domingo, 5 de noviembre de 2017

UTDL: Ultratrail Terres de Lleida

Otoño siempre es un periodo incierto para planificar carreras. Nunca sabes cómo vas a llegar después de la temporada alta del verano, ni a nivel de gasolina ni a nivel de tornillos mejor o peor apretados y vas dejando pasar el tiempo con la excusa del "ya veremos cómo llego a esas alturas de temporada". Por otro lado es una época en la que se celebran carreras interesantes en zonas de media montaña menos conocidas pero sorprendentes. Carreras que buscan estas fechas huyendo tanto del calor como de la proximidad de carreras más clásicas o comerciales, que tienen lugar en las zonas más altas del Pirineo en pleno verano. Creo que fué en primavera cuando me enteré de una nueva iniciativa que surgía en la zona de Lleida, concretamente en los alrededores de Sant Llorenç de Montgai y Camarasa. La verdad es que aparte de viajar e ir a correr al quinto pino, me gusta participar en las iniciativas que promueven el deporte de naturaleza cerca de Lleida. En julio coincidí con Sílvia, una de las organizadoras de la carrera, en la carrera del Gran Paradiso. Me estuvo hablando de la iniciativa, me gustó la idea así que no me lo pensé más y decidí darle al click de no retorno del formulario de inscripción.
Pero es que además esta carrera tenía un componente adicional en la vertiente solidaria de este proyecto, que destinaba parte de la recaudación a la investigación del Trastorno Límite de la Personalidad. El TLP se caracteriza básicamente por la inestabilidad emocional y las relaciones personales caóticas, una de esas enfermedades dentro del campo misterioso y trascendente de la psiquiatría. Como investigador y como persona que ha tenido cierta implicación en proyectos solidarios, me parecía una motivación extra muy importante, el aportar un granito de arena en un área seguramente con menos foco social que otras enfermedades que tenemos más presentes en nuestro día a día.
Pasando a la vertiente más deportiva, el plan era el siguiente: 93kms con 5100 metros de desnivel positivo, por la zona de Camarasa y alrededores. Terreno de media montaña entre los 300 y los 950 metros de altura. En parte, zona conocida porque es por donde vamos a entrenar con mi amigo Ruben cuando estoy por Lleida, aunque en 93kms también implica descubrir muchas zonas desconocidas. Así nos presentamos con el fiel equipo de apoyo que forman mis padres, el sábado a las 7 de la mañana en el camping de Sant Llorenç de Montgai. La verdad es que llego a la carrera con bastante incertidumbre. Después del Ultratrail del Mont Blanc he tenido una desconexión tanto física como mental de las carreras. Si a eso le sumas ciertas molestias en el tendón de Aquiles que no se acaban de limpiar y una cabeza cansada de discusiones políticas, el resultado es que cuando suena la cuenta atrás a las 7 de la mañana no sé si tengo ganas de salir a la noche o miedo de estrellarme contra un muro físico-mental. Veremos...
En todo caso la salida me obliga a dejar de lado cualquier preocupación y centrarme en lo que hemos venido. El aire fresco de la noche me ayuda a despejar la mente. Corro junto a 3 o 4 corredores que perseguimos a Ángel, que ha salido como un tiro por una pistilla entre campos que ahora mismo sólo intuyo. Enseguida empalmamos con un sendero pedregoso en el que la pendiente se acentúa y mi distancia con respecto a Ángel se reduce, a la vez que mis anteriores acompañantes se quedan algo atrás. La rampa suaviza y giramos a la derecha por un sendero de toboganes entretenidos. En las rampas hacia arriba me acerco algo más a Ángel. "Pasa, pasa"... La verdad es que tenía intención de intentar ir con el grupo de cabeza, aunque sin saber muy bien quiénes eran el resto de participantes. En cualquier caso no era el objetivo intentar tirar yo sólo a la aventura, pero lo cierto es que me encuentro de repente en primera posición y en fin, tampoco me voy a parar. Así que paso junto a un cruce donde está controlando Iván (Espílez) y me pongo al trote por un repecho bastante más duro. Miro el reloj... 160 pulsaciones... correcto. Pues nada, haz la tuya, controla el ritmo y ya veremos. El repecho me deja en una pista que cojo hacia la izquierda alargando la zancada, para pasar después a un sendero que alterna tramos exigentes con otros más llanos, siempre con un bonito panorama a la izquierda de luces en los pueblos de la llanura y la claridad incipiente del amanecer. Qué gozada! Definitivamente las preocupaciones han quedado atrás. No sé si somos nación, república o comunidad de vecinos y me perdonaréis, pero la verdad es que en este momento me importa un rábano.
Este primer tramo de ascenso acaba y las marcas se adentran en una zona relativamente llana, pasando de un senderillo a otro de una forma muy entretenida. Me llevo un membrillo a la boca para empezar con el plan de alimentación y mantengo un ritmo de crucero que me parece llevadero. Reloj... 150... está bien. Paso un primer avituallamiento en el km 9 con los amigos de Ultra Lleida animando, pero ahora mismo llevo de todo así que paso de largo. En un cruce de pistas algo más abierto veo un frontal no demasiado lejos. Me agobio un poco... Una vez me he puesto en cabeza parece que el hecho de que me den alcance sea una cierta derrota. Subo un puntito para activarme un poco, a la vez que intento convencerme de que lo importante es que tengo que hacer caso a mi pulsómetro y no el ritmo al que venga el de detrás. Una zona de repechos parece que me favorece y el perseguidor no acaba de darme alcance. De todas formas me centro en mirar adelante, tomarme un gel y disfrutar del sendero, que es a la vez rápido y agradable. Llego al Monestir de les Avellanes, todavía dormido a estas horas de la mañana. Vuelvo a encontrarme al Team Ultra Lleida y esos ánimos bienvenidos. "Els pares t'esperen a Vilanova!"... Pues para allí que me voy, sin mirar atrás, sólo mirando en mi interior. 500 metros antes de llegar al pueblo desemboco en una carretera y el asfalto me recuerda las molestias del tendón. Algo hay, como algo hubo más o menos a estas alturas de carrera en el rogaine del otro día. Esperemos que igual que entonces, la cosa no vaya a más.
Paso por el avituallamiento de Vilanova de la Sal (km17) el tiempo justo para reponer existencias para el próximo tramo (un bidón con Tailwind, tres membrillos y dos geles que me han de llevar hasta el km38) y salgo del pueblo sin perder tiempo por una calle hormigonada que sube de lo lindo. Un breve tramo campo a través y en descenso me lleva hasta un sendero que pone rumbo noreste y va aproximándose a la Serra de Montroig. El terreno es bastante llano y entretenido y permite llevar una velocidad bastante buena hasta un collado en el que está Iván (Sabaté) animando y hay instalado un control por el que volveremos a pasar más adelante. "Necessites algo?!?"... "No, no, merci!"... Voy bien, me he acabado el Tailwind y tengo líquido de sobras para llegar al avituallamiento de Montalegre. Empiezo animado la subida mientras pongo el oído alerta para ver si escucho ánimos a un eventual perseguidor. Parece que no, buena señal, la distancia ha aumentado. Animado con esta incierta referencia sigo con un trote bastante bueno por una subida constante pero llevadera que me deja en la Ermita de Montalegre (km24). Repongo agua y salgo por un sendero que acaba de subir hasta el vértice geodésico de la Pala Alta. A partir de aquí se alternan cortos tramos de bajada técnica con repechos muy explosivos. Hasta aquí he corrido todo el rato pero en estas rampas llega un punto que veo que no me sale a cuenta así que echo las manos a las rodillas y enciendo brevemente el "modo caminante". Algún síntoma de torpeza en las subidas me recuerda que hay que seguir comiendo para no romper el buen ritmo que llevo hasta el momento. Así llego al avituallamiento del Refugi del Xut (km28).
Toca reponer líquido de nuevo, agua en este caso. Las marcas siguen un senderillo que baja haciendo eses por el bosque hasta un desvío en el que hay un control de paso. Me envían hacia la derecha, por otro sendero que rodea la montaña y afronta un ascenso progresivo justo bajo la pared que culmina la cara sur de la Serra de Montroig. Hace un rato he pasado en sentido opuesto por la carena que queda encima de esta pared. El camino es bastante incómodo, con algunos tramos que parecen abiertos recientemente. El sol empieza a apretar y obliga a una buena hidratación. Después de varios tramos pintorescos bajo la pared las marcas parecen adoptar una tendencia descendente. El sendero es bueno y permite mantener una buena velocidad. Repaso la comida y me tomo un membrillo y un gel para acabar de cumplir con lo previsto para este tramo. Las sensaciones son bastante buenas aunque empiezo a notar que ya llevo treinta y tantos kilómetros en las piernas. El fondo del valle se va acercando y desemboco en una pista, cosa que hasta se agradece para poder poner un rato el piloto automático. Me cruzo con Sílvia que tiene pinta de estar haciendo unas series en subida. Todo menos perder el tiempo! La bajada se acaba y salgo a la carretera, que después de unos 500m me deja en el avituallamiento justo a la entrada de Sant Llorenç de Montgai (km38).
Vuelvo a encontrarme con mis padres, que tienen preparado otro bidón con Tailwind. Me lo llevo, pillo otro gel y tres membrillos. "A cuánto va el segundo?"... "8 o 10 minutos en el avituallamiento anterior". No es mucho, no me puedo relajar ni un poco... En fin, me despido hasta el km51. Salgo por un senderillo que discurre por el fondo de una vaguada. Este minutillo de break me ha sentado la mar de bien y cojo un trote animado que sólo se interrumpe para caminar la rampa que sirve para superar la vía del tren. Por lo demás la subida es relativamente tendida y a estas alturas todavía puede hacerse corriendo. Llego al collado por el que he pasado esta mañana camino de la Ermita de Montalegre y paso por el control de paso, donde pillo un trago de agua. Si no me equivoco ahora toca ir bajando progresivamente hasta el avituallamiento de la Estación de Vilanova de la Sal (sí que me equivoco, primer fallo en lo que respecta al estudio previo del recorrido, parece mentira...). Las marcas me van conduciendo por senderillos que discurren por terreno variado, predominantemente de bajada pero con algún repecho que va desgastando las piernas. De repente salgo a una carreterilla que va hacia la estación de Vilanova. Imagino que ahora bajaremos por este valle y listos, aunque según el reloj faltarían 5km... No me suena que haya un tramo tan largo por carretera y no sería el estilo de Sílvia. Efectivamente, ahí hay una flecha que enfoca a la izquierda. Me meto por un sendero que avanza por una vaguada y va subiendo. Espero que gire a la derecha de un momento a otro pero el sendero sube y sube. Alterno el trote con momentos de caminar en las rampas más duras, mientras me voy dando cuenta de que eso de bajar ya hacia el avituallamiento nada de nada. Aquí hay una subida que no tenía en mente. Hay que hacer mejor los deberes... Qué le vamos a hacer, miro hacia riba e identifico un collado como probable objetivo. Tampoco está tan lejos, no nos deprimiremos. El pulsómetro me va marcando entre 150 y 155 pulsaciones en los momentos de más esfuerzo, lo cual indica que voy bien a nivel de alimentación y energías. Llego al collado y me lanzo hacia el otro lado por una pista. Ya he pasado el ecuador de la carrera y las piernas no cambian tan fácilmente de modo subida a modo bajada. Casi prefiero los tramos más llanos en los que hay menos impacto doloroso. Vuelvo a agradecer este tramo de pista y piloto automático, mientras rodeo la montaña hacia la derecha, hasta empalmar con un sendero que baja de manera agradable por el bosque hasta el avituallamiento (km51).
