mirador del Tombo (km34) con el consiguiente chute de ánimos por parte del público que se ha acumulado allí.
Hay que seguir dándole gasolina al cuerpo, así que saco la otra bolsa de hidratación que llevo con alimento líquido. Mientras los voluntarios del avituallamiento gestionan la reposición de líquido (agua en un lado y Gatorade en otro) pico de aquí y de allí, naranja, plátano, chocolate. Hay una empanada que hace una pinta tremenda pero no lo veo claro para este momento... Y nada, sin perder más de un minuto a seguir adelante. Bajo por una pista cómoda que me permite beberme el alimento líquido sin riesgo de acabar estampado contra el suelo. El terreno es cómodo y pica para abajo, pero no se por qué me suena que antes de la tercera subida fuerte había un repecho intermedio de 300 o 400 metros, de esos que no te esperas y te joden la moral (también tiene huevos no memorizar bien el perfil...), así que bajo con el freno algo echado para reservar energías. El repecho temido no llega y a al cabo de un rato me cruzo con Tito Parra (compañero de Nerea Martínez) y le pregunto cómo es lo que queda... "Un poco de pista, 2km de carretera y el subidote"... "No hay ningún repecho antes?"... "No, no, todo así!"... Qué ilusión! (y qué capullo por no haberlo mirado bien antes...), así que por un terreno más fácil de lo esperado me presento a velocidad de crucero al pie de la última subida, Cabeza Alta.

Y así, con la cabeza alta, vuelvo a ponerme en modo caminante y afronto un valle que parece subir hacia el infinito. Entre el solecillo y la gente voy animado y a la que la pendiente se deja troto un poco para mantener un ritmo activo. "Venga que vas muy bien! El tercero ha pasado hace 8 o 10 minutos"... "Y qué cara lleva?"... "Bueno, el tercero bien, el segundo peor"... Me parece que hace un buen rato que lo llevo a 10 minutos, estamos haciendo todo al mismo ritmo... Nada, yo a mi ritmo y lo que tenga que ser será. Por detrás, en algún momento veo que viene Alberto, pero a más distancia que la última vez que le ví. Creo que voy a más, así que parece que el cuarto puesto lo tengo bien. Subiendo sucesivos escalones me voy acercando a un circo de tartera, la Majada de Moeño, al fondo del cual veo el último avituallamiento (km43). Oigo unos aplausos que me indican que el tercero está saliendo o llegando al punto de control. Tomo referencias y cuando llego yo veo que han pasado los consabidos 10 minutos. Nada, que no recorto. Repongo líquido por última vez y emprendo un flanqueo por tartera que me deja al pie de los últimos 500 metros de subida. Las banderolas suben despiadadamente y yo voy ya con ganas de que esto se acabe. Un collado hacia la izquierda me parece un buen candidato para ser la cima de esta última subida. No estaría mal, ya casi estoy. Mira hay una banderola hacia allí, parece que sí que va a ser... Juas! Que te lo crees tú, las marcas vuelven a girar a la derecha. Levanto la mirada, y allá arriba, bien arriba, veo un grupo de gente sobre una arista. Joder... Pues nada, para allí... Escucho unos aplausos, ahí está llegando el tercero. Hombre... pues parece que ahora si que estoy a menos de 10 minutos... Echo un vistazo al reloj para tomar otra referencia y sigo bastoneando hacia arriba. Me cruzo con la gente que baja... "Buena subida eh!"... "No está mal"... respondo entre resoplidos... "No está mal para antes de comer, no!"... Me animan, agradezco y sigo por una rampa cada vez más empinada, hasta que llega un punto que no puedo poner los bastones tan arriba así que los dejo colgar de las muñecas y me voy agarrando a las hierbas como puedo. Así corono esta Cabeza Alta y miro el reloj para descubrir que el tercero sigue estando a esos malditos 10 minutos...