Nuevo bidón de Tailwind, que me están sentando la mar de bien. "A cuanto va?"... "Nueve minutos... pero no hay buena cobertura". Joder, no le saco nada, qué estrés. En vista de las noticias salgo pitando. Un repechillo me deja en una pista que llanea hacia la izquierda. Este tramo sí que recuerdo que era predominantemente llano, simplemente bordear el embalse de Camarasa hasta la presa. Pongo un ritmo vivo, si me tiene que pillar al menos que le cueste. La pista se convierte en un bonito sendero que va avanzando entre la vegetación. Tiene algunos repechos pero son cortos y casi que lo que más estorba es el hecho de tener que ir esquivando ramas constantemente. Afortunadamente hace tres semanas tuve un buen entreno persiguiendo a Tommi a través del bosque en el Rogaine de Pardines, así que intento imitar el baile del maestro Yoda. Voy echando vistazos a la ladera del otro lado del embalse buscando la carretera que viene de la Pobla de Segur, que me sirve de referencia para identificar lo que me queda hasta la presa. Ahí está... Contento con el ritmo de este tramo afronto un repechillo antes de la bajada definitiva hacia las proximidades de la presa. El sendero se abre y aparece el avituallamiento (km58) con tres simpáticos voluntarios disfrazados.
Habia medio quedado con mis padres pero no era seguro que llegasen aquí y parece que así ha sido. Repongo agua y en el otro pongo un líquido con sales que tienen en la mesa. Cojo algo de fruta y sigo en dirección a la carretera que cruza la presa. Justo al otro lado me encuentro a mis padres, que me preguntan si necesito algo. Más Tailwind me vendría bien, pero no está permitida la asistencia fuera de los avituallamientos, así que tiraré con lo que llevo hasta Alós de Balaguer, que creo que está a 9 kilómetros (Ojo, segundo fallo de la jornada...). Entro en el túnel de la carretera y las marcas se meten por otro túnel auxiliar por el que me llevó Ruben una vez en uno de nuestros entrenos. Salgo por el otro lado y afronto una nueva subida. Estoy animado, he llegado al avituallamiento en 6h05, que supone una media muy buena para esta primera parte de carrera. Empieza la cuenta atrás y si consiguiese mantener el ritmo deberían quedarme unas 4 horas. De vuelta a la realidad me encuentro con una subida que alterna tramos exigentes con otros más llevaderos así que adapto los tramos de trote y andar. Descubro con cierta desilusión que el brebaje lila que he rellenado en el avitullamiento está bastante malo. Empiezo a encontrar corredores de la carrera de 50km, cuyo recorrido coincide con la nuestra de ahora en adelante. Me acerco a la parte superior de la montaña y las eses del camino quedan a merced del sol, que aprieta de lo lindo. Decido trotar las rectas que van hacia la derecha y andar las que van hacia la izquierda, pero poco a poco noto que las fuerzas bajan y los tramos de andar se van incrementando. Sensiblemente más cansado llego a lo alto de la carena. Me tomo un gel y bebo agua. Vuelvo a probar las sales pero me dan ganas de vomitar, así que decido evitarlas en la medida de lo posible. Las marcas giran a la derecha por lo alto de la carena. El camino empeora y hace difícil correr, incluso en tramos en los que la pendiente no es exigente. Mis energías van claramente a peor, tal como indica el descenso en las pulsaciones en momentos de máximo esfuerzo. Una bajada bastante marcada lleva a un nuevo repecho muy exigente. En lo alto me encuentro con Olga, situada en un punto estratégico para sus magníficas fotos. "Vinga Albert! Què, com va?"... "Bueno..."... "Anar fent, no?"... "Si, podria anar millor la veritat...". Salgo a lo alto de la carena y agradezco el final de la subida. Espero al llegada del segundo corredor en cualquier momento. Mi ritmo ha bajado claramente, así que si el suyo no hace lo mismo, es cuestión de tiempo. Expulso pensamientos negativos y me centro en lidiar con las piedras del "camino" de la mejor manera posible. El terreno es bastante técnico y de avance difícil. Este debe ser aquel tramo que me dijo Sílvia que estaba abriendo "a machete". Pues me está entrando del revés... Hay otra cima ahí delante. Estaría muy bien que el camino la evitase por algún lado. Pues sí! Qué bien, las marcas se meten a la izquierda y la van rodeando. Miro el reloj... 65km. Si el avituallamiento está en el km67 quiere decir que estoy cerca de poder reponer alimento, cosa que mi cuerpo está pidiendo a gritos. Las marcas se meten por una pista que va bajando. Reloj... km66.5... Ni rastro del pueblo... Veo una pista ahí delante y un cartel que indica... a la derecha. Cómo? Hacia arriba? Bufff... Me pongo a andar. Un repecho que me parece durísimo me lleva hasta un collado, pasando ya de largo el km67 en el que pensaba que estaba el avituallamiento. El reloj me marca 130 pulsaciones en un momento en que lo estoy dando todo, con lo cual el pajarón está plenamente confirmado. Las marcas bajan al otro lado y van rodeando la montaña. El tramo se alarga y presenta algunas bajadas técnicas que ahora mismo me sientan bastante mal. El reloj marca ya el km71 cuando acabo saliendo a una terraza en la que aparece una bonita vista del ansiado pueblo de Alós de Balaguer. La entrada al pueblo es por unas callejuelas la mar de pintorescas, pero en este momento yo sólo quiero comer y beber. Me encuentro a mis padres ya cerca del avituallamiento (km72... ese era el dato correcto, lo que pasa es que yo como soy imbécil me acuerdo del récord del mundo de lanzamiento de hueso de cereza y no del kilómetro en el que están los avituallamientos).
Me llevo un bidón lleno con Tailwind y otro vacío sólo con los polvos. Como fruta y echo un buen trago de agua. Demasiado, porque salgo del avituallamiento con la tripa llena. Poco a poco el estómago se va acomodando y el ritmo se incrementa un poco por un tramo de pista favorable. Esta parte vuelve a ser llana con pequeños repechos, pero si recuerdo bien el avituallamiento siguiente está en el km78, que con el "desfase" del tramo anterior, debería irse hasta el 81 u 82. No me han dado referencias del segundo. Espero que haya tenido también dificultades en este último trozo. La comida se nota y mi ritmo, aunque sin llegar al nivel de la primera parte de la carrera, mejora sensiblemente. El sol baja y el camino queda a la sombra a medida que se va metiendo en el Congost del Mu, una bonita excursión de domingo. Empiezo a pensar que con esta mejoría, si mi perseguidor no me ha alcanzado ya, es posible que tampoco haya ido muy fino y ahora se esté incrementando la diferencia. Camino algunos repechos pero troto la mayor parte del tramo, mientras echo vistazos intentando identificar hasta dónde tengo que llegar por este valle. Ostia! Allí esta el puente! Si, aquél es el puente en el que está el avituallamiento, así que realmente está en el kilómetro 78. Por tanto el error era simplemente en el avituallamiento anterior. El descubrimiento me da unos ánimos definitivos. Bajo contento hasta el puente colgante. "Es aquí l'avituallament, oi?"... "Si, si, 50 metres"... Qué ilusión! Así que sólo me quedan 15km a meta. A estas alturas que "te quiten" 4 kilómetros sienta la mar de bien.
Relleno el bidón que tenía con polvos de Tailwind y me lanzo literalmente a por la subida. La pendiente es más o menos llevadera y el camino es bueno, con lo cual el estado de relativa euforia que llevo me lleva a poder mantener un trote bastante bueno. Además así pasan los kilómetros más rápido. Las pulsaciones en momento de esfuerzo han vuelto a subir a un rango aceptable de entre 145 y 150, cosa que ratifica la mejoría. Me cruzo con dos corredores de la carrera de 50km que me animan. "Si viene el otro le decís que estoy lejos, que no apriete!" les digo medio en broma. Llego a un cortafuegos por donde el camino sube derecho, así que manos en las rodillas y otra vez a andar. Esta parte la conozco, queda un último tramo de pendiente muy fuerte hasta llegar a la meseta superior de la montaña. Se nota que es el kilómetro 80 pero supero la dificultad con cierta dignidad y algo de energías para volver a trotar en la parte superior, más favorable. Llego al avituallamiento de la Ermita de Sant Jordi (km82), donde hay música y muy buen ambiente.
Relleno agua y pillo un par de trozos de naranja y me voy a por el descenso. Venga, sólo 10 kilómetros y una subida entre medio. Las marcas se meten por un trozo de camino muy deshecho, que acaba en un resalte con argollas y una cuerda para ayudarse. La pendiente es muy pronunciada y el camino prácticamente inexistente. También nos ha metido por aquí Ruben en algún entrenillo. La verdad es que se nota la falta de agilidad a estas alturas de carrera. Agradezco el llegar a una pista, aunque sea con un breve repecho. Al otro lado de un colladito el descenso continúa, ya por sendero más sencillo. Me duelen algo los pies, quizá por llevar la zapatilla algo floja (debería haberme parado a apretarla pero a esas alturas creo que sólo quieres avanzar sin parar), con lo cual la bajada se me hace algo pesada. Afortunadamente no es muy larga y después de un bucle hacia la derecha salgo a un caminito junto al río que cubre el último kilómetro hasta Camarasa, en cuya entrada está el último avituallamiento (km86). Se me ha pasado bastante la euforia de antes y con el dolor de pies lo cierto es que tengo bastantes ganas de llegar.
Me encuentro nuevamente con mis padres y recargo el último bidón con Tailwind. Pido referencias pero nadie sabe. Aparece Sílvia en coche. "Què necessites?"... "Pueeeess, saber on va el segon" le digo un poco desesperado. "Lluny, lluny, tranquil...Mmmm, 15 minuts". No me convence mucho, me voy con la sensación de que me lo ha dicho más para que esté tranquilo que porque realmente esté a 15 minutos, pero bueno, es el único número al que puedo aferrarme así que... Salgo por una pistilla que cruza un prado. Voy echando números. Si quedan 7 kilómetros y le llevo 15 minutos... me ha de recuperar 2 minutos por kilómetro... Ahora en este llano estoy yendo más o menos entre 5'30'' y 6'/km... en las subidas creo que voy a buen ritmo... Entre llano y cálculos se pasan dos kilómetros hasta que llego a un senderillo que se mete a la izquierda de la carretera. Vamos a ver qué sorpresa nos ha preparado Sílvia para este final... El primer tramo es por un camino bueno que llanea bastante, pero de repente las marcas se meten por un sendero más estrecho a la izquierda, que sube de manera decidida. Un cartel dice "Otra subida más de los cabrones de la UTDL, pero te gusta... Y lo sabes"... con la ya clásica imagen de Julio Iglesias sonriendo y señalándome. Me lo veo venir. Manos en las rodillas, voy subiendo por en medio del bosque, intentando intuir cuál es el objetivo. Del perfil me suena que no había más de 200 metros de desnivel positivo, pero visto lo "bien" que me lo he estudiado... Allí enfrente hay un colladito, debe ser eso. Hasta ahí y bajada. Voy subiendo, con unas fuerzas que van menguando a pesar del Tailwind que ya me he ventilado. La luz del sol entre la vegetación me indica que estoy llegando al collado. Ya tengo ganas de ver el camping de meta al otro lado y las marcas bajando hacia él... Pam, flecha a la izquierda. (...) (aquí vendría una palabrota irreproducible, me sé de una que seguramente le pitarían los oídos ;-). Efectivamente, las marcas tiran a la izquierda rumbo a lo más alto de la montaña. Si el sendero era estrecho, ahora todavía más, y se mete por una zona de vegetación densa y resaltes que obligan a utilizar las manos. Otra imagen de Julio Iglesias saluda al esforzado corredor. Creo que ya sé dónde estamos... Un día Ruben nos trajo por aquí también, pero en sentido opuesto. El camino se mete por una espectacular grieta entre unas rocas. Un adorno jalona el camino como si fuese una especie de túnel del terror (yo no lo ví, pero me dijeron también que había un ataúd, que no falte de ná...). Una trepada me lleva al otro lado de la grieta y me devuelve a la luz del sol. Sólo quedan unos metros más de terreno exigente, hasta que la pendiente afloja a través de un falso llano. Por fin cima. Al otro lado las marcas bajan y se dirigen hacia un espolón. A la derecha se ve el embalse y al otro lado el camping, desde el que llega el sonido de la música de meta.

Cambio de marcha, bajo piñones y pongo algo de ritmo por el sendero. La cercanía de la meta hace algo más llevadero el dolor de pies. Tras un par de repechos llego a un collado en el que las marcas tuercen a la derecha y se meten por el bosque, conduciendo hasta un camino que bordea el lago y que también es conocido. La presa está ahí delante, ya estoy en el último kilómetro. Cruzo la presa, miro hacia atrás y compruebo que no hay sorpresas de última hora, así que disfruto de la agradable pista de tierra que forma este último tramo de la carrera. Además hay un montón de gente paseando que me anima al pasar, a los que devuelvo el saludo con una sonrisa de oreja a oreja. Se acerca el final de la recta, la música y el speaker, mi padre con la cámara, los amigos de Ultra Lleida que me dan la bandera del equipo... y una recta de meta muy emocionante, con mi madre y la sorpresa de Kike, Elena y Ares, que han venido a verme llegar. No os negaré que no estando acostumbrando a cruzar metas en primera posición, levantar la cinta fue un gustazo.


Balance de la carrera:
Por lo que respecta a mi actuación, pues la verdad es que contento. Siempre es una alegría ganar una carrera y 10h44 para 93 kilómetros lo considero un buen ritmo para mí, más teniendo en cuenta el momento de la temporada y la incertidumbre que sentía antes de la carrera. Es cierto que había tramos bastante rápidos, sobretodo al principio, pero los 5100m de desnivel positivo estaban ahí, y había bastantes tramos de sendero que se tenían que pelear bastante. Tuve sólo el rato malo entre el km62 y 72 más o menos, que achaco en gran parte a un fallo en la alimentación. Ese fallo en la alimentación viene de lo que para mí es el error más grande por mi parte, que es el de no empaparte y aprenderte el recorrido hasta la saciedad. Pensar que un avituallamiento está en el 67 cuando está en el 72, es imperdonable y que te pillen subidas por sorpresa, poco más o menos que lo mismo.
Más importante, sobre la carrera en sí. La verdad es que me sorprendió muy positivamente. No lo digo por decir, si no lo pensara simplemente no diría nada y pasaría directamente al "Besos y abrazos" o al rincón del freak como hago siempre que la organización de la carrera no me parece ni fu ni fa. El recorrido fue muy atractivo. En una zona en la que faltan las subidas largas y demoledoras de zonas más altas del Pirineo, se supo encontrar un recorrido rompepiernas a base de senderillos divertidos, agradables pero exigentes, cuidando al detalle el evitar pistas y carreteras en la medida de lo posible. El marcaje me pareció impecable, y lo dice alguien que corre con gorra y mirando al suelo, combinación perfecta para comerse los desvíos. Como le dije a Sílvia, que le pitasen los oídos durante todo el sábado es la mejor muestra de que había hecho bien su tarea y de que sacó petróleo de una zona que quizá tiene menos materia prima que otras más clásicas del Pirineo. Por otro lado el ambiente en los avituallamientos y el equipo de voluntarios fue espectacular. En todos lados me encontré sonrisas y ganas de ayudar. El número de avituallamientos era significativo, muy próximos sobre todo en el último tramo y el problema que hubo con el arroz y del que Xavi se disculpó, no es más que un incentivo para hacerlo todavía mejor el año que viene. Y por último dentro de este tema, me ha llamado la atención la cantidad de detalles que han rodeado a la carrera, desde sorteos durante estos meses hasta actividades para acompañantes y montajes en la feria del corredor. Uno de estos detalles estaba en los dorsales. Cada dorsal llevaba dos nombres, uno el del propio corredor y otro el de una persona afectada por TLP. En mi caso yo corrí con Dolors, quien sin conocernos me ayudó en esos momentos de duda camino de Alós de Balaguer, recordándome que todo objetivo cuesta un esfuerzo y que la opción de gestionar las dificultades siempre pasa por delante de la de rendirse. Estoy seguro de que esos nombres nos ayudaron a más de uno a conseguir el objetivo de llegar a la meta, igual que el nombre que llevaba Xavi en su "dorsal" le ayudó a que este proyecto saliese tan bien como ha salido.
E igual de importante, mi carrera no hubiera podido ser igual sin el ya clásico equipo de apoyo de mis padres, que van de avituallamiento en avituallamiento para darme una ayuda fundamental, sólo a cambio de verme pasar unos segundos. Me hizo mucha ilusión poder compartir esta carrera con ellos y también con Kike, Elena y Ares, de quien me quedó grabada la mirada de "este tío me suena", y nunca mejor dicho.

Besos y abrazos

P.D: Felicidades a todos l@s corredor@s que participaron en la carrera y en especial a Carmen por su risueña victoria :-)

P.D: ahora sí, rincón del freak:
En cuanto a zapatillas, corrí con las Salomon Sense Ultra. Como he dicho otras veces, un guante. Acabé con dolor en los pies, pero creo que fue más culpa mía por no parar un momento a ajustármelas bien. Mochila como en el resto de carreras en las que se exige un cierto volumen de material, la Skin-5 de Salomon. Buen ajuste, buen acceso al material, en fin, una mochila top.
En cuanto a alimentación, volví a montarme mi tabla con aporte y gasto de calorías, que construí en base a membrillos, geles y bidones de Tailwind. Quizá lo más remarcable de esta carrera es lo bien que me fue el Tailwind. El único momento de flaqueza coincidió con el tramo en que no dispuse de este alimento líquido.

jueves, 12 de octubre de 2017

Rogaine Serra Cavallera 2017

Marchando otra de rogaines!

El sábado pasado se celebró el Rogaine Serra Cavallera, prueba de 8 horas con base en el pueblecito de Pardines, en el Pirineo de Girona. El terreno de juego, la ladera norte de la Serra Cavallera y el Taga. La carrera está organizada por Aligots, el club de orientación del que formo parte y este año constituía el Campeonato de Cataluña de la modalidad. Si a eso le añadimos que mi actuación del año pasado fue bastante mediocre por culpa de una estrategia lamentable, el tema es que tenía bastantes ganas de volver a ese bonito entorno y sacarme la espina. Aurelio no pudo venir porque coincidía con otra prueba cerca de Madrid, pero en su lugar finalmente se animó Tommi, un finlandés afincado en Begues de quien ya os he hablado en otras ocasiones. Todo un maestro y con quien siempre es un placer compartir carrera y aprender de él.
A priori, el mapa debería ser similar al del año pasado, con alguna ampliación por el hecho de haber pasado de 6 a 8 horas. La característica principal es el desnivel, con más de 1000 metros de diferencia entre lo que previsiblemente serán los bordes norte y sur del mapa. A parte de eso, una zona baja con bastante vegetación y una zona alta de prados donde el avance y la orientación son sensiblemente más sencillos, más allá de que el desnivel sigue siendo exigente. A las 9h40, 20 minutos antes de la hora de salida, es momento de abrir el mapa y pensar la estrategia. Esto es lo que hay:
Globalmente es lo que esperábamos. Quizá lo más remarcable es que el mapa es especialmente alargado en el sentido oeste-este. El año pasado con Jaume cometimos el error de empezar subiendo al Taga, hacia el sur. Es mucho más lógico recorrer el mapa en sentido horario, es decir, tender a subir hacia el este para después recorrer la parte alta que constituye el borde sur del mapa y acabar en bajada fuerte la última parte en la que probablemente iremos más cansados. Por otro lado hay que añadir algún bucle que permita barrer la zona central y además, conviene asegurarse de que llegamos a la esquina noroeste, que estamos dejando para el final y donde hay tres balizas de 7, 8 y 9 puntos bastante juntas. Cerca de la meta y por esta zona hay también tres balizas de pocos puntos (37, 41, 36) que pueden permitir adaptar la estrategia al tiempo disponible y sin grandes pérdidas. A la vista de todo esto la idea que planteamos es la siguiente:
- Salida por el fondo del valle siguiendo la línea 47-70-74-81-64-40-84-61
- Momento ahora para volver al oeste y cubrir algo de la zona central y de media altura: 38-43-72-59
- Vuelta hasta el estremo este del mapa: 35-48-63-34-76-42-83-93-77
- Recorrido por toda la zona alta: 57-87-68-78-65-53-32-86-91-44-75-69-50-88-92
- Inicio de la bajada hasta 60 y 62...
Y aquí será momento de ver el tiempo que llevamos y plantear la manera de acabar. Hay una zona central del mapa con balizas de 3, 4 y 5 puntos que parece la mejor opción para descartar.

La salida la hacemos por la carretera superior (norte) y atajando por un senderillo llegamos los primeros a la 47, para después seguir por sendero hasta la 70. Viéndolo ahora esas dos se podrían haber hecho al revés porque ahora nos toca volver hasta la 74 pasando casi por la baliza anterior. Sea como sea avanzamos solos y sin problemas hasta la 81, pero justo después de esta nos encontramos unas rocas en el río que bloquean el avance por el fondo del valle. Nos cuesta un remojón inútil y u minutillo de dudas, pero trepamos al norte hasta terreno más abierto y por una "trocha" (término introducido por Tommi) avanzamos sin más obstáculos hasta la 64, donde coincidimos con un equipo de franceses que parecen avanzar a buen ritmo. Nosotros vamos a la derecha a buscar los 4 puntos de la 40, algo incómodos, pero los parciales por el momento indican que no es momento de descartar nada, más allá de la 51 que realmente queda muy colgada y en todo caso la dejamos para la estrategia del final de carrera. Tras salvar el desnivel de la 40 intentamos no perder demasiado e ir a buscar la 84 a través de un collado (fácil) y seguir por otro senderillo a lo largo del valle hasta la 61. Aquí perdemos otro par de minutos porque no acabamos de atinar con el muro correcto pero al final damos con ella, un pelín escondida. Hemos cubierto la primera hora y es momento de hacer un primer balance. Llevamos 8 balizas, por terreno que no es el más exigente a nivel de relieve pero sí a nivel de vegetación. A este ritmo las haríamos todas. Está claro que después va a bajar y que no podremos completar el mapa, pero sí que parece que vamos a tener que descartar menos de lo que habíamos previsto al principio.