Pues nada, lo hemos intentado, no se ha podido... qué se le va a hacer. Plego los bastones con calma y me los coloco en la mochila, que parece que viene un trozo divertido. "Cuidado que esta bajada es complicada!" me dice el voluntario de la cima. Ya te digo... piedra suelta y una cuerda. Me agarro y voy flanqueando de lado a lado, agradeciendo que no haya otro corredor encima dispuesto a lanzarme proyectiles rocosos. Paso el peor tramo y llego a una tartera mucho más agradecida por donde se puede bajar medio surfeando y perdiendo altura a toda velocidad. No veo a nadie delante ni detrás así que bajo concentrado pero sin "modo competi", con ritmo vivo más que nada por aquello de que ya tengo ganas de llegar. Tarteras, canaletas, tramos de bosque y algunas pozas de agua donde metería los pies, me acaban dejando casi al fondo de la Garganta del Cares. "Muy bien tío! 200 metros positivos y ya lo tienes!"... "200?"... Sabía que había un último repecho pero tanto?... Último esfuerzo en subida flanqueando hacia la izquierda, que afortunadamente resulta ser más corta que esos 200 metros anunciados. Veo a dos voluntarios ahí delante... "Se acaba ahí la subida?"... "Sí, si, ya lo tienes!"... "No me engañéis, eh!"... Llego hasta ellos... "50 metros ahí delante y bajada"... Ya sabía yo...Venga, 50 metros os los perdono... Sobre todo porque veo ya Caín ahí abajo... Supero, ahora sí, el último repecho y bajo por una tartera mientras escucho al speaker de meta anunciado la llegada del tercer clasificado, Raúl Pérez Nestar (hermano del ganador, Manuel Pérez Nestar). Aplausos, entrevista y una salsa que le han puesto al tío a la llegada (qué envidia! Aún me voy a poner a bailar...), todo retumba por la Garganta del Cares. A ritmo de 1, 2, 3... 5, 6, 7, recorro este último tobogán y un tramito de bosque que permite alargar la zancada con la satisfacción de que el objetivo está cerca. Una rampita persiguiendo a unas cuantas gallinas me deja en la carretera y en la calle adoquinada que constituye la arteria del pueblo. La gente me anima y respondo con saludos y sonrisas llenos de satisfacción por la carrera que estoy a punto de concluir, en un entorno espectacular. La llegada en bajada me permite acabar con brío, con el speaker gritando mi nombre mientras cruzo la meta en 8h22.



Como le dije a él, la verdad es que me gustaría felicitar a la organización y a quien tuvo la iniciativa de montar una carrera aquí. En un momento en que hay montones de carreras por todos lados, creo que la gente busca cosas diferentes, y este Desafío el Cainejo, por sus subidas, su ambiente montañero y por lo agreste del terreno, es algo diferente. No es cuestión de que sea más duro, al fin y al cabo si el terreno es más fácil vas más rápido y acaba siendo igual de duro. Para mí el mérito está en la originalidad del terreno que se propone y en lo espectacular de los paisajes que atraviesas. Qué decir... Una gran experiencia, aderezada con la sensación de que, aún con fallos mejorables, he hecho lo que he podido y he corrido con una de las mejores actitudes que recuerdo. Si a eso le añades una tarde de sobremesa con Enric, Tomás y Alberto entre risas, fabadas y cachopos, da como resultado un fin de semana que deja el mejor recuerdo.






Besos y abrazos



Aquí os dejo un pequeño vídeo-resumen de la carrera: 
https://www.facebook.com/desafioultraelcainejo/videos/799787323529399/

Y por petición de los lectores más fieles, el Rincón del Freak con algunos datos más técnicos:

En cuanto a la clasificación de la carrera, el podium lo formaron Manuel Pérez Nestar (7h27, un tiempazo para quitar el hipo), David López Castán (8h1') y Raúl Pérez Nestar (8h14', mira, al final a 8 minutos). Alberto y Emili llegaron juntos en 8h44 y en 7ª posición lo hizo Jesús, con quien estuve charlando después de la carrera.

Tema material:
- Zapatillas: Salomon S-Wings Softground (modelo de 2016, es decir las negras). La plantilla que viene de serie tiene el problema que os comentaba de que se sale (aunque parece increíble, acaba saliendose por el tobillo como si fuera una serpiente...), pero eso se soluciona poniéndole otras, como he hecho con las S-Wings rojas. Por lo demás, comodidad total y muy buena respuesta de la suela en un terreno muy exigente. De momento el upper aguanta bien por muchas patadas a piedras que le dí (sólo llevan 120km, nada más faltaría...)
- Mochila: como en toda carrera de monte, la Skin 5 de Salomon. De sobras para el material necesario aquí: chubasquero, manga larga, comida, hidratación, manta térmica, silbato...
- Hidratación: las dos bolsas clásicas de Salomon (0.5l cada una), que este año han sido mejoradas y tienen la apertura más grande, y tienen unos rebordes más resistentes (antes eran un drama y se rompían cada poco).
- Alimento: unas barritas de sésamo (3) que he descubierto en una tienda Bio de Girona; otras barritas Trek de chocolate (3) , que vende un argentino de debajo de mi casa y que probé porque se ve que se las compra el Jan Frodeno, así que deben ser buenas; 3 geles Power Gel de esos líquidos que son como zumo de naranja, y dos bolsas de hidratación con alimento líquido (un gran descubrimiento porque lo preparas antes, no abulta nada si le quitas el aire, lo llenas al llegar al avituallamiento de turno y te lo tomas fácil mientras corres, además digestión fácil)

Y ya que es el rincón del Freak y hasta aquí sólo habréis llegado los más duros, el reloj marcó una media de pulsaciones de 149, una punta de 176 (en el calentón del principio) y un total de calorías de 6550. Las subidas las fuí haciendo básicamente entre 150 y 160 pulsaciones.