Empieza ahora la vuelta al oeste para cubrir parte del mapa que queda a media altura. Subimos hacia la 38 decantándonos a la derecha (oeste) para ir a apoyarnos en el abierto (naranja) y en un senderillo que accede a la baliza. Una vez metidos en zona abierta la orientación y el avance resultan más fáciles y los siguientes controles (43-72-59) caen relativamente fácil y con parciales rápidos de hasta menos de 5 minutos. De camino a la 35 toca volver a ganar desnivel. Lo que en principio se antojaba como un control fácil acaba en una pérdida de otro minutillo o dos por un despiste que nos lleva a salir mas arriba de la cuenta. Por suerte los siguientes se nos vuelven a dar bien (48-63-34-76-42). La segunda hora se nos ha dado bastante bien, ayudados por el terreno, y hemos cubierto 9 balizas, con lo cual el ritmo es muy bueno. Los ocho puntos de la 83 son más incómodos por la altura que obligan a perder, que difíciles en cuanto a la orientación, algo parecido a lo que pasa con la baliza 93. En la subida de vuelta decidimos cambiar el orden de 57 y 77 e ir primero a esta última, minimizando de esta forma los metros de subida. Una vez fichada la 77 empieza el sector de subida hacia Serra Cavallera.

Las dos primeras balizas, 57 y 87 no suponen ningún problema y la 68 tampoco demasiado si uno se ubica en base a unas zonas de piedras representadas en el mapa. Lo que si hay es una buena subida que ralentiza el ritmo bastante. Con la 78 se acaba la primera parte del ascenso y de ahí se llanea flanqueando por la izquierda de una cima hasta el muro que alberga a la 65. Bajada hasta un collado y flanqueo hasta la 53, que encontramos bastante bien. Ahora sí toca la subida definitiva a lo más alto de Serra Cavallera, primero a la derecha para fichar la 32 y después flanqueando por la vertiente sur hasta la 86. De aquí cruzamos un collado al norte y enfocamos hacia la 91. Primer problema serio, nos decantamos demasiado a la derecha y a acabamos en unos cortados y zonas de piedras que no conseguimos identificar en el mapa. Con incertidumbre vamos tirando a la izquierda bosque a través y tras bastantes momentos de duda la acabamos encontrando, a decir verdad con bastante suerte. Parcial de 18 minutos en un tramo que de haber acertado directo se podía hacer probablemente en 8 o 10. En fin, cosas que pasan.

Una vez resuelto el entuerto tomamos rumbo oeste avanzando a nivel a través del bosque. Tommi se mueve rapidísimo por este terreno y yo intento seguirle como puedo esquivando troncos, ramas y piedras. Salimos a terreno abierto justo delante de la 44 y, nuevamente con la vista despejada, los siguientes controles caen con bastante más facilidad (75-69-50-88). A mi me esta surgiendo un problema, que es la falta de agua. He salido con las dos bolsas de hidratación de 0.5l. Ya en la salida he echado un par de tragos porque no me entraban bien al tener las barritas en el bolsillo adjunto. Después hemos pasado por el primer avituallamiento, pero llevábamos 1h30 escasa y he echado un trago de la garrafa pero no he rellenado porque aun tenían bastante. No me he dado cuenta de que quedaba infinito hasta el segundo y último paso por avituallamiento (fallo estúpido y no es la primera vez). Total que voy racionando a traguitos, con lo cual tampoco como suficiente porque llevo barritas que sin agua forman un atasco tremendo en la garganta. Y el calor aprieta, así que fisicamente empiezo a no estar para muchas alegrías. Con estas cábalas y descubriendo que probablemente me quedan 9 balizas antes del agua avanzamos camino de la 92. Unos cortados más abajo nos despistan y nos toca remontar un repecho bastante duro en el que perdemos algo más de tiempo. De ahí flanqueo y descenso fácil a la 60. Nos ponemos a discutir la estrategia final mientras caminamos mas abajo y nos entran dudas de si hemos fichado, con lo cual perdemos tontamente 2 minutos más. Ahora sí vamos dirección a la 62. De camino veo una fuente para vacas y voy a echar un vistazo. Una manguera viene de más arriba pero no hay manera de acceder a ella. Me peleo con una tapa de hierro pero no hay manera. Joder, qué desilusión... Bajo a la 62, donde me encuentro a Tommi que está casi llegando. Es momento de decidir qué hacemos...


Todo este periplo por la zona alta ha hecho disminuir el ritmo y se confirma que vamos a tener que descartar parte del mapa, aunque menos de lo que estimábamos al principio. Buscando cubrir las balizas de más puntos la secuencia va a ser: 49-71-89-95-80-67-33-73 y ahí volvemos a ver. Las dos primeras no presentan más problema que el de mi sed, pero la 89 está en una zona de vegetación bastante confusa y nos vuelve a dar algunos dolores de cabeza. Al final mirando el relieve y estimando el desnivel de bajada acaba apareciendo en un rinconcillo. Difícil! La 95 nos cuesta menos porque se ataca fácil desde un camino, así como 80 y 67. Por fin llegamos al ansiado avituallamiento en la baliza 33. Pego un trago infinito, aprovecho para comer y rellenar a tope las bolsas de hidratación. Nuevo consejo de guerra camino de la 73. El bucle 82-66-54 queda colgado y con una buena subida. "Es una bestia"... Es lo que dice Tommi cuando algo es jodido. Así que optamos por ir sólo hasta la 82 (después de fichar 43) y de ahí volver hacia la esquina noroeste del mapa por 52-41-37 y asegurar ese buen puñado de puntos de 79-85-90. El plan transcurre sin mayores problemas en las de pocos puntos, que resultan ser fáciles, con lo cual nos relajamos un punto y vamos caminando en el ligero ascenso que conduce a la 79. Mala idea, porque una vez en los alrededores del control nos despistamos y nos vamos demasiado abajo, perdiendo algun minuto más. Una vez fichado nos volvemos a poner las pilas camino de la 85 y bajamos asegurando por la carretera y los caminos. Si tenemos más problemas vamos a acabar estresados porque el final es una buena subida. Efectivamente, el ataque a la 85 vuelve a ser a través de vegetación complicada y siguiendo un talud de forma algo confusa. Espero que la 90 no se atraviese porque si no vamos a acabar con la soga al cuello. Afortunadamente una zona abierta facilita las referencias y damos con la 90 con más facilidad. De aquí solo restan algunos rasguños para alcanzar la carretera y cubrir los 2-3 kilómetros de ascenso hasta el pueblo. El reloj indica que tenemos tiempo, así que vamos trotando sin dormirnos pero controlando el crono. Finalmente llegamos con 4 minutos de margen.


El resultado es incierto, porque si bien hemos hecho una buena primera mitad y con un ritmo bastante bueno, en la segunda parte hemos cometido varios fallos y físicamente también hemos bajado un punto, almenos yo. Pero finalmente hay suerte y acabamos en primera posición, aunque muy austado, 324 puntos por 319 de los segundos. Repasando el itinerario me salen 327, pero puede ser que no marcásemos bien alguna baliza de 3. Lo repasaré con los parciales en la mano. En cualquier caso, contento de haber compartido carrera con Tommi por un terreno exigente físicamente y en algunas zonas también a nivel de orientación. Uno siempre aprende yendo con alguien como él y al final de eso se trata, de ir mejorando. Físicamente no me he encontrado para muchas fiestas, en parte por la falta de agua y comida y en parte porque después del UTMB he entrado en un periodo de descompresión, pero bueno, la idea es ir haciendo algunas carreras más en lo que resta de año, sin presión y con lo puesto. Aquí os dejo un reportaje de TV3 sobre la prueba: https://www.youtube.com/watch?v=FtOECrROFJk

Besos y abrazos

P.D: algún comentario técnico, nos salieron 46,5km, poco para ser un rogaine de 8h. Como referencia decir que en algunos de 6h y bastante corredores, nos ha salido más distancia que eso. Desnivel positivo, 2850m según mi Suunto. En cuanto a la evolución de la carrera, ahí van las balizas y puntos por hora:
- 1ª hora: 7 balizas (44 pts)
- 2ª hora: 10 balizas (48 pts)
- 3ª hora: 8 balizas (51 pts)
- 4ª hora: 5 balizas (31 pts)
- 5ª hora: 7 balizas (45 pts)
- 6ª hora: 8 balizas (51 pts)
- 7ª hora: 6 balizas (30 pts)
- 8ª hora: 3 balizas (24 pts)
Como hasta aquí abajo solo habrán llegado los más freaks, añado un gráfico freak, donde comparo nuestra evolución (línea azul) con la que llevaría a hacerlas todas (7'30'' por baliza, línea naranja). La conclusión es que hasta la baliza 30 íbamos a ritmo de hacerlas todas (4h, mitad de carrera) y a partir de ahí vamos teniendo diversos parciales que nos penalizan bastante.


Por lo que respecta al material, la novedad principal fue la mochila. Es el modelo TO Race Vest 3.0 de Ultimate Direction, obsequio de Julio (Masip) y que es una muy buena opción para carreras en las que necesites material obligatorio medio-bajo: impermeable, manta termica, minibotiquín, frontal, 6-7 barritas/geles y 1 litro de agua. Buen ajuste, ligera y ni te enteras de que la llevas. Aquí os dejo un link por si le queréis echar un vistazo: http://www.trailrunningreview.com/es/Ultimate-Direction-TO-Race-Vest-3.0/REVIEW--1336.html

Por lo demás, rescaté unas Adidas Riot que han sufrido bastantes batallas, que tienen la suela fundida pero cuya parte superior resiste admirablemente. La camiseta de Aligots a prueba de bombas y las mallas Fuby que también son a prueba de bombas pero que después de 4 años acompañándome en cada rogaine, ya les han caído demasiadas y habrá que jubilarlas.

jueves, 5 de octubre de 2017

Rogaine Granja d'Escarp

Este sábado se celebró una prueba de orientación de modalidad Rogaine en la Granja d'Escarp, un pueblecito que queda a unos 30km de Lleida, tocando ya a la frontera con Aragón. La prueba formaba parte de las Trail Running Series de Lleida, que mayoritariamente está formado por pruebas de trail en formato clásico. Con muy buen criterio se está intentando introducir el deporte de la orientación en Lleida, una zona donde es relativamente desconocido, a diferencia de otras zonas de Cataluña. Esperemos que en próximas iniciativas la participación vaya creciendo porque es una manera diferente y entretenida de hacer deporte en la naturaleza. El terreno de la Granja d'Escarp se presta muy bien para una orientación de iniciación, con terreno abierto que permite utilizar el relieve y vegetacion relativamente homogénea y mayoritariamente penetrable, aunque exige protección adecuada en las piernas.
Al final el compañero previsto no pudo venir así que acabé haciendo la prueba de forma individual. La carrera se acabó celebrando sobre un formato de 3 horas. Aquí tenéis el mapa:

La estrategia a seguir viene bastante condicionada por la posición de la salida/meta, en el extremo noroeste del mapa. Como pasa en estos casos las opciones a nivel global son básicamente recorrer el mapa en sentido horario o antihorario. Decidí optar por el sentido horario porque había más acumulación de balizas en el primer tramo, con lo cual se puede empezar con buen pie. Hay una pista (línea negra contínua) que se presta para cubrir la línea 30-52-63-40-41. La 60 es dudosa, no queda claro si hacerla al principio o al final. Al final me animé a hacerla al principio, yéndola a buscar entre la 40 y la 41. La 82 es incómoda pero puestos a ir, se ha de ir ahora, desde la 41. El encadenamiento siguiente es evidente aunque incómodo por los desniveles: 74-42-31-80-71. Por la pista se puede subir a la 72 y de ahí ir volviendo por 44-33-81-53-32-73-62. De este orden intercambiaría ahora 33 y 44, mucho mejor para ir después a la 81. El final es claro, por 61-70-51-34, en base al camino que va de 61 a 70 y bajando ya de forma definitiva hacia el nivel del pueblo y la meta.
El terreno sobre el que se celebró la prueba permite una orientación relativamente fácil ya que al no haber vegetación alta la visibilidad es buena. Las formas del relieve son bastante marcadas, lo cual permite tomar como referencias las vaguadas y montículos. Para detalles más finos, en las zonas bajas hay numerosos muros que están muy bien representados en el mapa. La vegetación es penetrable prácticamente en su totalidad, aunque exige llevar buena protección en las piernas para no acabar lleno de arañazos. A nivel de la estrategia, diría que fue bastante correcta, exceptuando el orden de las balizas 33 y 44, que sería mejor recorrer haciendo primero la 33 y no como yo hice. A nivel de orientación sobre el terreno no tuve problemas demasiado graves. Únicamente el detalle de la llegada a las balizas 80 y 70, pero sin perder más de un minuto en cada una. Físicamente me encontré relativamente bien, después de un mes de poca actividad después del UTMB. Lo mejor fue que un amago de tendinitis que me venía preocupando se comportó bastante bien. Espero que la recuperación se vaya confirmando. Este próximo sábado otro rogaine, esta vez de 8h en Pardines. Aquí os dejo las imágenes con el recorrido y unas fotos de la carrera. Felicitar a la organización por la iniciativa y en especial a Kike, que se ha pegado un currazo para hacer el mapa. Esperemos que el deporte de la orientación vaya calando en Lleida y la gente se anime a participar en este tipo de pruebas.