Y dejo de dar la chapa, próxima parada, más balizas, el Campeonato de España de Rogaine este fin de semana!

domingo, 21 de mayo de 2017

Rogaine Montes Comunales de Adamuz

Seguimos con la tónica orientadora de este inicio de temporada. La próxima en principio será de montaña pura y dura, sangre, sudor y lágrimas... Por el momento un nuevo rogaine, en un entorno diferente. Ya sabéis las normas: un cierto tiempo (6h en este caso) para hacer el máximo número de puntos posible de entre las balizas que salen el mapa (y los puntos se corresponden con el número de las decenas del número de la baliza).
Este rogaine no estaba previsto hace un par de meses, y menos aún cuando andaba peleándome con las contracturas de mi gemelo, pero visto el giro que han tomado las cosas y el buen papel en el Campeonato de Europa, nos animamos y decidimos apuntarnos a esta prueba de la Liga Española de Rogaine (la liga de la FEDO, después está la de Iberogaine, dos organizaciones distintas que montan cada campeonato por separado... los motivos no os los sabría explicar pero en fin, así son las cosas...). No os negaré que pegarme 1000km de ida y otros tantos de vuelta en un fin de semana me daba un cierto palo, sobre todo por el palo que suponía para el bolsillo, pero una combinación de avión a horas intempestivas, furgoneta con amigos, trayecto en Blablacar, etc. hizo que todo el periplo resultase realtivamente asequible así que para allá me fui.
Después de un vuelo de buena mañana y una improvisada jornada laboral en Madrid, me encontré con Aurelio, nuevamente mi compañero de equipo, y nos fuimos hacia casa de Berni y Ana, dos amigos con quien disfrutamos de un ameno viaje en furgoneta, autovía A-4 abajo, rumbo a Adamuz, un pueblecito situado unos 50km al noreste de Córdoba (conocí el paso ese de Despeñaperros, que sale siempre en la información del tráfico y me lo imaginaba como una especie de escaleras de Cirith Ungol, camino de Mordor...). Como en casi todos los Rogaines, la organización ofrece la posibilidad de dormir en lo que tradicionalmente se conoce como "Suelo Duro", que en este caso era el pabellón del pueblo, pero bueno, somos gente austera y dormimos tan ricamente.
Así que sin más preámbulos nos plantamos en la mañana del sábado, a las 11 de la mañana, en una finca en medio de los Montes Comunales, un espacio natural a unos 30km al norte de Adamuz. Hay unas nubes grises que amenazan hacernos salir empapados, pero al final todo se queda en una falsa alarma. Solo con 7 minutos de margen nos dan el mapa para que preparemos la estrategia:

Una cuestión diferente esta vez es que el mapa tiene dos caras, que conectan en la parte noreste de la primera cara, por las balizas 72 y 74. La salida (y meta) se encuentra en el medio de la primera. Cosas que vemos:
- El mapa es 1:15000, una escala relativamente detallada (1cm = 150m) por lo que es de prever que "avancemos rápido" por el mapa.
- Hay un montón de balizas, tantas como 65, la mayoría de ellas en la primera cara del mapa, donde hay una densidad enorme. En cambio en la segunda cara hay pocas pero valen muchos puntos (5 10's, 1 nueve y los dos 7's que conectan con el resto del mapa).
- Una segunda zona con bastantes puntos es el extremo sur del mapa (84-86-82-95-105).
- Por las curvas de nivel parece que haya muchos desniveles pero cuidado porque la equidistancia es de 5m (5 metros de desnivel entre cada par de curvas), así que es menos que habitualmente y pendientes que nos parecen imposibles sobre el mapa puede que no lo sean tanto.
-  No hay prácticamente zonas de vegetación impenetrable, así que no va a haber mucha necesidad de basarse en los caminos para ir de un lado a otro.

Y poco más vemos, porque en 7 minutos no da tiempo de nada. Lo único que tenemos claro es que salimos hacia el noreste a cubrir la segunda cara del mapa, donde hay muchos puntos y parece que más separados y por tanto se trata de una zona más dura físicamente. Para ir hacia allí salimos hacia 35-47-59-93-55-74, y así recogemos las balizas de la parte Este. Una vez cubierta la segunda cara del mapa, volveremos a la primera por la parte norte e iremos recorriendo el mapa en sentido antihorario. Una particularidad es que la carretera que parte el mapa por la mitad sólo se puede cruzar por una serie de pasos que están marcados en el mapa, lo cual condicionará la elección de itinerario entre algunas de las balizas. Vamos uniendo las balizas sobre el mapa pero antes de llegar a la mitad sur nos cantan que queda un minuto, así que ya improvisaremos sobre la marcha. Nos tomamos el tiempo justo para ubicarnos y ver la dirección de salida, hacia la baliza 35, que estará en un montículo que se ve al otro lado de la carretera.

(Os pongo el recorrido aquí abajo en imágenes bien grandotas, tranquilidad que no voy a explicar al detalle las 65 balizas... sólo algunas pinceladas de como fue la cosa en general)
 
 
La salida se nos da bastante bien y atinamos bien las primeras balizas. Al llegar a la tercera me doy cuenta de que sólo han pasado 8 minutos y que la dinámica va a ser diferente que en los rogaines a los que estoy acostumbrado, por no hablar ya del Campeonato de Europa, donde nos tirábamos 20 minutos sin oler una baliza. Aquí el mapa avanza rápido, así que de momento vamos a ir haciendo sin descartar ninguna. Llegamos a la baliza 72, que da acceso a la cara opuesta del mapa. Aquí las cosas cambian un poco y las distancias crecen. Los parciales entre balizas nos salen del orden de 10 minutos. Para hacerlas todas deberíamos los parciales a una media de unos 5'30''. Todo lo que pase de ahí son deudas que tendremos que compensar con parciales más cortos. De todas formas si el resto del mapa es como las primeras que hemos hecho (parciales de 2-3 minutos) de momento no hay de qué preocuparse).
Así que recorremos toda esta cara, combinando caminos de fácil correr con rumbos a través de bosque de pinos de muy buena penetrabilidad, todo ello amenizado con grupos de ciervos que pasan corriendo de un lado para otro. Un ambiente de lo más bucólico. Sin más problemas que el de las distancias, cubrimos toda esta zona intentando minimizar desniveles (74-90-103-101-102-100-104-74). Sólo en el último parcial (104-74) tenemos la duda de si rodear por caminos hacia el sur, pero se da mucha vuelta y no ahorramos demasiado desnivel, así que tiramos recto por una subida que se nos pasa más rápido de lo esperado. De vuelta a la primera cara del mapa, volvemos a la dinámica de balizas próximas y rápidas que van cayendo sin demasiados problemas. La estrategia parece bastante lógica, sólo con la duda de en qué orden hacer 38 y 39 tras cruzar la carretera en un avituallamiento líquido.
El terreno permite una orientación divertida que combina referencias de todo tipo (montículos, vegetación, vaguadas) y en la que no usamos demasiado los caminos existentes. Llegamos al extremo noroeste del mapa e iniciamos una trayectoria bastante directa hacia el extremo sur. Hay un valle que pasa bastante próximo al extremo oeste del mapa y que delimita más o menos lo que vamos a hacer de "bajada" hacia el sur y lo que dejamos para el final. Nos interesa asegurar que llegamos bien al extremo sur, donde hay muchos puntos, y de esa forma dejamos las balizas de la zona central, de menos puntos, para poder adaptar la estrategia al final, cuando estemos ya cerca de la meta. Así que esa migración hacia el sur nos lleva por los controles: 75-87-83-64-96-65-80-52-106-66-94-70.
En esta tirada únicamente nos surge la duda del órden de las balizas 80-52-106-66, que según esta opción nos obliga a un sube baja (en comparación con la opción 80-106-52-66 que implicaría más distancia pero menos desnivel). Visto lo visto me pareció bien nuestra elección.
Ya metidos en la zona sur y en una zona del mapa que no nos había dado tiempo de mirar al principio, improvisamos un bucle que parece bastante evidente: 70-51-53-48-42-84, balizas muy próximas con algún parcial del orden del minuto y medio. Vistas las balizas que ya hemos hecho y el tiempo que llevamos, va tomando forma la posibilidad de completar todo el mapa y de hecho si no tenemos problemas, hasta con cierta holgura. Tras zamparnos las tres suculentas balizas del extremo sur (8, 9 y 10 puntos), empezamos el regreso hacia el norte. El bucle que hemos hecho antes hace que la vuelta sea bastante lógica: 62-44-92-91. Dejamos la 61 para después, tras cubrir un pequeño bucle de tres balizas (73-97-81) que se nos ha quedado colgado al otro lado de la carretera.
 