Besos y abrazos








viernes, 29 de septiembre de 2017

UTMB 2017

Venga voy a ponerme a explicar esta batalla, a las duras y a las maduras...

El Ultratrail del Montblanc era el objetivo principal de este 2017, quizá junto con el Campeonato de Europa de rogaine que hicimos con Aurelio en el mes de abril. Después de mi retirada en 2013 tenía una cuenta pendiente con esta carrera, que es seguramente la más famosa del mundo. Siempre he tenido una relación contradictoria con ella, como un cierto reparo a que sea la más conocida cuando yo no la considero la más bonita, ni la más dura ni la más nada, pero es cierto que moviendo lo que mueve y teniendo la historia que tiene, es una carrera que si te gustan este tipo de percales has de hacer al menos una vez en la vida. Este año además tenía el atractivo de reunir un nivelazo de corredores que le había colocado la etiqueta, algo futbolera, de "la mejor carrera de la historia".
Personalmente llegaba después de una temporada con buenas sensaciones, tanto en los entrenos como en la mayoría de las carreras. Es cierto que dos semanas antes tuve un último entreno con malas sensaciones pero pensé que era cuestión de no haber descansado suficiente los días antes y no le dí más vueltas... O sí... Para allí nos fuimos con mis padres y también con Alberto (Vinagre).
Después de convivir durante dos días con la movida incomparable que pone en marcha el UTMB, llega por fin el momento de la verdad, el viernes a las 18h30. Después de la incertidumbre provocada por el tiempo al final la organización ha decidido mantener el recorrido prácticamente previsto, anulando simplemente un tramo nuevo que habían introducido para este año, y modificando la parte final ente Col des Montets y meta, manteniendo desnivel acumulado pero moviéndose a menor altura. Llegamos a la salida por la parte de delante, dado que por puntos ITRA nos habían asignado el segundo cajón de salida, justo detrás de los top. El ambiente es espectacular. La gente aplaude y pica las vallas con las manos. Qué vergüenza!
Nos metemos en segunda fila. Ahí está Francesc con las manos en la espalda y sin hacer ruido, abstraído en sus pensamientos; Cedric, a quien conocí en la carrera de Hong Kong; Jeremy, otro francés con quien llegamos arrastrándonos en la Diagonale des Fous, cada uno con sus males; y en la parte de delante una lluvia de estrellas como no había visto nunca. La legión de americanos con Sage Canaday, Jim Wansley, Tim Toleffson y compañía; la figura alta y con cara de no haber roto un plato de François d'Haene (Mr UTMB); Miguel Heras, Tofol Castanyer, Xavier Tevenard, Gediminas Grinius, Sebastien Camus, Pau Capell... Y en chicas, Nuria Picas, Caroline Chaverot, Andrea Huser,... Y como no, Kilian, con su gorra roja hacia atrás y grabando el momento con un movil. Bienvenidos a la fiesta...
La performance y la música de la salida son de piel de gallina y dan pie a unos segundos de silencio tenso hasta que suena el pistoletazo de salida. Desbandada total... Salimos como una manada de búfalos por la calle principal de Chamonix, rodeados por un pasillo de gente propio del Tourmalet, con todo el mundo gritando enfervorizadamente. Intento hacerme un huequecillo para evitar una caída que acabe con mi muerte por aplastamiento. Todo va bien, poco a poco la densidad de gente va bajando y salimos a una carretera. Saludo a Andrea (Huser, que también conozco de Hong Kong) y me acerco hasta Alberto. "Este ritmo es bueno". Es importante no quemarse en este tramo de 8km más o menos llanos que hay hasta Les Houches. La gente se pone a 4'/km y sin darte cuenta puedes salirte de punto. Nos metemos por un camino a la derecha que discurre entre bosque. Cedo unos metros respecto a Alberto y me cierro en mis pensamientos. Me apetece correr solo y centrarme únicamente en mi ritmo, sin ninguna referencia de nadie. Empiezo con mi rutina de alimentación. Esta vez el planning es más estricto y me he currado un excel y todo calculando el gasto y lo que tengo que comer en cada tramo, en base a los hidratos de carbono (contando 50g/hora). Dátiles, membrillo, alguna barrita, geles, alimento líquido para más adelante... Y estoy muy mentalizado a cumplirlo. A ver si soy capaz...
Llego a Les Houches con Toti (Bes). Alberto está unos 50 metros más adelante. Nuevo pasillo de gente. "Ara veurem si hem fet massa ràpid l'escalfament" le digo a Toti. Viene la primera subida, unos 800-900 metros de desnivel hasta el Col de Voze. Una pista empinada con algún atajo por sendero. Teniendo en cuenta que estamos a inicios de la carrera, una buena combinación de caminar-correr. Sigo a mi bola, únicamente pendiente de mi reloj, un pelín alto de pulsaciones pero dentro de lo razonable. En general creo que paso a más gente de la que me pasa. Me encuentro a las primeras chicas. Primero una chica con trenzas que creo que era australiana y más allá a mi "vieja amiga" Emilie Lecomte, que es primera en ese momento. Salgo a un tramo más abierto que da pie a una pista llana, donde me encuentro a más amigos (estos buenos), Jean Philippe y Sylvain, de aquel inolvidable viaje al Chad para correr Le Treg. La luz va cayendo mientras bajo por la rampa herbosa de una pista de esquí en dirección a St Gervais. Aquí que me pasa más gente que la que paso, pero no me preocupa demasiado. Me centro en seguir con lo marcado por el esquema de alimentación y en no desgastar demasiado als piernas. Entre los que me pasan, Madame Lecomte; entre los que paso, Leonardo, el bombero escalador de la High Trail Vanoise. Un poco antes de llegar abajo me pasan Toti, Nuria (Picas) y Pau Bartoló, a un ritmo sensiblemente más rápido que el mío. Eso me deja algo tocado. A pesar de ir controlando, llego a Saint Gervais con una sensación de cierto estrés. Empiezo a tener la sensación de que voy demasiado rápido y que aun así tengo demasiada gente delante. En fin, paciencia, según el reloj el tiempo es más que bueno.
Llego al avituallamiento de St Gervais (km21). Toca reponer los bidones, agua y sales. De comida y bebida voy siguiendo lo previsto, eso esta bien. Cojo algo de fruta y sigo adelante. Viene ahora un tramo muy traidor, de 10km que pican para arriba pero que se corren prácticamente en su totalidad y a buen ritmo. En 2013 se me cruzó de lo lindo esta parte. Esta vez sigo en mi dinámica de pasar del resto del mundo y parece que la afronto mejor. Me entretengo mirando los dorsales de la gente, nombres, nacionalidades, el número, que te da una idea de la posición dentro del ranking ITRA. Mira, el 54, no está mal, ¿quien es?... Sebastien Chaigneau, hombre! celebrities... 
En medio de la noche, la falta de referencias visuales te encierra en tu mundo interior. Pasa el tiempo y los kilómetros mientras tarareas mentalmente la canción de turno o dejas la mente en blanco con el ruido de fondo de tu propia respiración. Un trozo de membrillo, un trago de agua... Cumplir con la rutina e ir entrando en carrera, cosa que parece que consigo. En medio de esta dinámica algo positiva aparecen las luces de Les Contamines (km31), primer avituallamiento con asistencia. El quilombo dentro de la carpa es importante, con mucha gente a pesar de la limitación de un acompañante por corredor, pero la voz de Eli (que acaba de asistir a Francesc) viene al rescate y me lleva hasta donde está mi madre. Primera victoria moral, he cumplido con la alimentación y he comido todo lo que tocaba hasta aquí (excepto un membrillo, pero queda compensado con lo que he pillado del avituallamiento). Parece que las barritas no me apetecen tanto así que me tomo un plato de caldo con fideos para compensar la que me tendría que comer en el siguiente tramo. Cargo con lo previsto para el siguiente tramo y tiro a por ello. "Vinga Albert, que ara ve lo teu!" Eli, siempre optimista. Veremos a ver, que diría aquel.  Subo las escaleras y más "Vinga Albert!". Ahí está Nil. "Com vas?"... "Bueno, podria anar millor i pitjor, a veure si acabo d'entrar en cursa". Calle arriba llega alguien por detrás... "Go, go, Albert!"... Osti, Simon! Joder cuánta gente conocida, así da gusto. Charlamos un momento. "Save some power for the last three uphills". Bufff, pues no queda ni nada hasta "the last three uphills". Me despido y salgo con energía positiva después de tantos encuentros.
El recorrido sigue con la misma tónica, con alguna rampa más exigente pero bastante corredor. Me pasan algunos tíos a ritmos sorprendentemente altos, a quienes después me encuentro en la siguiente rampa. Intento evitar ese tipo de alardes y tiro de calculadora. El crono indica una velocidad media más que correcta. Paciencia. Después de Notre Dame de la Gorge empieza la subida definitiva hacia el refugio de la Balme y el Col de Bonhomme. Con la pendiente los arreones de la gente disminuyen y parece que voy mejor en relación a los que me rodean. Algún último tramo corredor me deja debajo del refugio de La Balme (km39). Relleno con agua y me pido otra sopa de fideos. La salida del avituallamiento arranca por un sendero en franca subida donde enseguida adelanto a algunos corredores. Parece que Eli tenía razón y me siento en mi elemento. Cojo el bastoneo habitual y voy marcándome objetivos en forma de frontales frente a mí. Mientras tanto la temperatura va bajando. No lo había dicho pero hace un rato que voy con el impermeable, desde un chaparrón que ha caído antes de llegar a Les Contamines. La lluvia va y viene, y el ambiente es frío y húmedo, pero con la actividad de la subida la cosa es tolerable. A unos 2000 metros la lluvia se va transformando en nieve y la niebla se cierra sobre nosotros difuminando la luz de los frontales. Una de las luces que me encuentro es la de Emilie Lecomte, que sube bastante peor que baja. Una vez más la tía no se aparta ni un centímetro para favorecer el paso, un clásico...
Por lo demás, la cosa está mejorando bastante. Voy contando a la gente que voy pasando y al llegar al collado me salen 14 desde el refugio de la Balme. A ver si soy capaz de mantener esta dinámica positiva. Las fuerzas están bastante bien y parece que he entrado definitivamente en carrera. Este sentimiento de optimismo contrasta con el panorama a mi alrededor, con una ventisca propia de "más allá del muro". Afortunadamente, más allá de algún corredor que se ha pasado de rosca al principio no aparece ningún espectro. Como, bebo y me concentro para identificar el resplandor de las banderolas. No se ve a 10 metros, el viento va lanzándome la nieve a la cara y los prometidos -9ºC de temperatura de sensación han aparecido en todo su esplendor. Aún así, y de forma algo surrealista, este tramo hasta el refugio de la Croix de Bonhomme me resulta divertido. Mira... Dos tíos ahí delante... "C'est la descente déjà?"..."Oui! Oui! Courage!". Mira qué bien, ya bajamos. A ver si salgo de la niebla que por divertido que sea corro el riesgo de perderme. La visión se abre nuevamente sobre 2000 metros, deja de nevar, y eso me permite una bajada algo más relajada hasta Les Chapieux, comiendo y bebiendo lo que toca. Sólo me pasa un tío antes de llegar al avituallamiento (km50), con lo cual el balance de este tramo ha sido muy positivo. La buena onda es aún mayor cuando oigo los gritos de Jordi y Àngela, que se han plantado allí tras 9 horas de viaje. Chapeau!
Me tomo un par de boles de caldo y una compota, relleno líquido y salgo de la carpa. "En Toti ha passat fa 5 minuts, i l'Alberto també". Mira qué bien, buena referencia. La verdad es que me quedaría charlando un rato, pero hay que dar continuidad al buen momento. Al poco de arrancar, más gritos de ánimo. "Vinga Albert!"... Genís y Rosa... "Eiii!"... "Què, com vas?"..."Doncs ara crec que be i el ritme és bo, però com corre la gent... En fi, vaig fent, i si després hi han 100 tios que baixen de 24 hores doncs mira, els felicitarem". Lo cierto es que encontrarte amigos en medio de la carrera y de la noche te da la vida...
Así de optimista afronto el tramo de asfalto que se interna en la Vallée des Glaciers y que da paso a un sendero que lleva hacia el flanco sur del valle. Se agradece este tramo de sendero como alternativa a la carretera. Esta parte es corredora, hasta llegar a las eses que marcan el inicio de la subida definitiva al Col de la Seigne. Un tramo de coger el ritmillo sin pensar y poner velocidad de crucero. Paso menos luces que en la subida anterior pero la tendencia sigue en positivo. El tiempo también es algo mejor, con frío pero sin nieve en el momento en el que paso por la cima, a más de 2500 metros. Empiezo la bajada junto con otros tres corredores a los que acabo de alcanzar, de los cuales solo uno me pasa de nuevo y tomas las de Villadiego. Yo sigo yendo a la mía, concentrado en las piedras y en comer lo que toca de vez en cuando. La pendiente disminuye y tras atravesar un llano llego al avituallamiento de Lac Combal (km65). Más caldo calentito y algo de fruta, pero rápido, a ver si gano alguna posición gratis. "Ei Albert"... "Osti Toti! Com va?"... "Bueno, m'ha agafat son, a veure si em foto una mica de caldo"... Estos ataques de sueño son una putada. Yo hace varios avituallamientos que le voy dando a la Coca Cola.
Me vuelvo a meter en la noche, corriendo otros dos kilómetros llanos por una pista antes de coger un sendero a la derecha. Empieza la subida a la Arête de Mont Favre. 400 metros de desnivel, que empiezan fuerte y van suavizándose después. Paso a otros dos corredores pero creo que con algo menos de fuerza que en las subidas de antes. Me llevo un trozo de membrillo a la boca y un gel un poco más allá. No conviene descuidar la comida... No conozco muy bien este trozo, porque la unica vez que pasé fue en 2013, también de noche. La cima no está muy definida, pero llega un momento en que aparecen unas luces allá abajo que deben ser Col Checrouit. Qué bien, parece que están cerca... Empiezo el descenso a un ritmo dinámico pero sin cebarme. Alcanzo una luz que va caminando. Sebastien Camus, un ilustre, que quizá haya sido víctima del ritmo rápido del frente de la carrera. A mí también me alcanza alguien por detrás. Dejo pasar y sigo buscando esas luces de antes, que ahora han desaparecido. Salen nuevamente, parece que a la misma distancia... Qué traidora es la noche... En fin, dejo de fijarme en ellas y bajo sin pensar, intentando mantener una velocidad de entre 8 y 10 por hora que garantice que me mantengo en buenos parciales. Por fin llego al Col Checrouit (km74). Vaya, no tienen caldo. Bueno, solo son 4 kms de bajada hasta Courmayeur, sigamos. Me tomo un último gel. No he comido todo lo que llevaba para este tramo, me queda algún membrillo, pero creo que lo he compensado bien con lo que he comido en los avituallamientos. Hago balance mientras bajo por un sendero empinado y entretenido. Lo cierto es que salvo algunas dudas entre el km20 y 30, creo que estoy gestionando bien la carrera. Estoy casi en la mitad y hasta diría que se me está haciendo corto. Si pienso en positivo, "sólo" queda salvar el Grand Col Ferret y después tres subidas que tampoco son tan largas... Una manera de quitarle hierro al asunto...
De repente...se fue la luz. Coño, qué pasa... Normalmente el frontal avisa antes de que se le acabe la batería... Intento encenderlo y no responde. No veo nada. Llega un corredor pero pasa de largo. Gracias... Saco la batería de repuesto pero no acierto... Plan B, el frontal de repuesto. Tanteando un poco acabo encontrándolo. Con la tontería he perdido un par de minutos y se me ha cortado un poco el rollo. Venga concentración, volvamos a meternos en el tema. El sendero acaba y se convierte en pista, y algo más allá en una carreterilla asfaltada que se desliza hacia las casas de las afueras de Courmayeur. Las marcas giran a la izquierda y me llevan al pavellón del pueblo, donde está instalado este gran avituallamiento y nuevo punto de asistencia (km78). Veo a mi padre justo antes de la puerta y a mi madre dentro esperando con todo preparado.
Es curioso el ambiente que se respira en el avituallamiento de Courmayeur a esas 4 de la mañana de la primera noche del UTMB. Silencio, mesas con material preparado, corredores sentados y ensimismados delante de un tupper de pasta, un pastelito con nueces, pensando en lo que llevan y en lo que queda... Acompañantes mirando con cara de preocupación sin saber cómo quitarle al otro kilómetros de las piernas... Zapatillas de repuesto, pomadas, ropa para cambiarse... Una atmósfera interesante... Por mi parte voy hacia donde está mi madre y me siento delante del tupper de arroz con salsa de tomate. "Vas muy mojado"... Hombre, está lloviendo cada rato, normal... Vamos a ver, centrémonos. El frontal, reponer la comida,... No acabamos de ser eficientes. Entre mi madre, yo y Eli, que aparece por allí, no somos capaces de cambiar la batería del frontal. Eli me trae el de Francesc, que parece que abandona aquí. Me voy comiendo el arroz y bebiendo Ettix pero estoy medio empanado. Entre unas cosas y otras va pasando el tiempo. Me tomo algo de compota de manzana y me levanto. Mierda, tengo ganas de ir al baño. Ya puestos a perder el tiempo... Acabo saliendo del avituallamiento después de 20 minutos (eso ponen los tiempos de paso). Lamentable...
Saliendo del avituallamiento me encuentro a Tere, otra amiga que ha venido a ver la carrera. Charlamos un poquillo al trote y me deja en dirección al centro de Courmayeur. Mierda, no veo marcas. Pregunto a unos tíos, vuelvo atrás. Ahí hay una, vale. Bajo una rampa, subo al otro lado... Vuelvo a perderlas... Joder... Vuelvo un poco atrás, nada. Sigo otra vez... Vale, allá al fondo. Madre mía... Por fin encaro la carreterilla que baja del Refugio Bertone. Se me ha caído el ánimo bastante. El asfalto se transforma en pista y más adelante en camino. Intento espantar la mala dinámica y pillar el ritmo. Me cuesta. He salido del avituallamiento mucho peor de lo que he llegado, al menos anímicamente. A ver si cuando se procese el arroz la energía contribuye también psicológicamente. Bueno... Una luz ahí delante. Al menos paso a alguien... Sebastien Buffard, hombre, otro que no es manco. Me mira con cara de poker... La rutina de subida sigue y alcanzo otra luz. Un canadiense. Le paso justo al salir a la terraza sobre la que está el Refugio Bertone. Llego justo cuando sale otro corredor (km83). Parece que el ganar alguna posición me ha devuelto un poco a la buena dinámica. Consigo deshechar el lado oscuro. Llegan las primeras luces del día y con ellas un paisaje espectacular. El lado italiano está un poco más despejado y deja ver casi en su totalidad la cara sur del macizo del Mont Blanc y les Grandes Jorasses. De las mejores vistas de los Alpes. Tras un repechillo empieza el sendero predominantemente llano que lleva en dirección al refugio Bonatti. Qué recuerdos... Qué largo se me hizo en sentido contrario en aquella última madrugada del Tor des Geants... Ahora en cambio cojo un trote de crucero y avanzo bastante rápido. He vuelto a la buena onda y las vaguadas van pasando una tras otra. Paso al corredor que he visto antes, que resulta ser canario, y algo más allá veo a un corredor de azul que tiene pinta de ser Cedric. Le alcanzo... "Salut Albert... Putain je suis crampé". No hace buena cara. "J'ai pas du raisin aujourd'hui" bromeo, recordando la última nochevieja, surrealista, comiéndome las uvas en una avituallamiento en aquella carrera de Hong Kong. El pobre está en modo desconexión así que tiro adelante y llego al Refugio Bonatti (km90).
Sigo con la dinámica de caldos como complemento de membrillos y geles. De los dátiles me estoy empezando a cansar. El camino sigue parecido en el tramo siguiente. Llano, algún repechillo, algún tobogán, hasta llegar a la bajada definitiva hacia Arnouva (km95). "Vamoooooos!" Osti, ahí están otra vez Jordi y Àngela, que se lo han currado un huevo para poder estar aquí. Llego a la carpa del avituallamiento con el ánimo por las nubes y el mal rollo totalmente olvidado. Más caldo, más coca cola y más sales. Me acompañan unos metros tras el avituallamiento. "Què, com vas?"... "Crec que bastant be... Menjant be i crec que he portat el ritme que toca... Aviam..." Bromeamos un poco y me despido de ellos haciendo de Mo Farah (no me preguntéis por qué, las neuronas fallan...). Así que inicio la subida al Grand Col Ferret la mar de contento. A ver si puedo hacer bien esta subida y llego bien a la larguísima bajada siguiente, que es un tramo clave. Voy siguiendo en dirección al fondo del valle, que con esas nubes grises parece Mordor. Me encuentro gente que baja en sentido opuesto, entre ellos Robert Marcé, de UltraEsports en Rac1. Salgo a un replano donde está el refugio Elisabetta. Ahí tengo otros dos corredores. Venga a ver si los paso... Al primero lo alcanzo justo tras el refugio, porque se ha parado a ponerse la manga larga. Venga a por el otro, este es mi terreno... Echo la mirada al suelo... Ritmo... Miro... Osti, parece que me cuesta... Ritmo, paciencia... De repente parece que no recorto, o si lo hago cada metro me cuesta. La pendiente se acentúa y el chino (parece chino o japonés) pierde ritmo, pero a mi me pasa lo mismo. Joder, qué pasa, ya no tiro?... Le recupero pero muuuuy lentamente. Lo acabo alcanzando ya en medio de la niebla, casi en lo alto del collado. El tipo va gimiendo, pero yo no voy mucho mejor. No noto vacío en el estómago. He venido comiendo y he comido en el avituallamiento. Será que no lo he asimilado todavía?
Empiezo la bajada y me cuesta mantener el trote. Me duelen las piernas, hace frío y el sendero está embarrado. He perdido la alegría en las piernas y con ella la agilidad que me vendría bien para bajar por el barro resbaladizo. Me alcanza el chino y me pasa de forma incontestable. La bajada es de las de empujar y de repente me he quedado sin fuerzas. Me alcanza también el canadiense y otro tío de naranja que he visto que venía con fuerzas en Bonatti. Y otro de azul. Y yo cada vez con más dolor de piernas y menos energías físicas y mentales para correr a un ritmo digno. Llego al avituallamiento de La Fouly ya "oficialmente" instaurado en el estado de crisis (km109). El problema es que a estas alturas este declive puede ser irreversible.
Qué diferencia con respecto al avituallamiento anterior, la "depre" es inminente, si es que no ha llegado ya. Pido caldo, un par de boles, fruta, y relleno la bolsa de hidratación que tenía preparada con polvos Tailwind para este punto. Todo ello sin energía mental para darme prisa. Antes de salir, otra vez ganas de ir al baño. La dinámica está totalmente rota. Una vez soltado lastre salgo, ahora sí, con un trote bastante lastimero a lo largo de la calle y detrás de un tipo de naranja que es español. Un tal Ginés. Creo que ninguno de los dos tiene ganas de hablar. Al salir de este avituallamiento fue donde empezó gestarse mi abandono de 2013, en forma de un dolor cada vez más insoportable en la rodilla. Hoy me duelen las piernas, pero no es ninguna lesión. Creo que simplemente falta de fuerzas. Un atajo de 200 metros por sendero me vuelve a dejar en la carretera. En su día íbamos por el otro lado del valle, pero ahora parece que seguimos por la carretera. El asfalto no ayuda a mis dolores de piernas, pero ahí sigue... Y pasan los kilómetros y seguimos por la carretera, en leve descenso. Miro al fondo e intento identificar dónde está Champex... Aquello debe ser... Y está todavía a tomar por culo... Y tiene pinta que no salimos de esta carretera... Qué coñazo... Al final acaban siendo 10 kilómetros hasta que cruzamos el río y empieza el camino que sube en diagonal hacia Champex. Ponerme a caminar representa un alivio para las piernas, pero mi invulnerabilidad de las subidas anteriores ha pasado a la historia. Un francés llega por detrás y me pasa. Veo a Ginés que no tiene pinta de tener muchas fuerzas pero aún así no le recorto, con lo cual intuyo que debo tener el mismo aspecto. Voy echándole vistazos al reloj para ver cómo avanza la distancia... Lento...Mierda, qué es esto? Me acaba de picar un tábano, o una avispa, o no se que narices era pero me ha dejado el gemelo fino. A perro flaco todo son pulgas... (la foto es de otro momento, os aseguro que aquí no sonreía...)
Finalmente llegamos a la carpa de Champex (km123) con Ginés, que va gimiendo en un idioma ininteligible. Ahí está mi padre haciendo fotos. Con la cara le explico com va la cosa. Dentro mi madre... "Que tal?"... "Mal... Sin fuerzas desde hace 20 kilómetros y hasta las narices del asfalto". Me centro en el tupper de arroz, la botella de Ettix y en reponer algo de la comida, aunque ahora nos vamos a ver más a menudo y además voy a tirar de los avituallamientos principalmente. Opto también por cambiarme las zapatillas, me pongo las Tecnica que son más acolchadas, a ver si me alivian un poco estos dolores generales que tengo en las piernas. Al menos lo que sí tengo claro es que el abandono no es opción, aunque sólo sea para no tener que volver. Una segunda retirada en esta carrera sería un dramón. Evitar la noche se plantea como el objetivo a perseguir. Veremos... Salgo de la carpa... Llueve... Fantástico. Cuando he llegado hasta asomaba un poco el sol así que me había dejado de preocupar por el tiempo. Al cabo de 100 metros me doy cuenta de que si sigo así me quedaré calado, así que me paro bajo un porche y me pongo la chaqueta y pantalón impermeables. Vuelta a arrancar, trote cochinero, carretera alrededor de un lago, más allá pista, y más pista, y más pista... Y correr y correr y correr, sin paisaje y sin nada. Realmente este tramo me está pareciendo infumable. Por fin llego al fondo de un valle y las marcas se meten por un sendero. Venga, subida a La Giète.