 
Pasada la 61, nos dirigimos hacia la última zona que nos queda por recorrer, la del centro del mapa. Las balizas 71 y 50 caen rápido pero tras un recorrido prácticamente inmaculado que nos tenía de lo más contentos, nos encallamos en la baliza 54. Tras describir un rumbo correcto desde la baliza 50, entramos en la vaguada buena pero buscamos la baliza más abajo de la cuenta, y al no encontrarla nos planteamos si nos hemos equivocado de vaguada. Atravesamos hacia el sur hasta la siguiente, donde encontramos un camino, que identificamos en el mapa y nos hace ver que ya estábamos bien antes. De vuelta a la vaguada anterior buscamos más arriba y acabamos dando con el control, tras perder 3 o 4 minutos en lo que creo que fue el fallo principal de orientación de nuestra carrera (lo demás creo que lo hicimos bastante bien).
Con algo de mal sabor de boca nos volvemos a centrar y tomamos rumbo norte, describiendo un bucle en sentido horario que nos lleva a completar el mapa minimizando las distancias en línea recta, siguiendo la secuencia: 63-46-34-33-45-32-43-31-41-40-56-36. Llegamos a la meta en 5h y 5 minutos, personalmente con la sensación de haber hecho el mejor rogaine de mi vida. Sensación de un sólo fallo en las 65 balizas, una distancia recorrida de 38km con 2000 metros de desnivel positivo. Menos que otras veces pero si lo proyectamos a 6 horas nos llevaría a una distancia de unos 45km y 2400m que para ser un rogaine "no de caminos" está muy bien.

Para acabar vamos a hacer algo de análisis técnico (supongo que los que hayáis llegado hasta aquí igual hasta os interesa :-p )
Aquí van los puntos y balizas por parciales:
 - 0h-1h: 80 puntos (11 balizas)
 - 1h-2h: 77 puntos (13 balizas)
 - 2h-3h: 88 puntos (13 balizas)
 - 3h-4h: 99 puntos (13 balizas)
 - 4h-5h: 69 puntos (16 balizas) (la última baliza, 36, fue a las 5h3', pero bueno, la meto en el mismo saco)

Vista la evolución, creo que nuestra estrategia fue bastante correcta y equilibrada. La última hora tiene menos puntos porque dejamos para el final las balizas con menos puntuación, cerca de la meta. El hecho de que la franja 0h-2h tenga menos puntos que la franja 2h-4h viene de que la segunda cara del mapa, que cubrimos entre los 30' y la 1h20' de carrera, tenía las balizas más separadas. A pesar de valer más puntos, esta zona salía menos rentable en "puntos por tiempo" que el resto del mapa. De todas formas para optar a cubrir todo el mapa hacía falta ir a por ello y partiendo de ahí, cuanto antes mejor. En el resto del mapa podemos tener dudas en el orden de las balizas 38 y 39 y en el orden de las balizas 80-52-106-66. Creo que yendo físicamente bien, la forma en que las hicimos no estaba mal. En todo caso creo que estaríamos hablando de diferencias del orden de 1 o 2 minutos a lo sumo.

A nivel de material:
- Mochila: como de costumbre corrí con la mochila Ultimate de 11 litros, que va sumando agujeros y en algún momento habrá que cambiarla o acabaré perdiendo todo el material por el camino.
- Zapatillas: las Brooks Cascadia 11, que ya se han quedado como destinadas a los rogaines, muy a su pesar, ya que a base de zarzas les empieza a salir una vía de agua en la parte delantera
- Bebida: los dos bidones de 600ml de rigor, que esta vez fueron más que suficientes porque había bastantes avituallamientos líquidos y además bajaba agua por todos lados.
- Comida: unas barritas de sésamo y miel que he encontrado en una tienda bio aquí en Girona, muy ricas, fáciles de comer y bastante energéticas

Eps! Y la camiseta de Aligots! Regalo que agradecí mucho tras la charla del otro día sobre el Campeonato de Europa :-).

Venga pues, el próximo fin de semana rumbo a los Picos de Europa para correr el Desafío el Cainejo, la primera prueba de la serie Alpin Ultras. Un paréntesis entre tanta baliza.

Besos y abrazos

P.D: ahí van unas fotillos de la carrera! (como podéis ver toca cambiar la gorra con la que he pasado tantas aventuras...)