Aunque las fuerzas siguen en otra órbita, almenos caminando me duelen menos las piernas y soy capaz de poner un ritmo aceptable. Adelanto a un corredor que me ha pasado en el llano e incluso hasta otros tres antes de llegar a la cima, más porque ellos van mal que porque yo vaya bien. Como en toda la carrera, la lluvia va y viene, y el sendero está bastante embarrado, lo cual hace aparecer un nuevo problema. Mis zapatillas no traccionan nada. Las Tecnica que me he puesto en Champex podrán ser cómodas, pero el taco en barro no sirve para nada. Mientras subo aún tira que te va, pero al llegar arriba y tenerme que poner a trotar, mi avance es un auténtico drama. Si ya me dolían las piernas, la inestabilidad de cada pisada conlleva pinchazos a cada paso, lo que se traduce en lentitud y torpeza máxima. Todos los que he pasado en la subida me vuelven a adelantar sin ninguna respuesta por mi parte. Busco con la mirada el Col de Forclaz, al que llego en un estado bastante depresivo. "Vamooos!"... Osti, ahí están Jordi y Àngela. "Voy fundido y el barro me está matando". Si la última vez que me han visto estaba haciendo el Mo Farah, ahora estoy más bien como el típico atleta invitado de las Islas Turkus & Kaikos, al que doblan cuatro veces. "Acaba de passar el Sage Canaday"... Pues si Sage Canaday acaba de pasar y tal como voy yo, debe ser para verle al pobre hombre, de lo crujido que debe ir. En todo caso viene muy bien un momento de distensión antes del descenso definitivo a Trient (km140). Entro a la carpa y me siento delante del tupper de arroz, sin ninguna prisa. "Cambio otra vez a las zapatillas de antes, que esto no agarra nada". Me siento hacia delante con la cabeza entre los brazos... Lo único positivo es que se va acercando el final... Abandonar no es opción, total "sólo" estoy cansado y sin fuerzas. Ya llegaré, aunque lo de evitar la noche se va poniendo más incierto... "Albeert!!".. Hombre, ahí están Nil, Eli y Francesc. De algún sitio sale un esbozo de sonrisa lastimera. "Estic mort"... "Vinga però s'ha d'acabar això"... "Si, encara que sigui per no haver de tornar, acabar acabaré".
Con algo de energía positiva salgo trotando de Trient. Venga va, penúltima subida. Agradezco que venga la subida. Los kilómetros pasan más lentos pero visto mi estado en las bajadas tampoco hay tanta diferencia. Velocidad de crucero... adelanto algún corredor que previsiblemente me devolverá la jugada en la bajada... Así hasta la cima de Catogne, donde el tiempo ha mejorado algo y permite una de las pocas vistas bonitas en toda la carrera. La bajada vuelve a ser un desastre pero ya lo tengo más asumido y voy haciendo lo que puedo. Paso a un chico vasco que está en modo "ya llegaré". Una ultima bajada "anti cuádriceps" me deja en Vallorcine, donde me encuentro a Xavi, un amigo de Lyon que ayer (bueno antesdeayer ya) hizo la OCC. Estos encuentros ayudan a enterrar un poco el mal estado físico. Tengo dudas sobre el recorrido que han modificado en la parte final. Me dice que los voluntarios le han dicho que no se ha de bajar a Argentière, lo cual es una buena noticia. Será subir al Col des Montets, de ahi subida directa a la Flegère y bajada final... Al llegar a la carpa la pregunto yo mismo y me lo confirman. Perfecto...
El avituallamiento de Vallorcine (km150) es una enfermería de guerra. Un tipo tumbado en un banco bajo una manta (después me enteré que era Diego Pazos, uno de los punteros) al que su novia le mima y no se si le anima a que siga, a que abandone la carrera o a que abandone las carreras... Otro corredor por ahí sentado con la mirada perdida... Yo pego un último tanto al tupper de arroz e intento no empanarme demasiado. Empiezo a ver la luz al final del tunel y no estoy tan desanimado como en Trient. Tengo ganas de salir a por el último tramo y acabar ya con el tema. Me despido por última vez de mis padres y enfilo la subida a Montets. Esto podría correrse con un mínimo de fuerzas pero ahora mismo ni me lo planteo. Eso sí, camino a un ritmo relativamente bueno y llego al collado bastante bien, justo cuando me pasa una chica (la tercera). Ahí vuelve estar Xavi con quien bromeamos un momento y me despido agradeciéndole que haya venido a verme y darme ánimos. También hay un grupo de vascos muy majos. Venga que parece que al menos me animo un poco para acabar. Mis padres también están justo pasado el Col des Montets. Un cruce de la carretera da paso a la última subida. Venga va, a por ello...
Este sendero vuelve a ser más empinado y sólo siento las fuerzas que da el hecho de que ya es el último esfuerzo. Llevo a la chica que me ha adelantado a unos 60-80 metros y mientras el tramo es de caminar la distancia se mantiene constante, pero a la que aparece algún trecho trotable la pierdo definitivamente. No tengo energía mental para superar la pesadez de las piernas y ponerme a trotar. Camino adelante echándole un pulso moral al altímetro, intentando aguantar sin mirarlo para evitar darme cuenta de lo lento que avanza. 1500m... 1600m... 1700m... Me parece que la Flegère está a 1800 y pico, ya no me debe quedar mucho por subir. De pronto aparece un cartel. "La Flegère, 2h"... De todas formas la flecha apunta a la derecha que no es hacia donde está la Flegère... Debe ser una ruta que da un rodeo por otro lado, creo que estaba por ahí el Lac Blanc... Sí, eso debe ser... De todas formas las marcas se van a la izquierda por un sendero que empieza a bajar. Empieza a bajar y sigue bajando... Qué raro... 1700m... 1600m... Será que ya se baja a Chamonix? Igual con el cambio de itinerario se subía solo hasta "casi" La Flegère... Pero no había un último avituallamiento allí?... 1500m... No puede ser, tengo que estar bajando hacia el valle ya. O eso o se han dejado las marcas de la OCC o de la CCC o de vete a saber qué carrera... Pero no puede ser, no pueden meter esta cagada y además ya hubiera encontrado algún otro corredor confundido... No, tiene que estar bien. Por otro lado el camino es una auténtica putada para mis piernas. Un sendero de roca mojada que con lo torpe que voy me sienta como una patada en el culo. Voy lentísimo, pero almenos estoy bajando ya hacia el valle... Un momento, ahí hay un cartel. Miro el altímetro, 1460m... Las marcas giran a la derecha... Y suben...
Qué putada... La subida anterior no era más que un añadido para compensar el desnivel que no hemos hecho para subir a la Tête aux Vents... Vuelvo a tener 400m de subida ante mí... Al bajón moral se le añade la llegada de la noche. Todo se pone oscuro... Vuelvo a empezar la lucha con el altímetro pero esta subida es más cabrona. Hay largos tramos llanos que en situación normal los debería trotar y pasarían rápido pero en mi estado los camino enteros y se hacen más largos que un domingo sin dinero. De vez en cuando intento trotar pero aguanto 15 o 20 metros. Qué desastre... Se van apagando el día y mis fuerzas... Vuelvo a alcanzar los 1700 metros y el terreno se abre algo. Salgo a una pista de esquí. Allí arriba está La Flegère, por lo menos ahora no hay trampa ni cartón. Echo la mirada al suelo y subo con la mente en blanco, ya prácticamente sin luz. Un poco antes de llegar a la altura de los telesillas pierdo las marcas. Saquemos el frontal, no vayamos a perdernos ahora... Pruebo de alcanzarlo, no llego... Mochila fuera... Dónde está?... El mío no lo veo... A ver, el de Francesc, aquí... Coño, no hace luz casi... No debo estar haciéndolo bien...Avanzo un poco... No, así no voy a ningún lado... Me vuelvo a sacar la mochila, el impermeable... Aquí está el otro... Madre mía, qué torpeza. Llevo 5 minutos haciendo el canelo... Resuelto el entuerto llego al avituallamiento de la Flegère (km161). Le comento al voluntario que me ha "encantado" la subida sorpresa pero en fín, qué culpa tendrá él...
Me tomo un último caldo y salgo justo en el momento en que llegan dos corredores españoles. Estaría bien poderme enganchar a ellos y que se me pase más rápido el tramo hasta meta. Me alcanzan al pie de la primera rampa de descenso, justo al meternos por un sendero. Acelero un poco para engancharme pero desconecto enseguida. Más de lo mismo... Nada, a seguir a lo mío. La niebla se cierra y hace difícil distinguir el resplandor de las marcas en medio del bosque. El sonido de mis dos predecesores se va perdiendo y me quedo definitivamente sólo, intentando concentrarme en no perder las marcas. Sólo faltaría eso... Afortunadamente salgo por debajo de la nube y la orientación se hace más fácil. Aparecen las luces del fondo del valle, más lejos de lo que me gustaría. Las hay por todos lados, cuáles serán las de Chamonix? La bajada alterna tramos llanos que alivian algo las piernas pero que no me sirven para nada porque no me acercan al objetivo de que el altímetro marque los ansiados 1000 metros a los que está la meta, de que se acerquen esas malditas luces... Otro tramo de descenso me acaba dejando en una casa y una pista. Debo estar cerca, pero el bosque se ha cerrado y en la noche no consigo hacerme una idea de lo cerca o lejos que están las luces del valle. Intento trotar... Nada. Camino rápido... Marcas y más marcas... Ahí hay unas casas... Las paso... nada, aún no es Chamonix. Venga trota un poco, avanza más rápido... Nada, otra vez andando... Llega una luz por detrás... "Courage"... Gracias, ni me inmuto. Una nueva curva me da una pequeña alegría. Esas casas sí son. Empieza el asfalto y ahí está la rotonda por la que estuve paseando ayer. Hay gente animando, ya es el último kilómetro. Ahora sí, por lo menos conozco exactamente lo que queda. Me pasan otros dos corredores. No les hago ni caso pero al menos me pongo a trotar mínimamente. Calle en bajada, 20 metros a la izquierda... Me paro a andar... Venga no, almenos llega corriendo. Giro a la derecha, hasta el río, otra vez a la derecha, las casetas de la feria de marcas... Otro giro a la derecha y ligera subida. Cada vez hay más gente animando pero no me hace efecto. Se me ha hecho eterna esta bajada, estoy exhausto física y sobretodo psicológicamente. Ese giro a la izquierda me deja en la última calle. "Vengaaaaa!!!" son Jordi y Àngela... Levanto la mirada... "Estic mort" me sale, con una mezcla de sinceridad y desesperación. Enfilo a la izquierda, 200 metros... Detrás de un callejón se ve la recta de meta. Me dan ganas de cruzar por ahí pero me toca dar la vuelta a un edificio en una larga curva a derecha que me deja, ahora sí en esos últimos 50 metros. Son las 10 de la noche y el pueblo está lleno de gente. Todo el mundo pica con las manos haciendo un ruido tremendo contra las vallas. Gritos, ánimos, manos de niños esperando que se las choques... Ni con esas. No recuerdo ni sentir una especial emoción, más allá del alivio. Por fin... Cruzo la meta.
Tiro los palos a un lado, me meto entre los fotógrafos y la gente que está detrás de la meta. No tengo ganas de hablar. Me voy a una valla y me quedo apoyado contra ella, dándole vueltas al coco. No he tenido las sensaciones que esperaba. Todo el año acabando con buen feeling en las carreras, con sensación de ir de menos a más, de estar en la buena dirección para este día D, y cuando ha llegado, en el momento de la verdad las cosas no han salido como pensaba que podían salir. Ya sé que podría ser peor, podría haber abandonado, podría haberme lesionado, que 27h y pico no está tan mal... No se puede pensar en términos absolutos. Mirado en términos relativos, en relación a cómo me he encontrado otros días durante este año y mirando a gente con la que me he movido otros días, no puedo decir que haya sido una buena actuación. Lo más positivo, haber sido capaz de hacer el esfuerzo de acabar, aunque tengo que reconocer que buena parte del motor mental se basaba en la idea de no tener que volver. No creo que haya sido un fallo de alimentación, calculé lo que tenía que comer en cada tramo y creo que lo he cumplido bien (de hecho cuando me pesé al llegar a Girona no había perdido nada de peso). Hidratacion, lo mismo, he bebido bien y prueba de ello es que he parado a mear más que nunca. Simplemente no he tenido fuerzas. Quizá me han sobrado esos dos entrenos largos después de la carrera de Noruega. No se...
Bueno una pena, pero una vez digerido el tema tampoco es cuestión de dramatizar. Ha salido como ha salido. Sólo queda aceptar el nivel que se ha dado, intentar aprender de ello, aceptar lo que somos y volver a disfrutar la próxima vez. Eso y valorar la experiencia, que como todas estas, nos ayuda a formarnos como personas. Y para valorar la experiencia sólo hace falta pensar en toda la gente que estuvo siguéndome durante la aventura, todos los mensajes de whatsapp que encontré a la llegada, y en Facebook... Y especialmente todas esas caras, esos ánimos y esos breaks mentales, incluso en los momentos más difíciles. Empezando por mis padres que corren su ultra en paralelo, Jordi y Àngela, Francesc, Eli, Nil, Tere, Xavi, Genís, Rosa, Simon... Al final si ponemos a las personas por delante del deporte o la política, siempre salimos ganando.

Besos y abrazos

P.D: tanto hablar de mí mismo, vamos a hablar un poco de los demás. Primero de todo mi compañero de viaje y de bastantes entrenos, Alberto. No tenía dudas de ello, un carrerón con 23h50' y 29ª posición. Un valor seguro. Y si miramos aún más adelante, el elenco de estrellas que venía a esta carrera se tradujo en unos tiempos espectaculares, con tres corredores por debajo de las 20 horas y los dos primeros muy cerca de las 19h. Todo lo que no sea una victoria de Kilian puede calificarse de sorpresa, pero francamente su segundo puesto con 19h14' es para sacarse el sombrero. No hace falta hablar ya de esas 19h01' de François d'Haene, que le dieron la victoria en esta "carrera del siglo".

P.P.D: Sobre el tema del material. Algunos pequeños cambios respecto a lo habitual. En el UTMB la lista de material obligatorio es algo más extensa que en otras carreras. Elementos un poco particulares en este caso son un segundo frontal con sus respectivas baterías, unos pantalones impermeables y unos guantes impermeables (aparte de todo lo típico). Sinceramente creo que se puede pasar con una mochila como al Skin-5 de Salomon, pero unos días antes de la carrera me compré el cinturón este de Salomon donde se pueden llevar los palos y que utilicé también para llevar la comida. De forma que la tenía más controlada. Sobre el cinturón, decir que cuando no llevas los palos detrás haciendo contrapeso se mueve un pelín demasiado cuando corres a un ritmo moderado-alto. De todas formas si te bajas un poco el cinturón hasta que te pille el hueso de la cadera, el problema se soluciona bastante. Evidentemente todo depende de cinturas y tallas.
Zapatillas: Las Sense Ultra. Muy bien, como en el resto de carreras que las he llevado. Hice toda la carrera con ellas excepto los 17kms entre Champex y Trient. Buen agarre en general, razonable en el barro y buena comodidad. Van camino de los 400km y siguen sin agujeros, lo cual visto el panorama no está mal. Las Tecnica (Inferno 3) que usé entre Champex y Trient no pueden decir lo mismo y eso que llevan menos. Buena amortiguación pero el agarre flojo, y en el barro un drama.

P.P.P.D: ya que me lo curré añado por aquí la tabla con el planning de alimentación que llevaba preparado. El criterio que usé era en base a los hidratos de carbono e intentando ingerir 50g por hora de esfuerzo. La comida a base de membrillo (una unidad es un quesito), dátiles, geles (de los líquidos Power Gel) y barritas (Trek, de chocolate o coco). También alimento líquido (Tailwind y Ettix del recuperador), un tupper de arroz con salsa de tomate y compota de manzana. Para beber y pasar el arroz en los avituallamientos grandes, una botella grande de Ettix (1,5l). Además, de los avituallamientos cogí caldo con pasta y fruta y alguna compota de manzana adicional (que recuerde en Chapieux)



Tiempo

Alimentación






Aporte
Puntos Paso km para 24h
Hora paso Membrillo Datiles Gel Barra Pasta Arroz Tailwind Ettix Avituall. HC Gasto
Les Houches 8 1:00 1.00 19:00 1 1
0.5




36.5 50
St Gervais 21 3:00 3.00 21:00 2 2 1 0.5



30 151 150
Les Contamines 31 4:30 4.50 22:30 1 1
0.5



15 202.5 225
La Balme 39 5:30 5.50 23:30
1
0.5

1

301 275
Les Chapieux 50 7:00 7.00 1:00 1 1 1





349 350
Lac Combal 65 9:15 9.25 3:15 1 2 1 1


1
471 462.5
Col Checrouit 74 10:30 10.50 4:30 1 1 1





519 525
Courmayeur 78 11:00 11.00 5:00 1 1






542 550
Ref Bertone 83 11:45 11.75 5:45




1


612 587.5
Ref Bonatti 90 12:45 12.75 6:45





1

687 637.5
Arnouvaz 95 13:30 13.50 7:30 1







700 675
La Fouly 109 15:30 15.50 9:30 1 1 1 1



15 790 775
Champex 123 17:30 17.50 11:30 1 2 1



1
885 875
Trient 140 20:00 20.00 14:00 1 1 1

1


1003 1000
Vallorcine 150 21:30 21.50 15:30 1 1 1

0.5
1
1123 1075
La Flegère 161 23:00 23.00 17:00 1 1 1

0.5


1206 1150
Chamonix 171 24:30:00 24.50 18:30 1 1 1





1254 1225





15 17 10 4







Increíble, he copiado directo del excel y no ha explotado el post...

P.P.P.P.D: Ya no hay más P's, lo prometo... Cuatro semanas después de la carrera lo cierto es que hay tornillos que no sé si están bien apretados. Tengo el Aquiles izquierdo dando un poco por saco. Si hay suerte y la cosa evoluciona bien, a finales de octubre haré el Ultra Terres de Lleida, una carrera nueva y cerca de casa. Por lo demás, nuevamente paso a los rogaines, uno mañana en la Granja d'Escarp, Campeonato de Cataluña la semana que viene en Pardines y varios de liga española entre noviembre y diciembre, aunque todo con un ritmo de entreno y competición algo más bajo, intentando que el cuerpo y la mente se recuperen